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La verdad os hara libres

Opinión
01/08/2018
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1.El presupuesto primero

 

No voy a tratar de seguir repitiendo la cantinela iniciada en abril desde que comenzó la protesta en Nicaragua.

 

Se dio como presupueso indiscutible que la represión del presidente Ortega mostraba finalmente lo que gestionaba: una dictadura. Y la dictadura no tenía más salida que caer y con ella la marcha sin retorno del dictador.

 

Las cuestiones de fondo y que de verdad estaban en juego fueron desoidas sino menospreciadas y, en consecuencia, la chispa encendida se propagó. Lo único acordado era no parar hasta abatir la dictadura.

 

Este presupuesto hace irrelevantes las causas del conflicto; se mencionan a cada minuto las víctimas de tan cruel dictadura, la magnitud del insulto y ataques a la Jerarquía eclesiástica, pero sin colocar en la diana las causas que realmente provocan el conflicto.

 

2. Un Golpe Mediático

 

Se ha dado, en efecto, un golpe mediático. Un golpe que ha logrado esconder el conflcto en sus términos reales e imponer la imagen de una Nicaragua pacífica, rehén de un Gobierno criminal.

 

El golpe mediático no ha surgido naturalmente al azar, ni se ha sostenido por arte de Birlibirloque. Los grandes medios, en manos del poder neoliberal reaccionario, han tratado de proyectar una imagen distorsionada de la realidad hasta lograr escuchar en eco su prestada respuesta.

 

Un solo dato para valorar y cribar lo transmitido: la mayor información que recibimos está controlada por 6 grandes corporaciones transnacionales. Su objetivo es obtener un beneficio económico y dar una visión de los acontecimientos que ocurren en el mundo de acuerdo con sus intereses económicos y políticos.

 

3.Sujetos y artífices del conflicto

 

Si nada es obra del azar, toca indagar los sujetos primordiales de este conflicto, tan apasionadamente –y tan superficialmente muchas veces- comentado por todos.

 

Nicaragua es el sujeto primordial, porque en ella ocurre y de ella se trata. Y nos referimos a una Nicaragua no lejana y desconocida, sino a la que en 1927 el “General de hombres libres” Augusto César Sandino juró liberar del yugo yanqui. Y al que un pueblo entero, en sucesión de lucha ininterrumpida, siguió teniendo que afrontar y llorar la muerte de más de 50.0000 hermanos nicas, caidos en combate.

 

Muertes que continuaron aún después de varios años del triunfo sandinista en julio de 1979, bajo los ataques y crueldades de la Contra, creada, entrenada y financiada por la política yanqui.

 

Esa política sigue y tiene asiento y sujeto concretos, la ejerce el imperio yanqui fiel a su Destino Manifiesto: “Proclamo la necesidad en que estamos de tomar América Central, pero si tenemos necesidad de ello, lo mejor que podemos hacer es obrar como amos, ir a esa tierra como señores” (Senador Brown)

 

Estudios importantes contabilizan desde 1948 al 2017 más de cien intervenciones de Estados Unidos en países latinoamericanos para asegurar su dominación: invasiones, derrocamientos de Gobiernos, hostigamiento y supresión de sublevaciones populares, terrorismo desestabilizador, asesinato de líderes, ….. y todo ello acompañado del papel de la OEA, servil siempre a sus dictados.

 

En la Nicaragua de hoy, en la que Daniel Ortega fue elegido primer presidente sandinista en 1979, los sandinistas –muchos- lloraron al perder las elecciones en 1990. Volvieron a gobernar después del 2007, con una votación de un 72 % a su favor en las últimas elecciones.

 

Y, desde entonces, con aciertos y fracasos, con pactos neoliberales y en contradicción seguramente con puntos importantes del sandinismo ha gobernado dentro de un Orden Constitucional, democrático que, pese a errores y abusos –como suele ocurrir en otros regímenes democráticos-, Ortega fue ratificado como presidente legítimo.

 

Fueron pasando los años y con ellos se fue consolidando económica y políticamente la alianza (ALBA, CELADE,…) de países latinoamericanos, alianza que desenmascaraba y repelía la dominación gringa.

 

El sandinista Daniel Ortega siguió acentuando su independencia de USA en política internacional y aseguraba nuevas relaciones de colaboración con Rusia, China (acuerdo para construir un canal intraoceánico), Irán, Libia, Cuba, Venezuela,…El ejército nica dejó (tras su ultimo envío a la guerra de Irak) de participar en guerras imperiales y el presidente Ortega siguió avanzando en esta línea mediante la presidencia brillante en la Asamblea de la ONU a través de su ministro Miguel d’Escoto.

 

Ya su política había traspasado la línea roja, apuntándose el delito de Lesa Majestad imperial. Y “El señor de las Américas,” fiel a su vocación histórica del Destino Manifiesto, clamó: “Quienes luchan contra el sandinismo son defensores de la humanidad y paladines de la libertad “ (Presidente Reagan).“Estados Unidos, primero de todo” (D. Trump) ”.

 

Y lo que nadie pronosticaba, lo que ninguno de los pactos del presidente Ortega había alterado la estabilidad de Nicaragua, su buen crecimiento económico y otras mejoras de la sociedad nica, surgió ahora como llamarada fulminante, casi imposible de apagar.

 

¿Quién puso fuego a esa llama? ¿Qué poderío económico, político y mediático -hoy globalizado- la sigue alimentando?

 

Para quienes dejan en la sombra el presupuesto inicial, ¿los que denuncian esta línea de acción pertinaz imperialista, estarían presos de manía antimperialista, viven en la inopia y tejen un lenguaje perverso y retórico o actuarían teniendo a la espalda y en su mente no sólo el dolor y la muerte de 300 nicas actuales sino la pira estremecedora de más de 50.000 muertos que alertan contra el intento gringo de poder esclavizar de nuevo a Nicaragua? ¿O acaso quedó extinto el Destino Manifiesto?

 

Si ésta es la realidad y es la que explica la contradicción principal entre la política yanqui y el Gobierno sandinista de Nicaragua, a todos los nicas de cualquier clase o condición, debería resultarles imperativa la opción de dejar a un lado las contradicciones particulares entre ellos mismos –secundarias y subordinadas a la principal- y unirse contra el enemigo, causante de los males mayores sobrevenidos y que les pueden sobrevenir.

 

Quien no sepa esto o quiera olvidarlo, ¿ puede entender lo que está pasando realmente en Nicaragua, puede hacer juicios de valor ecuánimes, puede presentar soluciones para el futuro que garanticen un mayor bien, una mayor justicia, unos mismos derechos y una mayor felicidad para todos los nicas?

 

Los nicas no pueden permitir que los árboles les tapen el bosque ni hábiles o cínicas manipulaciones les impidan descubrir la contradicción principal. Se entiende entonces que Nestor Francia haya escrito: “Cuando el imperialismo desata una guerra de agresión contra un país, la contradicción entre ambos pasa a ser la principal, en tanto que las contradicciones entre las diferentes clases dentro del país pasan a ser secundarias y subordinadas”.

 

Pretenden, pues, estas reflexiones alertar de qué va la lucha, entre quiénes, para qué. Lo cual sigue hablando fuerte por estar escrito con hechos, que hacen historia; una historia no acabada y que en el aquí y ahora nos emplaza a todos, para que sea lo más digna en cada ser humano y en el quehacer de cada pueblo.

 

https://www.alainet.org/es/articulo/194442

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