La huella sinuosa del smart power en nuestra región latinoamericana

04/09/2015
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La subversión imperialista se evidencia en los síntomas que manifiestan los conflictos al interior de, y entre países de la región. Está en marcha la matriz smart power de las agencias de inteligencia angloestadounidense. 

 

“…entonces se inició una curiosa negociación, en la que una de las partes liberaliza algunas de las tantas medidas de agresión económica que ha mantenido contra la otra mientras declara que solamente desarrollará relaciones con empresarios privados cubanos o en áreas en que le convenga, pretende que se abran embajadas sin cambiar lo esencial de su política agresiva -lo cual es casi igual a cero- y espera que Cuba se sienta agradecida y le haga concesiones. Mientras tanto mantiene, con el mismo entusiasmo de siempre, su actividad subversiva y de trabajo con mercenarios contra la otra parte. Como es natural, es muy poco lo que puede avanzar así una negociación." Fernando Martínez Heredia.

 

El presidente guatemalteco Otto Pérez Molina –ex militar formado en La Escuela de las Américas, ex agente de la CIA y ex paramilitar-, fue despojado de su inmunidad para que la corte de justicia de ese país comience a procesarlo por cargos de malversación aduanera en ese pequeño zarandeado por la violencia del militarismo oligarca, y donde los dirigentes indígenas guardan prisión por reclamar sus derechos. El escándalo atraviesa transversalmente al gobierno de Molina a solos cuatro meses de las elecciones generales.

 

Para Dilma Ruseff en Brasil la ultraderecha de su país va cerrando un círculo de desestabilización que ya incluye una amenaza directa de asesinato. Lula da Silva anuncio su decisión de concurrir a la urnas en defensa de lo insuficientemente logrado por el PT. Tras las denuncias acerca de que ella entre otros mandatarios del mundo era espiada por las agencias angloestadounidenses creció una polvareda que terminó en nada. El presidente Obama se disculpó porque “erróneamente había discado mal”.

 

Rafael Correa en Ecuador, con independencia de las insuficiencias de que pueda adolecer su revolución ciudadana, experimenta el cierre de diálogo con un movimiento indígena harto manipulado por los representantes de esas misma agencias de espionaje estadounidense. Hasta el momento ha podido controlar relativamente la ofensiva oligárquica; pero habrá que pensar muy seriamente si su gobierno podría llegar a las próximas elecciones.

 

Evo Morales en Bolivia logró controlar otro intento reaccionario que desde la derecha utiliza al movimiento indígena como herramienta política; hasta llevarlos a dialogar, no sin antes haber experimentado actos de violencia por una porción de ese movimiento vinculado a la extracción minera.

 

En Colombia Santos siente que durante las conversaciones de paz que se celebran en La Habana la guerrilla no entrará, por lo menos fácilmente ni con la rapidez que necesita el TLC que ha firmado con los EEUU, en el redil de entuertos políticos armado por la cúpula ultraderechista, de una manera u otra, bajo observación activa del paramilitar y narcotraficante Álvaro Uribe Vélez; con quien de alguna manera mantiene una comunicación no extrovertida.

 

Decide, entonces, irrespetando la buena voluntad política y la intensa colaboración brindada por el gobierno revolucionario de Cuba al proceso de paz, desplazar la atención del “nudo gordiano” de esas conversaciones hacia un desplazamiento estratégico de la excreta interna que padece la sociedad colombiana hacia Venezuela Bolivariana –también uno de los garantes del proceso-, e intentó reventarle la frontera por la zona del Táchira a golpes de malversación de los productos y la moneda venezolana, narcotráfico y paramilitarismo que socave a la soberanía que defiende el gobierno de Maduro Moros asesinado a dirigentes chavistas y a miembros de la GNB; propiciando el desplazamiento caótico de personas colombianas hacia territorio venezolano por sobre el indispensable control migratorio.

 

La reacción soberana del gobierno bolivariano  fue cerrar la frontera y ¡aleluya!, Santos arma el sal pa’ fuera internacional acusando al gobierno bolivariano de Maduro Moros de violación de los derechos humanos -¿se siente el tufo obamesco?-, contra los ciudadanos colombianos. Resumen: barrer la basura interna colombiana hacia la alfombra –el territorio-, de Venezuela y que esta última lo soporte impávida es el inicio de un posible colapso (provocado) de la paz regional para convertir a Latinoamérica y el Caribe en sucursal imperialista del desastre genocida de la zona del medioriente. Y al fin, para los EEUU deshacerse de regímenes y gobiernos incómodos.  Que se fajen y descuarticen entre ellos, es la estrategia de los órganos de espionaje angloestadounidense; y de paso trastornar o imposibilitar la cooperación entre la región y China, o entre la región y el gobierno ruso.

 

Cuba inmersa en la rectificación de su modelo de socialismo puede estar atravesando un momento sensible, plagado de trampas e intentos subversivos locales con sello político estadounidense; y un tercio de nuestra región comprometido con sus intereses. En el horizonte político cercano no se vislumbra disposición alguna por parte de los EEUU de desmantelar el bloqueo contra la isla. Ni disposición a acelerar el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre los dos países. Padecemos cierta “chatura” intelectiva en la cotidianidad de a pie que incinera al grado de cultura política socialista pertinente; si continúan los intereses individuales sublimados por sobre el compromiso social. ¿Cuán largo sería ese proceso de normalización de las relaciones bilaterales?

 

El burocratismo como herramienta para el orden y administración de un país bajo la interacción entre una economía de servicios sobresaturada y la improductiva de bienes materiales, crea y mantiene funcionarios infértiles, que a su vez, sirven de base a la posible mitosis de una ‘clase media’ residual y parasitaria, muy dañina a la eficiencia productiva del país; con todas las condiciones para confrontarse contra el pueblo empoderado y políticamente organizado en procesos de contraloría. Es una cultura que busca legitimación, a fin de cuentas, en la norma angloestadounidense de libertad en la desigualdad. Se extiende a las direcciones administrativas sectoriales. Olvidando al bloqueo estadounidense contra Cuba; el colmo de la “despolitización” cultural en la isla.

 

Es improbable la reproducción burguesa si se abre paso la justicia social efectiva. El poder político no puede auto inferirse fundamento cultural, si el modelo no se lo provee mediante una interacción subjetiva (selectiva) con la acumulación histórica; no existe otro modo de actualizar al grado de cultura política socialista pertinente.

 

Ucrania, Grecia y el Medio Oriente, son una advertencia acerca de las consecuencias desastrosas de sumergirnos en la pasividad “despolitizada” que propicia la resignación  de sub-vivir dentro de la enervante crisis capitalista.

 

Tal pasividad sazonada con la adicción etílica, el intelecto ignaro o “socotroquismo”, el individualismo, la concertación alienada con los tarecos que promueven las transnacionales del entretenimiento, y la amnesia histórica, pueden llevarnos a un punto autodestructivo del que no habrá regreso. 

https://www.alainet.org/es/articulo/172184
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