El que lleva la luz

29/07/2016
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 fidel castro
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El líder histórico de la Revolución Cubana arriba a su noventa cumpleaños. Vivo, radiante y llevando la luz.

 

¿Quién podría dudar de que, en su visita a La Habana en marzo de este año Barack Hussein Obama (o Mr. Pato Cojo) no trajese la intensión expresa de obnubilar al Comandante en Jefe; de lanzarlo al Averno del olvido histórico de la parte de adentro del bloqueo genocida contra la isla?

 

De alguna manera habría que explicarse el sinnúmero de payasadas que protagonizó el primer presidente no blanco estadounidense en el espacio público del país. Payasadas que algunos interpretaron como manifestación de su “genialidad smart”.

 

Pero justamente Fidel, martiano y marxista que ha rebasado victoriosamente la friolera de más de once presidentes angloestadounidenses, lo tiró sagazmente a “wamba”. Y eso posee una implicación semántica muy convincente.

 

El hombre más colimado del mundo por parte de las agencias de espionaje pertenecientes al Estado Profundo angloestadounidense; el que de manera directa o indirecta influyó en casi todos los procesos revolucionarios del mundo en la segunda mitad del siglo veinte. Quien encabeza el más largo y arduo proceso de resistencia y avance revolucionario (socialista) desde hace más de medio siglo contra la hegemonía imperialista más grande de la historia del capitalismo. Más de seiscientos atentados frustrados confirman que la mayoría del pueblo cubano lo cuida. Y mucho. Está apenas a una década de frisar la centuria.

 

Precisamente en la etapa más compleja del proceso socialista y anticapitalista en la isla se mantiene como referente esencial vivo de los cambios (rectificaciones) que permitan hacer sostenible a la Revolución cubana. Y a la esperanza latinoamericana y caribeña.

 

No hay que albergar vanas ilusiones. Ni el bloqueo sobrevivirá todo el tiempo que el sistema burgués espera; ni lamentablemente alguien vive en la inmortalidad fisiológica. Pero la solidez de su obra es innegable. Ser fidelista no es una expresión de ignorancia supina ni de populismo barato; sino de la toma de conciencia y compromiso político más fehaciente.

 

Ahora la guerra declarada por el imperialismo estadounidense es cultural; contra el grado pertinente de cultura política socialista y anticapitalista indispensables. Será, es un enfrentamiento difícil y de resultados impredecibles.

 

Pero ahí está Fidel vivito y coleando, genio y figura hasta la sepultura del sistema capitalista.

 

El del “iré” permanente; carajo el que lleva la luz. Todo el tiempo y para siempre.

 

https://www.alainet.org/es/articulo/179144
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