El Sur también existe

22/06/2005
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El Sur también existe . . . y nos lo están robando. Esquel, una ciudad perdida en la Patagonia. Pero los ojos de las multinacionales y de USA se han fijado en ella. Las empresas, para seguir enriqueciéndose con los robos en los que se han adiestrado maravillosamente durante muchos años. USA, para añadir una estrella más a su bandera multiestatal. Porque en Esquel, hay una mina, un yacimiento de oro y plata. Ya no vienen los aventureros españoles y portugueses a buscar las riquezas de nuestro suelo envueltas con leyendas y aprecio muy relativo por parte de los aborígenes que al encontrarlas las usaban para embellecer sus monumentos homenaje para sus dioses o para entretenerse con su brillo sus destellos. Ahora vienen las aves de rapiña sin espejitos en las garras, directamente a destruir y matar para apoderarse de los preciosos metales. ¿Destruir y matar? ¿No es esto una exageración? De ninguna manera. Como la mina debe explotarse a "cielo abierto" el proceso implica el empleo de cianuro y arsénico sumamente venenosos. Con ellos se contaminará no sólo el aire sino también las corrientes de agua de las abundantes vertientes de la zona con la profundidad del lago de Cianuro. El ingeniero en minería Robert Deurloo admite la semejanza de la Mina de Beartrac que dejó un foso de 250 metros de profundidad con agua contaminada. Lo cual es previsible para "El Desquite", la mina sureña, con lo que, metros más metros menos, se hace imposible evitar la contaminación de las aguas profundas. La facturación prevista asciende a 10.625.000.000 de dólares. Inversión 750.000.000. Costo extracción 3.325.000.000.-Beneficio 6.550.000.000. Y se llevan el oro que, legalmente, no tiene restricciones para exportación. El Gobierno dice que tratará de impedir el uso de los venenos. Deurloo dice que Meridian Gold, empresa canadiense, no es fiable ni siquiera en Estados Unidos. Sólo garantías anticipadas en dinero, para que se proceda al cumplimiento de las exigencias indispensables, puede disminuir el problema La ciudad que no se dejó seducir por la promesa de dar trabajo a 300 familias, ni por las prebendas ofrecidas a distintos integrantes de la Vecinal y resistió las amenazas de muerte proferidas por los dirigentes comprados, contra los organizadores de la resistencia, se conscientizó rápidamente sobre el peligro que entrañaba la explotación de la mina. Legalmente, la administración menemista había prohibido la explotación de las riquezas mineras por parte del Estado imponiendo la necesidad de la actuación de empresas privadas a las que no se puede exigir más del 3% de las ganancias. Un plebiscito del 24 de marzo del 2004, con 75% de votantes obtuvo la mayoría absoluta, el 85% del "no a la Mina".- Las marchas multitudinarias y los trámites a nivel gubernamental, junto con el apoyo de Greenpeace internacional, no han sido suficientes al parecer. La Meridian Gold ya está trabajando. Y el latrocinio se sigue consumando. Y el Gobierno con excelente proceder frente a leyes violadoras de derechos humanos, no procede a la propuesta de anulación de las leyes que favorecen a los que nos roban matando y burlándose de nuestra pasividad. Al robarnos el Sur nos están robando nuestro porvenir. Por lo menos ¡gritemos!
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