El pueblo defiende su derecho originario

13/01/2009
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  • Opinión
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 La República de Bolivia está atravesando por un conflicto económico y político que, de extenderse en el tiempo, amenaza con quebrantar la endeble paz social del país sudamericano.
 
Discriminación y pobreza indígena
 
Según estimaciones oficiales se calcula que en Bolivia viven, aproximadamente, 10.027.643 personas de las cuales el 62% se autodefine como descendientes de indígenas que, según lo afirmó Evo Morales al momento de asumir la presidencia boliviana, históricamente fueron marginados, humillados, odiados, despreciados, condenados a la extinción... jamás reconocidos como seres humanos, siendo que estos pueblos son dueños absolutos de la noble tierra boliviana y de sus recursos naturales.
 
En este escenario de constante marginación aborigen, Evo Morales impulsó la redacción de una nueva constitución boliviana en donde se plantea que los pueblos indígenas tienen derecho a la autodeterminación y al reconocimiento de sus sistemas políticos y culturales, y a que se les consulte sobre la exploración y explotación de los recursos naturales que se encuentran en su territorio; se delega la explotación sostenible de los recursos naturales bolivianos al Estado ya que son dominio inalienable e imprescindible del pueblo boliviano los recursos naturales y estratégicos; y se reconoce la propiedad en sus formas individual y colectiva asegurando que, en todos los casos, cumpla una función social compatible con el desarrollo sostenible, equitativo y en armonía con el medio ambiente.
 
Ahora bien, a pesar de haber sido aprobada por la Asamblea Constituyente Boliviana en diciembre del 2007, esta nueva constitución aún no entró en vigencia por la virulenta oposición de diferentes grupos económicos y, por tal motivo, a fines de enero del 2009 se llevará adelante un referéndum en el que el pueblo boliviano decidirá si acepta, o no, la reforma constitucional impulsada por Evo Morales.

Injusta distribución de las riquezas
 
La mayor parte del 58% de la población boliviana que, según el Instituto Nacional Estadística Boliviana, tiene sus necesidades básicas insatisfechas vive fuera de la región conocida como la "Media Luna Boliviana" -así llamada por que bordea de norte a sur el oriente boliviano-. En esta zona se encuentran los departamentos de Beni, Pando, Tarija (en el que está la mayor riqueza gasífera boliviana conocida) y Santa Cruz (en cuyo territorio, además de un gigantesco yacimiento de mineral de hierro y manganeso llamado El Mutún, existe un pozo de gas llamado Itapí que, según muchos analistas, posee mayor caudal de gas que los ya conocidos).
 
En este escenario, el pasado mes de mayo del 2006 Evo Morales anunció que nacionalizaría la explotación de los hidrocarburos y la minería ya que los recursos naturales -por los que pelearon los antepasados aborígenes- deben ser bien aprovechados por la región y por la nación, porque dan esperanza a los sectores más excluidos y abandonados. Así mismo, el actual vicepresidente boliviano, Álvaro García Linares, sostuvo que con estas medidas se le ha dado vuelta la tortilla a las multinacionales ya que si antes las petroleras se llevaban un 82% de los beneficios de los recursos naturales bolivianos, ahora solo se llevaran un 18% y el 82% será para Bolivia.
 
Esta medida política - estratégica que intenta favorecer a la mayoría indígena mas postergada y empobrecida de Bolivia, sumada a la controvertida modificación de la constitución anteriormente citada, originó un gran descontento en la "Media Luna Boliviana" que motivó, por ejemplo, a algunos dirigentes de Santa Cruz -cuya población esta compuesta por menos de un tercio de aborígenes- a impulsar la autonomía de la región para que sea el gobierno departamental, y no el Estado, quién tenga la responsabilidad de definir la forma en la que se establece el derecho de propiedad de la tierra, y la distribución y explotación de las riquezas regionales.
 
Masacre indígena y apoyo latinoamericano a Evo Morales
 
El 10 de agosto del presente año se realizó un referéndum en donde el 67,41% de la población boliviana afirmó que estaba de acuerdo en que Evo Morales, y Álvaro García Linera, continuasen al frente del gobierno boliviano. Pero, a pesar de esta contundente manifestación popular, en el pasado mes de septiembre se desató la llamada "Masacre de Pando" en la que grupos opositores a Evo Morales asesinaron a una treintena de aborígenes según lo afirmó el actual ministro del interior boliviano, Alfredo Rada.
 
Sin embargo Beimar Becerra, quién actualmente es miembro de la Asamblea Constituyente Boliviana, sostiene que son mas de sesenta las personas que murieron en la “Masacre de Pando” porque muchos se hallan en el río, mientras otros han sido recogidos en silencio por los comunitarios para darles sepultura, y de ellos nunca se sabrá el número de caídos y sus identidades.
 
Ante este siniestro acontecimiento, el pasado 12 de septiembre, la Unión de Naciones Sudamericanas emitió un comunicado en el que expresa su profundo pesar frente a la prolongación en la hermana República de Bolivia de las acciones de grupos civiles que conducen a pérdidas de vidas humanas, personas heridas, destrucción de bienes públicos y privados, debilitamiento institucional y riesgos para la democracia, y pueden amenazar su unidad e integridad territorial.
 
Entre el imperio y la liberación
 
La mayoría de los movimientos populares latinoamericanos entienden que, tal como lo sostuvo meses atrás el Subcomandante Marcos, mientras no se alteren las políticas económicas, está bien. Lo que –los de arriba- buscan es gobernantes que a diferenta de las dictaduras de los setenta controlen y reorienten la movilización social, y que sigan con el proceso de destrucción.
 
Así mismo son numerosas las organizaciones sociales que, como lo afirmó semanas atrás Evo Morales, entienden que la lucha de Bolivia y de Latinoamérica es un proceso de rebelión y liberación frente al Imperio, porque donde está el Imperio no hay desarrollo, no hay independencia y no hay dignidad.
 
En conclusión, y por las razones hasta aquí enunciadas, son muchos los luchadores sociales que apoyan la lucha que esta llevando el pueblo originario boliviano en defensa de sus derechos ya que consideran que en ella, implícitamente, se encuentra también comprometida la construcción de un continente más justo, solidario y equitativo.

Daniel E. Benadava es psicólogo

http://www.danielbenadava.blogspot.com

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