María y los movimientos sociales, junto a los chicos del pueblo

12/06/2011
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El pasado 8 de junio numerosas agrupaciones sociales argentinas se movilizaron para denunciar que en su país (parafraseando a Mario Benedetti) existen heridas grandes como provincias y hay que aprender a andar sobre sus bordes sin vomitar en ellas.
 
En esta movilización popular -entre otras tantas cuestiones- se sostuvo que las políticas gubernamentales argentinas no nutren, ni abrigan, ni abrazan a los niños más pobres de su país y que, por tal motivo, los chicos en algunas provincias mueren en racimos y sus vidas se diluyen entre los dedos como arenilla de ternura.
 
Estos chicos que mueren antes de sus primeros balbuceos por falta de alimentos, y ausencia de abrazos, desde 1987 son acompañados por el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo que nació de la mano de su actual coordinador Alberto Morlachetti, del fallecido Padre Carlos Cajade (fundador del “Hogar de la Madre Tres Veces Admirable” para chicos de la calle), y del difunto Obispo Jorge Novak (reconocido por su fervorosa defensa de los derechos humanos).
 
Según Alberto Morlachetti, quién junto a la organización que él lidera participó en la movilización anteriormente citada, que existan niños con hambre en la Argentina -cuya tierra es fértil y brinda alimentos para satisfacer las necesidades de cientos de millones de personas- es una bofetada a nuestra condición humana. Ahora bien para Morlachetti el hambre no sólo es sinónimo de falta de comida sino que, por el contrario, también implica la ausencia de colores, belleza y afecto.
 
Así mismo desde este movimiento social, en donde confluyen 400 instituciones no gubernamentales que trabajan con jóvenes pobres e indigentes, se sostiene que el actual gobierno argentino sólo fue capaz de moderar la indigencia de algunos de los chicos indigentes de su país ya que, entre otras cuestiones, los planes sociales que se destinan para ellos son insuficientes porque no logran cubrir las necesidades básicas de un joven y no alcanzan a todos los niños argentinos necesitados.
 
En idéntico sentido el Sacerdote Pasionista Carlos Saracini, quién es el Párroco de la Iglesia Santa Cruz en donde desaparecieron numerosos militantes sociales y cristianos en la última dictadura militar argentina, tiempo atrás afirmó que las políticas alimentarias gubernamentales argentinas -pese a sus enunciados- no han tenido mayor impacto en reducir la inseguridad alimentaria ya que el valor monetario de las prestaciones no superan el cuarto de una canasta básica alimentaria como para contribuir a superar la indigencia ni, por otra parte, han tenido mayor impacto nutricional para erradicar la desnutrición en nuestro país.
 
Desde esta perspectiva recobran actualidad las palabras que años atrás dijo el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quién sostuvo que en la Argentina se violan sistemáticamente los derechos humanos ya que, por ejemplo, la pobreza aumenta mientras se paga la deuda ilegítima y existe mortalidad infantil evitable.
 
Por último, a modo de “oración comunitaria” por los niños que padecen hambre pueden recordarse algunas palabras que –en diferentes ocasiones- fueron expresadas por integrantes del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo: la Virgen cura a los niños con salivilla de estrellas… si el hambre persiste en la Argentina es porque esta planificado, porque no quieren erradicarlo… los movimientos sociales tienen un compromiso de amor con la hermosura y un compromiso de sangre hacia el pueblo… con la lucha social, y la ternura de la salivilla Mariana, se logrará que ningún chico argentino tenga hambre ni muera antes del nacimiento de las palabras o de sus primeros balbuceos.
 
- Daniel E. Benadava es psicólogo - http://www.danielbenadava.blogspot.com
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