EE.UU. no quiere perder presencia militar en la región

Se vienen cambios en el Plan Colombia?

08/06/2008
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La administración Bush pretende tomar el control de la base aérea Palanquero. Colombia apunta a fortalecer lazos con la Casa Blanca, para así perpetuar la política de “seguridad democrática”.

En el marco de la trigésima octava Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se realizó entre el 1 y 3 de Junio en Medellín, el Subsecretario de Estado de Estados Unidos, Jhon Negroponte descartó una posible “intervención directa” de Washington en el continente latinoamericano, en especial en el conflicto que se vive en Colombia.

Aunque reconoció que ciertos sectores de su gobierno tienen la “tentación de hacerlo”, de actuar unilateralmente en la región, finalmente no llevaron a cabo ninguna medida, ya que consideran que el gobierno colombiano esta saliendo de la crisis por sus propios medios.

"El gobierno de Colombia muestra capacidad de superar las dificultades, claro que nosotros lo estamos apoyando a través del Plan Colombia y esa es la parte nuestra", aseveró el funcionario estadounidense.

Negroponte asimismo aprovechó la conferencia de la OEA para lanzarle dardos al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez. "Yo no creo que exista duda de que las FARC han buscado refugio en territorio venezolano. Yo pregunto si las personas que están en posición de hacer algo al respecto, van a repensar en sus relaciones a largo plazo".

Uno de los principales halcones de la administración de George W. Bush no viajó hasta Medellín sólo para atacar al líder bolivariano. Su visita también sirvió para continuar con las negociaciones “secretas” que Washington viene llevando adelante desde hace bastante tiempo con representantes de la Casa de Nariño, para poder así instalar una base militar estadounidense en territorio colombiano.

Como es de público conocimiento, el año que viene vence el convenio que permitió al ejército estadounidense controlar la base de Manta (ubicada en Ecuador) durante más de una década.

El Presidente, Rafael Correa, en reiteradas veces ha remarcado que no renovará la licencia de unos de los principales bastiones del Plan Colombia. Este lugar, es donde a diario salen un gran de número de aviones radar AWAC E3, los cuales están encargados de “combatir” y “vigilar” el tráfico de narcóticos en la región.

Asimismo, hay que recordar que muchos denunciaron que el pasado 1 de marzo desde Manta salieron los aviones cargados con bombas inteligentes, que habrían bombardeado el campamento en Ecuador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Este operativo clandestino terminó con la muerte del segundo al mando de la guerrilla, Raúl Reyes y casi lleva a una escalada bélica entre Colombia y Ecuador.

Ante este panorama, el Pentágono empezó a apuntar su mira hacia otros países, para poder así conseguir otra plataforma que les permita -en el marco de la denominada “Iniciativa Regional”- poder desarrollar eventuales intervenciones militares en cualquier rincón de Latinoamérica.

Aunque primero se rumoreó que podía llegar a ser Perú, ahora todo parece indicar que el lugar elegido es la base área de Palanquero, en Puerto Salgar, Cundinamarca en Colombia.

Esto se desprende por el hecho que el Departamento de Estado decidió intempestivamente reactivar la ayuda financiera que le brindaba a Palanquero. La cual estaba suspendida desde el año 2003, debido al bombardeo por parte de aviones militares de un caserío en Santo Domingo (departamento de Arauca), el cual provocó la muerte de 18 campesinos inocentes.

Según lo sostenido por William Brownfield embajador de Estados Unidos en Bogotá, esta medida sería un “premio” al avance significativo de las Fuerzas Armadas colombianas en relación al respeto de los Derechos Humanos.

Si embargo, analistas sostienen que esta intención de mudar la base de Manta a Palanquero obedece a la necesidad que tiene la Casa Blanca de contar con una presencia amenazante, para así debilitar el proceso de integración sociopolítica que experimenta Latinoamérica actualmente.

El gobierno de Álvaro Uribe todavía no se ha pronunciado oficialmente acerca de la posibilidad de que se instale una base estadounidense en Palanquero.

“No se sabe de dónde salió la idea de trasladar la base de Manta a Colombia. El Embajador de Estados Unidos mencionó el tema en el diario El Espectador, pero la insinuación de que podría ser en La Guajira causó una fuerte respuesta del presidente Chávez”, afirmó el ex Ministro de Defensa, Rafael Pardo Rueda.

En esa ocasión el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos aseguró que “no habría base estadounidense en Colombia, pero parece que ahora el presidente Uribe piensa otra cosa”.

Más allá si la base se instale o no, el Presidente Colombiano se muestra plenamente confiado en el éxito de su política de “seguridad democrática”, una doctrina que pregona la cacería a sangre y fuego de lo que lo que él considera el “narcoterrorismo”.

“Yo soy tozudo en lo que creo para el país, me mantendré en la línea de decir: busquemos asegurar la reelección de la seguridad democrática y la confianza inversionista, busquemos asegurar esa reelección”.

No obstante que dejó entrever la posibilidad que se presente a un tercer mandato en el año 2010, Uribe añadió que “al país le conviene más tener muchos líderes, que perpetuar al presidente de la República”.

La obsesión de Uribe de lograr la derrota militar de las FARC, ha llevado que en este último tiempo el gobierno colombiano sea denunciado por sus países vecinos -Ecuador y Venezuela- de utilizar la excusa de la “lucha antisubsersiva” para así violar la soberanía territorial de los países limítrofes.

El gobierno de Uribe le terminó pidiendo perdón a Ecuador por lo sucedido el 1 de marzo, asimismo en estas últimas ha tenido que responder por algunas incursiones militares colombianas en territorio venezolano.

Toda esta situación ha llevado que la imagen del mandatario colombiano -a pesar de gozar de apoyo interno- se desgaste en el plano internacional. Por eso varios integrantes de la coalición oficialista empezaron a barajar la hipótesis que Juan Manuel Santos obtenga la chapa de presidenciable de cara los próximos comicios del 2010.

Habrá que ver si Uribe, un político caudillista que le gusta manejar con mano firme las riendas del poder, se anima a relegar protagonismo en el escenario político colombiano.

Más allá si Uribe se presenta a una tercera reelección o no, lo cierto es que desde la Casa de Nariño defienden a capa y espada el proceso iniciado en el año 2002 y aspiran a perpetuarlo en el tiempo.

Para que la política militarista de Uribe pueda seguir funcionando, será clave que siga llegando a Colombia la ayuda financiera estadounidense. Pero parece que eso no va a ser problema, siempre y cuando los marines tomen el control de la base de Palanquero, el Pentágono no va a tener problemas en profundizar la ayuda en el marco del Plan Colombia.

Como se puede decir que la administración uribista, que ha estado inmersa en una grave crisis a raíz del escándalo que vincula a congresistas de la coalición oficialista con grupos paramilitares, critica fuertemente a la oposición por intentar llevar a cabo durante estos últimos meses una reforma política.

La misma pretende devolverle un poco de legitimidad al Congreso de la Nación. A través del concepto de la “silla vacía”, que estipula que todo parlamentario que sea condenado por la Justicia de tener nexos con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) automáticamente pierde su bancada y no es reemplazado por nadie, se pretende castigar a aquellos políticos que se aprovecharon de la violencia paramilitar en pos de alcanzar beneficios personales.

A través de un comunicado, el gobierno colombiano rechazó tajantemente la iniciativa.

Entre los principales párrafos del escrito, resaltaba el que sostenía que "el Gobierno Nacional considera un error pretender reformas a la Constitución por rebatiñas o mezquinos intereses políticos. Para la democracia no es buena la pretensión actual de afectar los partidos minoritarios y adoptar la figura de `silla vacía`, que desconoce la eficacia de la política de Seguridad Democrática para romper los vínculos entre el terrorismo y la política".

El gobierno de Álvaro Uribe parece que sólo se encarga de felicitar a los que luchan para exterminar a las FARC, pero no actúa de la misma manera con quienes están trabajando en Colombia para sacar a la luz la relación entre la clase política y los paramilitares.

Fuente: Agencia Periodística del MERCOSUR (APM), Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de la Plata, Argentina.
http://www.prensamercosur.com.ar
https://www.alainet.org/es/active/24550
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