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Doce maneras de comenzar a entender el 2019 y más allá

05/02/2019
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En el Grupo ETC nos es fundamental tratar de entender las tendencias emergentes en ciencia y tecnología. Queremos comprender las implicaciones de las nuevas realidades que están surgiendo a nuestro alrededor, ya sea que se relacionen con inteligencia artificial, ingeniería social, formas extremas de modificación genética, poder de las corporaciones, vigilancia, autoritarismo o caos climático. Sabemos que es tentador —y a menudo útil— aplicar los conceptos del pasado para entender el presente o el futuro, pero queremos reservar un espacio para intentar nombrar lo que es nuevo de las situaciones a las que nos enfrentamos, aunque nos falten claves y palabras para explicar este momento tan convulsionado.

 

Compartimos aquí doce especulaciones que reflejan cómo estamos entendiendo el mundo en 2019 y más allá. En algunos casos, estas reflexiones son un adelanto de la investigación y análisis que esperamos publicar este año. Estamos muy contentos de compartirlos con ustedes y esperamos con interés los debates y las discusiones que se avecinan.

 

1. Feudalismo de datos

 

La paradoja del control cada vez mayor que tienen sobre todos nosotros los nuevos amos de Silicon Valley es que la mayoría de las personas, al menos en teoría, consintieron en ese control. Todos los usuarios de Facebook, Amazon, Alibaba, Google y Apple aceptaron “voluntariamente” términos y condiciones haciendo clic en la casilla correspondiente. En lugar de obligarnos a comprar cosas —la táctica favorita de los monopolios de software en el lejano siglo XX—, los nuevos señores feudales de la información nos sedujeron en línea, creando interfaces atractivas y ofreciendo sus servicios “gratis”, y por medio de nuestros teléfonos inteligentes nos sometieron a la servidumbre de la acumulación de datos y del control del comportamiento. Sin embargo, ya estamos pagando el costo. Hemos entregado a las compañías de plataformas digitales un control extremo sobre los activos más valiosos de la economía de la información, lo que les permite anticipar nuevas tendencias y manipularlo todo, desde movimientos políticos hasta patrones de tráfico, obteniendo enormes ganancias en el proceso.

 

La etapa actual de adquisición de datos masivos incrementará el poder de los amos de la información, pues también están extrayendo información ecológica, agrícola y ambiental, que están procesando y utilizando para lograr mayores ganancias corporativas. Pronto, más de un billón de sensores que generarán bronto-bytes (1000 billones de billones de bytes) se incorporarán a nuestros alimentos, actividades cotidianas, sistemas de transporte e incluso a nuestros cuerpos, lo que le otorga a Silicon Valley mayor poder, no sólo sobre los detalles de nuestras vidas individuales, sino también sobre el entorno, la alimentación y los genes que les dan forma. A medida que Alphabet, Alibaba y Amazon pasan de estar en línea a ser omnipresentes, es como si un puñado de monarcas se apoderaran de la mayor parte de la tierra común en el mundo antes de que alguien se diera cuenta de lo valiosa que es. Lo extraño es que todos seguimos entregando ese control, sin pensarlo dos veces, al mismo tiempo que contemplamos la invasión de las plataformas de datos masivos como algo inevitable pero benéfico, casi deseable. Los magnates de Silicon Valley no tuvieron que despojarnos por la fuerza de nuestros preciados recursos comunitarios porque muchos de nosotros ya los habíamos entregado voluntariamente.

 

2. Capitalismo sin ley

 

El pacto de fines del siglo XX entre los gobiernos neoliberales y las poblaciones de las economías más industrializadas se fincó en el supuesto de que los poderosos necesitaban de las masas para operar los sistemas de producción y a cambio les darían leyes justas y seguridad social. Dada la aceleración de la inteligencia artificial (IA), las cadenas de bloques (blockchains) y la automatización, ya no queda claro que las oligarquías corporativas necesiten de las masas para operar sus economías. Ni siquiera parecen necesitar soldados o espías de la vieja escuela (humanos) para reprimir a la disidencia. El neoliberalismo parece estar cayendo en desgracia y el capitalismo sin ley está echando raíces. La Amazonia enfrenta un ataque de tala y quema, mientras que Amazon expande agresivamente su imperio de datos y distribución. A medida que los ricos países colonialistas rompen su compromiso con las masas, los políticos naturalmente buscan culpar de las crisis socioeconómicas acumuladas a los migrantes y refugiados y a grupos y religiones marginadas. Las redes sociales han encontrado nuevas herramientas para convertir la duda y la falta de información en odio. ¿Qué relación hay entre el auge del populismo autoritario (Trump, Bolsonaro, Brexit, Venezuela) y el cambiante panorama tecnológico? En opinión del Grupo ETC, hay una relación estrecha.

 

3. Intolerancia segmentada / Ingeniería de memes

 

Hace dieciséis años, el Grupo ETC advirtió que la Fundación Nacional para las Ciencias de Estados Unidos estaba investigando lo que luego denominaron “ingeniería memética”: el análisis de datos masivos y tecnologías neuronales para comprender en tiempo real cómo se forjan las ideas y cómo puede manipularse ese proceso. En 2003, legisladores de Estados Unidos tuvieron el sueño escalofriante de que la ingeniería memética podría ayudarlos a “enfrentar las amenazas a la supremacía cultural estadounidense”. La industria de las encuestas ha seguido las actitudes del público durante décadas, pero los ingenieros meméticos de la era Trump están surfeando con otros propósitos la información acumulada por las redes sociales y las bases de datos políticas. Los ladrones corporativos tienen una capacidad sin precedentes para apelar a lo peor de nuestra naturaleza — los sentimientos anti-inmigrantes encabezan la lista actual. Ahora sabemos que al rastrear y extrapolar actitudes y crear perfiles influyentes, compañías como Cambridge Analytica desarrollaron métodos para manipular audiencias estratégicas en escala masiva. Las plataformas digitales se están usando para probar la tolerancia de la población a políticas extremas — ya sea el enjaular niños en la frontera entre México y EUA o el saqueo terminal de la selva amazónica. Las plataformas digitales apadrinadas desde Silicon Valley han racionalizado y amplificado mediante algoritmos y con fines de lucro la destrucción del tejido social que promueven los libertaristas (libertarians) de derecha.

 

Usar los medios de comunicación masivos para distraer al público de sus verdaderos enemigos es, por supuesto, una práctica tradicional de las élites gobernantes. Pero las sofisticadas técnicas de manipulación a través de algoritmos de selección de fuentes de noticias, redes de bots y cuentas falsas son objetivos que se mueven rápido, impulsados por las ganancias corporativas y totalmente carentes de transparencia. Facebook admitió en noviembre de 2018 que su plataforma se usó para apoyar el genocidio de musulmanes en Myanmar. En ETC nos preguntamos, ¿en qué medida la política algorítmica está dirigiendo el mundo? En un año en que nos enteramos que la selección belga de fútbol se confió a la inteligencia artificial para perfeccionar sus novedosas estrategias mundialistas, también dudamos si algunos de los mensajes y movidas políticas más extrañas de los gobiernos poderosos del mundo no son arrebatos mal pensados de twitter, sino más bien resultado de análisis estratégicos, impulsados por inteligencia artificial, que sugieren algunos juegos de poder bastante contra-intuitivos. Es decir, ¿los líderes reaccionarios son tontos beligerantes, peones de alguien más en el juego de ajedrez tridimensional de la inteligencia artificial, o una combinación inescrutable de los dos? En 2019 trataremos de anticiparnos. Sigamos la pista al meme #robogov.

 

4. Inteligencia artificial y destino

 

Quienes están en el poder tienen una forma de promover las ideas —y a los intelectuales que las promueven— que hace que su agenda política y económica parezca predestinada. En la década de 1990, el “fin de la historia” de Fukuyama y el “no hay alternativa” de Thatcher fueron ideas poderosas para desarmar la disidencia social. Ambos afirmaban y aplaudían el inevitable dominio del modelo económico neoliberal. Hoy en día, el neoliberalismo ha perdido algo de su brillo, pero Silicon Valley ha adoptado los mismos métodos para allanar el camino a la inteligencia artificial, impulsada por datos masivos que controlan las corporaciones. La “singularidad” es la hipótesis de que la invención de la super-inteligencia artificial desencadenará abruptamente un crecimiento tecnológico descontrolado. “No se puede simplemente detener el progreso tecnológico”, le dijo recientemente Yuval Noah Harari, una de las nuevas voces de la inevitabilidad, a The Guardian. “Aun si un país deja de investigar la inteligencia artificial, otros países continuarán haciéndolo”. El análisis de Harari tiene muchos matices, pero las versiones más crudas de la inevitabilidad pueden consultarse a granel en las consultorías de relaciones públicas contratadas por empresas de IA, blockchains y genómica. No importa si quien expresa la inevitabilidad es un vegano que medita dos horas al día (como Harari) o un experto que sale tambaleándose del restaurante de la compañía, el efecto neto de este discurso es eliminar lo que posiblemente sea la herramienta más poderosa de todas las personas cuyos medios de vida están amenazados por las nuevas tecnologías: la capacidad de decir no clara y llanamente. (El aplastamiento de la disidencia por medios tecnológicos, tema que ETC abordó hace más de 20 años). Nada es inevitable, ya se trate de la burbuja multimillonaria de inversión en inteligencia artificial, o de genómica, o sus vínculos con los imperios anarco-feudales de datos y la segmentación de la intolerancia. El surgimiento de la deliberación democrática como herramienta puede ser una salida y una solución.

 

5. El lucro le gana al horror

 

200 años después de la publicación de Frankenstein de Mary Shelley, el anuncio del científico chino He Jiankui (extrañamente emocionado) de que había editado genéticamente no uno, sino dos seres humanos, cerró el 2018 en suspenso. Fue un año en el que otros biocientíficos ensalzaron con orgullo su capacidad para dar nueva forma a las poblaciones mediante organismos equipados con exterminadores genéticos (su nombre oficial es “impulsores genéticos”). Al modificar el ADN de unas gemelas para que no contrajeran al nacer el VIH de su padre, Jiankui pensó que tenía una solución elegante para el sida, pero los críticos acusaron que también estaba levantando la tapa de la eugenesia comercial. Por su parte, el cártel de los impulsores genéticos, algunos de cuyos miembros establecen sigilosamente sus propias empresas, afirma que su tecnología de edición genética combatirá la malaria y la extinción de especies, cuando en realidad están creando peligrosas herramientas agroindustriales para aplicarse en los sistemas alimentarios del mundo. Quizás haya algunos científicos cuyo deseo de conocimiento los lleva a lugares oscuros, pero el peligro irreversible sobreviene cuando el conocimiento se quiere usar para remodelar la vida, obtener ganancias y construir carreras empresariales. Las restricciones impuestas a los impulsores genéticos y la modificación genética humana, que tienen detrás la moraleja de la novela de Shelley, indican que es posible mantener al monstruo de Frankenstein encerrado, pero es urgente una supervisión más seria de la innovación, que impida desde el principio la creación de ensamblajes nefastos.

 

6. Rellenos y hambrientos

 

Según un artículo de 2018, un tercio de la humanidad padece síndrome metabólico. El síndrome metabólico está definido por la Mayo Clinic como “un conjunto de afecciones: aumento de presión arterial, alto nivel de azúcar en la sangre, exceso de grasa corporal en la cintura y niveles anormales de colesterol o triglicéridos, que aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes”. Los acicates del síndrome metabólico son la “comida industrializada del sistema corporativo, con alto contenido de calorías y baja en fibras” y la disminución de la actividad física. Al mismo tiempo, la falta de alimentos está afectando a más personas que nunca: uno de cada nueve humanos pasa hambre. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2017, la desnutrición atrofió el crecimiento de 151 millones de niños menores de cinco años. El cambio climático fue identificado como una de las principales causas de la mala nutrición, pues ocasiona perturbaciones que conducen a la reducción de nutrientes en cultivos básicos. Mientras tanto, muy pocos legisladores reconocen que la mala nutrición también es común entre personas obesas porque su dieta depende mucho del azúcar. Viejo pero bueno, el libro de Raj Patel, Stuffed and Starved: The Hidden Battle for the World Food System [Rellenos y hambrientos: la batalla oculta por el sistema alimentario mundial] (2ª edición, 2013) es un resumen pertinente de las tendencias mundiales que aún se están desarrollando en 2019 —doce años después de su primera edición.

 

7. Piensos para animales o humanos, da lo mismo

 

 

Los agronegocios se están moviendo hacia un paradigma de producción de alimentos altamente mecanizado en el cual materias primas genéricas como maíz, soya y azúcar se procesan en distintas fábricas de texturas y derivados, luego se combinan con sabores producidos por microorganismos sintéticos en tinas, alimentados por esas mismas materias primas. No importa si el producto final son croquetas para mascotas, alimento para pollos o frituras para niños en edad escolar. Los procesadores corporativos usan la misma base nutricional deficiente para todo, presentada en diferentes formas, colores y sabores. Un modelo tiránico de producción de alimentos que contrasta con los agrosistemas indígenas, por ejemplo la chacra que gira en torno a la papa en los Andes o la milpa, cuyo eje es el maíz en México. Se han cultivado sustentablemente durante miles de años junto con muchas otras especies agroalimentarias, medicinales y de fauna, en condiciones específicas, co-evolucionando con las comunidades que los procuran y respondiendo a cambios en el clima, los suelos, los vientos. La agroindustria global utiliza estrechas innovaciones tecnológicas para expandir la presencia de sus monocultivos sobre una cantidad limitada de tierras, de las cuales los campesinos del mundo utilizan apenas una cuarta parte para alimentar al 70% de la población mundial. La agroindustria altamente mecanizada busca expandir a todo el orbe el modelo de producción de piensos para humanos y/o animales, para lo cual quiere arrancar de raíz la diversidad agrobiológica y los pueblos que la nutren, adueñándose en un solo movimiento de la tierra y de los estómagos de quienes engrosarían las filas del síndrome metabólico.

 

8. Intereses por las nubes

 

El informe especial del IPCC sobre el límite de 1.5 grados del calentamiento global provocó una oleada de urgencia en el debate sobre el clima. Si bien las conclusiones no son nuevas, muchas fuerzas se galvanizaron por el tono alarmante de los científicos, funcionarios y diplomáticos inherentemente conservadores. El debate sobre cómo movilizarnos en torno a esta urgencia se está acalorando. Una historia a seguir en 2019 es la propuesta del gobierno de Suiza para abordar la gobernanza de la geoingeniería en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA4), en marzo. En dicha reunión debería establecerse una prohibición directa de la geoingeniería —o deberían fortalecerse las moratorias existentes en el Convenio sobre Diversidad Biológica y en el Convenio de Londres—, pero en vez de ello la discusión podría deslizarse hacia permitir pruebas y despliegue de las técnicas de geoingeniería. Es muy importante el cómo los gobiernos intentan resolver la urgencia de la crisis climática. ¿Serán soluciones impulsadas comunitariamente que aborden múltiples crisis —nutrición, desigualdad, salud, contaminación— y desmantelen las fuerzas estructurales que crearon la crisis climática, o serán arreglos tecnológicos a gran escala, (como la geoingeniería), que generen burbujas de inversión rentables y concentren aún más el poder? ¿Un nuevo acuerdo, justo y verde, o un robo en despoblado con el (pre)texto de la geoingeniería? Nunca ha habido tanto en juego. Las palabras nos faltan.

 

9. Tecnología democrática deliberativa

 

En ETC nos alientan algunos ejemplos de deliberación y toma del control popular: En 2016, el gobierno de Irlanda tomó la decisión de revisar su prohibición del derecho al aborto, dando el notable paso de entregar las deliberaciones a una asamblea de ciudadanos —una muestra transversal inclusiva de amas de casa, estudiantes, maestros jubilados y conductores de camiones, ni un solo político electo. Mientras se utilizaba el lema de “recuperar el control” para difundir prejuicios del otro lado del Mar de Irlanda en Gran Bretaña, los irlandeses discutieron libremente sobre el acceso de las mujeres a una tecnología que les permitiera acceder a sus derechos reproductivos. Durante cinco fines de semana, este grupo discutió las regulaciones que obligaron a más de 170 mil mujeres irlandesas a viajar al extranjero para abortar, a menudo en secreto, desde 1980. Al final, los noventa y nueve miembros de la asamblea ciudadana votaron por un cambio. En el referéndum de mayo de 2018, el 66.4% de los votantes irlandeses expresaron su acuerdo con la asamblea. Si bien este derecho básico no parece ser una cuestión principalmente tecnológica, Irlanda ha establecido un inspirador precedente para la deliberación democrática y lo ha combinado con una legislación nacional decisiva que ya entró en vigor en 2019. Durante los últimos años, ETC ha estado trabajando para construir redes de la sociedad civil que puedan servir como Plataformas de Evaluación Tecnológica, y el ejemplo de Irlanda inspira para ver cómo nuevas alianzas pueden escalar esos esfuerzos, impactando positivamente a millones de personas.

 

10. La edad del consentimiento (libre, previo e informado)

 

El movimiento #MeToo ha puesto el tema del consentimiento en primer plano en los países ricos de todo el mundo, a medida que mujeres valientes han presentado denuncias de agresión sexual contra hombres a menudo prominentes y poderosos. El avance del consentimiento como norma poderosa, sin embargo, va mucho más allá de ese terreno. Las luchas contra los oleoductos y gasoductos en tierras indígenas de Canadá y América Latina dependen del Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) de las naciones por cuyos territorios intentan cruzar los ductos. En 2018, ETC formó parte de quienes impulsan una medida histórica en Naciones Unidas que ahora requiere el consentimiento libre, previo e informado de cualquier comunidad afectada —como las de África Occidental— antes de que se liberen organismos con genes exterminadores al ambiente. Como con #MeToo, la creciente noción de consentimiento no se aplica de forma equitativa y será resistida por los poderosos y sus fundaciones. La capacidad de los depredadores neocolonialistas con tecnología de punta para ignorar, cooptar y eludir las normas no puede subestimarse, pero los casos significativos están cambiando las expectativas y se está iluminando el horizonte de posibilidades políticas para un futuro más consensual.

 

11. Agricultura inteligente, con gran ancho de banda, habilitada por redes, rica en genes, intensiva en conocimiento

 

Imagínese una red global de pares, cuya economía del conocimiento contiene bronto-bytes de información genética de alta fidelidad y patrones de comportamiento humano específicos al contexto… Imagínese que pudiéramos recopilar y aprovechar los resultados de esa red para mitigar el cambio climático, resolver la pobreza y alimentar al mundo… No, no estamos tratando de vender un artilugio tecnológico. Nos referimos, por supuesto, a la densa red mundial de pueblos indígenas y campesinos que han formado asociaciones multi-generacionales con la tierra y las especies con las que co-evolucionan, mientras alimentan a la mayoría de la población mundial. La biodiversidad que protegen, mantienen y administran, pese a los acaparamientos de la agroindustria, vale billones —en el sentido específico de que sin ella no es posible ninguna actividad económica. Los agricultores campesinos y las comunidades indígenas son el futuro, al menos tanto como son el pasado —y con suerte mucho más. La verdadera “agricultura de precisión” comprende y se adapta profundamente a las condiciones locales y responde a las necesidades reales de todos los seres vivos —eso es la agricultura agroecológica. Los duques y señores feudales de la información aún no la extraen ni se la apropian, y con un poco de estrategia, trabajo duro y una buena dosis de resistencia, esperamos que nunca jamás lo harán.

 

12. La desesperación es la nueva esperanza

 

La rápida erosión de los gobiernos e instituciones y la violencia que la acompaña pueden ser no sólo reflejos de pérdida. Aunque su resultado está lejos de ser seguro, también está en marcha una transformación. La movilización de nuevas propuestas radicales y la contra-movilización de fuerzas reaccionarias revela que los sistemas están en crisis. Es un momento honestidad ruda, pero también de posibilidad creativa sin precedentes. Hace más de una década, Arundhati Roy escribió: “Otra Tierra no sólo es posible, está en camino. En los días tranquilos puedo escucharla respirar”. Si por fin nace un mundo nuevo, patear y llorar un poco puede ser signo de salud.

 

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