Geopolítica de las vacunas

Los motivos que impulsan la búsqueda de una vacuna contra el covid-19, lejos del altruismo humanista están signados por la lógica del mercado, la competencia y la necesidad de ejercer el predominio geopolítico en el mundo.

01/04/2021
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Foto: María Pedreda
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Lo que evidenció la pandemia es que un mundo con un nivel de desarrollo del conocimiento inusitado y un desarrollo de las fuerzas productivas formidable; producto de la inequidad, la desigualdad, la concentración de riqueza y el despilfarro que redunda en falta de planificación y previsión, se vuelve peligrosamente vulnerable.

La aparición de las primeras noticias acerca de una lejana ciudad china (Wuhan) en la que había contagios masivos de un nuevo coronavirus letal pasó inadvertida por varias semanas, incluso por la propia OMS.

 

Para cuando intervino el organismo multilateral de la salud, la pandemia ya estaba desatada y recorría la “nueva ruta de la seda” haciendo estragos.

 

Luego de la falta de reacción inicial se produjo un formidable experimento de disciplinamiento social global que no reconoce precedentes. El propio Michel Foucault no hubiera sido capaz de elucubrar semejante situación, ni tampoco los escritores distópicos que proyectaron la fascistización como Zamiatin, Orwell, Huxley o Atwood.

 

La economía se paralizó por completo y comenzaron las discusiones sobre “nueva normalidad”, el mundo “pospandemia” y prospectivas de distintos tipos que llegan todas a una misma conclusión: la profundización de las tendencias históricas macropolíticas y macroeconómicas previas a la pandemia.

 

“La guerra de las vacunas”, como la han llamado los grandes medios de comunicación, demostró que la solidaridad de la que tanto hablaron los primeros meses de decretada la pandemia, para ciertos gobiernos, fue sólo un discurso más.

 

Mientras se espera la llamada segunda ola de contagios, e incluso una tercera ola en varios países, el mundo ha seguido su marcha, el hegemón decadente, también; y las nuevas polaridades geopolíticas aprovecharon para reposicionarse. Lo que ha resultado evidente al amparo de cualquier escuela de ciencias políticas es la utilización de la peste y de su cura en términos de geopolítica.

 

Génesis: la tesis del ataque

 

La discusión sobre el origen del virus, como en todos estos casos, es pasible de interpretaciones y en torno de la narrativa sobre su origen se juegan también posicionamientos geopolíticos y de disputa de sentidos.

 

Ya hemos planteado la idea propalada por los medios occidentales (mayoritariamente en manos del globalismo) con su control sobre la circulación de discursos que infirió a pensar, cuando uno se enteraba de una feria a cielo abierto y del consumo de sopa de murciélagos, en una aldea campesina; cuando en realidad se trata de una ciudad con una urbanización super-moderna, casi futurista. Cosas de los medios y de los imaginarios que son capaces de construir.

 

Temprano Donald Trump, entonces presidente de Estados Unidos, habló de “la peste china” en su cuenta de Twitter. Los chinos no tardaron en señalar, mediante el portavoz de su cancillería, Zhao Lijian, la curiosa situación de que tropas de marines hayan estado semana antes asentadas en la propia Wuhan, muy cerca de la feria a cielo abierto, para los VII Juegos Mundiales Militares CISM, deslizando sutilmente la sospecha.

 

Probablemente Xi y Trump fueron conscientes que un ataque de ese tipo, si es que se trató de eso, es más probable que provenga del globalismo multilateral que de los propios gobiernos orgánicos de cada país. En esto no debemos olvidar la guerra abierta entre Huawei y Apple, y el enrolamiento político de los big five que expresan al globalismo unipolar (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google, las FAANG) que, como van a sostener algunos analistas, crean el problema y la solución, con la vacuna, por un lado, y la criptomoneda (fuera de control estatal), por otro lado, para poder salvar la economía.

 

Los teóricos de las visiones conspirativas, no sin fundamentos, se apuraron en sostener que se trató de algún tipo de ataque biológico responsabilizando del mismo a distintos actores, a los chinos contra occidente o a los Estados Unidos contra los chinos.

 

La guerra biológica es tan vieja como la guerra, desde el curare en la punta de las flechas o las cerbatanas venenosas, hasta la infiltración de enfermos de tularemia que utilizaban como táctica los hititas; pero no es de eso de lo que pretendemos tratar en este artículo.

 

Lo que evidenció la pandemia es que un mundo con un nivel de desarrollo del conocimiento inusitado y un desarrollo de las fuerzas productivas formidable; producto de la inequidad, la desigualdad, la concentración de riqueza y el despilfarro que redunda en falta de planificación y previsión, se vuelve peligrosamente vulnerable.

 

The Big Pharma y los países «olvidados»: la desigualdad eterna 

 

Desde que la Organización Mundial de la Salud caracterizó el virus covid-19 como pandemia, se comenzó una carrera desesperada por encontrar una vacuna por parte de varios actores. 

 

The Big Pharma, es el lobby de las «grandes farmacéuticas» que monopolizan el capital científico, tecnológico y biotecnológico, político, productivo y comercial, son controladas directa o indirectamente por unos pocos negocios y una élite de poder. Estas farmacéuticas se enriquecen a partir de la toma de recursos públicos de los países para su expansión, ya que son financiadas mayoritariamente con fondos públicos. Por ejemplo, Moderna recibió 2.500 millones de dólares en ayudas del gobierno de Estados Unidos y Pfizer/ BioNTech recibió 450 millones de dólares. Esto, sin sumarle el dinero que los países invierten anualmente en instituciones científicas, educación e investigación básica. 

 

La farmacéutica Pfizer intimidó a los gobiernos latinoamericanos en las negociaciones para la compra de vacunas, exigiendo a los países que pongan activos soberanos, como edificios, embajadas y hasta bases militares en calidad de garantía para reembolsar los costos de cualquier futuro litigio. [20]

 

Si estas transnacionales ejercen semejantes presiones y condicionantes que evidencian dependencia y sometimiento sobre países ‘desarrollados’, como varios de la Unión Europea, ¿en qué posición quedan los países con menores posibilidades económicas y políticas, que no encuentran una organización regional fuerte, que están sumidos en conflictos bélicos o bloqueados, o aquellos países que dependen de organismos internacionales ausentes?

 

Tenemos el claro ejemplo del continente africano, que aún transita epidemias y síndromes para las que ya hay vacunas, tratamientos y medicinas disponibles, pero son incapaces de acceder a ellas e inmunizar a sus poblaciones, como el paludismo (malaria), el sarampión, el sida o la tuberculosis. En febrero de este año reapareció un brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Guinea Conakry. Todas enfermedades que comprometen al sistema inmune, sin dejar de mencionar el hambre y la malnutrición, o la falta de condiciones sanitarias e higiene en el continente, que agravan la posibilidad de hacer frente al covid-19.

 

Al contrario, Israel es el ejemplo de país rico, con poder de élite global. El Estado sionista ha comprado 24 millones de dosis para combatir el covid-19, a distintas farmacéuticas, aun cuando la población vacunable es de 6 millones, para los cuales se requieren 12 millones asumiendo que se deben aplicar doble dosis. [3]

 

En noviembre de 2020, los países de ingresos altos, incluido el bloque de la Unión Europea, ya reservaban el 51% de casi 7.500 millones de dosis de diferentes vacunas Covid-19, aunque estos países representan solo el 14% de la población mundial. EEUU reservó 800 millones de dosis, Japón, Australia y Canadá reservaron más de mil millones de dosis, aunque estos tres países combinados no representaban ni siquiera el 1% de todos los casos.

 

 

La brecha de vacunación entre países ricos y pobres se empieza a mostrar en las cifras. Hasta el momento, la mayoría de dosis administradas en todo el mundo se concentran en el hemisferio norte, prácticamente en Israel (115,18 de dosis por cada 100 habitantes), Emiratos Árabes Unidos (82,24 de dosis por cada 100 habitantes), Reino Unido (50,26 de dosis por cada 100 habitantes), y Estados Unidos (44,05 de dosis por cada 100 habitantes).

 

A la tercera parte de la humanidad no le ha llegado ni una dosis y, según una proyección que publica The Economist, más de 85 países no vacunarán lo suficiente hasta 2023, mientras que los gobiernos de los países ricos han comprado tres veces más unidades de las que necesita su población (cinco en Canadá). [5]

 

Los motivos que impulsan la búsqueda de una vacuna contra el covid-19, lejos del altruismo humanista están signados por la lógica del mercado, la competencia y la necesidad de ejercer el predominio geopolítico en el mundo. El lobby farmacéutico no sólo tiene el monopolio de la fabricación, el comercio, los precios y las decisiones, sino que también se apoderan de los derechos intelectuales y patentes, como también de la esperanza de los pueblos.

 

La exitosa campaña de vacunación en Israel. Vacunar sólo al pueblo elegido

 

La campaña de vacunación israelí fue elogiada como exitosa por varios medios de comunicación. En diciembre de 2020, Israel llegó a un acuerdo con la empresa farmacéutica Pfizer para asegurarse un suministro constante y prioritario de vacunas, a cambio de proporcionar datos sanitarios a la compañía y de pagar un precio por dosis alrededor de un 40% superior al abonado por la UE. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue quien anunció el acuerdo con la multinacional y se presentó como el impulsor de la campaña de vacunación de cara a las elecciones nacionales de marzo, para contrarrestar así las acusaciones y juicios por corrupción, soborno, fraude y abuso de confianza. 

 

Lo más grave es el apartheid vacunatorio que el gobierno israelí está generando con Palestina. Las autoridades israelíes bloquearon la entrada de un lote de 2.000 vacunas Sputnik V destinado a personal sanitario en la Franja de Gaza. Las condiciones que imponen los diputados israelíes para la entrega de la dosis son la devolución de dos civiles y los cuerpos de dos soldados retenidos en la Franja. Varias ONGs acusan a Israel de imponer un ‘castigo colectivo’.

 

A causa de la ocupación y bloqueo por tierra, mar y aire por parte de Israel al territorio palestino, el sistema de salud de Gaza no puede atender las necesidades de su población agravando aún más la discriminación y la desigualdad. 

 

El Convenio de Ginebra, que regula el derecho internacional humanitario, estipula que la potencia ocupante debe garantizar suministros médicos y prevenir y controlar las epidemias en los territorios que ocupa. Israel alega, por el contrario, que el Acuerdo de Oslo, firmado entre su Gobierno y el palestino en 1995, da la competencia en sanidad a las autoridades palestinas en su territorio, aunque este punto es controvertido, porque el acuerdo también insta a ambas partes a colaborar en situaciones como una pandemia. En cualquier caso, el Convenio de Ginebra también establece que ningún acuerdo entre las partes puede extinguir las responsabilidades de la potencia ocupante. [4]

 

Estafas, robos y burlas de las Big Pharma

 

Primero fue el escándalo entre AstraZeneca y la Unión Europea, luego de que la farmacéutica anunciara que no entregaría el porcentaje de vacunas prometidas (se sospechaba que las dosis fueron desviadas a Reino Unido e Israel). La UE allanó la planta de la multinacional en Bélgica en búsqueda de pruebas del desvío. Luego de unas semanas de tensión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von Der Leyen, se reunió con el consejero delegado de AstraZeneca. De esta reunión se desprende un nuevo acuerdo que incluye una cláusula que prohíbe la solidaridad. Ésta especifica que por fuera de la Unión Europea las vacunas no podrán ser vendidas, ni donadas a otros países, ni siquiera la donación a través de ONGs o la Organización Mundial de La Salud, sin el consentimiento previo del contratista. Así es como la Unión Europea, comenzará el 31 de marzo el control de las exportaciones de vacunas de aquellos laboratorios con los que la CE firmó acuerdos de compra anticipada.

 

Las últimas declaraciones de Tedros, el director de la OMS, en marzo, vuelven a denunciar la ‘grotesca’ desigualdad en la distribución de las vacunas, tanto en la acumulación de dosis como en las políticas de aplicación en países ricos, como Israel, Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido y Estados Unidos. 

 

Jorge Elbaum, en Topografía viral del neoliberalismo (31/1/21) dice que los cuatro laboratorios más importantes del mundo (GSK, Johnson & Johnson, Pfizer y Sanofi) evaden tributos por 3.800 millones de dólares al año. Sin embargo, sus CEOs son los mismos que participan de los encuentros de Davos para defender la primacía del mercado por sobre el Estado y enarbolar la transparencia como divisa prístina de ética pública.

 

No hay que esforzarse mucho para advertir quiénes financian proyectos como COVAX o instituciones claves en la investigación y desarrollo tecno-científico; el grado de participación de organismos no gubernamentales privados; quiénes son las élites empresariales que más han sobresalido en esta pandemia, cuáles son sus valores, modelos y proyectos de orden mundial. El globalismo unipolar, nuevamente en el poder en EEUU, son quienes han gestionado directa o indirectamente la investigación, producción y distribución de vacunas en el mundo.

 

 

Está más que claro que la acumulación de vacunas, los bloqueos, la prohibición a las exportaciones, las sanciones, los contratos secretos y el financiamiento público a farmacéuticas que se apropian las patentes y priorizan objetivos de mercado, la falta de cooperación y no solidaridad, no van a terminar con la pandemia, por el contrario, agudizan la crisis mundial y refuerzan las muertes diarias.  

 

 

La peste estalla en medio del declinacionismo norteamericano (esto no importa su caída en el mediano plazo) que a expensas del mismo se ha vuelto más bestial en su desesperación por mantener su expansionismo cada vez más insostenible. A la vez, la peste explota en el propio corazón de China que está hoy comandando el proyecto de integración euroasiático con la Rusia de Putin y que evidencia el surgimiento de un mundo multipolar.

 

Los actores que surgen (nótese lo deliberado de no utilizar el término “emergen” para no reproducir narrativas geopolíticas dadas) prefigurando el mundo multipolar, se encuentran consolidados en sus proyectos de mediano y largo plazo; el hegemón declinante se encuentra en plena crisis interna incluso a nivel de sus clases dirigentes.

 

Eso explica la diferencia de comportamiento de los distintos gobiernos respecto del manejo de la pandemia y el aporte a desarrollar una vacuna. Todo tiene que ver con la geopolítica de la vacunación.

 

En julio de 2020, el supremacista desesperado, Donald Trump, entonces presidente de EEUU, compró a la farmacéutica Gilead el 90% del suministro mundial del antiviral remdesivir, que hasta ese momento era el único método de tratamiento de Covid-19, para la población norteamericana. Rompió con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y lanzó la operación “Warp Speed” de inversión en el desarrollo de vacuna y coordinación de la provisión masiva, si fuera posible, para las elecciones. Asimismo, compró por adelantado dosis a Pfizer-BioNTech y Johnson & Johnson.

 

Por su parte, el actual presidente norteamericano, Joe Biden, afirmó que usaría la ley de Producción de Defensa de 1950 para acelerar la manufactura y proveer el equipo y los suministros. Esta ley fue aprobada durante la Guerra de Corea y permite al Gobierno obligar a las empresas a fabricar cierto tipo de productos. Biden incitó a la asociación productiva de Merck, Johnson & Johnson y Pfizer después de haberles otorgado 269 millones de dólares a través de la agencia gubernamental BARDA (Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado). [6]

 

En Europa, en 2020 se intentó construir una plataforma de cooperación europea para desarrollar la vacuna, la “Alianza de Vacuna Inclusiva” entre Alemania y Francia, con Italia y Países Bajos. Las embestidas acaparadoras análogas de Trump y Biden operaron como catalizadores del europeísmo y nacionalismo al interior de estos países. La anécdota del intento norteamericano para la compra de derechos a la germana CureVac que fue respondida con un contundente “Alemania no está a la venta”, complementa con la marcha atrás que debió dar la gala Sanofi que había comprometido prioridades a los Estados Unidos y tuvo que retractarse.

 

Sin embargo, se comenzó a observar una clara falta de solidaridad y colaboración al interior de la Unión Europea. En marzo de 2020, Italia era el país europeo más golpeado por la pandemia y no recibió la ayuda inmediata que necesitaba de su Comunidad. Equipos de médicos y especialistas, respiradores, monitores sanitarios, barbijos, equipamientos técnicos y materiales de diagnóstico y tratamiento fueron enviados a Italia por parte de China, Rusia y Cuba.

 

A medida que avanzaron los meses, los casos aumentaron, la crisis económica y sanitaria se profundizó, el Brexit se concretó y la entrega de las vacunas no se cumplió, la Unión Europea comenzó a tener internas acerca de cuáles eran sus prioridades, ¿las alianzas geopolíticas?  el ahorro económico? ¿cuáles vacunas se aceptaban para control de la EMA?

 

Mientras, aumentaron las tensiones de Europa con Rusia, China y EEUU; y Gran Bretaña en sintonía con el Brexit abandonó las políticas de cooperación por una vacuna de la Unión Europea y se enfocó en la vacuna de ARN del Imperial College London y en la vacuna de la Universidad de Oxford, que firmó un acuerdo con AstraZeneca para manufacturar 100 millones de dosis. 

 

A pesar de la estigmatización e injurias de Estados Unidos y la Unión Europea hacia las vacunas y los llamados de cooperación de China y Rusia, varios países miembros de la UE como Hungría, Serbia, República Checa o Eslovaquia optaron por comenzar campañas de vacunación con dosis rusas y chinas debido a la lentitud de implementación por parte de Bruselas, que demuestran el lugar que ocupan los países de Europa Oriental dentro de la UE.

 

A comienzos del 2021 veíamos que la decisión de desbloquear la vacuna Sputnik V en Europa generaba una gran interna entre la Canciller alemana Angela Merkel y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. 

 

A pesar de las tensiones internas en la UE, a fines de marzo de 2021 el presidente de Rusia Vladímir Putin, la canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron se reunieron por videoconferencia y discutieron las perspectivas de registro en la Unión Europea de la vacuna rusa Sputnik V, así como posibles suministros y producción conjunta de este fármaco en los países de la UE.

 

No obstante, habrá que darles seguimiento a las relaciones entre Rusia y la Unión Europa, ya que aún siguen vigentes las tensiones a partir de las sanciones diplomáticas.

 

Para la Unión Europea, China es al mismo tiempo “socio, competidor y rival sistémico”, China superó en 2020 a Estados Unidos como mayor socio comercial de la UE, y se espera que este año supere también a Estados Unidos como principal mercado de la exportación alemana, sin embargo países como Alemania y Francia envían periódicamente sus barcos de guerra a participar en el cerco aeronaval de Estados Unidos en el Mar de China Meridional, sugiriendo que la intensa relación con su principal socio comercial es compatible con su contención militar.

 

Pese a los ataques de Biden hacia Rusia y China, varios países de la UE aclararon que no tienen intenciones de romper relaciones con ninguno de esos países, por ejemplo, la canciller alemana dejó claro en la reunión de Davos (Suiza) que Alemania no se embarcará en una guerra comercial contra China, al igual que el presidente francés, Emmanuel Macron, empeñado en mantener los lazos con Rusia, también ha rechazado implicarse en una disputa contra China. 

 

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping planteó el fortalecimiento de la cooperación entre China y los países de Europa central y oriental, al proponer las vacunas contra el covid-19 como un espacio para lograr ese objetivo.

 

La India se ha convertido también en un actor de importancia en el desarrollo de investigación y producción porque es el principal productor y exportador de fármacos del mundo, producto arquetípico de la deslocalización del globalismo, ofrece territorio y mano de obra excesivamente barata. 

 

En India, se desarrolla la campaña “Vaccine Maitri” (amistad de vacunas) con la que ha enviado cientos de miles de vacunas Covishield fabricadas en la India bajo licencia de Oxford-AstraZeneca a unos 60 países.

 

Las vacunas indias se han enviado a la mayoría de los países vecinos, entre ellos Afganistán, Bangladesh, Bután, Sri Lanka, las Maldivas, Myanmar y Nepal, y también a las Seychelles, Camboya, Mongolia, y a países insulares del Pacífico, del Caribe y de África. Las vacunas sirvieron para enmendar las relaciones tensas con Bangladesh y cimentaron lazos de amistad con las Maldivas.

 

Con otra lógica, otra temporalidad y otra mirada histórica, China ha desarrollado la diplomacia del barbijo enviando suministros y asistencia a distintos países que lo requirieron, a la vez que anunció créditos por dos mil millones de dólares, transferencia de conocimientos y específicamente mil millones de dólares para desarrollo de la vacuna a América Latina y el Caribe. El desarrollo farmacéutico de distintas empresas chinas está planteado bajo el paradigma del “bien de la humanidad” concretando así una “Diplomacia de Vacunas”, cuyos primeros beneficiarios han sido obviamente los BRICS y los miembros de la Alianza para la Cooperación de Shangai.

 

Los principales laboratorios chinos que han desarrollado vacunas contra el covid-19 son en conjunto Anhui Zhifei Longcom Biopharmaceutical Co. Ltd. y la Academia China de Ciencias, Sinopharm, CanSino y Sinovac. Sinopharm ya tiene dos vacunas que han sido desarrolladas, una a partir de un coronavirus obtenido de un paciente en Beijing y otra de un paciente en Wuhan.

 

Rusia produjo un nuevo “momento Sputnik” en el momento que anunció la vacuna. Cuando en 1957 la Unión Soviética sorprendió al mundo anunciando la orbitación exitosa del Sputnik 1, se produjo una crisis de envergadura en la noción de posición dominante en la carrera espacial que detentaban los Estados Unidos y que le fue arrebatado en ese momento, con consecuencias profundas. El anuncio del presidente ruso Putin del descubrimiento de una vacuna contra el Covid-19, no antojadizamente nombrada “Sputnik V”, provocó en Occidente el mismo efecto que el suceso homónimo del siglo pasado.

 

 Vínculo de solidaridad humanitaria en el ‘eje del mal’

 

Países como Cuba e Irán han sobrepasado el impacto negativo del  ‘terrorismo económico y médico’ de Washington y las restricciones que dificultan las importaciones de medicamentos, equipos y artículos de primera necesidad, a las que Irán califica de ‘crímenes de lesa humanidad’.

 

Cuba desarrolla en forma simultánea cinco candidatos vacunales: Soberana 01, Soberana 02. Soberana Plus (o Soberana 1A), Mambisa y Abdala. En febrero pasado su gobierno anunció que se les ofrecerá la oportunidad de vacunarse a los turistas que lleguen, y si así lo deseen.

 

Irán, en febrero, inició los ensayos clínicos en humanos de su segundo candidato vacunal contra el covid-19 de por lo menos ocho, llamado Razi CoV-Pars. [5]

 

Desde el comienzo de la pandemia, Rusia y China han compartido experiencias en prevención, control y tratamiento, además, han buscado promover la investigación científica conjunta, abordar las amenazas y desafíos comunes y mantener la seguridad de la salud pública mundial. El 30 de marzo el Fondo Ruso de Inversión Directa (FRID) anunció que ha llegado a un acuerdo con la farmacéutica Shenzhen Yuanxing Gene-tech para producir más de 60 millones de dosis de la vacuna Sputnik V en China.

 

Cuba envió 100 mil dosis de la vacuna Soberana 02 a Irán, luego del acuerdo entre ambos países para cooperar en la complementación de evidencias clínicas del candidato vacunal cubano, a partir del desarrollo conjunto del medicamento entre Cuba y la República Islámica. Mientras se preparan las vacunas iraníes, el país ha recibido dos primeros cargamentos de la Sputnik V y 250 mil dosis de vacunas chinas para la inoculación del personal sanitario y los más vulnerables. Además, Teherán y Moscú han acordado la transferencia de la tecnología de la vacuna a Irán.

 

Venezuela cuenta con 17 toneladas de materiales e insumos médicos recibidos desde China, que incluían un lote de 500 mil dosis de la vacuna Sinopharm. Se alcanzan “más de 550 toneladas en total, si sumamos los convenios de cooperación y compras que ha hecho Venezuela con otros países y con los organismos multilaterales”, declaró el canciller venezolano Jorge Arreaza.

 

China ha donado materiales a más de 150 países, regiones y organizaciones internacionales del mundo en medio de la pandemia global, mientras Cuba ha enviado más de 30 brigadas médicas del Contingente Internacional Henry Reeve, para apoyar en el enfrentamiento a la enfermedad. La empresa mixta sino-cubana Changchun Heber Biological Technology Co. Ltd (ChangHeber) con base en Jilin, China, elabora más de 180 productos biotecnológicos, entre los que se encuentra el Interferón Alfa-2B. 

 

Nuestramérica

 

En América Latina, varios países ya cuentan con al menos una de las vacunas rusas o chinas, como Argentina, Bolivia, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Venezuela, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. Algunos de estos países, como México, Argentina, Chile y Brasil contemplaron estas alternativas cuando Pfizer y AstraZeneca dejaron de suministrar las dosis prometidas en los tiempos pactados.

 

Argentina empezó los ensayos con la vacuna de Pfizer/BioNTech, en un gesto polémico pero calculado para asegurarse aprovisionamiento. El presidente argentino, Alberto Fernández, anunció la puesta en funcionamiento de la producción masiva de la vacuna de la Universidad de Oxford mediante el grupo Insud de Hugo Sigman.

 

El dueño del laboratorio, Hugo Sigman, tiene estrechos vínculos con la industria farmacéutica mundial y especialmente la mexicana de Carlos Slim (que le costó imputaciones en la exportación fraudulenta de efedrina). Carlos Slim, el hombre más rico de la región, que curiosamente por estos raptus de filantropía aparece financiando una parte importante de la producción de la vacuna en el dispositivo binacional para América Latina que se montó con laboratorios de México y Argentina.

 

El 18 de enero partió de Ezeiza el primero de cuatro cargamentos de la materia prima para elaborar 24 millones de dosis que debían ser fraccionadas y envasadas en México. 

 

Debido a que EEUU se negó a vender ciertos insumos críticos, como filtros, bolsas estériles y viales, México no comenzó con su parte del trabajo. Esto obligó a que Argentina y México, de manera simultánea compraran la vacuna Cobisheld, que es la versión india de la vacuna que el duo Slim&Sigman no consigue empaquetar.

 

Sin embargo, el periodista y analista internacional, Walter Goobar dio a conocer en marzo, que la materia prima elaborada en la planta de Hugo Sigman en Garín fue desviada por el propio Sigman y se encuentra varada en una filial de AstraZeneca en el Estado de Ohio, Estados Unidos, según confesó el empresario al diario El País de Madrid.

 

Se espera que Hugo Sigman rinda cuentas sobre el paradero de las vacunas, que en lugar de ir a México terminaron en Ohio, mientras que personalidades de la medicina y la ciencia reclamaron al ministerio de Salud argentino que la producción de la vacuna que se realiza en la planta bonaerense sea fraccionada y envasada en laboratorios públicos y privados argentinos.

 

La Universidad Católica de Chile participó en un ensayo clínico y el gobierno tuvo acceso preferencial a las vacunas producidas por el laboratorio chino Sinovac. Para febrero de 2021, Chile ya vacunó al 32% de su población. Este mismo laboratorio, Sinovac, tiene un acuerdo de transferencia de tecnología de su vacuna y participa con el Instituto Butantán de Sao Paulo en su fabricación.

 

Argentina y Perú también realizaron ensayos clínicos con China, pero con el laboratorio Sinopharm y han recibido una primera entrega de un millón de dosis, de un acuerdo por 30 y 38 millones de dosis, respectivamente. 

 

México, de López Obrador, tuvo un manejo singular de la pandemia que redundó en gran cantidad de muertes, pero sin percepción social de que se haya tratado de una catástrofe sanitaria. A comienzo de marzo, el presidente mexicano, López Obrador tenía proyectado pedirle al presidente de EEUU, Joe Biden, que compartiera parte del suministro estadounidense de vacunas. Sin embargo, Biden descartó la posibilidad de compartir las dosis con otros países. Por lo tanto, México acordó la compra de 10 millones de dosis de Sinovac y 12 millones de dosis de Sinopharm, y destacó la generosidad de China, Rusia y la India, quienes «a pesar de tener una población muy grande», dijo, enviaron a México dosis de sus vacunas Cansino, Coronavac, Sputnik V y AstraZeneca.

 

Además, realizó una dura crítica a la ONU, «Es una gran injusticia y vuelvo a decirlo con respeto: ¿dónde está la ONU? ¿Fue pura formalidad nada más nuestra resolución que se aprobó casi por unanimidad de que no iba acaparamiento de vacunas? ¿Fue nada más simulación», además recalcó la importancia de la necesaria solidaridad entre países, sino «es pura demagogia»?

 

En el Brasil del errático y negacionista Jair Bolsonaro, la Agencia Nacional de la Vigilancia Sanitaria aprobó en marzo de 2021 el registro definitivo de la vacuna AstraZeneca/Oxford y el uso del antiviral Redemsidir, no recomendado por la OMS. Pfizer era la única autorizada hasta ese momento, pese a que aún no llegaron dosis de esta farmacéutica. También firmó la compra de 10 millones de dosis de Sputnik a pesar de que aún no está aprobada por la Anvisa. Además, el Instituto Butantan de Sao Pablo, recibió, en febrero, insumos para fabricar 8,7 millones de dosis de la vacuna CoronaVac, de la farmacéutica china Sinovac Biotech, sumadas al lote de 46 millones ya adquiridas, sin embargo, está autorizada en uso de emergencia. El laboratorio federal Fiocruz comenzará, en el segundo semestre de 2021, con la fabricación de AstraZeneca. 

 

En diciembre del 2020, el Tribunal Supremo brasileño estableció la obligatoriedad de la colocación de la vacuna contra el covid-19 argumentando la necesidad de priorizar la “salud colectiva”. No obstante, el presidente Bolsonaro se enojó y reiteró nuevamente que él no se colocará ninguna vacuna.

 

A esto, se le suma que “por primera vez desde el inicio de la pandemia, hay un empeoramiento simultáneo de varios indicadores en todo Brasil, como el aumento en el número de casos y muertes, el mantenimiento de altos niveles de incidencia de Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAG), la alta positividad de las pruebas y la sobrecarga de los hospitales. Actualmente, 19 Unidades de la Federación tienen tasas de ocupación de camas de UTI superiores al 80% ”, difundió la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

 

La Cámara de Diputados aprobó el texto base del proyecto de ley 534/21 del Senado, que “autoriza a los estados, municipios y al sector privado a comprar vacunas contra la covid-19 con registro o autorización temporal de uso en Brasil”.

 

Señora Bisman, los anticuarentena y el globalismo

 

Desde el comienzo de la pandemia se construyó un discurso berreta que terminó caricaturizando y por tal ridiculizando algunas situaciones que son bien reales. Sin ir muy lejos apareció, en esas narrativas, el negacionismo de la propia existencia del virus.

 

Están los que creen que la pandemia es un invento de meta-control global y salen a manifestarse. Otros se muestran preocupados porque China haya lanzado un ataque bacteriológico al mundo occidental y, peor aún, que Rusia sea la que aporta la vacuna con intenciones oscuras de inocular al mundo el comunismo al que la propia Rusia renunció hace ya décadas; señalando a Soros y Gates como enemigos y reivindicando a Google, no son gente que improvisa sino al contrario.

 

La aparición como actores de primer nivel de organismos no gubernamentales privados es un dato de consideración, más teniendo en cuenta su adscripción a un modelo mundial de globalismo multilateral que pretende avanzar sobre todos los obstáculos a su proyecto de financiarización, inclusive a la noción de estados nacionales y gobiernos locales. Exponente de esto es la Fundación Bill y Melinda Gates (B&MGF) que controla a la Alianza para la Vacunación (GAVI), no sólo financia y es parte del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (COVAX – OMS) que tiene el objetivo de garantizar el acceso equitativo a las vacunas, sino que es parte, junto al Foro Económico Mundial, de la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), que ya ha financiado vacunas como Oxford/AstraZeneca y Moderna. Esta Coalición, anunció el desarrollo de la vacuna nCoV una semana antes de que la OMS decretara emergencia de salud pública mundial.

 

Narciso Isa Conde, en “La élite capitalista global y su manejo sospechoso de la Covid 19” (5/02/21), analiza más en profundidad la relación entre pandemia e imperialismo globalista que opera a nivel mundial: Bill Gates, George Soros, Jeff Bezos, Warren Buffett, Mark Zuchenbert, son, entre otros, los principales ideólogos y líderes de la facción capitalista-imperialista globalizadora; con sede en EEUU y ejercicio supranacional; con las recientes ventajas que le ha dado recuperar la Casa Blanca y el Capitolio a través de Biden y el PD. Isa Conde argumenta que Bill Gates impulsa un sistema mundial de salud en donde confluyen los intereses de la industria informática-digital-robótica, con los de los grandes laboratorios farmacéuticos y corporaciones relacionadas con el tema salud, que a su vez se conectan con la minería de punta, el complejo militar-industrial financiero y la producción de los sistemas súper-modernos de seguridad, control y monitoreo.

 

La pandemia desatada por el covid-19, también comprueba y convence de la vinculación entre el sistema de salud y la seguridad nacional (e internacional) a partir del bioterrorismo, para justificar las intervenciones militares bajo el lema de “ayuda humanitaria”. 

 

Nada nuevo, en las relaciones internacionales y el accionar imperial, el oportunismo geopolítico de los actores con mayor poder mundial para fortalecerse, derrotar enemigos, ocupar territorios (geográficos y virtuales), y debilitar (destruir) las soberanías de los pueblos.

 

Notas 

 

[1] Ariela Ruiz Caro, 17/03/21, “Guerra por las vacunas”, Centro de Investigación sobre la Globalización.

 

[2] Ilari Kaila, Joona-Hermanni Mäkinen, 13/03/2021, “Finlandia tiene una vacuna para la covid desde hace nueve meses y optó por la «Big Pharma»”, Rebelión.

 

[3] Heathcliff Cedeño, 2/02/21, “Con las vacunas como munición, las farmacéuticas toman a Europa por el cuello”, Resumen Latinoamericano.

 

[4] El Orden Mundial, 2/03/21, “¿Tiene Israel la responsabilidad de dar vacunas a los palestinos de los territorios ocupados?”, El Orden Mundial.

 

[5] Juan Torres López, 12/03/21, “La creación artificial de la escasez: el caso de las vacunas”, Juan Torres López.

 

[6] Alfredo Jalife-Rahme, 19/03/21, “Biden usa poderes de guerra para suministros en su ‘guerra de vacunas’ contra Rusia y China”, Spuntik News.

 

[7] Eder Peña, 22/03/21, “El «eje del mal» desarrolla sus propias vacunas con apoyo mutuo”, Observatorio de la Crisis.

 

[8] Fernando Esteche, “La peste y las vacunas como armas de la geopolítica”, Revista Mugica.

 

[9] Micaela Constantini, 12/02/21, “Pandemia, imperialismo y las alternativas de cooperación”, PIA Global.

 

[10] Sergio Rodríguez Gelfenstein, 16/03/21, “Capitalismo, geopolítica y pandemia”. Observatorio de la Crisis

 

[11] Raymundo Riva Palacio, 25/03/21, “La geopolítica de la vacunación”, La Política Online.

 

[12] Shashi Tharoor, 11/03/21, “La inteligente diplomacia de vacunas de la India”, Project Syndicate.

 

[13] Wang Wenwen, 15/03/21, “West ‘weaponizes’ vaccines to divide world aimed at maintaining hegemony”, Global Times.

 

[14] Misión Verdad, 22/01/21, “Israel impide que vacunas covid-19 lleguen a Palestina”, Misión Verdad.

 

[15] Jorge Elbaum, 31/01/21, “Topografía viral del neoliberalismo”, El Cohete a la Luna.

 

[16] Organización Mundial de la Salud, 26/06/20, “Actualización de ACT-Accelerator”, World Health Organization.

 

[17] Amnistía Internacional, 6/01/21, “Negar las vacunas de la COVID-19 a la población palestina pone de manifiesto la discriminación institucionalizada de Israel”, Amnistía Internacional.

 

[18] Laura Fernández Palomo, 16/02/21, “Israel mantiene bloqueado por segundo día el envío de primeras vacunas a Gaza”, Público

 

[19] Ana Ordaz, Victória Oliveres, Raúl Sánchez, 30/03/21, “Así avanza la vacunación: mapas y gráficos sobre su evolución en España y el mundo”, El Diario es.

 

[20] Madlen Davies, Rosa Furneaux, Iván Ruiz, Jill Langlois, 23/02/21, “‘Held to ransom’: Pfizer demands governments gamble with state assets to secure vaccine deal”, The Bureau of Investigative Journalism.

 

[21] Entrevista a Walter Goobar, 27/03/21, en el programa radial “Gente de derecho” por radio Cooperativa AM770.

 

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Fernando Esteche, periodista y dirigente político antiimperialista.

 

Micaela Constantini, parte del equipo de investigación de PIA Global. Estudiante de Periodismo y Comunicación Social.

 

Fuente: PIA Global

 

 

 

 

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/211641

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