El tiroteo policial contra Jacob Blake

31/08/2020
  • Español
  • English
  • Français
  • Deutsch
  • Português
  • Opinión
kenosha_protest_640x442.jpg
-A +A

El domingo pasado, Rusten Sheskey, un oficial de policía blanco de Kenosha, Wisconsin, le disparó siete tiros a quemarropa por la espalda al afroestadounidense Jacob Blake, de 29 años de edad, cuando Blake ingresaba a su automóvil. Dentro del vehículo estaban los tres hijos de Blake, de 3, 5 y 8 años. Si bien Blake sobrevivió milagrosamente, un video del tiroteo que se volvió viral, muy similar al de la muerte de George Floyd en Minneapolis a manos de la policía en el mes de mayo, provocó un levantamiento en Kenosha contra el racismo y la brutalidad policial. La policía utilizó gases lacrimógenos, gas pimienta y balas de goma para reprimir las crecientes protestas del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan, en español). Una milicia llamada “La Guardia de Kenosha” hizo circular un llamado en Facebook a “cualquier patriota que esté dispuesto a tomar las armas y defender nuestra ciudad esta noche de los malditos bandidos” para “tomar las armas y defender nuestra CIUDAD”. Decenas de civiles blancos armados respondieron al llamado, y uno de ellos presuntamente disparó y mató a dos de los manifestantes antirracistas, dejando a un tercero herido de gravedad.

 

El video que registra el momento de los disparos contra Jacob Blake no provino de ninguna cámara corporal de la policía, sino del teléfono celular de un transeúnte. El abogado de derechos civiles Benjamin Crump, quien representa a Blake, tuiteó: “El Concejo Municipal de Kenosha aprobó una ordenanza en 2017 que requiere que todos los oficiales usen cámaras corporales. Pero nunca las compraron. Están en el presupuesto… de 2022. Si no fuera por el video de un vecino, el tiroteo de la policía contra Jacob Blake no hubiera figurado en ninguna parte y ningún oficial rendiría cuentas por el hecho”.

 

Este no es el primer caso en el que la policía de Kenosha se ve envuelta en una polémica por dispararle a un ciudadano. El 9 de noviembre de 2004, la policía de Kenosha detuvo a Michael Bell, un joven blanco de 21 años de edad, cuando estaba en su automóvil frente a la casa de sus padres. Bell salió corriendo hacia la entrada de la casa, pero fue sujetado por detrás por dos oficiales que lo inmovilizaron contra un automóvil estacionado. Otro oficial sacó su arma, la colocó contra la cabeza de Bell y apretó el gatillo, matándolo.

 

El Departamento de Policía de Kenosha realizó su propia revisión y exoneró por completo a los agentes. El padre de Bell, Michael Bell Sr., encargó una investigación independiente que concluyó que la versión policial sugería un encubrimiento. La familia Bell lanzó una campaña que logró sus objetivos en 2014, cuando Wisconsin se convirtió en el primer estado en exigir que, ante casos de violencia policial, se lleve a cabo una investigación externa.

 

Ahí es donde se encuentra ahora la investigación del caso de Jacob Blake, bajo la supervisión del Departamento de Justicia de Wisconsin. El jefe de policía de Kenosha, Daniel Miskinis, admitió no saber mucho sobre la investigación, pero se tomó el tiempo durante una conferencia de prensa el miércoles para culpar a los manifestantes asesinados por haber salido después del toque de queda impuesto por la ciudad.

 

Los videos de la noche del martes que se pueden ver en internet señalan a Kyle Rittenhouse, de 17 años, como el asesino de los dos manifestantes. Rittenhouse ha sido arrestado y acusado de homicidio intencional en primer grado. El representante del estado de Wisconsin David Bowen dijo en una entrevista para Democracy Now! respecto a los grupos de civiles armados que descendieron sobre Kenosha: “Está muy claro que estaban en una cacería, no protegiendo la propiedad”.

 

Los perfiles de las redes sociales de Rittenhouse muestran una obsesión por la policía y las armas desde una edad temprana, así como un fuerte apoyo a Donald Trump. Publicó un video en TikTok que grabó desde la primera fila de uno de los últimos mítines de Trump antes de la pandemia, en la Universidad Drake, en Iowa, que tuvo lugar en enero.

 

Durante la Convención Nacional Republicana el miércoles pasado, el vicepresidente Mike Pence, al aceptar su nueva candidatura a la vicepresidencia, prometió: “Tendremos ley y orden en las calles de este país. La dura verdad es que no estarán a salvo en el Estados Unidos de Joe Biden”.

 

El vicepresidente Pence invocó las recientes protestas, pero no mencionó el racismo sistémico subyacente ni las muertes a manos de la policía que han provocado estas manifestaciones históricas, e ignoró el papel de las milicias de derecha en los asesinatos de Kenosha. Al mencionar el asesinato del oficial de las fuerzas federales de seguridad David Patrick Underwood, perpetrado en una protesta en Oakland, California, Pence convenientemente omitió el hecho de que los asesinos de Underwood estaban asociados con el movimiento armado de derecha “Boogaloo” que estaba usando las protestas de Black Lives Matter para encubrir sus crímenes.

 

Jacob Blake sigue hospitalizado en Milwaukee, supuestamente consciente pero paralizado de la cintura para abajo y con un pronóstico clínico incierto. Blake es oriundo de Evanston, Illinois, donde su abuelo, también llamado Jacob Blake, fue pastor de la Iglesia Episcopal Metodista Africana Ebenezer y participó activamente en la campaña de Martin Luther King Jr. para eliminar la segregación en las viviendas en el área metropolitana de Chicago. Después del asesinato de King, el pastor Blake redobló sus esfuerzos.

 

En uno de sus famosos discursos, Martin Luther King expresó: “el arco del universo moral es amplio, pero se inclina hacia la justicia”.

 

Los manifestantes que salieron a las calles esta semana reclaman que el oficial de policía de Kenosha Rusten Sheskey sea imputado con cargos por dispararle a Blake. Las protestas pacíficas continúan, ahora acompañadas por atletas profesionales. Las ligas de deportes profesionales hicieron un paro el miércoles, liderado por los Milwaukee Bucks de la NBA, que se extendió a la mayor parte de la NBA, la liga femenina de básquet, varios equipos de las Grandes Ligas de Béisbol, el fútbol profesional e incluso el tenis. Tal como lo estaban haciendo Aaron Huber y JoJo Rosenbaum cuando fueron asesinados en Kenosha el martes, estos deportistas y miles de manifestantes más en Kenosha y otros lugares del país están reclamando justicia para Jacob Blake, que la policía rinda cuentas y el fin del racismo sistémico.

 

 

(Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org)

 

- Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 

 

© 2020 Amy Goodman

The original content of this program is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 United States License. Please attribute legal copies of this work to democracynow.org.

 

 

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/208696?language=es
Suscribirse a America Latina en Movimiento - RSS