Realismo político y algunos oportunistas

17/04/2020
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  • Opinión
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Los actuales son tiempos que marcarán un antes y un después del Covid 19 en México y la aldea global. Los intelectuales que trabajan en la prospectiva, los que encabezan equipos y espacios de análisis tienen mucho trabajo por hacer en pleno encierro por la pandemia convertida en crisis económica, social y geopolítica, en lugar de ocuparse tanto de la muy ruidosa batalla política en curso.

 

Mucho está por redefinirse aquí y en los cinco continentes, pero no tanto como para que algunos actores sueñen sin el auxilio de alucinógenos, como el grupito del Revolucionario Institucional en San Lázaro: “Serénese presidente, nadie es derrotado en la víspera, su momento llegará”, dice en tono solemne e hilarante René Juárez.

 

Por su parte, Felipe Calderón con el auxilio de los placeres de Dionisio –nombre de la columna del catador Pedro Reyner Vamos, a fines del siglo pasado–, jura que el partido familiar México Libre “es la mayor fuerza opositora del país”. Y supongo que a punto de abrir la segunda botella de güisqui: “Vamos a participar y ganar las elecciones en 2021” y luego intervendrá en la revocación de mandato de 2020, para lo que no vaticinó nada, pero se deslinda de los llamados golpistas de México y el extranjero: “Rechazamos desde ahora iniciativas que impliquen convocatoria a la ruptura del orden constitucional. Pueden ser no sólo inviables e ilegales, sino ingenuas”. Marko Cortés y Gustavo de Hoyos, entre otros rupturistas, podrían aprender del democratismo (¿pragmático?) de Calderón Hinojosa.

 

Muy bien por el michoacano de Morelia que desató inconstitucionalmente la “Guerra contra el narcotráfico” y de la misma manera “robó” en 2006 la Presidencia de la República a López Obrador, si hacemos caso a muchos millones de mexicanos.

 

De tal suerte que los cuatro gobernadores que alardean romperán con el pacto fiscal están en lo suyo, quieren más recursos para atender a sus gobernados del coronavirus, para sus socios y proyectos, como el tapatío que gobierna Jalisco agobiado por la inseguridad pública y precozmente busca instalarse en el escenario de 2024 con el apoyo de la mafia universitaria que encabeza Raúl y José Padilla López y del senador Dante Delgado, administrador de Movimiento Ciudadano al que sus maledicentes atribuyen la venta de candidaturas.

 

Pésimo momento para el país escogieron Enrique Alfaro (Jalisco), Jaime Rodríguez (Nuevo León), Francisco García (Tamaulipas) y Miguel Riquelme (Coahuila) para chantajear al presidente Andrés Manuel; ellos calculan que es irrepetible la coyuntura política, cierto, sólo que subestiman a una ciudadanía que ahora cierra filas para protegerse del coronavirus y en su momento sabrá cobrar al cuarteto su exacerbado oportunismo.

 

Por lo demás esa misma película la vimos en septiembre del año pasado, cuando 11 gobernadores de Acción Nacional amenazaban con lo mismo, debido a que en el presupuesto de egresos 2020 los diputados recortaron el monto de las participaciones y aportaciones federales que, decían, les correspondía a sus estados. Hoy están calladitos porque algo sucedió.

 

En tanto, reaparecen abajofirmantes para proponer que se brinden los recursos necesarios para el sector salud, un acuerdo Estado-empresas para salvar la mayoría de los empleos y no a la austeridad sino ampliación del gasto. La cúpula empresarial y el gobierno no parecen necesitar intermediarios porque están muy cerca de reanudar el diálogo y la negociación sin perder de vista que el poder político ya no se subordina al económico.

 

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