Mario Bunge: cifra mayor del pensamiento científico en América Latina

06/03/2020
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Mario Bunge (1919-2020)
Foto: enpositivo.com
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Mario Bunge (1919-2020) fue físico, matemático y filósofo de la ciencia. Nació en Florida, oeste de Argentina, el 21 de septiembre de 1919, estudió en la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de La Plata; fue profesor de física y filosofía en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Montreal, Canadá. Siendo muy joven fundó la “Universidad Obrera”, a la que asistían 1000 alumnos, antes de ser clausurada por Juan Domingo Perón en 1943. Bunge fue autor de numerosos libros y artículos sobre física teórica y filosofía de la ciencia; profundizó en temas referentes a la lógica de la ciencia y el conocimiento científico, ética y ciencia, ciencia y desarrollo; sustentó conferencias magistrales en universidades y academias de América y Europa. Fue uno de los grandes pensadores de América Latina. Falleció el 24 de febrero de este año.

 

De una de sus obras: LA CIENCIA, su método y su filosofía, - que conservo como una joya bibliográfica- me permito hacer una breve nota, que pongo a consideración de los amables lectores:

 

La obra: LA CIENCIA, su método y filosofía, consta de cuatro capítulos: ¿Qué es la ciencia?, ¿Cuál es el método de la ciencia?, ¿Qué significa “ley científica”? y “Filosofar científicamente”. En cada uno de ellos aflora el pensamiento de Bunge con excepcional profundidad. Tengo preferencia por el primer capítulo en el que esclarece en forma magistral lo que es, en verdad, la ciencia, y por el último, en él traza las líneas maestras sobre cómo filosofar científicamente y cómo encarar la ciencia filosóficamente. En homenaje al maestro Mario Bunge transcribo algunos puntos esenciales de su pensamiento sobre la ciencia y el conocimiento científico:

 

"La ciencia –dice Bunge- puede caracterizarse como un conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. Por medio de la investigación científica, el hombre ha alcanzado una reconstrucción conceptual del mundo que es cada vez más amplia, profunda y exacta”.

 

Si la ciencia es un conjunto de conocimientos, se podría infe­rir que la ciencia registra e incorpora todo tipo de conoci­mientos.  Ciertamente no es así.  Al conocimiento humano, am­plio y diverso Mario Bunge lo catalogó en cuatro categorías: Conocimiento empírico, conocimiento filosófico, conocimiento teológico y conocimiento científico.

 

El conocimiento científico se basa en conocimientos y expe­riencias anteriores, pero no los acepta a priori, ni porque provienen de alguna autoridad humana por notable que esta sea. Para que un hecho sea considerado como verdad científica debe ser verificado y comprobado mediante el método científico. Afirma Bunge:

 

El conocimiento científico es conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable, pero no infalible.  Es un producto de la actividad humana en la comunidad social y comunidad científica. Por medio de la investigación científica el hombre ha alcanzado una reconstrucción conceptual del mundo, que es cada vez más amplia, profunda y exacta”.

 

Cualidades del conocimiento científico: objetividad, racionalidad y sistematicidad.

 

- Objetividad, puesto que la ciencia se basa en los hechos reales y concretos, no cabe en la ciencia subjetividad o fantasía.

- Racionalidad, porque la ciencia está formada por conceptos, juicios, razonamientos; se expresa en principios, leyes y teorías. La ciencia es la mejor expresión de la razón.

- Sistematicidad, por cuanto la ciencia no es un cuerpo anár­quico, o desorganizado de conocimientos; por el contrario, la ciencia está integrada por un conjunto orgánico, integrado, sistematizado de conocimientos.

 

Según Mario Bunge, el conocimiento científico “es fáctico, trascendente, analítico, especializado, claro y preciso, comunicable, verificable, metódico, sistemático, general, legal, explicativo, predictivo, abierto y útil”.

 

 Estos atributos se explican a continuación:

 

  • Fáctico, porque parte de hechos reales y objetivos.
  • Trascendente, porque partiendo de los hechos llega más allá de ellos, los modifica y transforma para convertirlos en otros nuevos.
  • Analítico, porque la ciencia descompone (pero también com­pone) los objetos de estudio.
  • Parte del todo, para llegar a los elementos que lo constituyen en última instancia; por cier­to la ciencia tampoco puede ignorar la síntesis.
  • Especializado, como consecuencia de la cualidad anterior, y del desarrollo de las ciencias, estas se dividen y especializan cada vez en nuevas y numerosas disciplinas científicas. (La Biología, una de las ciencias naturales más dinámicas y progresistas, ha creado en los años recientes la biología celular, la biología molecular, la genética, la evo­lución, la biogeografía, la biofísica, y otras).
  • Claro y preciso, ya que la ciencia se expresa mediante un lenguaje propio, estricto y mediante símbolos, a la vez re­gistra fenómenos con precisión cada vez mayor.
  • Comunicable, dado que no es patrimonio privado, sino que se ofrece a toda persona que tenga interés y capacidad para enten­der la ciencia.
  • Verificable, a través de la observación y experimentación.
  • Metódico, porque no recurre al azar ni a la casualidad; el conocimiento científico es producto de la investigación planificada.
  • Sistemático, ya que contiene un cuerpo coherente, lógicamente integrado.
  • General, puesto que integra los hechos y casos particulares en conceptos y principios generales.
  • Legal, porque busca establecer leyes de la naturaleza y la cultura y las aplica.
  • Explicativo, por cuanto la ciencia pretende explicar el mayor número de hechos en término de leyes y principios.
  • Predictivo, por cuanto todo conocimiento científico explica un hecho o fenómeno no solo en el presente, sino en el pasado y en el futuro, siempre que se presenten similares condiciones.
  • Abierto, en cuanto no es dogmático ni irrefutable o absoluto. El conocimiento científico no es definitivo, sino cambiante, dinámico, susceptible de perfeccionamiento.
  • Útil, pues la civilización actual es científico-tecnológica. Los conocimientos científicos son útiles en todos los ámbitos del desenvolvimiento humano; la tecnología moderna es esen­cialmente ciencia aplicada a los diferentes requerimientos individuales y sociales. En resumen – concluye el profesor Bunge- la ciencia es valiosa como herramienta para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en sí misma, como la clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de nuestra mente”.

 

 

En esta misma línea de reflexión expresó: La ciencia se nos aparece como la más deslumbrante y maravillosa de las estrellas de la cultura cuando la consideramos como un bien en sí mismo, esto es como un sistema de ideas establecidas provisionalmente (conocimiento científico) y como una actividad productora de nuevas ideas (investigación científica)”.  “La meta final de la investigación científica es descubrir las regularidades (leyes) de la realidad y utilizarlas para explicar, predecir o retrodecir hechos”.

 

Bunge defendió con gran firmeza la ciencia pura y la verdad científica, apoyó la aplicación de la tecnología moderna para el desarrollo de los países de América Latina; proclamó la ética en la investigación y aplicación del conocimiento científico.  Afirmó: “La ciencia es flor, herramienta y arma, porque ayuda a vivir, a gozar de la vida y a luchar por ella”. En esta hermosa frase se resume la esencia de su pensamiento científico. Fue implacable contra las seudociencias y contra los políticos que, con total desconocimiento, meten la mano en la planificación de la ciencia.

 

Bibliografía

 

- Bunge, M. 1976. La Ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires, Ediciones Siglo Veinte.

 

Quito, 5 de marzo 2020.

https://www.alainet.org/es/articulo/205105
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