Los grandes perdedores del Super Bowl

18/02/2020
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Sólo podía haber un ganador en el enfrentamiento del Super Bowl del futbol estadounidense, juego celebrado en la ciudad de Miami, estado de Florida, el 2 de febrero de este año entre los Lakers de San Francisco y los Chiefs de Kansas, pero los mayores perdedores fueron, como siempre, los centenares de chicas y chicos -algunos de ellos de tan sólo 9 años- que son comprados y vendidos para tener sexo durante el transcurso del gran juego de futbol americano con que culmina la temporada de este deporte extremadamente popular en Estados Unidos.

 

Tal práctica maligna se ha convertido en el negocio de mayor crecimiento que experimenta el crimen organizado estadounidense; el tráfico sexual de niños es la mercancía más lucrativa que se comercializa ilegalmente, luego de las drogas y las armas.

 

Según explica John W. Whitehead fundador y actual presidente del Instituto Rutherford, organización sin fines de lucro dedicada a la defensa de las libertades civiles y los derechos humanos con sede en Charlottesville, Virginia, Estados Unidos, “los niños son el blanco y se venden para el sexo todos los días en Estados Unidos de América," John Ryan vocero del Centro Nacional de Niños Desaparecidos y Explotados ha informado que “los adultos compran niños para tener sexo al menos 2,5 millones de veces al año en EEUU”.

 

Según una investigación del periódico USA TODAY, no sólo las niñas son vulnerables a estos depredadores “el 60% son mujeres y un poco menos del 5% son hombres y mujeres transgénero, pero son varones alrededor del 36% de los niños atrapados en la industria del sexo de EEUU. Destaca el diario que cada dos minutos, un niño es incorporado a la industria del sexo.

 

Como promedio, en un período de cinco años 6.000 niños y niñas son violados por hombres adultos.

 

Se estima que al menos 100.000 jovencitos -niñas y niños- son comprados y vendidos para tener relaciones sexuales en los Estados Unidos cada año, y hasta 300.000 niños corren el riesgo de ser víctimas de la trata cada año. Algunos de estos niños son secuestrados por la fuerza, otros son fugitivos en busca de refugio y el resto son vendidos al sistema por parientes y conocidos.

 

La violación de niños se ha convertido en un gran negocio en Estados Unidos de América. Básicamente se trata de una industria que gira en torno al sexo barato con niñas y mujeres muy jóvenes vendidas, como promedio, a entre 50 y 25 dólares cada una a hombres adultos, en tanto que sus manipuladores ganan entre 150.000 y 200.000 dólares cada año. Este no es un problema que se limita sólo a las grandes ciudades norteamericanas, sus suburbios y pueblos de todo el país. Según señala Ernie Allen, del Centro Nacional de Niños Explotados y Desaparecidos: “La única manera de no observarlo en cualquier ciudad estadounidense es simplemente no buscarlo”.

 

Y no se engañen creyendo que esto es sólo una preocupación en las comunidades de bajos ingresos o entre los inmigrantes, dice Whitehead. “Se estima que hay entre 100.000 y 150.000 menores de edad que trabajan en el sexo en los EEUU. No se piense tampoco que son chicas que se ofrecen como voluntarias para ser esclavas sexuales. Están siendo atraídas, forzadas y traficadas. En la mayoría de los casos, no tienen elección y en cada transacción hay una violación”.

 

Para evitar ser detectadas (en algunos casos con la ayuda o instigación de la policía) y satisfacer la demanda de compradores masculinos de sexo con mujeres, proxenetas, bandas y sindicatos del crimen han convertido el tráfico sexual en una empresa de gran movilidad con niñas, niños y mujeres víctimas de la trata que son trasladados constantemente de ciudad en ciudad, de estado en estado y de país a otro.

 

El tráfico sexual es un negocio muy rentable, muy organizado y muy sofisticado que opera en ciudades grandes y pequeñas; sólo en Estados Unidos, recauda más de 9.500 millones de dólares al año mediante secuestro y venta para sexo de chicas jóvenes.

 

Las chicas que son compradas y vendidas son cada vez más jóvenes. La edad promedio de las que son traficadas es de 13 años, lo que significa que las de 10, 9 y hasta de 8 años de edad.

 

Por cada 10 mujeres que son rescatadas, hay de 50 a 100 mujeres más que son captadas por los traficantes.

 

Pero, ¿qué o quién está impulsando este apetito maligno por la carne joven? ¿Quién compra un niño para tener sexo?

 

Iglesias católicas y protestantes han sido señaladas en los últimos años por albergar a estos depredadores sexuales. Veinte años después de que el escándalo de abusos sexuales del clero sacudiera a la Iglesia Católica, cientos de depredadores sexuales -sacerdotes, diáconos, monjes y laicos- siguen apareciendo.

 

Febrero 17 de 2020

 

Publicado originalmente en el diario ¡POR ESTO! de Mérida, México.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/204819
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