91 veces Che

Presencia del “Che” en el Proceso de Cambio

18/06/2019
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Foto: sputniknews.com
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Los 14 de junio serán recordados _por mucho tiempo_ como la fecha del nacimiento de uno de los hijos más extraordinarios de la Patria Grande, el CHE.

 

Si bien este Comandante Revolucionario insistió, que, son las masas, son los pueblos los artífices de las revoluciones y de los grandes cambios para bien, no deja de ser verdad, que existen individualidades, revolucionarios, seres humanos ejemplo, hombres o mujeres concretos que pesan y definen de manera decisiva nuestra historia y nuestras conquistas. Ese es el caso del Comandante Guevara.

 

A 91 años de su natalicio, Amerindia y la humanidad toda, se congratula de la presencia ejemplar de uno de los hombres de acción y pensamiento más extraordinarios, constructor, combatiente, rebelde, revolucionario íntegro que nos enorgullece como ser humano, pero también nos avergüenza por lo que aún somos y hemos dejado de hacer.

 

El CHE no solo es la viva imagen del hombre de acción; de la consecuencia de los principios en la acción; de la entrega de la vida por los postulados que uno sostiene en la lucha política por la transformación de la sociedad para beneficio de los más necesitados. El CHE además, siempre fue un revolucionario de ideas, de propuestas, de iniciativas, de alternativas, de pensamiento. Mala caricatura la de algunos interesados que intentaron sin éxito, desdibujar al CHE sólo como un guerrero.

 

Su pensamiento marxista-leninista, rico en propuestas sobre la construcción del ser humano en el socialismo, sobre la administración de las empresas y la economía, sobre los sistemas contables en las empresas socialistas, sobre las vías para alcanzar el comunismo, sobre las relaciones económicas internacionales, sobre el pensamiento marxista del presente y sobre varios tópicos, simplemente dicen de la estatura de un quijote que el destino hizo que cayera en tierras bolivianas.

 

Debe quedar claro que el CHE con todos esos atributos, era tal, simplemente por que era un marxista-leninista. Su humanismo era marxista. Sus teorías son marxistas-leninistas. El CHE era un comunista. Así debemos entenderlo, así es que vive y muere y está presente en la historia de las luces de una humanidad que aún tiene la tarea de enterrar al capitalismo si queremos salvar este mundo.

 

Durante los 13 años del Proceso de Cambio, su pensamiento, su ejemplo y su columna de sobrevivientes y seguidores de su pequeño ejército (ELN) estuvieron de distintas formas apuntalando la acción de las masas campesinas indígenas originarias que, a decir del CHE, la historia tuvo que contar con las masas de explotados, oprimidos y vilipendiados que comienzan a escribir ellos mismos su historia; pueblo sufrido que ha despertado del largo sueño embrutecedor al que estaban sometidos. Estaba hablando de guerra del agua, de la guerra del gas, de la irrupción de indígenas campesinos originarios en el proceso de cambio en Bolivia, que escribe efectivamente una nueva historia que ha hecho andar un proceso de liberación nacional.

 

 El Che y la transición

 

Con seguridad, una de las enseñanzas del Comandante, constituye la visión de la transición del Estado capitalista dependiente por las vías revolucionarias, de gobiernos populares por vías socialistas. Transición que conlleva al proceso de desmantelamiento gradual, pero real, de las estructuras, poder, intereses, ideología, cultura, hábitos de los sectores dominantes (burgueses oligárquicos) en la economía, en la política y en la subjetividad de la población.

 

Día a día, semana a semana, mes a mes, la estructura del sistema de explotación y de beneficios de los titulares de la propiedad privada debe ir cambiando, ampliando otras formas de propiedad y de protagonismo material de esas formas sociales de propiedad en el quehacer de la economía y el control del excedente. Transición ha de ser, el manejo efectivo de las empresas estatales, sea en la administración radicalmente transparente, lucha contra la burocracia, la calidad de su producción, la disciplina, el trabajo voluntario, los estímulos morales y la consigna de que esas empresas tienen que ser el ejemplo de producción. En este estilo, deben entrar todas las empresas administradas por el Estado (minería, hidrocarburos, servicios, etc.), se dice todas.  No debería haber justificativo alguno que no muestre, que el proyecto por el que se lucha, es cualitativamente superior. 

 

La participación social, popular en todas sus formas y lugar, hace a un principio de coherencia elemental, pues se proclama que se es gobierno del pueblo, entonces el pueblo debe estar, participar y decidir en todos los niveles de gobierno. Como el CHE practicaba y sostenía, que el pueblo, los trabajadores pueden y deben ser parte por ejemplo de todas las formas de planificación, en tanto ellas definen los problemas, las necesidades y las soluciones del país y, quién mejor que ellas para ser parte de su futuro. Así, la participación, la movilización del pueblo es algo esencial, vital, no de coyuntura, sino de carácter estratégico.

 

La transformación de la subjetividad es otra de las grandes líneas guevaristas. La revolución no es solo mejores condiciones de vida de la masa empobrecida. Es desajenación de toda la carga cultural, ideológica, social, ética que heredamos del capitalismo. Es la construcción de nuevas personas, hombre y mujeres nuevos, nuevos valores de solidaridad, de participación colectiva, de hermandad, donde los individuos presos de la sociedad de consumo puedan liberarse y expandir las más nobles acciones.

 

Y en verdad, en solo estos dos elementos señalados, no hay impedimento alguno para no implementarlo. La transición por supuesto conlleva varios escenarios que en el espíritu del CHE debemos encontrarlos, ser creativos, desarrollar la imaginación.

 

No habrá entones, mejor homenaje al Comandante de América que seguir su ejemplo.

 

14 de junio del 2019

https://www.alainet.org/es/articulo/200503
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