El imperio, Venezuela y el Perú

20/02/2019
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Foto: Diario Uno
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Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 539: Por el patio trasero 19/02/2019

No, no estamos en el traspatio de nadie
(Maurice Bishop, Primer Ministro de Grenada,
 en el 1er aniversario de la Revolución, marzo de 1980)

 

Desde 1945, el planeta es testigo de las acciones de política exterior de los diversos gobiernos de los Estados Unidos, para intentar ser la única potencia hegemónica en un mundo multipolar y pretender que Nuestra América sea su zona de dominación exclusiva, en aplicación de la Declaración del Presidente Monroe (1828): “América para los americanos”, es decir para los Estados Unidos.  Como sabemos, los intereses de esta potencia en nuestro continente son de diversos tipos, pero es particularmente destacable el deseo de rapiña que tienen contra Nuestra Amazonía y los ocho países que la poseen, entre los cuales Venezuela y el Perú.

 

El Gobierno del Perú, gracias al ex presidente Pedro Pablo Kucynsky, defenestrado del cargo en el 2018 por corrupto, creó e impulsó el Grupo de Lima integrado por 13 de los 35 países integrantes de la OEA con el claro objetivo de condenar al gobierno de Venezuela acusándolo de corrupto, dictatorial y responsable de una supuesta crisis humanitaria, incluyendo la migración de más de 650,000 venezolanos hacia el Perú.  Con este diagnóstico, ha apoyado a la oposición golpista venezolana, alienta la aplicación de la Carta Democrática (2001), promueve la salida militar que desea el gobierno imperialista de Trump y sus aliados, buscando el reemplazo del Presidente Nicolás Maduro al más corto plazo, incluso con un fantoche como es Juan Guaidó.

 

La política agresiva del gobierno del Perú contra Venezuela ha continuado con el del presidente Martín Vizcarra.  Pero está claro que el gobierno del Perú no tiene autoridad moral para condenar al Gobierno del Presidente Maduro, constitucionalmente electo en mayo 2108.  Lo que tenemos actualmente es: 1) una crisis de régimen político sin vías de solución; 2) una corrupción sistémica que corroe a toda la clase política y empresarial –Odebrecht, Lava Jato y el Club de la Construcción, son la punta del iceberg–; 3) los cinco presidentes que tuvimos desde 1990 están presos, fugados o acusados de corrupción y genocidio; 4) al actual presidente Vizcarra la corrupción lo salpica; 5) el referéndum convocado por Vizcarra para luchar contra la corrupción y buscar una reforma política por el que el 80-90% votó a favor, ha sido mediatizado por la mayoría parlamentaria fujimorista con su aliado alanista (partidarios de Alan García); 6) el modelo neoliberal extractivista salvaje, autoritario y antidemocrático continúa en “piloto automático”, bajando las vallas ambientales y violando derechos laborales; 7) la ineptitud del gobierno para encarar los desastres naturales recientes que se suman a los del 2017 cuya ayuda fue festinada por los burócratas y empresarios privados; y, 8) la respuesta del régimen a las  protestas populares es criminalizadora.

 

En el caso de la Venezuela actual, esta agresividad se refleja en la voluntad que tiene el imperio de controlar sus recursos naturales, particularmente el petróleo y el gas, así como los minerales del Arco del Orinoco, la Amazonía y la Orinoquía con sus enormes riquezas.  Sus agresivas críticas y aprestos golpistas e invasivos contra el país llanero y los presidentes legítimamente elegidos, Hugo Chávez (1999-2013) y Nicolás Maduro (2013-2019), a la cabeza de sus pueblos, tienen como origen su disconformidad con la decisión de ambos presidentes de utilizar los recursos naturales para el beneficio y desarrollo de los desheredados de siempre y en particular por los acuerdos petroleros estratégicos y de otro tipo con China y Rusia.

 

Sobre el interés de los Estados Unidos en anexarse la cuenca amazónica, desde mediados del siglo XIX, rinde cuenta con todo detalle la historiadora peruana Mariana Mould de Pease en la introducción del informe elaborado por los marinos estadounidenses Lewis Herdon y Lardner Gibbon[1], quienes habían realizado una expedición dizque científica y comercial al Amazonas entre 1851 y 1853, por encargo del Director del Observatorio Naval de Washington el teniente Matthew Fontaine Maury.  La historiadora escribe: “Las exploraciones de Herdon y Gibbon estaban enmarcadas dentro de este amplio proyecto nacional que en la mente del sureño M. F. Maury significaba ligar la cuenca del Missisipi con su similar del Amazonas”. Y la historiadora nos reporta algo más: “El planteamiento de Maury respecto a la región amazónica, entonces, es parte del expansionismo económico, científico y cultural estadounidense, que se sustentaba en el siglo XIX en principios tales como la voluntad del Ser Supremo para integrar el género humano, antes que sobre la noción de que se trataba de un espacio vacío, que este mismo Ser Supremo les concedía”.

 

Estados Unidos nunca ha respetado ni respeta los derechos humanos de las minorías étnicas y de los migrantes, utiliza las palabras democracia y libertad para influir en la política interna de los países con la finalidad de que sigan bajo su influencia y dominación; solo la ideología capitalista neoliberal es aceptable y en demasiados casos es impuesta con invasiones militares y “golpes de baja intensidad”, utilizando los medios de comunicación a su servicio.

 

El Perú debería respaldar los esfuerzos de diálogo que buscan una salida de paz a la situación venezolana, como las que impulsan México, Uruguay, los países del Caricom y Noruega con algunos países europeos, desde Montevideo.  Pero la cancillería peruana ha reconocido al fantoche autoproclamado, Jorge Guaidó y se ha alineado con los Estados Unidos, Colombia y Brasil para promover una invasión contra el pueblo venezolano, bajo el velo de “ayuda humanitaria”, para repetir Afganistán, Irak, Libia y Siria… creyendo los Estados Unidos que somos su traspatio.

 

La crisis que vive Venezuela ha dejado de ser un asunto doméstico regional y ha permitido la intervención de actores foráneos y el juego de la geopolítica mundial, donde intervienen las grandes y medianas potencias en una situación de quiebre del escenario internacional donde predomina el interés por determinar el uso de los recursos naturales.  (18/02/2019)

 

Hugo Cabieses Cubas es economista peruano, asesor parlamentario, ex vice ministro de recursos naturales del Ministerio del Ambiente -MINAM- y militante socialista.

 

 

[1] Lewis Herdon y Lardner Gibbon, Exploración del Valle del Amazonas, Monumenta Amazónica, CETA, Quito, 1991.

https://www.alainet.org/es/articulo/198273

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Publicado en Revista: Por el patio trasero

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