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Por la defensa antiimperialista de Venezuela

Opinión
12/02/2019
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Nuevamente el imperialismo ha desatado una ola de intervencionismo en América Latina y el centro de la presión es la bolivariana Venezuela y el presidente patriota Nicolás Maduro, amenazados por la acción militar del gobierno de Donald Trump y los representantes políticos de las oligarquías de algunos países de la región. Las amenazas actuales se han acelerado desde el momento en que el fantoche Juan Guaidó se “autoproclamó” el 23 de enero presidente sin haber conseguido un solo voto del pueblo venezolano.

 

No fue nada casual que el expresidente estadounidense Barack Obama, en marzo de 2015, haya emitido una orden ejecutiva que declaró “emergencia nacional” frente a la “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional” por parte de la República Bolivariana de Venezuela, en un contexto en que las acciones de los mercenarios de la guarimbas o pandillas creaban violencia y muerte en las calles de Caracas. Por lo tanto la ofensiva imperialista obedece a una estrategia de “sentar la mano” y castigar las decisiones y políticas de soberanía, dignidad y autodeterminación de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

 

En estos cinco años se han ensayado todas las tácticas para derrotar el proyecto de la revolución bolivariana y chavista que transformó las condiciones de vida de las grandes mayorías, se recuperó el petróleo para Venezuela y se desarrollo un proyecto de superación de las desigualdades sociales con la amplia participación de los sectores marginados y empobrecidos. Este proceso endógeno de liberación nacional se complemento con el impulso a la unidad e integración de América Latina y el Caribe conducido por el comandante Hugo Chávez Frías.

 

El gobiernos norteamericano ha optado por el bloqueo de alimentos y medicinas, el congelamiento de cuentas bancarias y financieras, la expropiación de bienes, activos e infraestructura petrolera de Venezuela en Estados Unidos y ahora acelera la intervención militar apoyado por un conjunto de presidentes neoliberales y entreguistas como Bolsonaro de Brasil, Duque de Colombia, Macri de Argentina y Piñera de Chile que forman parte del vergonzoso Grupo de Lima.

 

Para estas operaciones cuenta con bases militares instaladas en Colombia --primer productor de cocaína consumida en Estados Unidos—y en islas del Caribe y la Cuarta Flota de la Armada.

 

La respuesta patriótica y antiimperialista del pueblo venezolano, de las milicias populares y de las Fuerzas Armadas Bolivarianas ha sido contundente para defender cada espacio del territorio, los mares y el espacio aéreo y las riquezas venezolanas, entre ellas las reservas petroleras más grandes del planeta, así como el legado de Simón Bolívar en la lucha por la independencia y de Hugo Chávez en la segunda independencia enmarcada en la fraternidad emancipadora y socialista de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Junto a esto los gobiernos de México, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros catorce del Caribe y los movimientos populares de la región y del mundo se han pronunciado contra el intervencionismo y por el diálogo para conseguir una solución interna en Venezuela.

 

Las garras imperialistas tienen, además, un freno internacional compacto puesto que potencias como China, Rusia, Turquía o Irán se han pronunciado enfáticamente contra cualquier aventura de intervención militar en Venezuela. Se trata de la defensa antiimperialista y patriótica del pueblo y gobierno venezolanos.

 

Eduardo Paz Rada

Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.    

 

https://www.alainet.org/es/articulo/198092

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