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¿Retorna el terrorismo? Algunas preguntas

Opinión
20/01/2019
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Atentado en escuela de cadetes en Bogotá
Foto: RT
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Esta semana se produjo el condenable atentado terrorista contra la Escuela de Cadetes de la Policía Nacional en la capital del país, con una veintena de muertos y cerca de ochenta heridos. Sobre todo, con el regreso de la zozobra para los ciudadanos acerca de su seguridad. El acto terrorista, en general, además de causar daño en el objetivo hacia el cual va dirigido, busca generar en el entorno social una situación de miedo, desconfianza e inseguridad –los que vivimos el período de las bombas indiscriminadas de la época de Pablo Escobar lo recordamos- y en la medida en que lo logra, quienes realizaron el acto terrorista consideran que el resultado de su actuar fue positivo.

 

Por eso, las respuestas deben ser múltiples y de parte de diversos actores. Del lado de la sociedad, una de las respuestas primordiales al terrorismo es la realización de actos de repudio activo público –ojala en actos unitarios, pero si no es posible por fenómenos como la polarización política, que lo hagan los diversos sectores de la sociedad- y mostrándole a los autores de esos hechos, que se rechazan los mismos, que hay solidaridad activa con las víctimas, pero además que no han logrado lo que buscaban, que fundamentalmente era amedrentar a los ciudadanos. Por ello la movilización social es una respuesta importante de los ciudadanos y adicionalmente continuando la vida cotidiana con normalidad. Adicionalmente, la sociedad debe mantener una actitud vigilante para ayudar a prevenir nuevos hechos de la misma naturaleza, contribuir con las autoridades en suministrar información que sea relevante para esta tarea preventiva.

 

Las autoridades deben investigar los hechos sucedidos para dar respuestas en términos de esclarecerlos y de poner a disposición de las autoridades judiciales a los responsables –lo propio de la investigación judicial- y por supuesto diseñar e implementar estrategias de seguridad que permitan prevenir y evitar que se realicen nuevos hechos de violencia; en esto es fundamental el rol de la inteligencia cuya tarea es de carácter permanente y apunta en lo fundamental a evitar la realización de hechos de violencia y a diseñar estrategias para capturar o darles golpes a los grupos ilegales –en este campo la Fuerza Pública colombiana tiene una gran experiencia-.

 

En relación con el hecho terrorista en la ciudad de Bogotá, surgen algunas preguntas que por el momento no tienen respuestas satisfactorias. La presencia de terroristas suicidas, como en este caso el conductor –en la época del narcoterrorismo del Cartel de Medellín en cierta medida lo eran los jóvenes pistoleros contratados-. El que se hubiera utilizado un vehículo legal y conducido por su propietario –en el pasado generalmente se recurría a vehículos robados, para dificultar la identificación de los autores-. La información sobre el objetivo de que disponían los que planearon el atentado ¿era de difícil acceso o no? La procedencia del explosivo utilizado todavía no se conoce. Estos y otros interrogantes ojalá se vayan dilucidando en la medida en que la investigación judicial avance, para claridad de los ciudadanos.

 

La comunidad internacional es fundamental en solidarizarse y apoyar las acciones que se adelanten y en suministrar información que contribuya a prevenir o detener a los autores de estos hechos criminales.

 

El gran efecto político de este hecho terrorista es cerrar este ciclo de búsqueda de superar el conflicto armado interno por la vía concertada. Seguramente en el futuro se abrirá una nueva posibilidad.

 

- Alejo Vargas Velásquez, Profesor Universidad Nacional, Colombia.

 

 

https://www.alainet.org/es/articulo/197653

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