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La revolución de la nueva era tecnológica, el gran desafío estratégico global y regional

Opinión
14/08/2018
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Sin dudas que la tecnología hoy en día está presente en todos los aspectos de nuestras vidas, y por ello no cabe duda que también se ha convertido en una herramienta de valor para muchos negocios entre otras cuestiones que son inherentes a nuestro cotidiano vivir, y aunque en diferentes países constituye un gran avance y ventaja, en otros se encuadra aun, dentro de un gran interrogante o problemática posiblemente debido a múltiples factores que afectan a determinados países, un ejemplo sería la debida confiabilidad ante este nuevo escenario y sus consecuencias.

 

El acceso a las nuevas tecnologías siempre ha sido de alguna forma traumático para ciertos segmentos de la población. Por ello existen varias razones por las cuales se puede producir una brecha digital por el uso de las Tecnologías de la Información (TI): geográficas, sociales, culturales, económicas, étnicas, de género y edad.

 

Si analizamos esas causas en detalle, las razones geográficas tienen que ver con las zonas periféricas que quedan fuera de los planes de los operadores de telecomunicaciones para el desarrollo de redes de alta velocidad de acceso a internet, como es el caso de la fibra óptica y el 5G. En lo que respecta a las razones sociales se vinculan con el acceso más limitado a las nuevas tecnologías de las clases más desfavorecidas. Las razones culturales relacionan el uso de internet y el nivel de formación de la población.

 

Uno de los factores entre los mencionados ut-supra son las razones económicas, éstas se explican por el alto coste de los operadores para el acceso a internet. También se hace imposible no describir que las razones étnicas están conectadas directamente con las causas sociales, culturales y económicas para explicar un menor acceso en función de la etnia de las personas. En lo que tiene que ver con las razones de género también muestra una relación entre el género y el uso de las nuevas tecnologías; y por último las razones de edad dejan patente la resistencia de una parte de las personas mayores a los cambios y al desarrollo tecnológico.

 

Pero es en el propio día a día, donde quizás menos notemos su influencia, por su uso de carácter cotidiano, pero donde más nos ha influido en los últimos años, con la aparición de internet, la web, el correo electrónico, la telefonía móvil, los smartphones, las redes sociales, el auge del comercio electrónico, y de la mensajería instantánea, en definitiva, del mundo digital. En pocos años la tecnología ha cambiado nuestra manera de relacionarnos, de trabajar, de comprar y en definitiva, de vivir.

 

Es este cambio el que más puede dividir, en el buen sentido de la palabra y en base al tema en cuestión, a nuestra sociedad entre quienes saben manejar la tecnología o han nacido en un mundo en el que ya existía -los llamados nativos digitales-, y quiénes no han tenido la oportunidad de aprender a desenvolverse en este nuevo paradigma.

 

Se hace menester que nos concienciemos y formemos a toda nuestra sociedad en el uso adecuado y responsable en lo que denominamos la sociedad de la información, especialmente de aquellos colectivos más vulnerables, como son la tercera edad y los jóvenes, puesto que el uso de esta tecnología conlleva grandes beneficios (como la telemedicina para la tercera edad) pero también responsabilidades (el uso de las redes sociales en los jóvenes).

 

Asimismo, tal es el avance tecnológico de nuestra sociedad que aquellos que están más al margen de ella, los delincuentes, han encontrado en el mundo digital un nuevo nicho muy lucrativo, y así proliferan el correo basura, los virus que infectan, secuestran el ordenador o roban información, la propia identidad, o las contraseñas, toda una nueva gama de delitos, o bien ciberdelitos de los que debemos estar informados y para los que no está suficientemente preparada y concientizada nuestra sociedad.

 

En esta nueva era tecnológica, no solo empezamos a vislumbrar la revolución de la impresión 3D, sino que también estamos empezando a fabricar prótesis a medida de cada persona, piezas de reemplazo para el transbordador espacial en el propio espacio, piezas industriales difíciles de fabricar por los métodos industriales actuales, o incluso motores o edificios, entre otras, aunque no dista mucho de lo que veremos en años futuros, cuando llegue al segmento de gran consumo.

 

Asistimos sin dudas al nuevo escenario de la era del internet de las cosas, en el que todo está conectado y nos brinda información en tiempo real; es esta internet de las cosas que también revoluciona sectores como los wearables, o dispositivos que llevamos encima integrados en prendas o complementos, haciendo cotidianos elementos como los relojes inteligentes, las gafas con realidad aumentada o dispositivos que tomen medidas médicas de nuestro cuerpo como pulsaciones, pasos, índices de glucemia, entre otros, que se comunicarán entre nosotros u otros dispositivos como sensores de presencia en nuestra casa, cerraduras inteligentes, o sistemas de seguridad.

 

Ahora nuestra región (Latinoamérica) muestra señales claras de estar alerta acerca de lo que los expertos en el tema de la innovación tecnológica vaticinan para un futuro próximo. Es lo que se ha dado en llamar la cuarta revolución industrial, cuyos artífices serían: las nanotecnologías, las neurotecnologías, los robots, la inteligencia artificial (AI), la biotecnología, los sistemas de almacenamiento de energía, los drones y las impresoras 3D.

 

Vaticinios que en algunos países ya se concretaron. Ejemplos de lo anterior es el desarrollo de los robots en Japón, de los drones en Estados Unidos y otros países, el despliegue de la utilización de las impresoras 3D, los proyectos fabriles de alta tecnología en Alemania, entre otros. Se habla de una nueva fase en el desarrollo tecnológico por la potencia innovadora que surgirá de la combinación de esos variados nuevos hallazgos. En el ámbito industrial se trata de la automatización total de la manufactura. Las fábricas serían verdaderamente inteligentes. Lo dramático es lo que en el Foro Económico Mundial se ha señalado: estos cambios que se avecinan significarían la pérdida de cinco millones de empleos en los quince países más industrializados. 

 

Esto es un ejemplo de los riesgos que acarrean los cambios mayores para sociedades e individuos. ¿Y qué desafíos implican? ¿Cuántos empleos se perderán con la introducción de los vehículos autónomos, sin conductor, por ejemplo? Frente a estos desafíos los países deben estar preparados. Los emergentes en Asia ya lo hacen, no así en América Latina. Sólo los países capaces de innovar y adaptarse podrán aprovechar los beneficios que esta revolución tecnológica traerá consigo. 

 

Ello hará necesario realizar cambios no sólo en la producción sino también en la sociedad a fin de incluir al conjunto de la población en un nuevo orden económico y social. El statu quo no es de esta época y tampoco lo será del futuro. De lo contrario las actuales desigualdades se llevarán a un extremo inusual. El empleo del futuro será en trabajos que actualmente no conocemos, en fábricas que no existen, donde la maquinaria será coordinada con los procesos digitales, de modo independiente de la mano de obra.

 

Prosiguiendo con la región, la incorporación de las tecnologías digitales y la aplicación de la internet, generó un cambio sin precedentes en las economías y sociedades de América Latina y el Caribe. En pocos más de una década, se duplicaron con creces los usuarios de la internet, que ya alcanzaban el 50,1% de la población en 2014; hoy existen más de 700 millones de conexiones a telefonía móvil, con más de 320 millones de usuarios únicos, y muchos países de Latinoamérica se encuentran entre los que más usan las redes globales.

 

El uso de Internet móvil a nivel global alcanza hoy el 76%, con porcentajes que en los mercados individuales varían desde el 71% en México hasta el 86% en Argentina. A tal punto de considerarse al 2018 como el año de la información móvil en América Latina.

 

El índice de evolución digital, de Harvard Business Review, refleja esta realidad: analiza el estado y el ritmo de la evolución digital en 60 naciones. México, Colombia, Brasil y Bolivia se consideran países “break-out”, con un rápido avance hacia una innovación generalizada impulsada por lo digital.  Chile se aproxima al escalón más alto, “stand-out”, con elevados puntajes tanto en digitalización como en innovación.

 

Latinoamérica es una región de talento emprendedor. Nuestra gente lleva el gen de la innovación y convierte, a menudo, desafíos complejos en oportunidades de transformación y crecimiento. Sumada a las tecnologías emergentes, esta actitud de “si se puede” y esta mentalidad innovadora tienen el potencial de convertir la región en una fuerza motriz, fortalecer industrias, generar valiosos puestos de trabajo y mejorar muchas vidas.

 

El momento de actuar es ahora. Numerosas tecnologías emergentes se afianzan. La tecnología se presenta como el mayor agente de cambio del mundo moderno. La inteligencia artificial, el aprendizaje de máquinas, los sistemas conversacionales y el internet de las cosas son realidades del mundo desarrollado y se extienden rápidamente a Latinoamérica y otras economías emergentes.

 

Las nuevas tecnologías se introducen en nuestros hogares, empresas y gobiernos y cambian la forma en que interactuamos y trabajamos. Se presentan oportunidades para crecer como región y desarrollar comunidades más fuertes. Pueden ayudar a las personas y a las organizaciones a ser más eficientes y a crear resultados más eficaces que se traduzcan en mayores niveles de productividad y crecimiento económico. Sin embargo, es crucial primero proporcionar la capacitación adecuada para que las personas puedan optimizarlas y desempeñarse al máximo de su potencial.

 

La educación es el único camino para construir un futuro en el cual la palabra ‘inteligente’ no se aplique solo a las máquinas, sino que continúe describiendo a la humanidad. Es lo que nos permite enriquecer las mentes de las personas en cualquier etapa de la vida y equiparlas con las habilidades necesarias para que trabajen junto a tecnologías de automatización, robótica o inteligencia artificial. Primero debemos enseñar a las mentes y luego a las máquinas.

 

En lo que respecta a nuestro país (Argentina), Este año, el país tiene el honor de presidir el G20, y durante todo el 2018 se abordarán temas como agricultura, economía digital, educación, empleo, energía, finanzas, comercio e inversiones y todas estas temáticas hoy en día pasa su desarrollo, por la nueva era tecnológica, es decir por la nuevas tecnologías.

 

La meta del G20 es la construcción de un consenso entre todos los países para asumir el compromiso de un desarrollo equitativo y sostenible. Si bien es cierto que se están creando nuevos trabajos a partir de las nuevas tecnologías, el rol fundamental del Estado va a ser formar y preparar a las nuevas generaciones para esos nuevos puestos.

 

Por último, agregar que el impacto de la tecnología ha sido disruptivo y se ha acelerado en los últimos años, es innegable el avance a ritmo vertiginoso con que la nueva era tecnológica impregna de novedades nuestra vida día a día, es una realidad que debemos aceptar, y tratar de innovar continuamente, es la clave ante esta embestida de la tecnología, que vino a quedarse para siempre en nuestro entorno, ya sea cotidiano y más aún en el virtual. Únicamente nosotros somos los únicos responsables de nuestro futuro y para ello contamos con un don que la tecnología jamás podrá adjudicarse que es la creatividad; estemos entonces a la altura de las circunstancias y tomemos las riendas de nuestro destino, para bien de nuestra civilización.

 

Fuentes consultadas

 

https://www.alainet.org/es/autores/mario-ram%C3%B3n-duarte

https://www.bbc.com/mundo/noticias-38343954

https://www.infobae.com/opinion/2018/01/25/frente-a-la-nueva-era-tecnologica-estamos-preparandonos/

https://www.lanueva.com/nota/2018-2-10-8-24-0-educacion-y-trabajo-en-la-era-digital-el-aporte-de-la-argentina-al-g20

http://www.laregion.es/articulo/euro/brecha-digital-nueva-era-tecnologica/20180402173131782703.html

https://blogdemedios.com.ar/noticia/100508/2018-el-nuevo-ano-de-la-informacion-movil-en-america-latina

 

Dr. Mario Ramón Duarte

Abogado

Juez Administrativo de Faltas Sauce (Ctes.)

Especialista en Derecho Faltas y Contravencional

Investigador/Consultor Seguridad - Experto Ciberseguridad y Ciberdefensa.

Miembro Instituto Dossier Geopolítico/CEES.

 

https://www.alainet.org/es/articulo/194716

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