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Palabras de un ngäbe a los universitarios en Panamá

Opinión
07/08/2018
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Foto: keywordsuggest.org
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Les digo a ustedes esto, les dejo este mensaje: ¡aquí hay gente, no cosas, no objetos!

 

Mundos otros: nunca primero, sino después

 

Bueno, yo creo que ustedes que andan de visita, pues les digo a ustedes que esta es una aventura muy valiosa para ustedes porque hablar de indígenas, hablar de asuntos indígenas, hablar de costumbre indígena, de cultura indígena es como si fuera algo como novelístico, como novela nada más; entonces, la realidad muy poco se conoce.

 

Ustedes vienen de la universidad, de la primera casa de enseñanza superior, entonces quiero decirles que están conociendo otro mundo. Sí, otro mundo. ¡No aparte, sino distinto nada más! Sólo distinto. Idiomas distintos, costumbres distintas, actividades distintas de cómo se sobrevive por acá, muy poco se sabe. ¡Porque por aquí, se sobrevive!

 

La Comarca Ngäbe-Buglé, digamos, es un sector que pareciera no existir en el mapa nacional. Todavía a estas alturas lo que es indígena no existe, lo que es indígena ya pasó, como si ya hubiera pasado, pero nosotros seguimos aquí todavía como pueblos originarios, como primeros pobladores. Y hemos vivido situaciones difíciles, costosas. Agresiones, pues, hasta la humillación. ¡Hasta la humillación!

 

Entonces, hasta ahora, yo me atrevo a decirles a ustedes, que están en la universidad, hasta ahora, por encima de todo lo que pasó en la conquista, y todo acerca del colonialismo, hasta ahora, ningún gobierno ha tenido como el coraje, el valor para considerarnos como panameños a los pueblos indígenas, a los que existen en esos siete grupos que habitan estas tierras; todavía, a pesar de que hay leyes y todo eso, aún no se nos reconoce como panameños. Los asuntos indígenas como que siempre quedan para después. ¡Nunca primero, sino para después!

 

Somos gente, sujetos y no simple historia

 

Estamos dentro de una Comarca, no como independientes, pero sí aspiramos a que se viva la autonomía, y como panameños. Todavía a los indígenas se les dice pueblos indígenas, pero no se les considera pueblo panameño. Esto lo hemos visto y lo hemos oído en muchos medios.

 

Hay gente que se pregunta: ¿quiénes son? ¿Son indígenas o son panameños? Esto todavía a estas alturas se escucha. Si esto se escucha, cuando ya hay hoy en todos los rincones escuelas, colegios, ya hay hasta universidades, quiere decir que antes fue peor.

 

Yo les dirijo la palabra, que soy de trayectoria y que hemos pasados por muchas luchas —la ley comarcal, por ejemplo—, no para ser aparte sino para que seamos panameños todos. ¡Porque somos hermanos, somos gente! ¡Falta que los pueblos indígenas sean tomados como sujetos, no como simplemente historia! ¡Hasta ahora no se ha visto esto!

 

Ustedes que vienen de la principal casa de estudios tendrían que llevar ese mensaje, porque son muchos los escritos, son muchas las novelas también, porque la clase indígena se ha utilizado como novela. La falsa idea de inferioridad siempre está ahí sobre el indígena, pero no se toman en cuenta los valores que hay dentro, los valores que hemos aportado, y todas esas cosas son ignoradas; y yo creo que para ustedes es una experiencia muy importante, porque para que a ustedes no les digan “bueno, los indígenas son así, allá…”, pero muy poco dicen que los panameños de allá son así, o de tal forma. ¡No dicen eso!

 

Es bueno que ustedes lleven esta inquietud. Ustedes están en uno de los lugares más apartados, marginados, olvidado de la geografía nacional. Yo utilizo siempre esta carretera como argumento. Si no fuera por esta carretera, aquí nadie vendría a vernos, nadie. ¡Ni siquiera a visitarnos! Entonces, para los planes del gobierno esto sería un área deshabitada, sin pueblo, sin dueño, pero aquí estamos nosotros, como primeros pobladores y hay vida humana, no es cualquier cosa. ¡Es vida humana!

 

Seguimos en pie, seguimos luchando

 

Yo les digo a ustedes, sabemos muy bien que somos de dos mundos distintos, pero somos humanos. ¡Y yo le hablo a ustedes no como un ngäbe, nada más, no como un indígena, nada más, no como descendiente de los primeros pobladores, nada más, yo les hablo como humano!

 

Necesitamos humanizar la convivencia para hacer más acercamientos, más comprensión, más entendimiento, más humanismo entre nosotros. ¡Es muy poca la gente que tiene el valor de llevar un mensaje real allá cuando dicen otra cosa de las poblaciones indígenas! ¡Cosas denigrantes!

 

Por encima de todas esas cosas, seguimos de pie, seguimos luchando y esperemos que, en un futuro, y desde ya, tengamos un acercamiento más humano, más comprensivo y más participativo también. Porque ustedes vienen a aprender y nosotros que estamos acá también aprendemos de ustedes. ¡Sin esto, entonces no se haría nada! Les digo a ustedes esto, les dejo este mensaje: ¡aquí hay gente, no cosas, no objetos!

 

Además, las tierras que ocupamos son muy codiciadas. Está visto desde allá, por agentes que no les interesa la vida de estos panameños, sino que les interesa los recursos nada más, lo que ellos llaman recursos naturales. Hemos tenido que luchar. En los últimos años que han pasado hemos tenido que dar la vida, muchos ofrendar su vida por la madre tierra. Cerro Colorado, principalmente. Ustedes saben el conflicto que hay por Barro Blanco.

 

Nuestros ríos, nuestras quebradas, nuestros cerros, nuestros llanos. ¡Hay algunos que desean continuar con aquello del despojo! Hay buenos dirigentes que se ocupan de hablar sobre ello, y nosotros también tenemos que defendernos, pero no con violencia, y esa es la parte que muchos no entienden. ¡Una lucha es sin violencia, y eso es lo que se está haciendo!

 

Entonces se podrá ver mejoras: comprendiéndonos, entendiéndonos, acercándonos, valorando las culturas, valorando el idioma, lo que para otros tiempos no tenía valor, se le dé el valor que merece. Y nosotros también tenemos que resurgir en el ambiente en que vivimos.

 

Podemos hablar mucho, porque nosotros, con la idea de compartir, demoramos mucho hablando. Esa es la manera nuestra, y este señor que se dirige a ustedes ha pasado por experiencias costosas, difíciles. Espero que cuando salgan de aquí lleven un mensaje positivo de acá, de nosotros.

 

Además, nosotros hemos pasado por una experiencia cruel…, sí cruel también. Antes, eso que ustedes oyeron, los nombres propios, eso no se podía tener en cuenta antes, se nos prohibía. Yo pasé por esa experiencia; yo soy Choy Karibo porque busqué mi identidad. Mi mamá y mi papá me dieron ese nombre, y yo lo recuperé. A mí me cuestionaron:

 

—¿Para qué te cambias el nombre?

 

—¡No, yo no estoy cambiando mi nombre, yo estoy recuperando lo que mis ancestros me dieron!

 

Ese fue mi argumento, porque realmente todos nosotros tenemos nombres latinizados, todos. Algunos impuestos. Eso también pasa con los apellidos y eso pasó conmigo.

 

¡Sí, yo tenía apellido latino!, pero las cosas fueron caminando, yo luché y luché hasta que por fin lo logré: recuperé mi nombre y mi identidad.

 

13.07.2018

 

Choy Karibo

Poeta e intelectual ngäbe

 

https://www.alainet.org/es/articulo/194576

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