La nueva agenda de trabajo de la OMC

El costo laboral

18/12/2017
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El comercio electrónico es la nueva vedette de las negociaciones económicas trasnacionales. Existe ya un marcado consenso entre los especialistas del tema de que la misma no se trata de comprar y vender por internet, sino en la movilidad de datos de toda la población hacia Estados Unidos y China, logrando obtener grandes bases de datos que permitan armar perfiles perfectos del consumidor, desarrollar algoritmos que reemplacen procesos productivos y producir inteligencia artificial. Todas estas innovaciones que explican el futuro del capital (ya que la economía de datos crece año tras año y se espera que para el 2030 explique el 20 por ciento del PBI mundial), explican por ende su contracara: el futuro del trabajo.

 

En este sentido es notable como la agenda de comercio electrónico moldea las empresas de futuro fijando pautas para que se conviertan en grandes conglomerados tecnológicos con domicilio en paraísos fiscales, sin ningún tipo de responsabilidad para con los consumidores (ya que las reglas quitan la jurisdicción a los tribunales de defensa al consumidor nacionales), para con los trabajadores (pasando a ser cuentapropistas y usuarios de las plataformas), para con los Estados (ya que solicitan exención impositiva por la transferencia de datos y piden que no se puede exigir presencia comercial), y para con la sociedad en general (puesto que no se puede exigir transferencia tecnológica ni desempeño mínimo).  Así es fácil prever un futuro del trabajo cada vez más aislado y “emprendedor”, disfrazando una relación de dependencia encubierta. La realidad es que esto no es más que tercerización y precarización del empleo. Una “uberizacion” de la economía.

 

Pero esta no es la única consecuencia que experimentan ya hoy día los trabajadores sobre el manejo de datos por parte de las empresas. Existen también mecanismos en las propias empresas para ejercer un control “espía” sobre el empleado, a fin de lograr comportamientos acordes a lo que la empresa espera de ellos. Ya se conocen casos en Europa de empresas que han otorgado pulseras deportivas para conocer el estado de salud de los trabajadores, argumentando ser una empresa saludable, para después apercibir a un empleado porque hace más de un mes que no realizaba actividad física y esto es malo para la empresa porque si se enferma, habrá que darle licencia.

 

La economía de algoritmos y la inteligencia artificial también reemplaza procesos productivos y, por ende, puestos de trabajo. Esto no es novedad. Supermercados con cajas automatizadas, y oficinas de recursos humanos que se ahorran las búsquedas laborales con un algoritmo que automáticamente selecciona perfiles en portales laborales en base a la historia de empleados exitosos de la empresa. Esto refuerza historias de violencia de género y discriminación racial entre otros, ya que los datos pasados arrastran el historial de la humanidad, donde las mujeres históricamente somos menos promovidas y la discriminación racial hace que esta minoría tenga menos oportunidades. Lo cierto es que la tecnología reemplaza puestos de trabajo y crea nuevos, el desafío es que estos no sean más precarios. En este sentido es que los sindicatos vienen desarrollando una agenda de propuestas para que, como dice la OIT, lleguemos a buen puerto teniendo “el futuro del trabajo que queremos”.

 

Para empezar, es necesario que exista libre acceso a los datos, ya que la libre movilidad no implica acceso. Por otro lado permitir a los Estados tener soberanía y capacidad regulatoria e impositiva sobre manejo de los mismos, no parece ser descabellado. Un organismo internacional que regule el tránsito de información podría ser una buena iniciativa. A su vez, ser conscientes de que los datos les pertenecen a las personas y por ende tienen derecho a saber que se hace con ellos, como, cuando, y porque se utilizan. Y sin lugar a dudas empezar a incluir estos temas en la negociación colectiva. La participación de la sociedad civil en el armado y diseño de estas reglas se vuelve fundamental a fin de lograr sociedades más justas y equitativas en un futuro.

 

- Sofia Scasserra, Investigadora del Instituto del Mundo del Trabajo Julio Godio, Untref.

 

https://www.pagina12.com.ar/83397-la-nueva-agenda-de-trabajo-de-la-omc

 

https://www.alainet.org/es/articulo/189945

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