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A los 100 años de la Revolución Bolchevique ¿fracasada o boicoteada?

Análisis
01/11/2017
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La URSS es un país que supone una seria amenaza para el mundo occidental. No me estoy refiriendo a la amenaza militar; en realidad esta no existía. Nuestros países están lo suficientemente bien armados, incluyendo el armamento nuclear. Estoy hablando de la amenaza económica. Gracias a la economía planificada y a esa particular combinación de estímulos morales y materiales, la Unión Soviética logró alcanzar altos indicadores económicos. El porcentaje de crecimiento de su Producto Nacional Bruto es prácticamente el doble que en nuestros países. Si añadimos a esto los enormes recursos naturales de los que dispone la Unión, con una gestión racional de la economía, son más que reales las posibilidades que tiene de expulsarnos del mercado mundial… Por eso siempre hemos adoptado medidas encaminadas a debilitar la economía de la Unión Soviética y a crear allí dificultades económicas.

 

Margaret Thatcher. Houston, Texas, 1991. [1]

 

Fue en 1917, cuando obreros y campesinos, bajo el liderazgo de Vladimir Ilich Uliánov, Lenin, iniciaron la Revolución Bolchevique. Casi 70 años después, el 8 de diciembre de 1991, los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, suscribieron el Tratado de Belavezha, el cual marcó la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

 

Innumerables intelectuales e historiadores de la época, incluso aquellos que se reconocían comunistas, se dieron a la tarea de recalcar que la Revolución Rusa fracasó, otros simplemente callaron. Centenares de escritos fueron publicados acerca de la “crisis de la URSS” y del fracaso del socialismo, lo que a su vez justificó la Perestroika iniciada por Mijaíl Gorbachov en 1985, y la transición a una economía de mercado promovida y consolidada por Boris Yeltsin a partir de enero de 1992, luego de asumir la presidencia de Rusia.

 

Confundidos por la situación económica que se vivía en la URSS desde mediados de los 80, caracterizada por la escasez de alimentos, la cual se manifestaba en colas cada vez más largas a las puertas de los establecimientos, los estudiosos, líderes y decisores comenzaron a cuestionar el modelo socialista justificando la necesidad imperiosa y urgente de un cambio y de una transición hacia un sistema similar al de Occidente. Es así como ante la confusión de lo que ocurría, y convencidos de que la causa era el fracaso del socialismo, Gorbarchov inició un conjunto de transformaciones que apuntaron a la liberación de los mercados.

 

Se preguntarían los intelectuales y líderes políticos de la época ¿por qué tardó 70 años en fracasar el modelo socialista? Se habrán paseado por la interrogante de ¿por qué la Revolución sobrevivió a las dos guerra mundiales y no fue sino hasta finales de los 80 cuando comienzan a manifestarse síntomas de una supuesta crisis?, ¿habrán pensado en revisar los indicadores económicos y sociales que les permitiesen afirmar y sustentar el discurso del fracaso del modelo socialista y la necesidad de transitar hacia el libre mercado?, ¿les habrá pasado por la mente que la Revolución Rusa podía estar siendo asediada y boicoteada por el imperialismo?

 

Dos semanas antes de la disolución de la URSS, la “Dama de Hierro” no solo reconoció las bondades del modelo socialista al compararlo con el occidental, sino que además confesó que tenían tiempo adelantando acciones para crearle dificultades. Dijo Margaret Thatcher:

 

Por desgracia y pese a todos nuestros esfuerzos, durante largo tiempo la situación política en la URSS siguió siendo estable durante un largo periodo de tiempo. Teníamos una situación complicada, sin embargo al poco tiempo nos llegó una información sobre el pronto fallecimiento del líder soviético y la posibilidad de la llegada al poder, con nuestra ayuda, de una persona gracias a la cual podríamos realizar nuestras intenciones en esta esfera [debilitar la economía de la Unión Soviética]…

 

…Esa persona era Mijaíl Gorbachov, a quien nuestros expertos calificaban como una persona imprudente, sugestionable y muy ambiciosa. Él tenía buenas relaciones con la mayoría de la élite política soviética, y por eso su llegada al poder, con nuestra ayuda, fue posible. [2]

 

El escritor Serguei Kara-Murza, quien se ha dedicado a sistematizar y desmontar con indicadores y gráficos el mito del fracaso de la Revolución Rusa, [3] afirmó de manera tajante: “No hubo ninguna crisis económica en la URSS al inicio de la Perestroika. Cualquiera puede ver esto en los anuarios estadísticos”. [4]

 

Entre 1917 y 1991, la economía rusa registró un crecimiento continuo. La producción medida en términos per cápita incrementó 378%. Los niveles más altos de producción se registraron a finales de los años 80. Fue a partir de la disolución de la URSS cuando comenzó a registrarse una disminución de la producción. Entre 1991 y 1998, la economía rusa cayó 45%.

 

Cómo explicar, entonces, la supuesta crisis económica de la década de los 80, cuando durante esos años se registraron los mayores niveles de producción.

 

1 noviembre, 2017

 

Texto completo en el PDF adjunto

 

http://www.15yultimo.com/2017/11/01/a-los-100-anos-de-la-revolucion-bolchevique-fracasada-o-boicoteada/

 

https://www.alainet.org/es/articulo/189001

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