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Alianza PAIS o la reinvención del poder

30/06/2016
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Siete ensayos sobre el posneoliberalismo en el Ecuador

 

 Introducción

 

El fenómeno político de Alianza PAIS (1) (2007-2016) es uno de los acontecimientos más importantes y complejos de la historia contemporánea del Ecuador. Es un fenómeno que compartió características similares con procesos políticos de América Latina y que fueron calificados como “gobiernos progresistas”, para establecer una diferencia con aquellos regímenes políticos de la “larga noche neoliberal”. Alianza País, además, fue considerado como parte del grupo de “gobiernos progresistas” más radicales, conjuntamente con Hugo Chávez y Nicolás Maduro (1998-2016) en Venezuela; Evo Morales (2006-2016) en Bolivia; y Daniel Ortega (2007-2016) en Nicaragua.

 

La presencia de gobiernos críticos con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en disputa con el gobierno norteamericano y en franca oposición a la globalización neoliberal, con un discurso político radical en algunos casos y con una gran sensibilidad social que se expresaba por su preocupación por llevar adelante políticas sociales de redistribución del ingreso en favor de los más pobres, llevó a considerar que América Latina vivió en esa coyuntura, una “primavera democrática” de la mano de gobiernos de izquierda auspiciados, sostenidos y avalados por los movimientos sociales de la región. Se pensó que esos “gobiernos progresistas” de alguna manera formaban parte de las movilizaciones sociales en el continente que confrontaron de manera radical al neoliberalismo y, en consecuencia, se establecía una especie de solución de continuidad entre el movimiento social latinoamericano, la resistencia al neoliberalismo y los “gobiernos progresistas”.

 

De ahí que la preocupación por conocer de cerca el fenómeno político de Alianza País, puede servir de clave interpretativa de lo que vivió la región durante esa coyuntura. Comprender a este movimiento político implica, por tanto, entender un momento de la historia contemporánea de América Latina caracterizado por sus contradicciones, complejidades y ambigüedades. Es necesario, no obstante, un acercamiento teórico que implique una deconstrucción de la ideología que se generó en esa coyuntura y que trate de dar cuenta de sus procesos más fundamentales.

 

Contrario a la apreciación superficial sobre los “gobiernos progresistas” latinoamericanos de la primera y segunda décadas del siglo XXI, un análisis más profundo da cuenta de contradicciones fuertes y de cambios sociales importantes que condujeron a esas sociedades a nuevos niveles de confrontación, violencia y sometimiento a las formas que asumía la acumulación del capital. El “socialismo del siglo XXI”, como se denominó a la ideología que de alguna forma sirvió como referente teórico al núcleo duro de los “gobiernos progresistas”, se reveló, en realidad, como el mejor eslogan publicitario del extractivismo, la desposesión y el control panóptico a la sociedad.

 

De forma paradójica, la apelación discursiva a los mensajes emancipatorios de la izquierda, por parte de estos “gobiernos progresistas”, vulneró la capacidad de resistencia de los movimientos sociales, en un contexto en el cual la acumulación del capital optaba por la desposesión y el extractivismo y la hegemonía política se procesaba desde la criminalización y la judicialización a la sociedad. Es necesario, en consecuencia, optar por un marco teórico que trate de comprender el verdadero rol que tuvieron esos gobiernos progresistas latinoamericanos y, en el caso del presente estudio, el papel que jugó Alianza País y su proceso de refundación política que se denominó “Revolución Ciudadana”.

 

El presente texto propone y desarrolla las hipótesis para ese marco teórico. Es un texto que quiere comprometerse con América Latina y sus “venas abiertas”. El estudio del fenómeno político de Alianza País, en realidad, es una apuesta por comprender ese tiempo ambiguo ideológicamente, pero feroz y brutal, sin exageración alguna, que vivió América Latina en esa coyuntura.

 

Esas claves interpretativas que pueden desprenderse del análisis del régimen ecuatoriano de Alianza País, son valiosas para evaluar el proceso político más importante de las primeras décadas del siglo XXI en ese país, pero también para comprender las derivas que asumió tanto la acumulación de capital en la región cuanto los procesos hegemónicos y los discursos de poder. En una célebre frase de Marx en El Capital, este expresa al inicio del prólogo a su primer libro: “De te fabula narratur!” para indicar que las formas del capitalismo que él estudió en Inglaterra, no obedecían en absoluto a la particularidad de ese país sino que daban cuenta de la forma que asumía el capitalismo como sistema históricamente determinado. En efecto, de ti se trata en esta fábula. Puede ser que el presente trabajo estudie de forma específica a Alianza País y a un momento de la coyuntura del Ecuador, pero tiene una mirada puesta en toda América Latina.

 

Alianza País, el movimiento que llevará adelante el proceso de refundación política más importante en el Ecuador durante el período de estudio (2007-2016), y su principal líder, Rafael Correa, emergen luego de un período de inestabilidad política y de un seguimiento estricto a las recomendaciones del Consenso de Washington durante toda la década del noventa y los primeros años de la década del 2000 que, incluso, provocó una de las crisis sociales y económicas más importantes del Ecuador en todo el siglo XX. Su conformación y su praxis política cambiaron de manera radical el sentido de la política, los imaginarios del debate ideológico-político, la estructura del sistema político ecuatoriano y la política económica en un contexto de hegemonía sin precedentes para ningún partido en el Ecuador contemporáneo.

 

Durante el período del presente estudio (2007-2016), Alianza País provocó el cambio más importante al sistema político ecuatoriano de las últimas tres décadas. Sin embargo, esta transformación profunda no se hizo sin resistencias ni oposiciones. Las tradicionales estructuras de poder resistieron e intentaron frenar el ímpetu y el sentido del cambio político impuesto desde Alianza País; los movimientos sociales de su parte, y que miraron con cierta simpatía a este movimiento político en sus inicios, se dieron cuenta demasiado tarde que, en realidad, significaba la destrucción del tejido social e intentaron de alguna manera frenarlo; empero, el apoyo electoral que recibió este movimiento político fue tan importante que le permitió ganar varias elecciones consecutivas de manera contundente y derrotar a toda oposición.

 

¿Cómo entender el sentido de este cambio tan profundo y tan vasto? ¿De qué maneras ubicar los conceptos sociales, jurídicos, económicos y políticos que permitan la comprensión de este fenómeno? ¿Pueden esos conceptos ayudarnos a discernir no solo este fenómeno político en particular sino la forma que asumió la política y la acumulación del capital en América Latina? No obstante, ¿Hacia dónde llevó al Ecuador Alianza País? ¿Cuál fue el sentido último de su hoja de ruta? ¿Por qué la sociedad ecuatoriana se identificó con un movimiento político tan ambiguo ideológicamente, con un liderazgo tan autoritario y prepotente y en una deriva de violencia y confrontación permanentes?

 

Para vislumbrar la complejidad de este proceso político es necesario realizar, previamente, una apuesta teórico-epistémica; desde esa opción previa el fenómeno de Alianza País debe comprenderse en su totalidad, es decir, como fenómeno económico, político, ideológico, jurídico, semiótico, estético, cultural, histórico, etc. Es imposible realizar un corte que separe, por poner un ejemplo, las decisiones económicas de las dimensiones políticas o jurídicas que le son correlativas. Su complejidad radica en la forma por la cual todas estas dimensiones fueron integradas en el interior de un modelo de dominación política y en concordancia con las formas de la acumulación del capital en el sistema-mundo. Es esa complejidad la que hay que recuperar en el análisis y no existe otra posibilidad para hacerlo que recurrir al instrumental de la economía política, en el sentido clásico del concepto.

 

Este enfoque desde la economía política permitirá comprender los límites del discurso y las realidades inherentes a la acumulación del capital en momentos de hegemonía casi total de Alianza País. Este movimiento político siempre hizo una utilización estratégica del discurso político. Comprendió de manera rápida que en el liberalismo los sistemas políticos y de representación electoral tienen una debilidad, precisamente, en los sistemas electorales y que estos se conquistan desde las dinámicas del mercadeo político, un mercadeo sometido a la lógica del capital, el espectáculo y la alienación.

 

Alianza País fue la organización política más hábil en utilizar las estrategias y técnicas del mercadeo político no solo para sustentar los procesos electorales sino para validar todo su proyecto político. Alianza País convirtió el mercadeo político en política de Estado. La política del reality se convirtió en la realidad de la política. El espejismo de los simulacros transformó a la política en la parodia de sí misma. Al proceder de esta manera, inauguró una dinámica política que le permitió mantener una hegemonía sin discusiones en el sistema político ecuatoriano. Su discurso legitimante fue la apelación al discurso del “socialismo”. Era la primera vez, al menos desde el retorno a la democracia en 1979, que en el Ecuador un gobierno se legitimaba desde un concepto que se creía en desuso, sobre todo luego de la caída de los países socialistas europeos en la década del noventa del siglo pasado. El discurso del socialismo se suponía que generaba rechazos en los electorados susceptibles a todo cambio abrupto. De hecho, la teoría liberal creó la categoría del “votante mediano” justamente para comprender al votante como un individuo estratégico y conservador que huía de posiciones extremas. Para el liberalismo, los discursos radicales no tenían condiciones de posibilidad en el sistema de representación en donde los electores buscan más estabilidad que cambio. De ahí que la apelación al socialismo para legitimar las políticas de Estado y para movilizar masivamente al electorado hayan sido fenómenos relativamente inéditos en el Ecuador.

 

 En efecto, la caída del denominado “socialismo real”, es decir, el socialismo que efectivamente se practicó en la URSS y en los países socialistas europeos, así como la praxis del socialismo en Cuba, llevaron a pensar, especialmente a los teóricos liberales, que la referencia al socialismo era una apuesta perdida. Los datos y los estudios sobre el socialismo real mostraron sociedades controladas desde una estructura de poder autoritaria y centralizada, que nada tenía que ver ni con la democracia liberal ni con el socialismo como discurso emancipatorio.

 

Empero de ello, fue la apelación al discurso del socialismo lo cual abrió las puertas del sistema político ecuatoriano a una agrupación política relativamente novedosa y totalmente improvisada, ya que se constituirá apenas en el año 2006, meses antes de las elecciones generales de ese mismo año. No solo ello, sino que gracias a esa apelación al socialismo pudo desarticular cualquier capacidad de resistencia a su proyecto político y, al mismo tiempo, posicionarse a nivel mundial como un “gobierno progresista” y, con ello, suscitar apoyos importantes.

 

¿Por qué la sociedad ecuatoriana pudo adscribir, apoyar y suscribir electoralmente a una agrupación política que se reclamaba de un discurso político aparentemente caduco y, además, sin ninguna historia política previa? ¿Por qué en el ámbito internacional, sobre todo desde la izquierda y los sectores críticos, se apoyó a esta organización política incluso en detrimento de los movimientos sociales? ¿Por qué no se supo discriminar entre el discurso y la praxis? Una de las respuestas que se estudiarán en el presente trabajo radica en el hecho que la sociedad ecuatoriana había sufrido las imposiciones neoliberales del Consenso de Washington y que estas imposiciones habían desgarrado al tejido social de manera radical. Por ello, la sociedad ecuatoriana estaba abierta a cuestionamientos asimismo radicales al sistema existente porque había un cansancio social con respeto al neoliberalismo y a toda su política económica. En efecto, Alianza País contrapone su discurso del socialismo al discurso del neoliberalismo y provoca una ruptura discursiva fuerte en el sistema político, porque convoca a vastos sectores sociales que anhelaban una salida real al neoliberalismo.

 

Esta contraposición es estratégica y está en plena correspondencia con el proceso social de resistencia al Consenso de Washington no solo en Ecuador sino en toda América Latina. En el Ecuador, la oposición al neoliberalismo fue tenaz. En esa oposición caló hondo el discurso del socialismo como referente de preocupaciones sociales por la justicia, la equidad y la igualdad, tan preteridas por los neoliberales. Mas, Alianza País matiza esa referencia al discurso del socialismo y lo actualiza denominándolo “socialismo del siglo XXI”. Esta actualización es para marcar distancias con aquellos socialismos autoritarios y antidemocráticos que se produjeron en Europa del Este luego de la última posguerra mundial.

 

Es por ello que se posiciona en el imaginario y en la discusión política una propuesta relativamente novedosa denominada “socialismo del siglo XXI”, hecha para marcar una diferencia de fondo con el neoliberalismo en todas sus vertientes. Si bien es cierto que esta referencia no pertenece de motu propio a Alianza País y que corresponde a un momento de la política en América Latina, en especial al gobierno bolivariano de Hugo Chávez en Venezuela, también es cierto que Alianza País supo adscribirse a esta dinámica y sobre ella generar sus propios universos simbólicos, en especial aquel que hace referencia a la “Revolución Ciudadana”. Para poder proyectarse al futuro, Alianza País tuvo necesidad de regresar a ver al pasado. En la historia encontró las referencias al fenómeno político más importante del Ecuador del siglo XX: la revolución liberal y su líder Eloy Alfaro. Alianza País, que se reclamaba de la tradición del socialismo y de la crítica radical al neoliberalismo, también adscribió su proyecto político a la decimonónica revolución liberal e intentó crear una especie de solución de continuidad entre la revolución liberal de inicios del siglo XX con su propia visión de su momento político al cual denominó “Revolución Ciudadana”.

 

Nota

 

 1 Alianza PAIS, es el nombre del movimiento político que captó el poder en Ecuador en las elecciones de fines del año 2006 con Rafael Correa como su líder principal y es el acrónimo de Alianza Patria Altiva I Soberana (sic). En el presente estudio sustantivizo el acrónimo PAIS, porque el mismo régimen realizará esa sustantivación al confundir el acrónimo con el sustantivo a fin de crear una solución de continuidad entre el movimiento político y el conjunto de la sociedad; por ello en adelante, y por razones analíticas, también lo denomino en su forma sustantiva: Alianza País.

 

https://www.alainet.org/es/articulo/178479?language=en
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