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La Nueva Corte Suprema sin PAC

Opinión
18/09/2015
Foto: www.latribuna.hn Salvador Nasralla   Jonh Biehl
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Para inicios del próximo año el pueblo hondureño espera la elección de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia. La independencia del este poder del Estado es fundamental para que el país avance, ya que la actual Corte Suprema ha sido acusada de ser manipulada y fuertemente dependiente del Poder Ejecutivo, no importunándole a sus miembros el mandato constitucional  de representar los altos intereses de la nación sin distingo de raza, clase, parentesco y religión.

 

Esta elección  la realiza el Congreso de la República a propuesta de una nómina de candidatos por un Junta Nominadora que conforman organizaciones e instituciones publicas, privadas y sociales (como ejemplo colegio de abogados, sociedad civil, empresa privada, comisionado de derechos humanos) con competencias o funciones relacionadas. Contrario a años anteriores, se espera que los elegidos sean personas sin tacha y sin miedo, con demostrada capacidad y honradez para no dejarse engatusar por las mieles del poder y aparecer como millonarios de la noche a la mañana; práctica muy común en Honduras.

 

No obstante se ha denunciado por los partidos de oposición LIBRE y PAC que está elección está amañada. Por una parte, se han elegido a miembros de la Junta Nominadora con demostrada militancia política en los partidos tradicionales Liberal y Nacional, que mantienen aún vigente una alianza para el control del Congreso de la República al aprobar Leyes en contra de los intereses del pueblo como ejemplo la nueva Ley de Seguridad Social, siguiendo un modelo fracasado en Colombia y Chile. Se habla incluso que existe interés de los magistrados actuales para ser reelectos, en caso que no exista consenso entre los diputados del  Congreso de la República. Peor aún, hay “gallo tapado”, o sea que ya se sabe quien será el presidente de la Corte Suprema, y todo el proceso de elección es puro protocolo para engañar a incautos.

 

Una de las restricciones que tiene la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, es que los nominados además de ser abogados deben ser notarios autorizados por la misma Corte  para firmar escrituras publicas y otros menesteres, lo cual se logra con la realización de un examen que pocos aprueban sino gozan del respaldo de grupos de poder, políticos y funcionarios públicos de alta jerarquía. Esto deja por fuera a miles de abogados y notarios que ejercen la profesión dignamente, pero que no tienen padrinos para aprobar el examen. Igual, a aquellos juristas que se manifiestan públicamente en contra de sus colegas por actos de corrupción cometidos, manoseo de juicios y hostigamiento de jueces. Tengo en mente al destacado jurista internacional Daniel Rivera Mena, que se pasea por todo el país y Latinoamérica dejando a su paso un cúmulo de conocimientos que deben servir de guía  para evaluar a los aspirantes a magistrados. 

 

Los jóvenes indignados  de las marchas de las antorchas, no confían en esta elección. Demandan una CICIH como existe en Guatemala. Ellos argumentan que la Corte actual y el proceso de elección está controlado por el presidente Hernández, por lo que ya se sabe cual será el resultado. Para el Señor Jonh Biehl del Rio, el facilitador chileno del diálogo nacional propuesto por la OEA, los políticos que están detrás de las marchas de la antorchas tienen posiciones radicales sobre la base de verdades absolutas (en clara alusión a Manuel Zelaya de Libre) y le hacen mucho daño a la democracia ya que lo que buscan es la presidencia de la República aprovechando la crisis política y falta de legitimidad de las instituciones democráticas. En Honduras todo mundo quiere ser presidente, tienen una verdad absoluta y no son flexibles en sus planteamientos. Propone traer jueces y fiscales internacionales financiados y dependientes del Secretario de la OEA, Luis  Almagro, además de un nuevo sistema para elegir a jueces y magistrados ya que en Honduras se rompió el bipartidismo que se repartía los cargos de elección y el “botín”. A su criterio es una propuesta mejor que la CICIH, y superior a la del presidente Hernández; para los indignados y Salvador Nasralla de PAC, todo lo contrario.

 

Hay varios cuestionamientos que se le hacen al Señor John Biehl. Lo primero es el antecedente inmediato muy poco valorado. Esto tiene relación con los actos de corrupción donde se ha involucrado al gobierno de la Republica, y el rol que han jugado las instituciones de impartir justicia, en especial la Fiscalía de la República, Sala Constitucional de la Corte Suprema y la Judicatura. La percepción de la población hondureña (Encuesta ERIC) es que estas instituciones están coludidas con la corrupción, por tanto se necesita un cambio de raíz en el acto. Al parecer para el facilitador BIEHL lo que pasó pasó; una nueva Honduras debe surgir desde hoy. Esto es repetido por Salvador Nasralla aunque no hay voluntad en el Congreso de la República para que uno de sus miembros sea electo Magistrado. En segundo lugar, hay suficiente información sobre la situación actual de la justicia en Honduras, lo que falta son propuestas viables con soporte político y social; lo cual no lo consideró o evaluó el facilitador con detenimiento; el  caso de los productos generados por la  malograda Comisión para la Reforma de la Seguridad es un ejemplo del trabajo realizado.

 

Una de estas propuestas es la elección de los magistrados por el Congreso de la República, previa la aplicación a los aspirantes de pruebas de confianza e investigación exhaustiva de su trayectoria profesional y patrimonio, lo que incluso ha sido solicitado por el Instituto de la Información y organizaciones de sociedad civil. Lo tercero es que el facilitador ignora los tiempos en política. Estamos en una coyuntura donde todos los aspirantes (de una u otra manera) están en plena campaña política, por lo que las recomendaciones deben también ser de cortísimo plazo. La oposición considera que el presidente Hernández aspira a la reelección y lleva ventaja por el control mediático de los medios y fondos públicos, por lo que hay que tomar acciones de consenso en este campo.

 

Pero, ante todo, la pregunta que surge es ¿ porqué el Señor BIEHL no pudo sentar en una sola mesa al presidente Hernández con los lideres de los partidos de oposición?.  Más que un diálogo sobre como resolver los problemas de pobreza, inseguridad alimentaria, desempleo, desnutrición, seguía, hambre (qué no resuelven en un mesa), etc., es un diálogo político para la gobernanza del país.  Para Rafal Alegría diputado de LIBRE y de la Vía Campesina, el Señor BIEHL ya cumplió su cometido y es difícil que vuelva al país.  Esta reunión es urgente; incluso la reunión entre jóvenes indignados y el presidente Hernández y asesores. Si eso no se da, la película de finales de año 2012 y 2013 se repetirá. Es más, la Corte de Justicia será la misma.

 

Tegucigalpa, Honduras, 17 de septiembre de 2015.

https://www.alainet.org/es/articulo/172465

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