Barlovento: entre la ternura, la violencia y la esperanza

11/08/2015
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Las buenas ideas sin organización previas evidentemente conducen al fracaso y el fracaso a la frustración y la frustración a la violencia, violencia que se fue expandiendo hasta llegar a lo que denominamos hace tiempo atrás “Delincuencia compensadora”, en la que no pocas familias se ha involucrado en los hechos delictivos.

 

De 280 bandas existentes en Barlovento, en los tiempos que José Vicente Rangel hijo intentaba concretar el proyecto de “zona de paz” y se hacía retratos publicitarios con las bandas, recientemente solo desmantelaron ocho, según las versiones del Ministerio Interior y Justicia
 

Barlovento la ternura

 

 Nuestra región es tierna por naturaleza. La armonía de sus paisajes naturales así lo refleja. La diversidad de su entorno celestial se proyecta en el mar, las lagunas y los pocos ríos, quebradas y riachuelos que resisten a los embates del desastre ecológico. Indudablemente, el desequilibrio ambiental que ha venido sufriendo progresivamente Barlovento en las últimas diez décadas es una herida mortal que inicia el desangramiento de nuestra región cuando cayeron los precios del cacao y aumentaron los precios del barril del petróleo, produciéndose una intensa migración del campo a la ciudad y se instauró el modelo parasitario petrolero. A partir de allí, los pájaros comenzaron a toser, ya no cantaban, algunos peces se extinguieron hasta casi desaparecer… la guabina, tabla, cuchilla y el corroncho… y en lista de espera el lebranche, el róbalo, pues la mojarra no aguantó tantos filetes en la laguna de Tacarigua y decidió esconderse en los intrincados manglares. Los apamates, araguayanes resisten dignamente dando un colorido extraordinario a Barlovento en el mes de mayo.

 

Aun nuestra ternura resiste en muchos espacios donde la ética es ingrediente fundamental en núcleos familiares, en nichos ecológicos que resisten a la descomposición ecosocial que sufrimos actualmente.

 

Barlovento la violencia

 

Nuestra región en los últimos tiempos, por su proximidad a Caracas, se ha venido convirtiendo en un depósito de seres humanos con sus defectos y virtudes aunque más defectos que virtudes. Ante muchos problemas demográficos de la Gran Ciudad de Caracas, tales como desalojos productos de tragedias naturales o anarquía urbanística, enviaban muchas familias a Barlovento como sucedió en la década de los ochentas con Morón (municipio Brión), que prácticamente cambió o influyó enormemente en el modo de vida semirural de Curiepe sufriendo un choque casi traumático para ese entonces. Ese tipo de trasplante se ha venido repitiendo hasta llegar a la Ciudad Socialista Hugo Chávez donde, como muchos proyectos de la Misión Gran Vivienda Venezuela, el proceso de selección no fue el más adecuado, ya que se hizo sin evaluación ni trabajo previo. Esto también sucedió en Barlovento con las grandes misiones agrícolas, los bancos comunales y los centros de desarrollo endógeno, al igual que con las actuales empresas socialistas, tanto del cacao como del plátano (hay que reevaluarlas de forma urgente antes que desaparezcan). Las buenas ideas, sin organización previa, evidentemente conducen al fracaso y el fracaso a la frustración y la frustración a la violencia, violencia que se fue expandiendo hasta llegar a lo que denominamos hace tiempo atrás “Delincuencia compensadora”, en la que no pocas familias se han involucrado en los hechos delictivos.

 

La actuación reciente de la Operación Liberación y Protección del Pueblo ha dejado al descubierto ante la opinión pública lo que la gente en Barlovento venía viviendo cotidianamente: Bandas bien organizadas ejerciendo un poder paralelo con secuestros en sus diferentes modalidades, vacunas, inseguridad agrícola, asaltos y luego los enfrentamientos por el control de los territorios, teniendo como resultado ajustes de cuentas con aplicación del modelo paramilitar colombiano de descuartizamiento (caso del amigo Mayora en Marizapa), degollamiento en actos deshumanizados como sucedió recientemente en la vía del caserío Pueblo Nuevo, en el  que,  tras degollar a un joven, le pintaron los labios a la cabeza y la exhibieron en vía pública, o en Cumbo, cuando le pasaron la sierra de cortar árboles (esas misma que entregaron para las “zonas de paz”), a un joven a plena luz del día en la plaza de esa comunidad.

 

El éxodo de familias rurales hacia las zonas urbanas es casi cotidiano, por ejemplo de Caño Negro a Caucagua (Municipio Acevedo), de Cumbo a San José (Municipio Andrés Bello), por solo mencionar algunos. De 280 bandas existentes en Barlovento, en los tiempos que José Vicente Rangel hijo intentaba concretar el proyecto de “zona de paz” y se hacía retratos publicitarios con las bandas, recientemente solo desmantelaron ocho, según las versiones del Ministerio Interior y Justicia.

 

Barlovento la esperanza

 

Ante ese cuadro de desesperanza, se puede recuperar la ternura. Tenemos con qué, pero hay que hacer un esfuerzo con la fuerza que antiguamente tenía el río Tuy, hoy convertido en una cloaca contaminante de todos los cultivos por donde pasa. De más está decir que proyectos hay, existen. Sin apoyo se están haciendo algunas iniciativas, otras han sido frustradas, otros pocas perseveran y esperan ser escuchadas por alcaldes e instituciones que prefieren gastos millonarios en fiestas patronales con artista pagados en dólares o hacer vírgenes con retratos con caras de sus novias o mamá que invertir en proyecto preventivos.

 

Ejemplo concretos: muchos grupos culturales: el Teatro Negro de Barlovento, La Muchachera de Curiepe, Grupo Caucaguar, Parranda Todos Vuelven o La Original; los cronistas municipales, entre otros, son ejemplos de resistencia que aún están vivos, escribiendo y siguen cantando a la vida a la ternura.
Otros han tenido que cerrar sus iniciativas como la Cátedra de Percusión Afrobarloventeña ante la incomprensión institucional. Otros resistiendo como el Proyecto Ceiba y Afrotv en San José de Barlovento, cuyo edificio está en franco deterioro, no hay sillas, ni computadoras… ni nada… (coge lápiz Elías, Américo). Sin embargo, son ejemplo concretos de resistencia, de querer a Barlovento, son haces luminosos por reconstruir nuestra barloventeñidad ante el manto oscuro necrofílico que nos rodea

https://www.alainet.org/es/articulo/171650
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