El despeñadero de los tratados de libre comercio

27/09/2011
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El gobierno de Santos está llevando al país a una grave crisis. La obsesiva búsqueda de tratados de libre comercio y las medidas unilaterales como las bajas de aranceles, están exponiendo la producción agraria e industrial a una competencia ruinosa. La confianza excesiva en aumentar las exportaciones no se compadece con la realidad de un mercado mundial deprimido, una fuerte revaluación y enormes sobre costos por las deficiencias en la infraestructura.
 
Cuando Uribe comenzó las negociaciones, aun los más fanáticos partidarios del libre comercio, aseguraban que para tener éxito en ellos había que diversificar la oferta exportable, modernizar la infraestructura y hacer programas de apoyo al campo. Nada de esto se hizo. En el agro, el famoso programa Agro Ingreso Seguro, solo sirvió para saquear el erario público y el resultado final de la política agraria, según lo muestra el último estudio del PNUD, fue un aumento en la concentración de la tierra, la dedicación de ella a la ganadería extensiva, la acentuación de la pobreza y la pérdida de la capacidad de alimentar a nuestro pueblo. Desde el alto gobierno se ha dicho tímidamente que la negociación agraria quedó mal hecha, pero nada se hace para enderezar la situación. Todo lo contrario, la previsible ratificación en los próximos meses de los tratados con Estados Unidos y la Unión Europea, se constituyen en una amenaza más para un campo en ruinas. Todos los estudios sobre los tratados prevén que cuando éstos entren en vigor aumentarán más las importaciones que las exportaciones y la única forma de insertarse en el mercado internacional seguirá siendo la exportación de productos básicos, especialmente minerales. Los compromisos en propiedad intelectual van a dejar al Estado sin posibilidades de resolver la crisis del sistema de salud pues, medidas como el control de los precios de los medicamentos no podrán ser tomadas, so pena de enfrentar demandas de las multinacionales farmacéuticas.
 
La insistencia en hacer depender el crecimiento de los flujos de capital y de comercio extranjeros, aumentará nuestra vulnerabilidad ante la crisis económica mundial, en momentos en que la mayor parte de los países toman medidas de protección de sus empresas nacionales y de su mercado interno. Santos sigue pensando en vender algunas frutas exóticas a los consumidores de países desarrollados que están apretándose los pantalones y se olvida que en el campo y la ciudad colombianos campea la pobreza y el desempleo. La inversión que llega al sector minero, no ha necesitado ni necesitará TLC para concretarse y si nos amarra a un modelo productivo de la época colonial con economías de enclave. El fundamentalismo de libre mercado del actual gobierno, resultó peor que el de Uribe.
 
Las múltiples concesiones hechas en los tratados han sido ya analizadas y está bastante claro que Colombia será ampliamente perjudicada y estará condenada a la monoproducción y que se profundizará la desindustrialización y la dependencia alimentaria. Pero el asunto es más grave por cuanto la renuncia que se está haciendo a tener una política monetaria y fiscal soberana puede conllevar graves desequilibrios ya que la renuncia a los controles de capitales y la aceptación de cualquier clase de inversión extranjera, hace a nuestro país destino de capitales especulativos y rapaces que solo vendrán si se les ofrecen extraordinarias ganancias.
 
El presidente está viajando por todo el mundo ofreciendo oportunidades a los inversionistas de todos los pelambres. La aceleración de las negociaciones con Corea amenaza toda la industria de autopartes y si se siguen multiplicando las negociaciones y concretando los ya negociados el futuro estará nuevamente hipotecado.
 
Para este propósito, el gobierno ha cooptado a organizaciones que antes se oponían a los TLC. Sectores sindicales pasaron de críticos de los tratados a apologista de los mismos y también han sucumbido dirigentes de organizaciones indígenas y de derechos humanos.
 
Afortunadamente nuevos sectores sociales se incorporan a las luchas reivindicativas y junto a los trabajadores petroleros y los estudiantes, habitantes de varios municipios están comenzando a protestar por la pobreza e inequidad. También en octubre se realizarán jornadas de protesta a las cuales nos sumamos e invitamos a las organizaciones sociales a mantener dentro de las consignas de lucha, la oposición a los tratados de libre comercio.
 
Bogotá, septiembre 28 de 2011
 
- Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio, RECALCA
https://www.alainet.org/es/articulo/152897

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