Paraguay vota con gran movilización y sin garantías electorales

18/04/2008
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Pese al enorme desarrollo de la movilización de masas, Paraguay se encamina a un proceso electoral sin garantías suficientes para que la Alianza Patriótica para el Cambio que encabeza el ex Obispo Fernando Lugo, acceda al gobierno. Pero, aún en el caso que ganara la primera magistratura, la ingeniería electoral paraguaya impedirá que tenga mayoría parlamentaria.

El 42% de la población paraguaya es pobre y, la mitad de ellos son indigentes. La justicia, la salud y la educación son las principales “fallas” de un Estado incapaz de asegurar los mínimos derechos humanos, sociales y económicos a sus ciudadanos.

El único país de América del Sur más pobre que Paraguay es Bolivia.

Los derechos políticos, en particular los electorales, caducan ante la corrupción generalizada, el analfabetismo de la mitad de los paraguayos, el aislamiento de las poblaciones campesinas y las décadas de represión. El Partido Colorado fue la única organización política legal durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y, desde la caída del dictador hasta la fecha, ganó todas las elecciones.
Uno. El candidato opositor – primero en las encuestas – se caracteriza por su compromiso con valores éticos fundamentales, tales como la transparencia y la honestidad.

La candidata oficialista, Blanca Ovelar, sostiene un discurso de reafirmación democrática y de diferenciación de aquellos colorados que apoyaron al régimen de Stroessner pero, para ganar deberá recurrir al aparato de “seccionaleros” del partido que controlan el país pueblo a pueblo, barrio a barrio.

El tercero en la disputa es el general retirado Lino César Oviedo, de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), que, al igual que Blanca Ovelar viene del Partido Colorado y que, en los hechos, representa los mismos intereses.

Para votar, los paraguayos tienen que tener documento de identidad y hacer los trámites necesarios para incorporarlo en el padrón electoral (no hay incorporación automática). Estos procesos administrativos requieren - cuando se es pobre, analfabeto y campesino - gestores que pasan a ser los que controlan el padrón electoral.

Si bien el voto es obligatorio, no está penalizado el no votar, por lo que una buena parte de la gente no lo hace. En la elección con más participación votaron dos tercios de los habilitados. Se prevé que haya 14.600 circuitos y no más de 300 votantes por circuito. 4 millones trescientos ochenta mil en un universo de 6 millones de paraguayos.

El aparato del partido colorado tiene registrados a sus votantes y se encarga de garantizar su presencia en los circuitos electorales; a la vez que es el responsable del “fraude anticipado” a través de padrones que no han sido depurados (los muertos resucitan para votar), la clonación de documentos (varias personas con el mismo número de identidad), y la “migración” (votantes que aparecen en padrones de lugares inaccesibles para ellos).

El diario paraguayo, ABC Color, denuncia el 16 de abril que: “La Justicia Electoral tiene registrados a 9.683 electores en el pequeño poblado de Yasy Cañy, en Canindeyú, donde en las últimas elecciones casi no votó nadie y el número de habilitados no corresponde con la cantidad de personas en edad de votar que reside en esa zona.

Lo que se vota y cómo se vota perjudica también al candidato opositor porque el voto es cruzado en todas las opciones: presidente y vicepresidente; senadores; diputados; gobernadores; juntas departamentales y representantes al MERCOSUR..

Los grupos que apoyan a Lugo votan en listas separadas que no acumulan entre sí, en tanto, los colorados y los que apoyan a Oviedo tienen chapas (listas) únicas en cada caso. Por lo que, en el caso de ganar Lugo, tendría minoría en el senado y escasos gobernadores. Además, de las chapas que apoyan a Lugo, la que podría tener más senadores es la del Partido Liberal (tradicional), que es simplemente un aliado circunstancial.

Con tal sistema electoral las mayorías en el senado las van a tener el partido Colorado (Blanca Ubelar) y la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos encabezado por Lino Oviedo.

Dos. El fraude, proceso de larga data, se expresa en padrones electorales amañados y en la manipulación del resultado electoral a través del control de los circuitos. Con 62 años de gobierno, el Partido Colorado tiene en todos los lugares del país una seccional y un “seccionalero” que administra las relaciones clientelares (desde conseguir un empleo a recibir una vacuna).

Como frutilla de la torta hay una campaña contra Lugo que lo califica de terrorista y embajador de de la FARC. Acompañada de una ofensiva mediática contra supuestos comando guerrilleros llegados de Venezuela y Ecuador.

Tres. El candidato Fernando Lugo, llamado obispo de los pobres, es respaldado por una variopinta coalición de partidos y por organizaciones sociales y campesinas, donde se destaca por derecha el Partido Liberal, segundo partido en importancia electoral del sistema político paraguayo, que se debate internamente entre un proyecto democrático o la continuidad oligárquica del orden social.

Su propuesta de soberanía energética apunta - al igual que en Bolivia, Ecuador y Venezuela – a la recuperación del control nacional sobre recursos fundamentales para la economía paraguaya, tal como, la gigantesca represa hidroeléctrica binacional de Itaipú.

Propone renegociar con Brasil los tratados para la explotación de dicha represa. Actualmente, por el contrato de 1973, le corresponde a Paraguay la energía que producen diez de las veinte turbinas y en caso de que no use toda su parte (consume 13%), debe vender el excedente a Brasil a precio del costo. Por esta venta el Estado paraguayo recibe casi 400 millones de dólares anuales. Lugo afirma que si vendiesen la energía a valores de mercado obtendrían cinco veces más.

Brasil no ve con buenos ojos esta situación, el diario Folha de São Paulo (Brasil) publicó el 16 de abril un editorial en el que afirma: “Lugo sólo puede dar dolor de cabeza a Brasil”. En el marco de las controversia por Itaipú y a la luz de los conflictos de Lula con Evo Morales por las inversiones de Petrobras en Bolivia, parecería que el candidato de Brasil sería Lino Oviedo, quién también estaría siendo apoyado por los norteamericanos.

Cuatro. Más allá del posible fraude, Lugo y buena parte de sus aliados – en particular las organizaciones sociales y campesinas- apuntan a romper la hegemonía del partido colorado. En ese plano es muy relevante el peso que pueden adquirir organizaciones como la Alianza Patriótica Socialista integrada por la Plenaria Campesina e Indígena y los Partidos Convergencia Patriótica Socialista, Comunista Paraguayo y Unión Popular que apuestan a la constitución de un frente amplio de izquierda.

El bloque de poder alternativo que se está gestando se fortalecerá si se alcanza la presidencia, pero no desaparecerá si es derrotado, menos aún si existe un fraude electoral.

La principal base social de Lugo son las organizaciones campesinas, en un país donde la mayoría de la población es de origen y cultura campesina y han sido ellas las que, con sus luchas, impidieron los procesos privatizadores y las medidas represivas. Con sus amenazas de movilización impidieron que Fernando Lugo fuera inhabilitado como candidato y son la fuerza principal en la lucha para garantizar que el ex obispo, el que hizo la opción preferencial por los pobres, pueda acceder a la presidencia.


Antonio Elías
Docente universitario, sindicalista y miembro de la Red de Economistas de Izquierda (REDIU)

Publicado en la contratapa de “La República”, Montevideo, el 19 de abril de 2008.
https://www.alainet.org/es/articulo/127064
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