Sobre la especulación con el precio del maíz y el TLC

23/04/2007
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Las noticias de Guatemala y México hablan de un alza inusitada en el precio del maíz. En el primer caso se calcula en el 78% para el primer trimestre de 2007, al pasar de 180 a 320 dólares la tonelada, y en el del país azteca,  a comienzos del año acorde con un pacto promovido por el gobierno de Calderón, la tortilla de ese cereal se incrementó un 41.6% con relación a diciembre, diez veces más que el alza del salario mínimo. En Colombia, los productores de carne de pollo, huevo y cerdo, de proteína animal,  le atribuyen a ese mismo factor el encarecimiento de sus productos. Según FENAVI, en diciembre de 2006 el maíz subió un 12%.En todos estos países se atribuye al “desvío del producto de los mercados agrícolas tradicionales hacia la producción de los denominados biocombustibles, como el etanol” como razón primera de la escasez del grano y, por ende, de la espiral alcista. Se dice que “las distorsiones causadas por el auge de la demanda de etanol -que aumentará 50 por ciento en 2007 en Estados Unidos- son increíbles”.

 

No obstante, ese análisis -que parece casi obvio- deja de considerar algunos factores que permiten debatir con mayor profundidad lo que de verdad puede estar sucediendo en los mercados internacionales del maíz. Estados Unidos es el mayor productor mundial, con un promedio de 300 millones de toneladas anuales; en el año 2007-2008, dedicará 3.200 millones de búshels (cerca de 83 millones de toneladas) a producir etanol, un crecimiento  del 50 % con relación al año 2006 -2007, que fue de 55 millones de toneladas (2.150 millones de búshels). Sin embargo, esa ola hacia arriba del precio del maíz no solamente debe relacionarse con los biocombustibles, también con aumentos de la demanda mundial, con una ignorada rebaja de la cosecha argentina en 2006 de más de 5 millones de toneladas y con un alza progresiva de los precios de los bienes básicos que viene dándose desde el año 2.000; en Colombia, por ejemplo, la tonelada importada se internó, según la FAO, a 96 dólares y en 2004 ya llegaba a 174. Todo esto sin olvidar que este género es negociado principalmente en las bolsas mundiales, empezando por la de Chicago, donde los especuladores vienen haciendo de las suyas con los commodities, un refugio propicio cuando las tasas de interés están a la baja y las cotizaciones bursátiles de las acciones, la deuda o las divisas no son tan atractivas y máxime cuando el precio del petróleo sirve como amplificador de los ciclos tan variables de los precios de los bienes agrícolas. En menos de un año, de abril de 2006 a febrero de 2007, la cotización del maíz en las lonjas bursátiles, en dólares por bushel, pasó de 2,75 a 4, más de un 30%.

 

Para la cosecha 2007-2008 se avisa que las siembras de maíz en Estados Unidos crecerán más de 8,7 millones de acres para llegar a un total de 87 millones, la suma más grande desde hace 60 años. Algo que era de esperarse si sabe que el retorno por acre sembrado en maíz, para 2007, creció de 209 a 334 dólares. Las exportaciones estadounidenses, como cosa curiosa, para el año corriente 2007 estarán por los 58 millones de toneladas, resaltando que una suma tan alta no se daba desde el periodo 1989-1990 y que tales niveles históricamente sólo se han presentado ocho veces; ¿Cómo es posible, entonces, que con este récord el maíz suba y suba y suba…? ¿Y por qué en los países con mayor dependencia como Guatemala., México y Colombia es más marcada la tendencia?

 

La respuesta es sencilla, las fluctuaciones hacia arriba, propiciada por factores objetivos más la especulación y los rumores, se sienten más en los países que han venido perdiendo poco a poco su independencia productiva; éste es precisamente el caso de México que se surte en un 30% de las importaciones gringas y de Colombia  que importa el 57% de su consumo. En 1950, se producían en nuestro país  53,15 kilos de maíz para cada habitante, ahora, en 2005, tan sólo 32,6 y el sorgo, el sustituto que se impulsó entre 1960 y 1985, bajó de  543.000 toneladas, en promedio para el primer quinquenio de los ochenta a 204.000 en 2005; ése es el motivo por el cual nos “pueden sacar los ojos” cuando suceden ciclos tan adversos como el presente y que se agravarán con el transcurso de las concesiones otorgadas a los subsidiados cereales estadounidenses en el TLC. ¡Y pensar que a quienes denunciamos y prevenimos sobre esto nos llaman apátridas!

 

Fuente: La Tarde, Pereira, abril 24 de 2007
https://www.alainet.org/es/articulo/120717
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