La cultura latinoamericana en Europa

30/06/1995
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Hace buen tiempo que las ideas latinoamericanas están presentes en Europa a través de la música, la pintura y la literatura; grandes exponentes de estas artes, así como de la política, la diplomacia, del mundo empresarial y estudiantil forman aquí una gran población. Hasta los años 60' esta presencia era sobre todo intelectual, el boom latinoamericano encontró eco en el público europeo, y en los años 70' llegaron los exiliados del cono sur que se establecieron en distintos países. Es así como, en los últimos veinticinco años, creció la población latinoamericana en este continente debido a matrimonios celebrados con europeos, o de personas que vienen a buscar sus raíces y conocer a sus parientes, a "vivir un rato" la cultura europea y las que llegan a trabajar en la conocida "inmigración económica". Sin embargo, las estadísticas del reporte del SOPEMI (Sistema de Observación Permanente de Migraciones) no registra un renglón especial para América Latina. La cifra es mínima comparada a la de otros países de migración tradicional hacia Europa. Es decir, no somos muchos, lo que pasa es que hacemos mucho ruido. En los últimos cinco años, y sobre todo con el pretexto de la celebración de los 500 años, Europa ha visto una serie de exposiciones, ferias, ediciones de libros, discos y otras manifestaciones dedicadas a nuestras culturas antiguas, así como de la cultura actual: museos, galerías, bibliotecas y discotecas ofrecen excelentes muestras del ingenio latinoamericano. Una oferta diferente Actualmente, lo novedoso es la producción dedicada a la población latinoamericana radicada en Europa; se publican guías, boletines, revistas, periódicos y programas de radio hechos para consumo local. Un ejemplo es el anuario de América Latina en Francia donde se registran tiendas de artesanía, asociaciones, galerías, bares, grupos artísticos, cursos, bibliotecas, restaurantes, prensa, radio, organismos financieros, comerciales e internacionales y una lista de profesionales instalados en Francia que ofrecen sus servicios al público. Ya no es sorpresa caminar por las calles de Amsterdam, Berlín, París, Bruselas, Londres o Estocolmo y encontrar restaurantes argentinos o mexicanos; poder bailar son o merengue, ver la última película cubana o colombiana, comprar boleros o salsa, ron en el supermercado, comer ají de gallina peruano y empezar con un mojito o una margarita. Nuestros acentos se escuchan en el metro y en los programas de radio local; en Bonn, incluso, se podrá encontrar revistas dedicadas a jóvenes escritores radicados en Alemania. La comunidad latinoamericana se reúne para jugar fútbol, bailar, comer, discutir la situación en su país, organizar actos de solidaridad o caridad, en donde sacan a relucir sus nostalgias y alegrías. *Bélgica-Bruselas. * Este documento es parte de "Latinoamericanas en Europa: desilución en la tierra prometida", serie Aportes para el Debate No. 3.
https://www.alainet.org/es/articulo/104959

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