El Buen vivir para construcción de alternativas

15/05/2008
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Me resulta difícil tratar de comentar sobre un seminario- encuentro del cual no he participado en todos los debates, así que mi presencia aquí será, lamentablemente, muy corta y espero que mi aporte contribuya al debate y a la discusión sobre un tema que nos interesa a todos, la construcción de alternativas.

Creo que para ninguno de nosotros es desconocido, que vivimos una época de búsqueda de las alternativas, hemos superado la etapa de la resistencia. Las opciones y las posibilidades de encontrar las respuestas adecuadas son múltiples, complejas y en ocasiones contradictorias. Creo que es fundamental entender, como ya lo dijo el comandante Fidel Castro, en algunos de sus trabajos, y como lo dijo el mismo Carlos Marx en las Introducciones de algunas de sus primeras ediciones de El Capital, que para superar el capitalismo tenemos que trabajar apartándonos de las taras del capitalismo o caminar sin los pies del capitalismo.

El capitalismo no se supera por decreto, por una simple voluntad impuesta o por declaraciones líricas, es un grave error, no hace bien a los procesos de cambio. Es importante, entonces, estar conscientes que la tarea es muy compleja y difícil, porque superar el sistema capitalista desde las limitaciones va a resultar arduo y difícil para los pueblos de América Latina y el mundo. Pero es una tarea indispensable porque las condiciones actuales del capitalismo no permiten esperar más, no se pueda mantener un modelo a largo plazo que resulta depredador, no solo de la mano de obra, sino sobre todo de la naturaleza.

Quisiera plantear algunas ideas que inspiran al neoliberalismo, dentro de la lógica del sistema capitalista, para estar conscientes de cuáles son aquellos aspectos medulares que tenemos que desmontar. La eliminación del neoliberalismo no significa necesariamente acabar con el capitalismo. El capitalismo, como se decía hace mucho tiempo, es un sistema de valores, una civilización de la desigualdad.

Los valores fundamentales de esta civilización, desde una perspectiva filosófica e ideológica, se nutren de una serie de mensajes que han calado hondo en nuestra sociedad. Por un lado, se dice que el individuo con “libertad”, en un ambiente de competencia y buscando su beneficio personal, logra a la postre el beneficio de todo, se supone que si todos están dentro de esta lógica: acumulemos más, busquemos el lucro individual, y, a la postre, todos vamos a estar mejor, esta es una visión ideológica sin futuro, pero que ha calado hondo en la visión de nuestros países. Es uno de los mensajes más poderosos y uno de los elementos más vigorosos que ha tenido el neoliberalismo, ha sabido apropiarse de un valor fundamental de cualquier transformación revolucionaria como es la libertad, que debería satisfacer también uno de los valores claves en un proceso de revolución.

En segundo lugar, también se ha dicho, que no podemos en este momento dar pasos hacia la redistribución de la riqueza, porque se haría una redistribución de la pobreza, nos quieren convencer que la teoría del pastelero es la más adecuada. Primero hay que preparar el pastel, tenerlo listo, luego distribuirlo ignorando la forma sistemática y planificada en que los procesos económicos y sociales de la producción y la distribución vienen estrechamente atados, enlazados los procesos de acumulación.

Una buena producción se sustenta en una adecuada distribución, una adecuada distribución de los productos, se sustenta en una buena producción. Creo que esa teoría del pastelero está muy presente en nuestros países, cuando escuchamos, una y otra vez, que no se puede dar pasos hacia una redistribución, porque sería redistribuir la pobreza y por lo tanto irnos más abajo, lo cual en sí ya entraña una visión perversa de cuales son los elementos que debemos abordar.

En tercer lugar, también se ha introducido con mucha fuerza, aquella idea de que debemos ser eficientes en la producción de aquellos bienes que tenemos mayores ventajas competitivas, por eso se dio paso en América Latina a un proceso creciente de reprimarización de nuestras economías, volviendo a ser productores y exportadores de materia prima y simultáneamente se dio paso a un proceso de desindustrialización.

Todos estos elementos configuraron la base de la nueva división internacional del trabajo motivada por el capital transnacional, un capital que incluso ha llegado a formar parte del poder político difuso que influye en nuestras economías y en nuestras sociedades. El poder del estado tradicional se ha visto debilitado grandemente por este poder político difuso transnacional que tiene una serie de elementos locales que le sirven de sostén para fomentar ésta propuesta.

En este contexto tenemos que reconocer que en el Ecuador, el modelo neoliberal se adentro de una manera profunda, es cierto que no se privatizo todo, es cierto que no se implementaron todas las lógicas como en Chile, en Bolivia o Argentina, pero no podemos negar que la política económica del Ecuador se sujetó, casi de una manera rigurosa a los mandatos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial. Cuántas veces el FMI dio instrucciones al Congreso ecuatoriano para implementar reformas acordes con las expectativas de las cartas de intención. Cuántas veces la lógica de consenso de Washington fue el motor y el mecanismo para organizar la economía. Por ejemplo, el Fondo de Estabilización Petrolera, que suena muy razonable pero lo único que pretendió es acumular recursos para pagar la deuda externa, disminuyendo los ingresos para la inversión social. La lógica era abrir la economía ecuatoriana en función de las demandas de los capitales transnacionales y, en particular, de los acreedores de la deuda externa.
Ecuador dio paso a una profunda liberación financiera, la apertura de la cuenta de capitales en el país llegó incluso a superar los niveles que había existido en Chile y en Bolivia. En este contexto de liberación financiera, que apoyó el FMI, dio paso al salvataje bancario, con un costo enorme para el país, cerca de 6 mil millones de dólares, en términos netos, un salvataje apoyado y alentado por el Banco Mundial, demostrando su perversidad. Una cosa era el discurso y otra la práctica, una cosa es lo que se dice del funcionamiento de los mercados que fomenta las ganancias privadas, en donde el Estado debe preparar las condiciones para garantizar la acumulación del capital, pero cuando aparecen los problemas el mercado no es el culpable sino el Estado, la sencilla razón de este discurso es impedir que afecte a las estructuras de poder.

Por otro lado, es muy importante tener en cuenta que en nuestro país, como en el resto de América Latina, en el contexto neoliberal, se dio paso a una sistemática precarización de las relaciones laborales. La tercerización y la intermediación laboral fueron manifestaciones claras de como se buscó flexibilizar la mano de obra en función de garantizar los niveles de “competitividad internacional”, esta nueva visión internacional del trabajo se sustentada en que los recursos naturales y la mano de obra barata son desechables, esto contribuyó a una precarización de la mano de obra y a una sobre explotación de la naturaleza.

En cuarto lugar, si bien es cierto que en Ecuador las privatizaciones no avanzaron como en los otros países; lo intentaron pero no lo pudieron en algunos casos, por algunas razones. Pero no es menos cierto que a muchas empresas públicas se les fue debilitando sistemáticamente; algunas desaparecieron como INECEL, la encargada de la generación y distribución de electricidad y quedaron las empresas eléctricas con un Fondo de Solidaridad condenadas a ser privatizadas. A la Empresa Estatal de Petróleos que es la más grande y la más importante del país, sistemáticamente se le ha venido descapitalizando sin darle la oportunidad para que funcione como empresa.

En quinto lugar, creo que es importante también rescatar, es uno de los elementos que hay que tomar en cuenta, para la búsqueda de alternativas, la perdida sistemática de soberanía jurídica de nuestros estados, para dar paso a una economía que ha favorecido la acumulación de capital en detrimento de los seres humanos. Tanto ha sido así, que el inversionista extranjero tiene más ventaja que el inversionista nacional. El inversionista extranjero que tiene una disputa con el Estado no lo ventila en el marco de la justicia ecuatoriana; se acoge al arbitraje internacional. En el momento actual el Ecuador tiene demandas en los foros de arbitraje internacional por un monto cercano de los 10 mil millones de dólares por distintos reclamos, para lo cual se han implementado una serie de leyes y normas que han hecho perder la soberanía.

En este contexto en necesario construir alternativas en base de un proceso plural, no hay un proceso unidireccional, no hay un proceso equivoco, no hay un proceso que tenga un solo camino, ni un solo actor, sino que tiene que ser eminentemente un proceso plural. Tiene que ser un proceso revolucionario y plural en término de sus orígenes, su contexto, su contenido, creo que esto es la base fundamental para la construcción de alternativas.

En el caso ecuatoriano, en el momento histórico en que nos encontramos, no podemos decir que, esto se ha logrado gracias a un movimiento y a un presidente que tiene un gran liderazgo, una gran fortaleza y una gran capacidad, las cuales, por supuesto están ayudando a transformar la historia. Para llegar a esa coyuntura hay que ir acumulando las luchas de los pueblos indígenas, de los afroecuatorianos, la lucha de las mujeres, las luchas de los trabajadores, la lucha de los ecologistas, la lucha de todos los habitantes del país del campo y de la ciudad. Empezando, incluso, con algunos empresarios honrados – patriotas, que han contribuido en este proceso. Estamos viviendo un proceso de acumulación de luchas históricas que coinciden con un momento dado, no casualmente en Ecuador, Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile (a pesar que tenemos limitaciones burocráticas), pero es también parte de este proceso que se enmarca perfectamente dentro de esta transformación democrática en América Latina.

Algo que es muy importante señalar, es que las luchas son plurales, los sujetos son también plurales. No hay una vanguardia única, indiscutible, que lidere este proceso. Hay muchos grupos, muchos actores que suman en este proceso contradictorio y positivo - difícil con sus aportes. Esto hay que entender porqué esta lucha para que tenga éxito tiene que ser ubicable, tiene que ser compartida. Yo no veo la lucha del pueblo indígena aislada de la lucha de las mujeres, o aislada a la lucha de los ecologistas, todas estas forman parte de la misma lucha y de la misma estrategia unitaria.

Es muy importante que tengamos claridad en los contenidos, no hay una lucha sin un contenido. Por ejemplo estamos enfrentando a la sobre explotación pero también de la sobre explotación de la marginación de la mano de obra. Suena muy duro que hay sectores de la población que ni siquiera tienen la “suerte” de ser explotados por el capital, están al margen de la lógica del capital, no cuentan en las estadísticas que se hacen a nivel internacional.

En la matriz de explotación del sistema capitalista también está la lucha de las mujeres por equidad de género, está la lucha de los pueblos indígenas y de los grupos africanos por superar el racismo, por superar las dificultades, la marginaciones étnicas, está la lucha por recuperar los problemas de inequidad ambiental, está la lucha por superar los problemas inequidad intergeracional son múltiples luchas, múltiples inequidades, múltiples procesos que tienen que ser entendidos e integrados en una lucha grande en una revolución plural, unitaria y democrática.

En este contexto y para concluir, plantearía, cinco elementos que me parecen fundamentales priorizando lo económico, nadie es perfecto – soy economista. Creo que es importante poner en consideración la necesidad de ir construyendo la visión del país que queremos construir, ir elaborando colectivamente una visión de país diferente. Una de las características en la etapa de la resistencia, defendernos de todas las avalanchas que venían de afuera, defendernos de todas las avalanchas creadas, incluso, desde adentro, defendernos de todo sistema marginador, incluso, como decía inicialmente, influyó en amplios sectores de la sociedad para tener como patrones de vida aquellas visiones, del individuo libre, en un ambiente de competencia para lograr el beneficio personal, como camino único para lograr el desarrollo. Aquellas visiones que primero había que hacer creer que hay que fomentar la riqueza para después distribuirla. Aquellas visiones que nos dicen que tenemos que especializarnos en la producción de aquellos bienes en que somos mejores producirlos. Todos estos elementos nos limitaron construir una visión de futuro.

Otra de las tareas, no es solo suficiente transformar al Ecuador, porque solo la transformación de un país sirve para la transformación mundial, sino que también hay que comenzar a pensar a nivel internacional y eso implica, entonces, dar paso a la superación de una series de taras que hemos acumulado a lo largo de los tiempos, una de aquellas es la colonialidad del poder. Aquella visión que se nos han hecho creer que nuestro camino es reeditar los estilos de desarrollo de los llamados países desarrollados. Entonces esa colonialidad tiene que hacernos pensar en una nueva opción de vida, un nuevo modelo de vida diferente a la propuesta de los dominadores.

En segundo lugar y esto, me parece a mí, fundamental y ojala lo podamos plasmar en Montecristi en la Constitución, que el eje de cualquier actividad económica tiene que estar como centro el ser humano. No como en el modelo neoliberal, donde el capital esta sobre el ser humano. Un asunto fundamental donde se está discutiendo el sentido histórico de las grandes transformaciones en América Latina. Yo veo ahí, países que están optando por este camino, en donde ponen al ser humano como centro de cualquier actividad.

El ser humano como eje y como razón de ser de cualquier actividad, por lo tanto el factor trabajo como principal elemento para las transformaciones productivas. El ser humano conviviendo con la naturaleza, no dominándola y tratando de destrozarla porque en eso tiene futuro. El ser humano entonces, tiene que asumir esa tarea fundamental. Ahí asoma toda aquella visión del buen vivir, que no puede ser confundida con el estado de bienestar o con el estado de satisfacción que tienen los países más ricos, yo no diría los países desarrollados. El buen vivir nace de la experiencia de vida de los pueblos y las nacionalidades indígenas. Creo que ese es un elemento fundamental para pensar una sociedad diferente, una sociedad que rescate los saberes y las tecnologías populares, la forma de organizarse, de dar respuesta propia porque ese es el camino que nos queda por delante.

En tercer lugar, en esta coyuntura de búsqueda de alternativas, tenemos que superar aquella visión, a mi modo de ver equivocada, de más estado o más mercado, o buscar una confrontación estado vs. Mercado. La salida por el Estado central no ha funcionado, no han dado claras respuestas para los individuos ni para la colectividad. Pero también han fracasado las salidas del mercado, que cree que todo se puede mercantilizar y que todo puede ser sujeto de la lógica del mercado. Es importantes, entonces, replantearnos el estado, que tiene que volver a tener la capacidad de clarificar, un estado que tiene que tener la capacidad de regular y de controlar, un estado que puede intervenir la economía cuántas y tantas veces sean necesarias, pero con lógica racionales para que sus empresas funcionen como tales y no sean simplemente entidades burocráticas, con una series de privilegios al margen de la realidad nacional.

Pero también al mercado hay que alimentarlo, el mercado no es sinónimo de capitalismo, estuvo ahí cuando apareció el capitalismo, éste llegó como caldo de cultivo y se apropió del mercado. El mercado existido, incluso, en las comunidades indígenas antes de que lleguen los españoles. Tiene que ser visto como una construcción social o como para decirlo en palabras de Francis Davis, en su libro escrito hace más de 50 años, el mercado puede ser un buen jinete, pero será siempre un pésimo amo. Eso nos lleva a establecer mecanismos para combatir los monopolios, las prácticas oligopólicas, para tener un mercado transparente al servicio de los seres humanos.

Es muy importante considerar que entre dos patas no vamos a sostener la mesa, la tercera pata es el poder social, el poder ciudadano, que tiene que ser el que controla el estado y el mercado, el que organiza el estado y el que organiza el mercado. El Estado no nos da derechos, desde los ciudadanos tenemos que promover nuestros derechos para elaborar las leyes y elaborar la constitución, no al revés. Las leyes no nos da derechos, nosotros, los individuos y las colectividades tenemos que rescatar esos derechos para transformar la constitución.

La naturaleza tiene que ser el elemento fundacional de cualquier nueva economía. No podemos tener lógicas de acumulación, como la explotación petrolera en la Amazonía con tasas internas de retornos que suelen estar en el 30%. Mientras si la ponemos en la misma lógica de tasa interna de retorno, la capacidad de recuperación de la selva no llega ni al 2%. En algún momento esto se va romper y va a provocar una hecatombe, por ejemplo la hecatombe del calentamiento global provocado por la lógica capitalista. El meollo del problema consiste en que la sociedad occidental consumista han hecho de la naturaleza y sus especies vivientes objetos de propiedad o simples recursos naturales y no consideran a la naturaleza como un todo.

En la actualidad estamos discutiendo sobre la posibilidad de que la naturaleza sea considerada sujeto de derecho. La naturaleza como sujeto de derechos para comenzar a plantearnos otras formas de organizar la sociedad. Si entendemos de esa manera podemos tener una lógica social muy interesante, incluso productiva sustentable. Nosotros creemos que no podemos ver como mercancía la madera, los bananos, el agua, los minerales, el subsuelo, si los vemos como recursos para ser explotados con palos y cuchillos, muy parecida a la visión cuando traficaban esclavos. Sin lugar a dudas, va a ser una tarea difícil y compleja, es uno de los grandes puntos que estamos empeñados en buscar transformaciones.

Esto sería incompleto, sino entendemos que hay que dar apertura a la cultura, en nuestro país no hay una sola cultura ni una sola lógica. Hay muchas culturas y muchas lógicas, que tiene que partir por reconocer las nacionalidades y los pueblos indígenas como base de cualquier transformación de largo plazo, es uno de los grandes retos y de los temas más complejos que tenemos entre manos

En cuarto lugar, hay que entender que hay muchas formas de hacer economía, no es solo la economía estatal, no solo es la economía privada, hay economía mixta (estatal-privada), pero también hay otras formas de hacer economías que tienen que ser reconocidas en términos de título de propiedad y en términos de sus derechos para acceder al crédito, por ejemplo, la economía cooperativa, la economía comunitaria, la economía asociativa, la economía familiar, reconociendo el caso la nuestro país que ha vivido una tremenda estampida migratoria. Tenemos que reconocer que hay otras racionalidades económicas y eso implica también distintas necesidades, distintas visiones que son indispensables y necesarias para dar pasos a otras políticas económicas.

Las grandes industrias, los grandes bancos, los grandes comercios, las fincas de exportación aglutinan el grueso de la inversión del capital, de los activos, de las exportaciones, de las inversiones más del 90%, pero que no generan ni la mitad de los puestos de trabajos, tienen una bajísima taza de retorno del rendimiento del capital. Mientras que lo llamado economía tradicional tiene una alta taza de retorno del rendimiento del capital, generan el mayor porcentaje de puestos de trabajo, pero como viven en la sobrevivencia, no tienen capacidad para ahorrar y reinvertir. Hay que trasladar recursos de los sectores modernos a los sectores tradicionales, hay que generar mecanismos de capacitación para ir construyendo la base de lo que podría ser otra economía.

Por último, me parece fundamental hablar de soberanía en un proceso plural. No de soberanía, no hay una sola soberanía hay que superar la visión estrecha del siglo XIX y del siglo XX que veía a la soberanía simplemente para garantizar nuestras fronteras, llenar de tropas las fronteras para impedir que nuestros enemigos nos avasallen. Hay otras soberanías que son mucho más importantes que no solo hay que hablarlas sino que hay que ejercerlas:
 

  • la soberanía alimentaría que deriva en una gran cantidad de respuestas que pueden dar los campesinos locales y a la economía en general.
  • La soberanía energética, como puede ser posible que en un país como el Ecuador que importa petróleo, importa derivado de petróleo paguemos para generar electricidad, cuando además podríamos autoabastecernos y exportar electricidad con nuestras capacidades, además respetando a la naturaleza y a las comunidades
  • Tenemos que también rescatar las soberanías cultural y educativa, que es otra de las bases fundamentales, recogiendo todo el potencial y todas esas capacidades existentes en nuestros pueblos y en nuestras nacionalidades.
  • Tenemos que hablar también, si ustedes quieren, de la soberanía del cuerpo, pero hay que hablar también de la soberanía jurídica, que esa es fundamental.


Si no tenemos soberanía jurídica, creo que no avanzaremos, yo creo con entusiasmo, por ejemplo, que entre los cinco primeros artículos que se discutieron en día de ayer en la Asamblea Constituyente, en la mesa no 9 – la mesa de soberanía, se aprobó también el hecho de que en nuestro Ecuador no puede haber bases ni ropas extranjeras porque este es un país de paz.

Esas son respuestas que tenemos que dar en un proceso de construcción plural, colectiva, unitaria. No digo que no haya dificultades y contradicción, hay muchas y habrá muchas más, porque los procesos no son lineales ni tan simples como lo quieren ver algunas personas. Los procesos son complejos, no nos olvidemos que mientras estamos hablando de todo esto hay otros consensos que no se han dormido. El consenso del capital transnacional, el consenso de la banca, el consenso de los grupos militaristas, el consenso de todos esos grupos que pretenden mover el capitalismo como única opción de vida de la humanidad. A pesar de todos los riesgos y amenazas que esto tiene y en este sentido, para concluir: todas estas propuestas de soberanía tienen que ampliarse hacia la soberanía regional, seguimos viendo los pueblos vecinos de América Latina con miedo, se debe construir espacios de soberanía regional, es el camino más adecuado, no habrá opción alguna para que estos procesos revolucionarios, si no existe integración.

Para dar pasos a un nuevo proceso civilizatorio, que insisto tiene que ser plural y unitario, toda esta tarea tiene entre manos algo que es muy complejo y a la vez muy simple. La construcción democrática de una sociedad democrática. Si alguna vez, vamos a hablar de socialismo, tomando las palabras de Bonaventura tenemos que pensar que el socialismo es ante todo, un proceso de democracia sin fin.


- Alberto Acosta es Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente – Ecuador, ponencia en la clausura del Encuentro Latinoamericano del Foro Mundial de Alternativas, realizado en la ciudad de Quito-Ecuador, realizado del 26 al 29 de febrero del 2008.

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