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¿Quién le encargó la presidencia de Venezuela a Juan Guaidó?

Opinión
06/02/2019
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Juan Guaidó, presidente “encargado” de Venezuela, se atrevió a hacer advertencias a dos gobernantes reales, Tabaré Vázquez, de Uruguay, legítimamente elegido por el pueblo oriental, y Andrés Manuel López Obrador, que arrasó en los comicios de julio de 2018 en México.

 

Sería interesante conocer los detalles de cómo le encargaron la presidencia a ese Juan, sin una consulta popular, sin elecciones, sin siquiera una reunión, o una asamblea, o una comisión reconocida y validada, del parlamento del que dice empezó a ser líder, aunque fuera por decantación, un 5 de enero de 2019 cuando salió de la oscuridad y el anonimato, y nació a la vida mediática como por arte de magia.

 

El cuarto poder ha sido su incubadora dentro y fuera de Venezuela, pero la probeta donde la crearon está en los laboratorios de la Secretaría de Estado, o del Pentágono y la Cia. La OEA de Luis Almagro, y el Grupo de Lima, les suministran el pienso de crecimiento.

 

En las páginas de los diarios del conservadurismo, en las pantallas de las televisoras antibolivarianas, Guaidó es el hombre del presente, la estrella del futuro a la cual no se le requiere pasado porque ni siquiera se ha tenido tiempo de creárselo y ya es tarde para hacerlo.

 

Lo que cuenta es lo que Guaidó diga, no por iniciativa propia, que es lo de menos, sino lo que le dicten. Por ejemplo, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo el viernes que “no es momento para el diálogo, es momento para la acción” en la crisis en Venezuela.

 

Pocas horas después, Guaidó salió con su carta a Vázquez y López Obrador a quienes dijo que no aceptaría negociaciones a no ser destinadas a que cese la usurpación de Nicolás Maduro

 

Pence había insistido en que “ha llegado el momento de acabar con la dictadura Maduro de una vez por todas”, y seguidamente que “Estados Unidos está orgulloso de ser el primer país en reconocer el único presidente legítimo de Venezuela, Juan Guaidó”. Es decir, para Pence ya dejó de ser “encargado” –un término bastante comprometedor para la Casa Blanca pues fue Donald Trump quien lo designó- sino “legítimo”.

 

Por supuesto, que lo importante no es perder tiempo en explicar por qué y en razón de qué legalidad es legítimo, sino de contraponer el término al que han acuñado de usurpador a Maduro, quien salió electo presidente en las urnas que fueron vigiladas por decenas de observadores internacionales, las mismas en las que la oposición ganó la Asamblea Nacional y no la declararon ilegal.

 

En ese contexto hay un problema: la firmeza de Maduro, del pueblo chavista que lo apoya y de las fuerzas armadas bolivarianas fieles al Libertador que lo secundan. ¿Cómo van a resolver ese asunto?

 

Bueno, pues Pence fue más allá de las insinuaciones al amenazar sin cortapisas: “Maduro hará bien si no pone a prueba la determinación de Estados Unidos”. Y más adelante: “el viaje de Maduro debe terminar y debe terminar ya”.

 

Es decir, Pence rechaza con esas afirmaciones categóricas la propuesta de México y Uruguay, a la que se ha unido el papa Francisco que parte de planteamientos en Naciones Unidas, la cual se contrapone al grupo de diálogo que propugna España para sacar del gobierno a Maduro.

 

Guaidó, a escasas dos semanas de su nacimiento político el 23 de enero, fue exultante e irreverente al arengar a Tabaré Vázquez y López Obrador a “ponerse del lado correcto de la historia”.

 

Su guion, sin embargo, es muy pobre, como su léxico, y el mismo camino de la violencia como sus antecesores con las guarimbas, y ya carga sobre sus espaldas 40 muertos en los pocos días que han transcurrido desde que fue encargado por la Casa Blanca a asumir la presidencia “legítima” de Venezuela.

 

https://www.alainet.org/en/node/197986

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