5 de diciembre

Haití y República Dominicana: disputas en torno a la historia común

Haití y la República Dominicana comparten más que una misma isla: no sólo la naturaleza, sino también la historia, sus fechas claves y las disputas en torno a sus sentidos. Es el caso del 5 de diciembre, fecha que recuerda la llegada de Cristobal Colón al "Nuevo Mundo".

06/12/2021
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El 5 de diciembre aparece en las efemérides de los dos pueblos porque es una fecha notable para la isla: una vez más, la historia y la geografía confluyen. Quizás sea la única fecha que une a estos dos países, de una manera tan profunda: se trata de la llegada de Cristóbal Colón a esta isla, donde este se instaló en el llamado “Nuevo Mundo”. Pero, más allá de este hecho, todo divide a ambos países en torno al mismo: los nombres (¿descubrimiento o encubrimiento y exterminio?), las narrativas (¿colonialistas o anticolonialistas?) y las posiciones (¿celebrativas o luctuosas?) en torno a sus significados para la historia común de ambos países, para el Caribe, el continente americano y el mundo.


Algunas narrativas, evidentemente colonialistas, siguen hablando en República Dominicana del “Día del descubrimiento de la isla de Santo Domingo” y en Haití del “descubrimiento de Haití”. Llamar “Santo Domingo” a la isla compartida por ambos es una provocación colonialista porque la “primera república negra del mundo” proclamó, en el acta de su independencia promulgada el primero de enero de 1804, la libertad de “Haytí” (escrita con y), abandonando el nombre colonial de “Saint-Domingue”.


Las narrativas del “descubrimiento”, que a la vez satanizan a los indígenas supuestamente “bárbaros”, los primeros habitantes de la isla, y divinizan a los españoles considerados “civilizadores”, no hacen sino “encubrir” otras narrativas diferentes y opuestas. Vale subrayar algunas pocas excepciones, tales como los sermones del Fray Antonio de Montesinos y los escritos (llamados “relaciones”) del Fray Bartolomé de las Casas, quienes, desde esta isla, denunciaron proféticamente la empresa salvaje del colonialismo.


Sin embargo, las voces de los mismos indígenas fueron silenciadas, mientras que las versiones de los colonizadores y de sus descendientes hasta hoy tratan de justificar la conquista, calificando de “anacrónicas” las críticas anticolonialistas y tratando de “blanquear”, “borrar” y “negar” los excesos de la empresa colonial considerados supuestamente “normales” y “comprensibles” en aquel contexto. Solamente se han podido escuchar algunos pálidos ecos de las voces de la reina taina Anacaona en las “relaciones” del Fray Bartolomé y en canciones de salsa, tal como la que interpretó Cheo Feliciano y que lleva el nombre de esta guerrera.


Desgraciadamente, el 5 de diciembre no es solamente objeto de disputas en torno a nombres y narrativas, sino en cuanto a la comprensión misma de la historia de ambos países: de allí brotan posiciones opuestas.


Es que la historia de los dos países, antes mismo de que estos existieran, inició con el derramamiento de la sangre indígena en el Caribe y siguió con el desangramiento africano en las Américas. Es una historia escrita a sangre y fuego en contra de los pueblos indígenas exterminados y de los africanos y sus descendientes víctimas de la trata negra, la esclavitud, el racismo y de todas las explotaciones.


Quienes se creen vencedores de esa historia la celebran con pompa monumentalizándola, mientras que los descendientes de las víctimas la recuerdan dolorosamente en su color de piel discriminado, en las heridas y cicatrices de su memoria ensangrentada, en sus voces silenciadas y en su desarraigo que se llama hoy “migración ilegal” y se castiga con la deportación y la apatridia de estos “negros”, mientras que la conquista sangrienta de un territorio ajeno se sigue celebrando con júbilo como “descubrimiento” y “civilización”.

https://www.alainet.org/es/articulo/214522?language=en
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