Panorama sombrío en elecciones generales

09/04/2021
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Foto: infobae
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A dos días de los comicios generales en el Perú, en el que se elegirán presidente y 2 vicepresidentes, 130 congresistas y 5 parlamentarios andinos, no hay ningún indicio de quienes pasarán a la segunda vuelta.

 

En reunión con corresponsales de la prensa extranjera el 8 de abril, representantes de las encuestadoras IPSOS, DATUM, CPI e Instituto de Estudios Peruanos (IEP) coincidieron en señalar que la diferencia entre siete de los 18 candidatos que postulan a la presidencia es menor que el margen de error.

 

Según encuestas publicadas el domingo 4 de abril, último día para la difusión de sondeos electorales, el rango de preferencias entre los siete postulantes con mayores posibilidades de pasar a segunda vuelta va entre 10% y 6%.

 

La derecha en sus diversos matices –desde la populista hasta la ultra conservadora— está representada por Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Hernando de Soto (Avanza País) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular); la centroderecha por George Forsyth (Victoria Nacional) y Yohny Lescano (Acción Popular); la izquierda por Verónica Mendoza (Juntos por el Perú) y la ultraizquierda por Pedro Castillo (Perú Libre). Hay para todos los gustos. Los restantes 11 candidatos no superan el 5% de las preferencias.

 

Según un simulacro de votación realizado el 7 de abril por la empresa IPSOS, Fujimori y Castillo empatan en el primer lugar con 12.9% y 12.7% de los votos respectivamente, seguidos por Lescano (12.1%), De Soto (11.4%), Mendoza (10.6%), López Aliaga (8.7%) y Forsyth (8.7%).

 

Estas elecciones se llevan a cabo en plena pandemia, con la diseminación de la variante brasileña en todo el país. El 7 de abril, se contabilizaron 314 muertos, la cifra más alta desde el 16 de marzo del 2020, cuando se declaró al país en estado de emergencia por el COVID-19.

 

La apertura de las actividades económicas por presión del sector privado y el colapso del sistema de salud, está pasando la factura. Y ante la posibilidad de un aumento de contagios durante el sufragio, se prevé que el ausentismo será elevado a pesar que el voto es obligatorio y quien no lo haga debe pagar una multa. Mientras, la inmunización está siendo muy lenta ante la escasez de vacunas a nivel internacional.

 

Lo que ha llamado poderosamente la atención es la recuperación de Fujimori en la intención de voto, así como la meteórica subida de Castillo en las encuestas, un maestro del departamento de Cajamarca, en la sierra norte, que ha liderado huelgas magisteriales a nivel nacional.

 

¿Qué implicaría una segunda vuelta entre dos propuestas tan extremas como la de Castillo y Fujimori?

 

Durante toda la campaña, los medios se encargaron de golpear a Mendoza, pero extrañamente en las últimas dos semanas la prensa local le abrió las puertas a Castillo, dándole un protagonismo inusitado a este dirigente que, según el semanario Hildebrandt en sus Trece, se forjó en el Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF), una de las organizaciones pertenecientes a Sendero Luminoso.

 

Algunos observadores consideran que los poderes fácticos han levantado la imagen de Castillo en medios y redes sociales para restarle votos a Mendoza y que éste pase a segunda vuelta con Fujimori, con cual el triunfo de ella estaría asegurado.

 

Hildebrandt en sus Trece confirma esta apreciación al señalar que “los fanáticos de la CONFIEP [la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas] apostaron por reventar la candidatura de Verónika Mendoza dando fuelle mediático a Pedro Castillo”, para evitar que Mendoza pase a la segunda vuelta.

 

Quienes vivieron la década del gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), ven detrás la mano de Vladimiro Montesinos en esta movida. “Esto ha sido un trabajo de inteligencia digitado desde la Base Naval del Callao [en referencia al lugar de reclusión de Montesinos], pero se les pasó la mano”, mencionó un analista.

 

Castillo, que además representa a una ultraizquierda sumamente conservadora, contraria al feminismo, las políticas de género, el aborto y el reconocimiento de los derechos de personas LGTBI, tiene un amplio respaldo en sectores rurales donde la religión está sumamente enraizada y lo consideran uno de los suyos, más allá de si sus propuestas son viables o no.

 

Tanto Castillo como Fujimori plantean “mano dura” para salir de la crisis.

 

Para el sociólogo Carlos Bracamonte, en este panorama “lo que predomina es la irracionalidad producto de un pensamiento mítico-religioso que, sumado a la frustración y el miedo, resulta en seguir las propuestas violentas inmediatas. Guillotina + tortura + más campos de concentración + amedrentamiento simbólico en ambos extremos, lo que podría estallar en una realidad convulsa de explosión violenta múltiple, en un estado de guerra de baja intensidad bajo control de las mafias”.

 

Bracamonte considera que “para un tejido social como el peruano, se requiere un análisis de pensamiento complejo”, algo que no se encuentra en los medios, las redes sociales ni las encuestadoras.

 

Tal como van las cosas, cualquiera sea el resultado del domingo, lo que queda claro es que los próximos cinco años serán un infierno para la población peruana, especialmente la más pobre y vulnerable, con un país quebrado, una presidencia precaria y una representación parlamentaria fragmentada y de pésima calidad.

 

Lima, 9/4/2021

 

https://www.alainet.org/es/articulo/211757
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