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18/10/2017
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Jacobo Torres de Leon
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Entrevista  con el dirigente obrero Jacobo Torres de Leon

 

Jacobo Torres de León es un dirigente obrero de larga trayectoria.  Actualmente es el coordinador de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras de la ciudad, el Campo y la Pesca (CBST).  Lo hemos encontrado varias veces en Venezuela.  Esta entrevista la hemos realizada en ocasión de las jornadas de solidaridad internacional Todos Somos Venezuela, que se han desarrollado en Caracas desde el 15 al 19 de septiembre.  El 30 de julio, Jacobo fue electo como un de los 545 miembros  de la  Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

 

¿Qué cosa es y cómo nace la CBST?

 

Después de la victoria de Chávez, en 1998, inicia un intenso debate dentro del chavismo y de las seis corrientes sindicales que lo impulsan.  Entre el 2010 y el 2011, se pone el tema de la reunificación, que se obtiene el 10 de noviembre del 2011, también luego de una cerrada y productiva confrontación con Hugo Chavez.  Todas las corrientes aceptan disolverse en la Central Boliviana Socialista y  reconocerse en los valores de la Revolución Socialista Bolivariana, llevada adelante antes por Chavez y ahora por Maduro.

 

Pero en Venezuela hay muchísimos sindicatos, algunos de los cuales se definen de izquierda pero no estan con ustedes y se declaran parte del “chavismo crítico”.  ¿Qué relaciones tienen y cuál es su juicio?

 

El 99% de la militancia sindical organizada por el socialismo bolivariano se identifica con la Revolución a cuyos intereses superiores vienen subordinados aquellos de cualquier grupo o corriente particular y corporativa.  Están también algunas corrientes cercanas al anarquismo o lo que es peor coquetean con la derecha aunque se dicen ser de extrema izquierda.  Y  se están poniendo al margen de la Constitución, de nuestro proceso revolucionario.  Estamos afrontando una lucha de clases muy dura porque no obstante las ambiciones y los progresos cumplidos, estamos todavía en pleno modelo capitalista.  Diré que hoy estamos a un nivel superior de la lucha de clases:  aquella del estado-nación contra el imperio.  En Venezuela, reconocemos que nuestro gobierno - antes con Chávez y hoy con Maduro – ha sido el único que en 100 años ha dado respuesta a los trabajadores, no sólo en el sentido de sus necesidades económicas, de las reinvidicaciones inmediatas, sino también de aquellas históricas:  disminución de las jornadas de trabajo, prestaciones sociales, seguridad social, dignidad.  Si miras a nuestra avanzadísima constitución de 1999, en un capítulo dedicado a los derechos de los trabajadores entendidos como derechos humanos, ves que las conquistas de la clase obrera – el derecho al salario, a una pensión digna, a la casa, a la educación... - asumen significado al calor de nuestra revolución, que ha consentido realizar y plasmar en nuestra constitución.  El llamado chavismo crítico, que de chavista tiene muy poco ya que ha despreciado que sea  Chavez la dirección de la revolución, toma una actitud de guardián de la ortodoxia confiándose a presuntos iluminados que no tienen soluciones ni proyecto y rechazan a Maduro en cuanto obrero.  Nosotros creemos en la crítica y el debate, también intenso como de hecho ocurre aquí adentro, pero dentro no fuera de la revolución.  Como obreros, como vanguardia de la revolución bolivariana, nuestro deber es el de dar una contribución a la construcción del modelo socialista.

 

¿En qué modo? ¿Cuáles son sus propuestas a la ANC?

 

Como ha dicho Maduro, debemos demoler el Estado burgués.  El punto es este.  Un punto sobre el cual concuerdan, detrás el presidente de la CBTS,  Will Rangel, toda la dirección, 17 federaciones nacionales, desde la petrolera al empleo público, 24 organizaciones regionales, alrededor de 3000 organizaciones de base con aproximadamente 3 millones de trabajadoras y trabajadores carnetizados:  transformar el modelo capitalista hasta la construcción del socialismo.  Debemos salir de la dependencia del modelo de la renta petrolera que impera desde hace 100 años para construir una Venezuela productiva bajo la guía colectiva de los trabajadores.  Con la nueva constitución, debemos blindar nuestras conquistas y dar rango constitucional a los consejos productivos de los trabajadores como dirección colectiva de la empresa.  Organizar una planificación estratégica para resolver los grandes problemas del país.  Establecer que sea la clase obrera a revisar y controlar la distribución de los principales recursos del país.  Ninguna empresa estratégica debe ser privatizada nunca más, ni siquiera parcialmente.  Debemos incluir en la Carta Magna las Misiones, las formas de propiedad colectiva que no estaban contempladas, socavar el Estado burocrático heredero de la IV República.  Muchos ministerios creados en la revolución han reproducido el viejo esquema.  Debemos democratizar la dirección.  En la fábrica, ciertos gerentes se comportan como los capitalistas.  Es necesario, en cambio, pasar de una visión que pone al centro la renta a una que refleje el pacto social, el proyecto de vida acordado por los venezolanos:  en el que no hay solamente derechos, sino también deberes, una nueva cultura del trabajo, nuevas relaciones productivas en el espíritu socialista.  No sirve poner en todo la etiqueta “empresa bolivariana y socialista” cuando ciertas fábricas son casi maquilas en cuanto a explotación de los trabajadores.  El rol de la clase trabajadora debe ser central en la construcción del modelo: un modelo nuestro, que puede ser diverso al soviético, chino o cubano... No nos sirven manuales, como no nos sirve considerar la constitución una Biblia intocable.

 

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¿Cómo califica el trabajo de la ANC?

 

Esta extraña “dictadura” ha llevado a discutir candidatos de diversos sectores, que talvez no se habrían podido encontrar, en cambio, hacen propuestas para el país.  Un “dictador” más extraño todavía entrega el poder al pueblo... a millones de “dictadores y dictadoras” que desafían la violencia de todo tipo para ir a votar: antes en el simulacro del 16 de julio con una participación que no se esperaba y luego el 30 de julio para elegir los constituyentes como yo.  El pueblo desde hace años nos da lecciones.  En el 2015 hemos perdido no porque las derechas hayan ganado, sino porque no hemos sabido entender la exasperación de nuestro pueblo.  Mientras nosotros hacíamos campaña con los tambores, el pueblo se estaba ahogando en las filas, en la inseguridad.  Como grupo dirigente hemos debido recibir la bofetada y reflexionar.  Cada pueblo, con su voto, ha retomado la palabra para buscar soluciones a la guerra económica dentro de la ANC.  Pero es necesario tener cuidado con el discurso del enemigo, porque a veces nos toma por cansancio, por rabia o por resignación.  Así hay quien dice haber sido chavista, pero nos acusan de ya no ser democráticos, de no actuar por los intereses del pueblo, han invitado a la abstención.  En la ANC no cuentan los intereses individuales, sino el mandato del pueblo por un proyecto de país opuesto a un modelo basado sobre la violencia y la mentira en nombre de la “democracia”.  Yo vivo en Chacao, una de las zonas más golpeadas por las violencias de la derecha.  Por cuatro meses, bloqueos de calles y trampas a las que uno de mis vecinos se dedicaba con empeño particular.  Una vez debíamos entregar la bolsa alimentaria de los Clap, los Comités de abastecimiento y producción que hemos organizado para contrarrestar el monopolio de la grande distribución y la guerra económica.  Lo hemos buscado para entregársela.  Tomándola, su cara se volvió de todos los colores.  Como para decir: los “democráticos” bloquean las vías, los “dictadores” las abren...  Como han podido constatar, hay un país que vive y trabaja en paz.  Una realidad diversa de aquella que cuenta la CNN según la que todos los días Maduro estaría por escapar y nosotros estaríamos ya escondidos.  Hemos demostrado dos cosas: que la revolución no sólo no está muerta, sino que no tiene ni siquiera bronquitis.  Y que los nacidos muertos son aquellos que quieren sepultarla.

 

Traducción:  Gabriela Pereira

 

https://www.alainet.org/es/articulo/188702
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