El mundo después del Covid-19: La gran depresión del Siglo XXI

El colapso del dólar que ya hemos anunciado hace tiempo definitivamente se dará en 2020, abriéndole las puertas a “otras” soluciones o actores.

15/04/2020
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Imagen: IPS
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Introducción

 

El día 4 de abril había 1.2 millones de casos de Covid-19 en el mundo, aumentando en 80 mil casos diarios y con un total de 67 mil muertos, número que aumentaba a un ritmo de 8 mil fallecidos por día. EEUU se encontraba en el momento de multiplicación geométrica más fuerte, al tiempo que Italia tenía el valor más elevado, y España le seguía a poca distancia de la misma. Pero España lo sobrepasara en la primera semana de abril en número de casos de contagiados a Italia.  Mientras que tuvo un descenso en el número de fallecimientos, como puede observarse en el gráfico abajo.

 

 

En el momento de terminar este artículo, Estados Unidos ya se convirtió en el primer país del mundo en superar las mil muertes/día por coronavirus, con 18.586 muertos en todo el país, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins. Alemania. Italia y España ya llegaron a la cúspide y comienza a hablarse del mundo después de Covid-19.

 

 

¿Cuán mortal es el Covid-19?

 

La mortalidad diferencial por regiones

 

Mucho se ha hablado de la sobredimensión de la fatalidad de la pandemia Covid-19. Tenemos en claro que los grandes medios de comunicación nos hacen ver que el coronavirus es muy contagioso y muy mortal, y nos bombardean a diario con casos de infección nuevos en el mundo entero y contando los muertos como si no hubiera otra noticia para compartir. Mostraremos con datos concretos que el Covid-19 no es tan mortal como nos sugieren, sugestionan y hacen pensar con el bombardeo comunicacional diario.

 

Revisemos la situación demográfica. En España, la sobre-mortalidad (decesos por encima de la media anual en marzo) por coronavirus es de apenas +16,7%. Es de esperar que en los siguientes meses hasta finales del año, haya sub-mortalidad, al haberse producido ya la sobre-mortalidad entre las personas más frágiles durante los meses del coronavirus. Al final del año concluiremos que el impacto en la mortalidad anual no distará mucho de la media anual normal para España.

 

Los grandes medios, sin embargo, enfocan sus cámaras y reportajes en aquellas ciudades-metrópolis, de países, donde la mortalidad por Covid-19 es mayor, como en Madrid con una sobre-mortalidad de +71%, Castilla y León +93% y, Navarro +89%. También en Italia el impacto del coronavirus en Lombardía fue el doble de lo observado a nivel nacional, pero las cámaras de los grandes conglomerados de comunicación obviamente no van al campo ni a las ciudades pequeñas o de menor relevancia con escasas conglomeraciones que los centros financieros y comerciales, donde la conglomeración de gente está a la orden del día.

 

Es cierto que el COVID-19 es un virus muy contagioso, pero la pregunta es si requiere medidas de confinamiento tan generalizado.  Pues con ello paran la economía de una manera sensible durante semanas y meses, causando un paro nacional. Las plataformas de comunicación global en redes, nos explican que la gran crisis económica del momento y la desocupación “casi” mundial se deben al Covid-19. Pero, una vez que la pandemia haya pasado y que las oportunidades de trabajo no se hayan recuperado significativamente, observaremos que no será fácil hacer que la población comprenda y entienda ¿por qué la economía no vuelve a la normalidad? Por lo tanto, seguramente se preguntaran ¿por qué no nos hablan entonces de la Gran Depresión del 2020?, que de hecho se venía llegando después de 2008 al bajar el crecimiento económico y el comercio internacional y en septiembre-octubre de 2019[1] ya hablamos de la Perestroika en EEUU, es decir bien antes de la pandemia del Covid-19.  

 

 

La mortalidad diferencial por sexo y edad

 

Para tener un panorama más preciso de la sobre-mortalidad analicemos el sobre-mortalidad según la edad de las personas. A modo de ejemplo tomaremos también el caso de España. Tal vez sea muy sorprendente pero entre todas las personas con menos de 65 años de edad no se observan más decesos de lo que suele haber en los años sin pandemia. Los medios de comunicación jamás hacen foco en este dato en sus ´análisis´.  En la población de 65 a 74 años de edad, la sobre-mortalidad es de 16.2%, o sea, levemente por debajo de la media nacional (16.7%). La población de 75 años o más, en cambio tiene una sobre-mortalidad de 75% y si tomamos en cuenta los muertos no hospitalarios, la cifra seguramente será más del doble de lo normal.

 

De acuerdo con los datos hospitalarios de España al 4 de abril de 2020, solamente el 18% de las personas fallecidas por Covid-19 tenían 90 años o más años contra un 27% de personas fallecidas por la gripe en un año normal como 2015. Lo anterior quiere decir que en 2015 falleció un 50% más de personas por la gripe que en 2020 por el Covid-19. Es bien probable, entonces, que a esas edades avanzadas la subestimación de muertos por Covid-19 es de al menos 50% y tratase simplemente de adultos bien mayores que fallecieron en sus hogares sin haber sido atendidos en un hospital. El Instituto Nacional de Demografía de Paris (INED) comparó los decesos por Covid-19 en Francia con los fallecidos en 2018 (por gripe) según los diferentes grupos de edad, como puede verse en el gráfico. INED llega a la conclusión que hay una subestimación notoria de muertos por Covid-19 entre los adultos bien mayores que a menudo suelen fallecer en sus hogares.

 

Para el caso español observamos una sobre-mortalidad nacional de 17%, pero la de los varones es tres veces mayor que la de la población femenina (23% contra 8%).  Ahora bien cuando uno vive en Madrid (con una sobre-mortalidad del 70%), es hombre (con una sobre-mortalidad tres veces superior a la de las mujeres) y tiene además 75 años o más edad, su posibilidad de fallecer por Covid-19 resulta particularmente elevada. Las mujeres adultas mayores que viven en el interior del país muestran probablemente las cifras normales de años anteriores. Lo anterior no es una situación exclusiva para España, igualmente se observa en Argentina, por ejemplo, cero casos de infectados en ciudades con menos de 12 mil habitantes. 

 

 

A partir del fuerte sesgo mortal del Covid-19 entre los adultos mayores, podríamos afirmar casi con certeza que no se trata de un virus “escapado” de los laboratorios de Wuhan. En la cultura china hay un gran respeto por los adultos mayores. En artículos anteriores ya hemos aportado argumentos para considerar que el Covid-19 proviene de laboratorios en EEUU. El coronavirus es un producto para ser usado en una guerra biológica y para arrasar con la población de adultos mayores que en Occidente, son considerados un lastre improductivo y una carga excesiva para la sociedad y los fondos financieros de pensiones, por ello con una seguridad mayor al 90%, podemos afirmar que el Covid-19 salió de laboratorios de EEUU.

 

La Gran Depresión en Occidente

 

La crisis que el mundo enfrentará al salir del Covid-19 no fue causada por el coronavirus, pero sí tal vez la agrave un poco. Ante la baja de la tasa de ganancia en la economía real, puesto que a partir de 2008 las grandes transnacionales y corporaciones financieras han buscado acumular, casi exclusivamente, recomprando sus propias acciones en la bolsa de valores, con créditos a tasas de interés cero otorgadas por los Bancos Centrales.

 

Tasa de ganancia para el G7 para el periodo 1964-2009

Fuente: Michael Roberts, 16.09.2017

 

Estas tasas de interés al cero por ciento, que no son más el resultado de oferta y demanda de dinero en el mercado como solía ser antes de 2001, sino producto de la manipulación de las mismas tasas en beneficio exclusivo de uno cada cien mil personas de la población (0,00001%), a costa del relativo empobrecimiento de más del 95%[2]. Desde el año 2009, las grandes transnacionales, y su elite, han gastado 5.4 billones de dólares para la sola recompra de sus propias acciones, operación por la cual no dejaron de subir hasta el 2020, enriqueciéndose solo a sí mismas.