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Quebec: El Gobierno Legault Procrastina

Opinión
05/12/2018
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La victoria aplastante de la derechista Coalition avenir Québec, (CAQ) en las elecciones del 1º de octubre hizo historia. Un partido construido en torno a la imagen del nuevo Primer Ministro de Québec, François Legault. La CAQ rompió con la alternancia entre el Partido Liberal (PLQ) y el Partido Quebequense (PQ). Legault prometió mucho durante la campaña, por lo que las expectativas de la población son enormes. Dos meses más tarde, con un gabinete que repite las metidas de pata, luego del Discurso del trono y del Énoncé économiqueel Gobierno Legault procrastina. Las altas expectativas sembradas pueden volverse contra el primer gobierno caquista de François Legault.

 

Pese a no hacer nada aún, Legault sigue prometiendo que restablecerá e incluso que aumentará los servicios públicos cortados por el anterior gobierno Liberal. Recordemos que la cínica estrategia de imponer medidas de austeridad al comienzo del mandato y dar regalos en los dos últimos años (stop and go) fue castigada el 1º de octubre con la más baja votación liberal en cien años. Al mismo tiempo, Legault prometió devolverles plata a los contribuyentes, reduciendo el gasto fiscal, privilegiando la empresa privada. Es lo que acaba de hacer en el Énoncé économique. Legault habla de audacia, pero su Énoncé, tiene la prudencia de un Contador. Una contradicción denunciada por la oposición pequista, suplantada por la CAQ como opción de recambio a los liberales.

 

Legault promete equilibrar el restablecimiento de los servicios y bajar los impuestos, gobernando de manera pragmática. Como una empresa. Pero todo indica que le será difícil. Hasta ahora la CAQ se inscribe en la continuidad liberal, con una confusa tendencia autonomista de Quebec, en el seno de Canadá. Ahora habrá que esperar hasta el presupuesto en marzo de 2019 para ver si la CAQ responde a las expectativas.

 

 

¿Gobierno sin experiencia?

 

La población le perdona la improvisación e inexperiencia del Consejo de Ministros instalado el 18 de octubre. También las ambigüedades del Discurso del Trono del 28 de noviembre que inauguró solemnemente la 42ª legislatura quebequense en la Asamblea Nacional. Luego del Énoncé se posterga el anuncio de restablecimiento de servicios públicos. Ya veremos (On verra) parece ser la consigna, según sus detractores.

 

Están las promesas controvertidas, como la prohibición del velo islámico para empleados estatales en puestos de autoridad, incluidas las profesoras, sin derechos adquiridos. Un debate con muchas aristas sobre la laicidad, que se arrastra por más de una década. Además, la prometida drástica reducción de la cuota actual de 50 a 40 mil inmigrantes anuales y la confusa promesa de expulsar los inmigrantes recibidos que reprueben un examen de francés. Temas que son prerrogativa del gobierno federal.

 

Sigue el suspenso sobre la instalación de la Maternal a los cuatro años. Que costará millones, en lugar de invertir en las guarderías (CPE) que tienen un rol educativo. No se sabe aún cómo financiará la promesa de ayuda temprana a niños con dificultades de aprendizaje. Las propuestas en Educación, la prioridad del gobierno parece difícil de financiar. Al mismo tiempo, el Primer Ministro Legault, promete reducir los impuestos que financian las comisiones escolares.

 

También persigue al gobierno caquistas el olvido de medidas de combate al cambio climático. La irrupción del pujante Partido Quebec Solidario QS encarna esa preocupación de los electores. Las metidas de pata de la ministra Marie Chantal Chassé no ayudaron. Tampoco la ausencia inexplicable de Legault en la Cumbre de la ONU Sobre el Cambio Climático (COP24). La CAQ adjudica a los liberales que Quebec no cumpliría los objetivos de 2020, pero no les exonera de la ausencia de política frente al principal desafío del siglo 21.