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La propuesta del Tren Maya en México y la destrucción ecológica

Opinión
14/11/2018
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En pleno enfrentamiento con un sector del capital financiero internacional y de grupos económicos privilegiados de los anteriores gobiernos neoliberales, AMLO busca una alianza con otros grupos empresariales que puedan dar estabilidad a los mercados financieros y evitar la continua depreciación del peso mexicano.

 

Con dicho fin ha decidido someter a consulta nacional –el próximo 23 y 24- la realización de un Tren Maya que conectaría la ciudad de Cancún con Palenque, Chiapas. Dicho megaproyecto cruza reservas ecológicas de valor ambiental y cultural estratégico, comunidades indígenas mayas y territorios en disputa entre la vida campesina e indígena y el impulso de proyectos turísticos de capital extranjero y monocultivos de palma africana y de soya.

 

Frente a dicho proyecto quisiéramos aportar las siguientes anotaciones:

 

1. Cualquier proyecto de infraestructura es un proyecto de poder. 

 

Cuando el presidente Lázaro Cárdenas construyó presas y acueductos alrededor de los primeros ejidos campesinos y comunidades indígenas, indudablemente fueron obras que los beneficiaron. 

 

Cuando Bolsonaro (Brasil) y Piñera (Chile) anuncian que reactivarán el tren interoceánico en América del Sur pues sonríen ampliamente los capitales trasnacionales ligados a los minerales y la exportación de soya y se entristecen los ambientalistas por la destrucción ecológica que viene.

 

 ¿A cuál proyecto de poder beneficia el Tren Maya que plantea AMLO en México?

 

2. La historia de Cancún y la Riviera Maya, es la historia del despojo y del paraíso perdido.

 

Basta adentrarse en la zona turística para descubrir ese desarrollo excluyente de las cadenas hoteleras extranjeras que dejan pocos metros a las playas públicas y todo el más bello litoral del sureste de México ha sido entregado a compañías trasnacionales turísticas.

 

Con una gran contradicción: mexicanos que viven cerca de las playas más hermosas del país cuando mucho pueden ir una vez o dos veces al año a disfrutarlas. Y solo miran como los hoteles tienen grandes piscinas e infraestructuras y ellos carecen de agua, de electricidad, de transporte, de drenaje o calles pavimentadas. Además los trabajadores carecen de prestaciones básicas, estabilidad laboral y sufren bajos salarios.

 

La historia de Cancún, Cozumel, Majahual y Chetumal se resume en el despojo de Tierras a campesinos e indígenas, que les fueron arrebatadas por FONATUR para proyectos "nacionales" que se convirtieron en procesos de especulación inmobiliaria y de riquezas extraordinarias.

 

Además sí uno observa desde el avión al momento de aterrizar en el aeropuerto de Cancún se da cuenta de la devastación de miles de hectáreas de selva virgen para bancos de arena o proyectos inmobiliarios. 

 

 Entonces nos preguntamos: ¿Ese turismo masivo y devastador ecológico es el modelo de desarrollo hacia el sureste del país?

 

3. La selva maya abarca desde Chiapas hasta Quintana Roo, pasando por Tabasco y Campeche es parte de lo que se puede llamar la Amazonía mesoamericana (Áreas Naturales Protegidas Cañón del Usumacinta, Calakmul, Becan, Sian Kaan, Selva Lacandona y Selva del Petén). Su contribución al clima del hemisferio norte es central. Su producción de oxígeno y sus afluentes de agua garantizan que sea un nicho de vida animal y vegetal, de memoria biocultural y de sabidurías ambientales en el siglo XXI. Su existencia garantiza que cientos de especies animales como anfibios, aves, mamíferos, reptiles, cuenten con un refugio natural.

 

Cualquier obra de infraestructura generará un impacto en el ecosistema. No basta con construir túneles o puentes para las especies animales o decir que se utilizarán los derechos de vía ya existentes. El ruido, la contaminación, la construcción de obras de cimentación, la extracción de recursos pétreos, y los nuevos centros de población que se anuncian para hacer posible la obra y las posteriores actividades turísticas son de grandes repercusiones y de impactos sociales y culturales graves.

 

Por ejemplo, la lengua maya yucateca tiene una tasa de extinción acelerada producto de las políticas educativas que tienen preferencia en que los niños y los jóvenes indígenas aprendan el inglés para atender a los turistas que en mantener sus raíces.

 

A nivel mundial existen diversas experiencias que demuestran que con la apertura de vías de comunicación, se abren esos territorios a la explotación agrícola y minera de corte extractivo. El Tren de Carajas (el camino de hierro) el cual tiene una extensión de carros de ferrocarril de mas de 5 km de largo, el cual transporta el oro del amazonas brasileño al puerto de San Luis en el estado brasileño de Maranhao, es un fiel ejemplo de la ruptura del tejido social y la catástrofe ambiental y el nulo desarrollo en las poblaciones circunvecinas. Lo mismo se muestra en otras líneas de trenes de Brasil, Colombia, Chile , Argentina, entre otros, donde la construcción de estas salidas logísticas solo se utiliza para mover comoditties, minerales, hidrocarburos, etc.. Se garantiza el control del territorio por empresas trasnacionales. Es la corporativización del territorio –dominio trasnacional- lo que se prefigura hacia el área maya.

 

Así el desarrollo económico se convierte en una falacia, lo único seguro es la perdida de un patrimonio natural y cultural que pertenece a todos los mexicanos. Porque vale la pena recordar que hace no más de 45 años Cancún era una población de pescadores, actualmente es una megaurbe y una de las zonas donde más se ha destruido el manglar exponiendo a las poblaciones humanas a los huracanes e inundaciones.

 

4. Las Áreas Naturales Protegidas del sur-sureste de México se encuentran en riesgo de desaparecer.

 

La ampliación de la frontera agrícola por los cultivos de la soya y la palma de aceite, la ganaderizacion y ahora el tren maya se convierten en un huracán humano destructor de la naturaleza. Prácticamente la dividirá en dos partes, ocasionando perdida de conectividad, dificultando el libre tránsito de la fauna silvestre, y sobre todo dificultando la conservación de estas áreas, las más importantes de la Norteamérica tropical.

 

¡El trazo del tren maya debería revisarse y evitar el paso por las Reservas de la Biosfera!

 

No son lo mismo 15 millones de turistas en las playas, que 15 millones en una reserva ecológica o en las pirámides de la zona maya que deben preservarse y que forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

 

#YO PREFIERO LAS RESERVAS DE LA BIOSFERA

 

# SALVEMOS EL AMAZONAS MEXICANO

https://www.alainet.org/es/articulo/196522

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