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El pensamiento de Fidel y las ideas de Martí

Análisis
21/11/2017
 fidel marti
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Cuando analizamos el actuar de nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, no es posible dudar, que la influencia de las ideas de nuestro Héroe Nacional, José Martí, ha estado presente en la mayor parte de su vida y de la obra revolucionaria que ha realizado

Dentro de los detalles que corroboran esta afirmación, pudiéramos decir que cuando Fidel y los que lo acompañaron, decidieron que debían hacer una acción armada en contra de la dictadura de Batista, consideraron que esta debía realizarse en el año 1953, año del Centenario del Nacimiento de José Martí, de ahí que proclamaron que en ese año “Serían héroes o serían mártires.”

Una de la fotos en que aparece nuestro Comandante en Jefe, después de ser detenido, se ha convertido en un símbolo indudable de la presencia de Martí en aquellos hechos, Fidel aparece erguido y desafiante, ante los esbirros de la dictadura, con la foto de Martí a sus espaldas.

En el actuar de Fidel se destacan elementos que estuvieron presente en la obra de Martí, el amor a la patria, la determinación de lucha por la independencia de Cuba, la importancia de la unidad de todos los cubanos, la importancia de luchar porque América Latina no se convirtiera en una nueva colonia estadounidense y la lucha contra el imperialismo, el que ambos estaban convencidos, era un monstruo insaciable.

El juicio por el ataque al Cuartel Moncada representa una ratificación plena de que el pensamiento de Fidel se conjuga, en gran medida, de las ideas de nuestro Héroe Nacional.

En la víspera de la tercera sesión del juicio por los sucesos del Moncada, el 25 de septiembre, se trató de hacer ver que Fidel estaba enfermo, para que no pudiera concurrir a juicio, ya que el coronel Rio Chaviano consideraba que de asistir al mismo, sería muy dañino para el gobierno de Batista.

En la carta que escribió, denunciando esta artimaña, planteo Fidel: “Para dar a entender que estaba resuelto a luchar solo contra tanta bajeza, añadí a mi escrito aquel pensamiento del Maestro: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”.

En otra parte de su magistral defensa, nuevamente Fidel se refiere a Martí cuando dijo:

“De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos.

“¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio?

“Se impidió, además, que trajese a este juicio ninguna obra de consulta sobre cualquier otra materia. ¡No importa en lo absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”.

Cuando en su alegato, durante el juicio, Fidel hizo referencia a la reforma que la revolución ejercería sobre el sistema de enseñanza que en esos momentos estaba  vigente en Cuba, planteo:

“Finalmente, un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza, poniéndola a tono con las iniciativas anteriores, para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz”. No se olviden las palabras del Apóstol: "Se está cometiendo en [...] América Latina un error gravísimo: en pueblos que viven casi por completo de los productos del campo, se educa exclusivamente para la vida urbana y no se les prepara para la vida campesina."

 "El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos."

 "Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre."

 Hablando Fidel del futuro de nuestra patria, forjado por una revolución de todo el pueblo y cuyos propósitos serían los de lograr el mayor beneficio para la población cubana, expreso:

“A los que me llaman por esto soñador, les digo como Martí: "El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ése es [...] el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está del lado del deber."

Algunos de los conceptos citados en la defensa realizada por Fidel también es posible encontrarlos dentro de la ideas de Martí, cada cual con su estilo y acorde al momento en que lo utiliza, pero el significado del concepto, su contenido, no deja dudas de que son similares.

Al explicar al jurado el  concepto de pueblo, dijo Fidel:

“Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo.

“Entendemos por pueblo, cuando hablamos de lucha, la gran masa irredenta, a la que todos ofrecen y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la que está movida por ansias digna y más justa; la que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla, generación tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la última gota de sangre”.

Martí en varios de sus escritos también hablo del pueblo y de las condiciones y características que este debía tener, sobre esto dijo:

“…es bello que el pueblo tenga absoluto y pleno concepto de su dignidad y de su honra”.

“Ignoran los déspotas que el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones.”

“No hay tirano que afronte a un pueblo de pie.”

“Hemos de pelear, si de pelear se ha, de manera que al desceñirnos las armas, surja un pueblo. Si no, no merecemos el honor de llevar las armas en pro de nuestra patria, ni tenemos el derecho de ir a conmoverla”.

Haciendo un recuento de los que habían participado en el asalto al Cuartel Moncada, los que habían sido asesinados por el ejército de Batista,  los sacrificios personales y de toda índole que habían hecho aquellos combatientes para poder enfrentarse al ejercito del dictador, dijo:

“Hace falta tener una fe muy grande en su patria para proceder así, y estos recuerdos de idealismo me llevaron directamente al más amargo capítulo de esta defensa: el precio que les hizo pagar la tiranía por querer librar a Cuba de la opresión y la injusticia.

¡Cadáveres amados los que un día
Ensueños fuisteis de la patria mía,
Arrojad, arrojad sobre mi frente
Polvo de vuestros huesos carcomidos!
¡Tocad mi corazón con vuestras manos!
¡Gemid a mis oídos!
¡Cada uno ha de ser de mis gemidos
Lágrimas de uno más de los tiranos!
¡Andad a mi rencor; vagad en tanto
Que mi ser vuestro espíritu recibe
Y dadme de las tumbas el espanto,
Que es poco ya para llorar el llanto
Cuando en infame esclavitud se vive!”

Multiplicad por diez el crimen del 27 de noviembre de 1871 y tendréis los crímenes monstruosos y repugnantes del 26, 27, 28 y 29 de julio de 1953 en Oriente”

Fidel citó en el juicio la poesía de José Martí, en la que el Maestro hace referencia al horrendo crimen cometido por España contra los estudiantes de medicina, para que la misma pudiera expresar su sentimiento ante los crímenes cometidos contra sus compañeros asaltantes del Moncada.

Más adelante, en su alegato, nuestro Comandante en Jefe hace un recuento de los compañeros caídos y las circunstancias en que los mismos fueron torturados y muchos de ellos posteriormente asesinados, al exponer  esta situación, planteo:

 “Para mis compañeros muertos no clamo venganza. Como sus vidas no tenían precio, no podrían pagarlas con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas.

Mis compañeros, además, no están ni olvidados ni muertos; viven hoy más que nunca y sus matadores han de ver aterrorizados cómo surge de sus cadáveres heroicos el espectro victorioso de su ideas. Que hable por mí el Apóstol:

"Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la patria y a la gloria que se jura sobre sus cuerpos, y que no teme ni se abata ni se debilita jamás; porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra."

[...] Cuando se muere
En brazos de la patria agradecida,
La muerte acaba, la prisión se rompe;
¡Empieza, al fin, con el morir, la vida! “

 Antes de terminar su defensa, nuevamente Fidel citó a nuestro Héroe Nacional, además de otros patriotas que dieron su vida luchando por la independencia de nuestra patria, cuando dijo:

“Pero hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás: somos cubanos, y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es un crimen y es traición. Vivimos orgullosos de la historia de nuestra patria; la aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia y de derechos. Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y de nuestros mártires. Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro; se nos enseñó que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete; se nos enseñó que para la educación de los ciudadanos en la patria libre, escribió el Apóstol en su libro La Edad de Oro:

 "Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado.

[...] En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres.

Ésos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana..."

Continúa Fidel, se nos enseñó que el 10 de octubre y el 24 de febrero son efemérides gloriosas y de regocijo patrio porque marcan los días en que los cubanos se rebelaron contra el yugo de la infame tiranía; se nos enseñó a querer y defender la hermosa bandera de la estrella solitaria y a cantar todas las tardes un himno cuyos versos dicen que vivir en cadenas es vivir en afrenta y oprobio sumidos, y que morir por la patria es vivir.

Todo eso aprendimos y no lo olvidaremos aunque hoy en nuestra patria se esté asesinando y encarcelando a los hombres por practicar las ideas que les enseñaron desde la cuna. Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie.

Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta!

Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria.

¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!”

El triunfo de la Revolución permitió, no solo que las ideas de José Martí se materializaran en la obra llevada a cabo para el beneficio de nuestro pueblo, sino también que las mismas se llevaran a todos los rincones de nuestro país, principalmente, en los propios discursos y reflexiones de nuestro Comandante en Jefe.

 En Santiago de Cuba, el 2 de diciembre del 2001, Fidel dijo:

“Ha llegado para ustedes la hora de luchar bajo la óptica de aquella idea visionaria de Martí cuando exclamó: “Patria es Humanidad.” Más lo que para él entonces, en su lucha por la independencia de una pequeña y colonizada isla, no podía ser más que un sueño, un concepto elevado, hermoso y lejano, constituye hoy para todos los pueblos del mundo una necesidad vital. Sin ella no habrá patria para nadie”.

Durante el IV Encuentro Internacional de Economistas en la Habana, el 15 de febrero del 2002, nuevamente Fidel hacía referencia a la obra de Martí, cuando señalo:

“Martí fundó un partido para organizar, dirigir y hacer la Revolución antes de que Lenin fundara su partido revolucionario en Minsk; fue el primero, y no era marxista porque no podía serlo.

Esta era una sociedad recién salida de la esclavitud, donde no existía proletariado, y aquel hombre supo abordar genialmente los más delicados problemas, frente a la propaganda española, y alguna frases que pronunció de Marx, y una de ellas muy bella: “Puesto que se puso al lado de los pobre, merece honor.”

Pudiéramos citar múltiples ocasiones en que nuestro Máximo Líder ha hecho referencia directa a José Martí. Pudiéramos también analizar muchos de sus planteamientos y compararlos con frases dichas por nuestro Héroe Nacional y encontraremos que aunque las palabras y las épocas pudieran ser distintas, la idea central de lo que se quiere expresar es similar.

No cabe duda que la obra social de la Revolución Cubana se fundamenta en las doctrinas martianas.

Que los valores que defendemos, principalmente la soberanía, independencia y el internacionalismo son aspectos propugnados por Martí durante su lucha por la independencia de Cuba y América Latina.

Y lo que considero de suma importancia, en el pensamiento de Martí y en el de nuestro Comandante en Jefe, en todo momento, se pone de manifiesto el enfrentamiento al imperialismo Estadounidense, el que se expone con toda crudeza y se revelan no solamente sus raíces, sino también sus propósitos hegemónicos y de dominación sobre lo que Martí denominó NUESTRA AMÉRICA.

Haciendo referencia al gobierno de Estados Unidos, Martí planteó: “ el gobierno de la nación se ha ido escapando de las manos de los ciudadanos, y quedando en las de grandes traíllas que con él comercian.” Esto lo escribió José Martí el 18 de marzo de 1885, al parecer la situación no ha cambiado mucho en más de 130 años.

En distintas oportunidades nuestro Comandante en Jefe ha hecho alusión a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, en las que el ideario martiano ha estado presente, sobre todo mencionando distintos tipos de agresión que se han realizado contra nuestra patria. El 2 de enero de 1963, expresó:

 “[…] Nosotros tenemos más que sobradas razones para desconfiar de los imperialistas, y nosotros sabemos que las garantías nunca estarán en las palabras de los imperialistas.  Las garantías están en nuestra decisión de combatir, en nuestra decisión de resistir heroicamente cualquier ataque del enemigo […].”

 En cuanto a la agresión mediática, el 26 de octubre de 1961, planteó: “para colmo del cinismo, han bautizado la supuesta emisora como RADIO JOSE MARTI”, como una ofensa, como un insulto a nuestro pueblo. Al parecer ignoran, y si lo ignoran los pobrecitos, ¿Cómo se lo vamos a censurar? ¿Cómo les vamos a pedir que hayan leído a Martí, si esos señores no han leído ni la Constitución de ese país? ¿Cómo van a saber que Martí dijo que conocía el monstruo porque vivió en sus entrañas?¿ Cómo van a  conocer que Martí, unos días antes de su muerte, dijo que todo lo había hecho, toda su vida y lo que haría, era para impedir que el dominio de Estados Unidos se extendiera sobre nuestros pueblos de  América.”

 En relación con el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a nuestra patria, Fidel ha realizado múltiples planteamientos, de los que he seleccionado los siguientes:

“El bloqueo no es eso de prohibir el comercio entre Estados Unidos y Cuba; el bloqueo es una guerra económica, es, además, una guerra política, todo, y promover el sabotaje, subversión, es una guerra total en muchos campos”. 8 de octubre de 1997.

“[…] el bloqueo es tan cruel y tan injusto que constituye un genocidio. El intento de rendir por hambre y por enfermedad a un país es un gran crimen de carácter masivo, y debe ser prohibido, condenado y juzgado como tal”. 23 de junio de 1998.

 Sobre las agresiones militares de Estados Unidos contra los pueblos, especialmente los de América, dijo:

“Claramente, lo que Estados Unidos quería hacer era una manifestación de fuerza, exhibir sus fuerzas, dar una lección allí en Granada, y llevar a cabo-a mi juicio- uno de los hechos más ingloriosos e infames que un país poderoso como Estados Unidos, pueda realizar con relación a un país pequeño”

 Haciendo referencia a los Derechos Humanos, dijo el 4 de mayo del 2004:

“No puedo explicarme cómo una sociedad opulenta como aquella, vecina a nuestro territorio, donde 44 millones de personas no tienen derecho a la asistencia médica, donde millones de ciudadanos viven en guetos, donde numerosos pordioseros viven debajo de los puentes, donde existen millones de analfabetos y semi analfabetos, donde los desempleados ascienden a muchos millones de hombres y mujeres sin trabajo y las cárceles están llenas de hijos de los sectores más pobres y excluidos de la sociedad, pueden hablar de derechos humanos”.

 En otra oportunidad, el 26 de julio de 1978, sobre el mismo tema, había planteado:

[…] está por demostrar que un régimen burgués, imperialista y guerrerista pueda prometer verdaderos derechos humanos a alguien en el mundo, dentro y fuera de sus fronteras, porque tal sistema existe solamente para servir, utilizando todos sus recursos y medios en el interior y en el exterior, los derechos y los intereses del gran capital.

En fecha más reciente, el 19 de abril del 2016, durante el Séptimo Congreso del Partido, nuevamente Fidel nos recordó la importancia de seguir el camino de los que lucharon por nuestra independencia, cuando planteó:

“Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible”.

No pudiera terminar este trabajo, dedicado al pensamiento de nuestro Máximo Líder, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, sin citar lo que planteó el día 5 de junio, de 1958.

“Celia:

Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo.

Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande; la que voy a echar contra ellos.

Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero.

Fidel”

¡Gracias Fidel!

22 de noviembre del 2017

- Dr. Néstor García Iturbe es editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba)

 sarahnes@cubarte.cult.cu

 

https://www.alainet.org/es/articulo/189360

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