El Estado desaparece

07/09/2017
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Cada diez días, una adolescente es asesinada en Argentina. En total, 329 mujeres de entre 16 y 21 años perdieron la vida en los últimos nueve años, por violencia de género. Los datos fueron presentados por la ONG La Casa del Encuentro, que publica anualmente un informe sobre femicidios en el país.
 

“Nos preocupan los femicidios en esta franja etaria ya que se han incrementado. Sin ir más lejos, lamentablemente este año los casos más emblemáticos que tuvimos fueron de chicas muy jovencitas. Las chicas son asesinadas en el contexto de superioridad del varón para tomar ese cuerpo y descartarlo”, explicó Ada Rico, presidenta de la ONG en declaraciones al diario Perfil.

 

Uno de los casos más recientes de femicidios es el de Anahí Benítez. Anahí tenía 16 años y estuvo una semana desaparecida, hasta que encontraron su cuerpo desnudo y semi enterrado en la reserva natural de Santa Catalina, en Lomas de Zamora.
 

Durante una semana, mientras los amigos y familiares de Anahí aún mantenían la esperanza de encontrarla, los medios de comunicación difundieron noticias hablando de una supuesta relación entre la menor y un profesor de matemática. Anahí todavía estaba viva y a minutos de donde la estaban buscando. Durante esos días, la vida privada de la joven quedó expuesta. Los medios hablaron sobre las entradas del diario íntimo que escribía la adolescente, sobre las conversaciones que mantenía en Facebook; otra vez el foco se puso en la víctima.
 

“El Estado siempre es responsable”, expresó uno de los compañeros de Anahí, durante la movilización convocada frente al Congreso de la Nación para pedir justicia por la muerte de la adolescente. Las miles de personas que se encontraban en la plaza no intimidaron a ese chico que con coraje, dijo lo que debía decir. El Estado es responsable por la muerte de Anahí.

 

Anahí podría estar viva, pero los investigadores no pudieron anticiparse al asesino, quien actuó con total libertad ya que ni siquiera estaba entre los sospechosos por la desaparición. Hasta el día de hoy, la causa seguiría estancada si no hubiese sido porque el celular de Anahí fue reactivado días después, a cuatro cuadras del lugar donde encontraron los restos de la adolescente.

 

Gracias a la reactivación del celular, los policías dieron con un nuevo sospechoso: Miguel Villalba, quien le había regalado el teléfono a su hijo. Sí Villalba no hubiese vuelto a encender ese aparato, quizás hasta el día de hoy, no se hubiese sabido que él fue quien abusó sexualmente de Anahí.

 

La introducción de Villalba en la causa, revela otra falencia del Estado. Al difundirse la noticia de que el hombre había abusado sexualmente de Anahí; una mujer, Karina Silva, relató a través de su cuenta personal de Facebook que tres meses antes, había sido manoseada por Villalba. La mujer se refirió al acusado como “una persona que no lograba contener la pulsión en la esquina de Juncal y Carlos Pellegrini, a las 12 del mediodía, delante de todo el mundo, contra una mujer grande” y se preguntó: “¿Qué haría con una niña si se la encuentra sola y de noche? ¡La viola y la mata!”. A pesar de que Silva realizó la denuncia, el Juzgado decidió dejar en libertad al acusado.

 

Por segunda vez, Villalba podría salir impune ya que según las últimas informaciones, el hombre detenido por el crimen de Anahí, podría ser declarado inimputable. Según el peritaje llevado a cabo por el Cuerpo Médico Forense, Villalba puede comprender la criminalidad de sus actos, aunque quizás no pueda dirigir sus acciones.

 

Si bien las movilizaciones han generado una gran visibilización del tema, el Estado demuestra que aún no sabe responder a esta problemática. Quien dejó libre a ese hombre, creyendo que manosear a mujeres en la vía pública no es suficiente para condenarlo, debe saber que su acción contribuyó a que hoy en la Argentina, haya una adolescente más muerta por violencia de género.


Mercedes Aguilar

Periodista argentina

https://www.alainet.org/es/articulo/187908

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