Ecos de la Marcha Patriótica

De periodistas a jueces y sicarios mediáticos

25/04/2012
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¡Creando matriz de opinión, ayudando al gobierno a estigmatizar, periodistas pueden ser cómplices de asesinatos!
 
 El más claro y reciente ejemplo de lo que ocurre a diario con los grandes medios de comunicación de Colombia y con periodistas "al servicio" del gobierno, ayudando a desarrollar una matriz de opinión manipulada, donde se estigmatiza, se señala, se acusa, y se le pone una lápida en el cuello a los dirigentes de izquierda para que sean asesinados por el narcoparamilitarismo protegido por el Estado colombiano, se presentó muy abiertamente con el lanzamiento del nuevo movimiento social y político de izquierda La Marcha Patriótica, ocurrido en Bogotá del 21 al 23 de abril. Movimiento al que quieren “ligar” directamente con la insurgencia de las FARC.
 
Esto obedece a un plan pro-guerra y anti-paz, preconcebido meses antes del lanzamiento de este movimiento de izquierda, muy legal por demás, nacido de las entrañas del campesinado, los obreros, los estudiantes, los indígenas, los afrodescendientes etc.
 
Plan de desprestigio orquestado y preparado por el mismo gobierno de derecha colombiano, desde el Ministerio de Defensa y apoyado en los servicios de inteligencia militar y de policía hacedores de opinión y desarrollados en los grandes medios de comunicación y por ideólogos de la derecha fascista como José Obdulio Gaviria que buscan "vender mediáticamente" un mar de mentiras como si fuera una  verdad, de que la Marcha Patriótica es de las FARC.
 
Y para ello muchos medios de comunicación y periodistas,  reconocidos defensores de oficio unos, pagados  otros, no escatimaron esfuerzos, manipulando información. No tuvieron pudor para de frente repetir como loros amaestrados una y otra vez, lo que la inteligencia militar se inventa en los batallones con el fin malévolo de montar un show mediático, estilo circo romano de miedo y terror,   “mostrando” que todo lo que sea de izquierda, que reclame sus derechos o exija o trabaje por una salida dialogada al conflicto político, social y armado y por una paz con justicia social en Colombia, es guerrillero y terrorista.
 
Esta vez no hubo falsos positivos con pobres campesinos asesinados disfrazados de insurgentes caídos en combate, no, esta vez utilizaron otro tipo de falsos positivos como el sicariato mediático, con matrices fabricadas para los grandes medios alienantes de comunicación, radio, prensa, televisión e Internet, en una guerra sucia llena de estigmatizaciones y señalamientos contra el nuevo movimiento de izquierda.
 
 No es un hecho aislado, esto obedece a planes que se desarrollan estratégicamente en el espacio y en el tiempo, en Norteamérica y en nuestro país.
 
En Colombia ha imperado siempre la teoría de la seguridad del Estado, donde en los batallones y los comandos de policía y armada, se les convence y lava el cerebro a los militares, policías, marinos, los servicios secretos y los que trabajan en las seguridades privadas, de que todo el que piense diferente al sistema, al gobierno, al estado colombiano, que sea de izquierda, comunista o incluso demócrata, es un peligro y es su enemigo y como tal hay que denunciarlo, perseguirlo, aniquilarlo y exterminarlo como sea;,  ya que podrían ser potenciales terroristas. Y esto siempre ha sido llevado a una matriz comunicacional que ha sido llevada a los grandes medios de comunicación colombianos,  apoyados por el imperio norteamericano, y  ha logrado convencer a muchos, que se tragan el cuento de que esto es verdad.
 
Con base en esa teoría macartista comenzó la contracampaña contra La Marcha Patriótica.
 
Primero fue, en la Aldea Comunitaria de Puerto Matilde, Municipio de Yondó, Antioquia, el 27 de marzo, cuando el Ejército con personal encapuchado a bordo, destruyó publicidad de la Marcha Patriótica, aludiendo que eso era de las Farc.
 
 El 12 de abril en el Municipio de Sucre, Cauca, al iniciar la etapa de difusión de la Marcha Patriótica (elaboración de afiches y murales) integrantes del Comando de Policía Cauca, le dijeron a los que estaban realizando esta actividad, que "eso no estaba permitido y que necesitaban el permiso, donde dijera que lo que estaban haciendo estaba dentro de lo legal".
 
Pero como había que elevar el nivel de la "campaña antiinsurgente" días previos a la realización del evento, el propio comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, (hacedoras de opinión),  general Alejandro Navas, insistió con los mismos computadores mágicos, en que tenia pruebas de que las FARC tendrían infiltrado el movimiento social Marcha Patriótica. (1)
 
Se tenía que pasar de lo mediático a los hechos en esta “guerra sucia”, durante los recorridos de centenares de kilómetros que hicieron miles de campesinos llegados desde los más recónditos lugares del país hasta Bogotá, fueron seguidos, parados por los retenes militares y policiales, haciéndoles pasar hambre, fueron fotografiados, asustados unos, amedrentados otros, diciéndoles que en Bogotá los iban a matar. Eso se llama guerra sicológica. (2)
 
El show militarista tenia que continuar en la propia Bogotá, donde montaron un dispositivo de guerra "para cuidar" que no se presentaran desmanes con la marcha, intentando mostrar ante el país,  mediante una matriz de opinión,  que esa gente venia a buscar y generar problemas en pleno centro del país y en su corazón Bogotá. Restringieron la circulación de motocicletas con parrillero y de los vehículos que transportan trasteos o mudanzas, escombros y cilindros de gas. (3) Generaron con ello un ambiente de guerra e intranquilidad, repitieron y difundieron la noticia una y mil veces por los medios masivos de comunicación a fin de volverla verdad.
 
Los seguimientos de la inteligencia militar no se hicieron esperar y llegaron el sábado al centro de convenciones donde sesionaban los dirigentes de la Marcha, de allí tuvieron que ser retiradas cuatro personas por los mismos integrantes del movimiento, mientras tanto,  otro grupo de la inteligencia militar hacía su trabajo en el Aeropuerto El Dorado de la misma  Bogotá, tomándoles fotos y haciéndoles seguimientos a los delegados internacionales. (4) Y eso que no sabemos de las chuzadas e interceptaciones telefónicas realizadas para tal fin.
 
Ya iniciada la Marcha, en la misma Capital de la República la policía dijo que habían decomisado propaganda alusiva a las Farc en la marcha y esa misma policía lo desmintió horas después ante los reclamos de los dirigentes. Pero el daño ya estaba hecho porque los principales medios de comunicación en Colombia al servicio del gobierno lo publicaron con agilidad (5)
 
 Pero como una matriz mediática no debe quedarse en el papel y debe ser puesta en funcionamiento, entraron  en juego los denominados hacedores de opinión, "los sicarios mediáticos", que pueden ser pagos, tener intereses de diversos tipos, etc. y los que entre otras cosas no disparan la bala, pero directa o indirectamente se prestan y señalan a quien deben asesinar cuando replican lo que en este caso fabrican las fuerzas militares. Sembrando intranquilidad en la gente y la sociedad, odio, venganzas, amarguras, distanciamientos de afectos, traumas, frustraciones, en otras palabras miedo y terror en la población,
 
¡Y bingo! Aparece un experto en estas lides, José Obdulio Gaviria,  quien al mejor estilo del político francés José Fouché, denominado el genio tenebroso, que desempeñó un papel importante en la Francia de finales del siglo XVIII y principios del XIX, con todas sus maldades habidas y por haber, al estilo Maquiavelo, ese mismo Obdulio Gaviria, el día 24 de abril en El Tiempo y en la pagina Pensamiento Colombia (de Álvaro Uribe Vélez) entre otras titula "La Marcha Patriótica confirmó que la consigna es poner a las Farc en las páginas políticas de los diarios y a Uribe y su equipo en las páginas judiciales" (6)
 
 Y siguen de allí en adelante otros hacedores de opinión, toman la malvada cartilla y continúan la tarea de satanizar, desprestigiar, estigmatizar, etc. Pasó la marcha, se hizo, fue un éxito total y rotundo en todos los aspectos, casi ochenta mil almas venidas de todos los rincones del país, y no hubo un solo desmán, y los marchantes patrióticos hasta desafiaron la lluvia y el frío. La derecha enfermiza obsesionada por el poder que detentan hace decenas de años, se quedó con los crespos hechos y las ganas de ver a la gente garroteada, gaseada y hasta masacrada.
 
Pero como se debía insistir en la satanización contra la marcha, había que seguir provocando a los organizadores y el lunes 23, Yamid Amat y María Isabel Rueda, en el marco del programa 'El gran reportaje', de CM&, le preguntaron, en una forma mediático sicarial a Piedad Córdoba y en presencia también del dirigente de la marcha Andrés Gil,... que si la marcha estuvo financiada por las Farc.
 
La líder Piedad Córdoba con decencia reaccionó a la estúpida y provocadora pregunta y al disparo mediático realizado, exigiendo respeto. No era para menos. Piedad, denunció que le pusieron "micrófonos en los carros, debajo de la cama" y aseguró que organismos de inteligencia han reconocido tal accionar. (ver video 6). Mientras Yamid Amat haciendo de juez le pedía pruebas a Andrés Gil sobre las denuncias de las estigmatizaciones y retenes que sufrieron los marchantes por parte de la Policía antes de entrar a Bogotá.
 
Como dijo el filósofo y educador canadiense Herbert Marshall McLuhan, visionario de la sociedad de la información, con la famosa sentencia "el medio es el mensaje".
 
"Así como el medio es entendido como una extensión del cuerpo humano, el mensaje no podría limitarse entonces simplemente a contenido o información, porque de esta forma excluiríamos algunas de las características más importantes de los medios: su poder para modificar el curso y el funcionamiento de las relaciones y las actividades humanas." (7)  
 
Esta modalidad del sicariato, denominado mediático, inmerso en la escalada de violencia que vive Colombia, está compitiendo con delitos, como el narcotráfico y la corrupción, y que en algunos casos se usa como mecanismo para conseguir dinero fácil y poder, con este no se usa el gatillo que tira la bala que mata a una o varias personas sino que, está condenando a muerte a una o miles de personas.
 
Se dice que existen tres modalidades de sicariato: el sicariato público, el limpio y el disfrazado. Pero también existen los sicarios económicos, los morales y con la globalización de los medios de comunicación están de moda los sicarios mediáticos.
 
En Colombia es normal que los grandes medios de comunicación contraten con el estado su publicidad, que es el principal por no decir único medio de sostenimiento del medio, e igualmente "obligan" a que los periodistas busquen su propia publicidad como forma de pago para trabajar en esos medios, esto ocurre en especial en las regiones,  y de allí que tanto los unos como los otros, tengan que "entregarse", "venderse" al Estado, gobernación, municipio o entidad estatal que les da de comer a través de la publicidad, comprando con ello su silencio, sometiéndolo y convirtiéndolo en un megáfono y un esclavo comunicacional al servicio de esa entidad o el poderoso que le da el sustento diario.
 
Otra forma de tener al servicio de los militares y de la policía a algunos periodistas estratégicamente "contratados" es asignándoles una cuota económica a fin de que sirvan de "sapos" y les suministren información confidencial de las fuentes que cubren.
 
El sicariato tradicional en Colombia y en varios países está ligado al narcotráfico, a la ambición y conservación del poder, al crimen organizado nacional e internacional, donde están detrás personajes y estamentos de la sociedad colombiana.
 
En Colombia, está liderado por las ambiciones de poder, encabezados por la gran burguesía económica y terrateniente, de la derecha, aliada con los sectores mafiosos narco-paramilitares y retardatarios militaristas que sí “combinan las formas de lucha”, para mantener y quedarse en el poder estatal, es decir van a las elecciones, muestran que "hay democracia", hacen de la corrupción integral un trabajo más y asesinan si se requiere.
 
Los sicarios mediáticos en nuestro país cuentan con tecnología, prensa, radio, televisión, Internet, etc, para vender la matriz de opinión creada en los laboratorios especializados y por personal profesionalmente preparado y entrenado para ello e incluso con participación militar internacional.
 
Estos analistas y formadores de opinión, día a día,  fusilan personas, convirtiéndolas en la práctica en autores intelectuales pasivos de crímenes, por lo que seria interesante investigar la culpabilidad que esos formadores de opinión cada que hay un crimen en donde haya sido señalado algún dirigente de izquierda de ser guerrillero, auxiliador de la insurgencia o terrorista. Ya que son actos indirectamente instigantes.
 
Esta es la gran prensa colombiana y periodismo servil, arrodillados al Estado, abiertos a la guerra y la violencia, que le hacen el juego a los enemigos de la paz y no comparten la posibilidad de una salida dialogada al conflicto colombiano, que les gusta vender sangre y circo, pero no se preocupan por el pan del prójimo y menos por difundir la realidad de los 9 mil prisioneros políticos, de los 5 millones de desplazados, de las fosas comunes, de los crímenes contra el medio ambiente o de los 20 millones de pobres que hay a su alrededor en nuestro país y por la cual, entre otras muchas cosas, surge la Marcha Patriótica.
 
Coletilla: Honduras, 8 millones de habitantes, durante los dos años en el poder del presidente Porfirio Lobo han asesinado 21 periodistas. México, 120 millones de personas, últimos 10 años, 76 periodistas asesinados. Colombia, asesinatos de periodistas disminuyen, pero aumenta la cifra de comunicadores amenazados y exiliados, sus delitos: Denunciar a funcionarios del estado o actos inapropiados de sus gobiernos. Otros,  en su mayoría, callan para preservar sus vidas...o no ser acusados de terroristas. ¿Hasta cuando?
 
 Eliécer Jiménez Julio
Periodista, relacionista internacional e investigador social, exprisionero y exiliado político colombiano.
 
 
 
 
 (4)  http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-340674-reinsertad... infiltrar-marcha-patriotica-piedad-cordoba
 
 
  
https://www.alainet.org/es/articulo/157463
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