Congreso del Perú debe explicar extraños vínculos con el terrorismo

19/02/2015
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Guarimbas promovidas por la oposición entre febrero y abril de 2014

Cuando aún no se cumplía un año de los luctuosos hechos de violencia que en el 2014 desarrolló la organización terrorista “Voluntad Popular” en Venezuela, el 12 del presente mes el gobierno de ese país desarticuló un nuevo plan del mismo tipo que la organización iba a poner en ejecución en Febrero 2015 -de carácter mucho más demencial-.
 
Es de recordar que entre febrero y abril 2014 esa organización desarrolló en todo el territorio venezolano actos de terrorismo –“guarimbas”- contra el gobierno y la ciudadanía de ese país, ocasionando en tan sólo 35 días la muerte de 43 personas –una de nacionalidad chilena-, 876 heridos, y destrucción de propiedad pública y privada por valor de 7 millones de dólares.
 
Las investigaciones realizadas por las autoridades venezolanas llegaron a determinar que la autoría y dirección de esos hechos correspondió a los ciudadanos venezolanos Leopoldo López y María Corina Machado, auspiciados por el gobierno de los EE.UU.
 
Estos dirigentes terroristas presentan un copioso pasado de violencia política en el que destaca su activa participación en el 2002 en el intento fallido por derrocar al ex presidente constitucional Hugo Chávez, con el mismo patrocinio de Washington.
 
Los hechos violentos llevados a cabo en esa tentativa, también contaron con un lamentable saldo de muertos, heridos, y destrucción de propiedad pública y privada.
 
Desde Abril 2014 los señalados dirigentes terroristas se hallan encausados por la justicia venezolana a consecuencia de los hechos violentos que lideraron ese año, encontrándose uno de ellos –Leopoldo López- encarcelado con mandato de detención definitiva.
 
No obstante lo que a muchos peruanos extraña –entre ellos a éste autor – es que desde el año 2013 el Congreso del Perú hubiere estado manteniendo contactos oficiales públicamente con los dirigentes de esa organización terrorista –Leopoldo López- (1).
 
Más asombró que en marzo 2014 el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso del Perú –Martín Belaúnde- recibiera con alfombra roja y honores a María Corina Machado, lugarteniente de la organización que en el momento venía sitiando Venezuela con actos de terror que buscaban intimidar a su gobierno y a la ciudadanía de ese país (2).
 

Parlamentarios peruanos con María Corina Machado

Y más aún sorprendió que en la misma fecha, el congresista Belaúnde viajara a Venezuela acompañando a la subversiva Machado para ofrecer “el respaldo del Perú” a la organización que buscaba hacerse del poder en Venezuela mediante hechos cruentos (3)(4).
 
Y en el colmo de la extrañeza que a su retorno a Lima, esa “comisión” empezara a presionar al también indefinido presidente Ollanta Humala, para que “condene internacionalmente” al gobierno constitucional de Venezuela –el mundo al revés-.
 
El plan recientemente frustrado y desarticulado –febrero 2015- que los implicados llamaron “El Golpe Azul”, tenía como propósito asesinar al mandatario venezolano –Maduro- y derrocar su gobierno a través de acciones terroristas de mucho mayor alcance.
 
Las investigaciones que ha adelantado hasta el momento la inteligencia de ese país, han sido difundidas a la opinión pública internacional por el presidente de la Asamblea Legislativa venezolana, Diosdado Cabello.
 
Ellas señalan como autores del nuevo plan terrorista a los ciudadanos venezolanos Julio Borges –actual diputado nacional-, Antonio Ledezma –Alcalde en Caracas- y María Corina Machado –reincidente-, siendo nuevamente el gobierno de EE.UU. el promotor.
 
Los terroristas ya detenidos inculpan al diputado Julio Borges de ser quien en el plan estableció los “objetivos tácticos” (once blancos urbanos) a ser bombardeados en Caracas por un avión militar, “reforzando” el terrorismo que se desarrollaría en las calles.
 
El bombardeo previsto sobre edificios estatales –rodeados de viviendas urbanas- pretendía a la vez, arrasar las instalaciones de la Televisora Internacional “Telesur TV” asesinando a sus 800 periodistas y destruyendo sus trasmisores (5).
 
Partiendo del concepto que todo terrorismo es abominable, entonces nos preguntamos:
 
-¿Por qué el Congreso del Perú condena a la organización tanática “Sendero Luminoso” y extrañamente sin embargo, respalda oficialmente a una organización terrorista foránea del mismo tipo?
 
-En criterio del Congreso del Perú, ¿qué hace “buena” a la organización terrorista venezolana “Voluntad Popular” y sus líderes, cuando tan igual que “Sendero Luminoso”, emplea los mismos métodos terroristas para imponer su opuesta ideología de ultra derecha?
 
-¿Qué estimula al Congreso del Perú a auspiciar a una organización terrorista que agravia a un país de la región –Venezuela-UNASUR-, con el cual por mandato constitucional se debe estrechar lazos que promuevan a la integración regional?
 
-¿Por qué el congresista Martín Belaúnde llama “demócratas” a los cabecillas terroristas venezolanos Leopoldo López y María Corina Machado?
 
-¿Se podría denominar de igual manera a los líderes senderistas Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre?; de ser negativo, ¿por qué no a éstos y por qué si a los otros?
 
-¿Por qué el Congreso del Perú no ha investigado a la “gran prensa” peruana que en Febrero 2014 manipulaba con sus medios a la ciudadanía peruana orientándola a creer que el terrorismo que se desarrollaba en Venezuela era “bueno”?
 
-¿Se interpeló al propietario de esa “concentración de medios” para que explique las razones de su sospechosa apología del terrorismo?
 
Esperamos que el Congreso del Perú proporcione respuestas a las interrogantes que ha planteado su extraño accionar y pueda aclarar cuál es su posición frente al terrorismo.
 
Está por demás suponer que en adelante no se intente dar “buena” imagen a los “paladines” terroristas del “Golpe Azul”, y menos aún, que la Comisión de Relaciones Exteriores pretenda viajar nuevamente a Venezuela a proporcionar “el respaldo del Perú” a “terroristas demócratas”, que probablemente asesinarían a ciudadanos peruanos residentes en ese país.
 
Y toda vez que esa “comisión” pareciere no tener labor que desarrollar, tal vez podríamos sugerirle una tarea de su competencia: fiscalizar por lo menos, cuántas Notas Diplomáticas ha cursado hasta la fecha el gobierno del Perú al de Chile, exigiéndole la devolución inmediata del territorio patrio usurpado –Tacna-.
 
¿Qué hay sorpresas? ¡Claro que sí! Son entendibles en esta etapa de “indefiniciones”.
 
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