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Tiempo de izquierda en Uruguay

Opinión
01/03/2005
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Una jornada histórica se vivió hoy en Uruguay con la asunción de Tabaré Vázquez, quien como candidato a presidente en las elecciones de octubre pasado, lleva al Frente Amplio por primera vez al gobierno, a más de 30 años de conformado. Este pequeño país le dio al mundo una lección. Una lección de cómo se puede ser paciente y construir durante más de tres décadas una alternativa política que termine con el bipartidismo histórico de blancos y colorados, quienes solo tuvieron la interrupción de las dictaduras militares. Este camino no fue sencillo, como no lo será de ahora en adelante. El desafío de materializar tantos sueños y esperanzas que los uruguayos depositaron en este nuevo gobierno, es el principal cometido de Vázquez, un médico oncólogo de 65 años que se convirtió en el primer presidente de izquierda en la historia del país. Los actos oficiales Las ceremonias, que comenzaron con la reunión de la Asamblea General, integrada por diputados y senadores, fue presidida por José "Pepe" Mujica. Este veterano dirigente de la organización Tupamaros, que en los `70 optó por el camino de la lucha armada, fue uno de los mas aclamados de la jornada, seguida por cientos de miles de uruguayos que se volcaron a las calles en un clima de fiesta. Nutridas comitivas de visitantes extranjeros acompañaron los actos. Entre ellos se destacaron los presidentes latinoamericanos. Néstor Kirchner, de Argentina; Carlos Mesa, de Bolivia; Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; Ricardo Lagos, de Chile; Nicanor Duarte Frutos, de Paraguay; Alejandro Toledo, de Perú. El Príncipe de Asturias, Felipe, y el Príncipe Eduardo de Inglaterra también estuvieron presentes en las ceremonias. Hugo Chávez, de Venezuela fue el más ovacionado y mañana protagonizará un acto público. Precisamente el presidente venezolano fue protagonista de unos de los primeros actos de gobierno de Tabaré Vázquez, al suscribir un convenio titulado Protocolo de Cooperación Energética. La otra nota destacada de la jornada se vivió cuando la delegación cubana, encabezada por su canciller Felipe Pérez Roque, intercambió cartas con la administración entrante a los efectos de reestablecer las relaciones diplomáticas, rotas como consecuencia de la política pro-norteamericana del saliente Jorge Batlle. Con relación a Fidel Castro, se informó desde fuentes diplomáticas cubanas, que en breve tiempo el primer mandatario de la isla de la Revolución visitará Uruguay. La transmisión de la banda y los atributos presidenciales se realizó en el edificio Independencia, uno de los que tiene la Presidencia de la República para los actos protocolares. Afuera, en la principal plaza de esta Montevideo teñida absolutamente de los colores del Frente Amplio, el fervor iba en aumento. La fiesta, que en realidad había comenzado en la noche del lunes, se extendía luego de los actos oficiales en varios escenarios en donde artistas populares y diferentes murgas, ponían sonido a una jornada histórica para este país y para todo un continente que mira con esperanza este cambio, este tiempo diferente que se vive desde hoy. Un tiempo en donde los mates y los abrazos, los encuentros y los corazones hinchados de alegría, tendrán que darle paso o, mejor dicho, acompañar la difícil pero ineludible tarea de construir una sociedad de nuevo tipo. En donde haya lugar para los cientos de miles, millones de uruguayos que el neoliberalismo arrojó al arcón del olvido. Y ahora, con la memoria que sólo da la historia como acción y no como bronce, llegó el momento de incluir a todos en un futuro diferente. Compromiso con su pueblo. En su discurso, tras una breve introducción, el flamante presidente de la Republica Oriental del Uruguay señaló: "Mi compromiso de trabajar al extremo máximo de mis aptitudes, potestades y posibilidades en la construcción de un proyecto nacional de desarrollo productivo y sustentable. “Mi compromiso de trabajar incansablemente por el Uruguay Social, Productivo, Innovador, Democrático y Regionalmente Integrado que, como las caras de un poliedro, conforman una única estrategia de país para todos los uruguayos. “Mi compromiso de jerarquizar el Poder Legislativo que reside en esta casa como ámbito representativo de la voluntad ciudadana, como organismo de control, como espacio de debates pero también de acuerdos democráticos imprescindibles para construir nación. “Mi compromiso de respetar y apoyar al Poder Judicial en su condición de poder estatal independiente y, al mismo tiempo, garantizar su independencia económico-financiera. “Mi compromiso de jerarquizar a los gobiernos departamentales tanto en su representatividad ciudadana como en sus responsabilidades para con la ciudadanía. “Mi compromiso de combatir implacablemente la corrupción y cualquier otra modalidad de gestión desaprensiva del Estado. “Mi compromiso de instrumentar políticas que ofrezcan a nuestra gente posibilidades de trabajo decente. “Y en estrecha relación con lo anterior, mi compromiso de promover políticas educativas, científicas y tecnológicas que preparen a nuestros hombres y mujeres, y en especial a los más jóvenes, para ese trabajo decente que es, al fin y al cabo, la mejor política social y la mejor política económica que puede tener un país. “Mi compromiso de promover una política activa en materia de Derechos Humanos. “Reconozcámoslo: a 20 años de recuperada la institucionalidad democrática aún subsisten en materia de derechos humanos zonas oscuras. “Reconozcamos también que por el bien de todos es necesario y posible aclararlas en el marco de la legislación vigente, para que la paz se instale definitivamente en el corazón de los uruguayos y la memoria colectiva incorpore el drama de ayer, con sus historias de entrega, sacrificio y tragedia, como un indeleble aprendizaje para el mañana. Y con la verdad buscaremos que nuestra sociedad recupere la paz, la justicia y, sobre todo, que el horror de otras épocas nunca más vuelva a pasar. Nunca más, uruguayos. “Y reconozcamos además que también hay mucho para hacer en materia de igualdad racial, equidad de género, derechos del niño, derechos del niño, derecho a la información, derecho a la cultura, derecho a un medioambiente seguro, esos también son Derechos Humanos que hacen a la calidad de la democracia. “Mi compromiso de escuchar a la gente, de dialogar con ella, de rendirle cuentas, de promover una ciudadanía que potencie los derechos políticos, civiles y sociales de las uruguayas y los uruguayos. “En fin; mi compromiso de trabajar por los cambios propuestos durante la campaña electoral y que la ciudadanía respaldó con su voto. Respaldo que todos deben respetar, y que quien habla asume como un mandato. Atrás, definitivamente atrás, quedó el tiempo de los "mandatos presidenciales" amnésicos respecto a la voluntad de sus "mandantes" y a las necesidades de sus "mandatados". La política exterior En su intervención saludó a las presencias internacionales y valoró la actitud de éstas al acompañarlo en la asunción. Remarcando que "corresponderemos a ella instrumentando una política exterior independiente, de Estado y basada en: Primero, la adhesión al Derecho Internacional y especialmente el pleno respeto a la soberanía de los Estados; la defensa y promoción de los Derechos Humanos; la solución pacífica de controversias; el principio de no intervención; la autodeterminación de los pueblos; el universalismo en las relaciones internacionales y la defensa y promoción de la democracia. Y desde el inicio de nuestro gobierno debe quedar bien claro, lo decimos con respeto, pero con la máxima firmeza: no toleraremos ingerencias externas en nuestros asuntos internos; los asuntos, decisiones y problemas de los uruguayos los resolvemos entre los uruguayos. “Segundo, el firme rechazo a todo tipo de terrorismo, a todo tipo de terrorismo, violencia y discriminación. “Tercero, el compromiso con el MERCOSUR y el carácter prioritario del proceso de integración como proyecto político estratégico en la agenda internacional del Uruguay. Lo hemos dicho muchas veces y lo decimos ahora una vez más: el gobierno que hoy asume quiere más y mejor MERCOSUR. Un MERCOSUR ampliado, redimensionado y fortalecido que será a su vez una plataforma más sólida para lograr una mejor inserción internacional tanto del bloque en sí como de todos sus integrantes. “Cuarto, sin perjuicio de lo anterior, desarrollaremos activamente nuestras relaciones con todos los demás países latinoamericanos -todos, sin excepción alguna- pues de todos nos sentimos igualmente hermanos por nuestra común condición latinoamericana. “Nuestra integración al mundo tampoco ignorará la relación con los organismos financieros internacionales. También en este terreno, desde el cumplimiento de las obligaciones contraídas por el país, promoveremos una relación de mutuo respeto que tenga en cuenta las necesidades y el derecho al desarrollo de la sociedad uruguaya en su conjunto...". Tres factores específicos. Finalmente se refirió a tres sectores específicos de la sociedad uruguaya, los jóvenes, las mujeres y los uruguayos que viven en el exterior, señalando: "A nuestros jóvenes, no solamente porque son nuestro mejor vínculo con el futuro, sino también -y principalmente- porque son ellos mismos. No tenemos la ridícula y peligrosa pretensión de construir el futuro en nombre de los jóvenes, queremos sí construirlo junto a ellos; queremos contar con sus esperanzas, con su alegría y sobre todo con su rebeldía y su compromiso. “A las mujeres uruguayas, para quienes el "... no más deberes sin derechos ni derechos sin deberes....", que en 1884 proclamara una trabajadora, lavandera, llamada Mercedes, sigue siendo un objetivo que compartimos y asumimos. Y a nuestros compatriotas que viven en el exterior, porque la patria peregrina es peregrina, pero sobre todo es patria. “Entre las muchas peculiaridades que presenta la historia de las naciones latinoamericanas hay una especialmente trágica: la soledad en que murieron tantos precursores de nuestra independencia. José Artigas fue uno de ellos. “Traicionado y derrotado en 1820, vivió exiliado en nuestra hermana República del Paraguay, hasta su muerte en 1850. En cierta forma ese exilio fue una larga agonía, una crucifixión de 30 años que Artigas soportó en silencio, sin un lamento, sin un reproche. “Cuenta la historia que alguien fue a visitarlo atraído por su pasado como Jefe del Pueblo Oriental y Protector de los Pueblos Libres. Al recibirlo, el viejo General le preguntó con una mezcla de tristeza y picardía: "¿... Así que mi nombre todavía suena por allá....?" “Siento que no puedo cerrar ésta intervención -seguramente la única que haré ante ustedes y en este recinto- sin responder la pregunta de nuestro padre. “ ¡Por cierto que su nombre "suena todavía" !! Y suena fuerte. El nombre de José Artigas nos impulsa y convoca. Su ejemplo nos inspira y compromete. “Y en nombre de ese compromiso, al expresar ante ustedes mi fidelidad constitucional como Presidente de la República, los invito desde mis sentimientos, mis convicciones y mis responsabilidades, a trabajar juntos en la construcción de un Uruguay donde nacer no sea un problema, donde ser joven no sea sospechoso, donde envejecer no sea una condena. Un Uruguay donde la alimentación, la educación, la salud y el trabajo decente sean derechos de todos y todos los días; un Uruguay confiado en si mismo; un Uruguay que recupere su capacidad de soñar y de hacer sus sueños realidad". * Pablo Mercau, Red Eco Alternativo. Desde Montevideo-Uruguay
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