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Vieja inquina estadounidense contra Irán

Opinión
18/07/2010
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Obama es Nóbel de la Paz pero apura planes militares para agredir a Irán
 
 El Consejo de Seguridad de la ONU, por instigación norteamericana, votó más sanciones contra Irán. Y los barcos de la V Flota ya están en el Golfo Pérsico, como preludio de una agresión a los persas.
 
El 9 de junio pasado, tras negociaciones del Grupo de Viena (cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania), fue votada la cuarta resolución de la ONU con sanciones contra Teherán. Llevó el Nº 1929 y continúa la saga iniciada en 2006 con la resolución Nº 1737 y continuada en años posteriores con la Nº 1747 y la Nº 1803.
 
Vistos esos antecedentes, se deduce que la de junio no será la última. Esa escalada de penalizaciones resulta casi familiar, pues a Irak también se lo fue demonizando y golpeando con dictámenes similares. Se aseguraba que Saddam Hussein almacenaba armas de exterminio masivo; luego se comprobó que no había tales arsenales. Todo había sido un montaje para controlar una zona rica en reservas petroleras e implicancias geopolíticas. Los muertos los puso el pueblo árabe, en número cercano al millón.
 
Ahora Estados Unidos quiere sentar en el banquillo de los acusados al gobierno de Mahmud Ahmadinejad, pese a que fue elegido democráticamente y el año pasado reelecto en forma masiva.
 
La acusación es que Irán ambiciona fabricar la bomba atómica a partir del enriquecimiento de uranio disimulado bajo el programa de investigación de la energía nuclear.
 
El acusado niega que ese sea su objetivo. Y más allá de los discursos políticos, lo firmado por Ahmadinejad el 17 de mayo pasado con el presidente Lula da Silva (Brasil) y el primer ministro Recep Tayyip Erdogan (Turquía), lo demuestra palmariamente. Ese día, en un acto con los dos gobernantes extranjeros, el dueño de casa aceptó entregar a Turquía 1.200 kilos de uranio enriquecido al 5 por ciento, para recibir un año más tarde 120 kilos de combustible enriquecido al 20 por ciento. El mismo iría a su reactor que produce radioisótopos para combatir el cáncer.
 
Esa “Declaración de Teherán” estaba en línea con lo solicitado por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), su director Yukiya Amano y la Junta de Gobernadores.
 
Utilizar la energía nuclear para producir energía y con fines medicinales es un derecho de todos los países, en particular de aquellos que han firmado y ratificado el Tratado de No Proliferación Nuclear (1968). Este, en su artículo IV, establece: “nada de lo dispuesto en este Tratado se interpretará en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación y de conformidad con los artículos I y II de este Tratado”.
 
Pero parece que siendo iguales en derechos y deberes todos los Estados del mundo, hay algunos que son más iguales que otros. Irán es tratado como si fuera menos que los demás, pues se le clausura el camino de la investigación en la materia con fines pacíficos. Suena paradojal que sea sancionado por un imperio con miles de colmillos atómicos (5.500 artefactos nucleares) y un presupuesto militar para el próximo año fiscal de 708.000 millones de dólares. Así financia sus tropas invasoras en Irak y Afganistán, y en 872 bases castrenses en el resto del mundo.
 
Tres razones
 
Descartado el argumento estadounidense y europeo para los castigos contra el país persa, cabe especular sobre cuáles son los verdaderos motivos.
 
Uno es político. Con George Bush padre e hijo en la Casa Blanca, o con Bill Clinton o Barack Obama en ese sitio, etc, EE UU quiere recuperar el dominio necolonial sobre Irán que tuvo entre 1953 y 1979. En la primera fecha, EE UU y el Reino Unido dieron un golpe de Estado contra el gobierno nacionalista de Mossadegh, que había nacionalizado el petróleo. Así impusieron al entreguista y represor régimen del Sha Mohamed Reza Pavhlevi. En 1979 ese sistema dependiente voló por los aires con la revolución islámica orientada por el ayatollah R. Jomeini.
 
Otro es económico. Irán tiene las terceras reservas petroleras del planeta y se sabe que la superpotencia consume el 25 por ciento del combustible mundial. Dominar esos recursos naturales y, de otro modo, los de sus socios en la región tales como Arabia Saudita, Emiratos, etc, es una línea maestra de la política internacional del Pentágono y el Departamento de Estado. Succionar ese oro negro y los gasoductos presentes y futuros de la zona explica en buena medida las invasiones en Bagdad y Kabul.
 
El tercero es que si se deja progresar económicamente a Irán, éste podría convertirse en cabeza de un bloque regional adverso a Washington, aglutinando a la población musulmana de países árabes, Pakistán, India, Turquía, etc.
 
Ese temor estadounidense no es zonzo. Irán tenía en 2006 una población de 70 millones de habitantes, cuenta con una economía próspera y una capa profesional altamente capacitada, universidades, desarrollo científico y un ejército de un millón de efectivos dotados de armamentos modernos.
 
Por otro lado, que EE UU agreda a otro país de Medio Oriente no haría más que confirmar que sigue su marcha hacia el Este, sembrando bases para una estrategia que terminará golpeando en Moscú y/o Beijing. Sobre todo esta última es avisorada por el Pentágono como el mayor peligro a suprimir para asegurarse la hegemonía mundial.
 
Estos lucen como los verdaderos motivos de la campaña contra Irán motorizada por Obama y sus socios europeos que el 9 de junio votaron la más reciente sanción. En cambio, Israel, que había masacrado a la Flotilla de la Paz en Gaza el 31 de mayo, no tuvo condena expresa de la ONU; sólo hubo una crítica en general al suceso sin señalar al Estado culpable ni tomar medidas concretas en su contra.
 
Agresión en marcha
 
Hay datos coincidentes que demuestran la escalada agresiva de EE UU y sus aliados europeos e israelitas.
 
En el plano político, está la citada resolución Nº 1929 del Consejo de Seguridad, agravada por las sanciones de EE UU anunciadas por Obama el 1 de julio último. La primera acentuaba las restricciones comerciales y bancarias contra empresas iraníes, y planteaba la inspección de sus barcos en alta mar con el supuesto fin de impedir contrabando de armas. Las estadounidenses son aún más graves porque penalizan prácticamente a todas las empresas que comercien con Irán, pretendiendo un bloqueo del tipo que establecieron hace 48 años contra Cuba. La Unión Europea también está analizando disposiciones severas, imitando a Washington, lo que demostraría que ambos tomaron al Consejo de Seguridad como “un piso” de sanciones para subir unilateralmente hasta “el techo”.
 
En lo militar, se ha denunciado el paso de barcos y hasta portaaviones de la V Flota por el Canal de Suez hacia el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz. La voz de alerta la dieron Fidel Castro, Noam Chomsky y algunos intelectuales judíos disidentes del premier neonazi Benjamin Netanyahu.
 
Como en todo preparativo de guerra, juega un gran rol la intoxicación ideológica previa que adjudica al adversario las peores intenciones. El jefe de la CIA, León Panetta, ha declarado que en dos años el país persa tendría dos armas nucleares. En forma concomitante, círculos del lobby sionista en EE UU, dando por supuesto esa hipótesis de Panetta, argumentan que es mejor atacar ahora a Irán pues no tiene ese armamento. Así opinó Amitai Eztioni, sociólogo de la Universidad George Washington.
 
Como las contiendas militares demandan alguna excusa puntual para comenzar, es visible que están provocando al presidente Ahmadinejad para ver si les da el pie para bombardear su país. El 15 de julio hubo un atentado terrorista que dejó casi una treintena de muertos en una mezquita del sureste del país. ¿Quieren que Irán reaccione y les de el motivo ideal para empezar la carnicería?
 
¿Cuándo comenzará la guerra? Eso no puede afirmarse con precisión. Incluso un gran estadista como Fidel Castro, que entre el 2 de junio y el 11 de julio pasado escribió nueve Reflexiones en la prensa cubana, pifió al respecto pues sostuvo que empezaría el día de los cuartos de final del campeonato de fútbol de Sudáfrica y luego afirmó que sería el 11 de julio, cuando se jugaba la final.
 
Ese error no tiene mayor importancia. Lo polémico es que el ex presidente cubano predijo una inminente guerra nuclear. Este cronista discrepa con esa tesis, sin dejar de valorar como muy positivas las citadas Reflexiones de Fidel que dejaron a la vista a nivel mundial los planes bélicos del imperio contra Irán.
 
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