Retos feministas en un mundo
globalizado
http://alainet.org/publica/retosfem/
¿Cómo se puede construir un mundo diferente?
Carolyn Medel-Añonuevo*
El lema Otro mundo es posible no es nuevo. Desde el siglo XIX, diferentes versiones de esta misma idea han sido articuladas para movilizar a las masas, a fin de cambiar sus sociedades. Aunque la diversidad de movimientos y revoluciones que se han gestado a partir de este lema han producido algunos cambios, el Otro mundo permanece elusivo.
¿Se hará realidad esta idea en el siglo XXI? A pesar de la pobreza abrumadora y la guerra destructiva en nuestro entorno, tal vez no exista mejor oportunidad para hacer realidad este sueño que el mundo globalizado en el que vivimos hoy en día. La diversidad de movimientos que abordan los temas complejos que enfrentamos constantemente en nuestras vidas cotidianas es una de nuestras fortalezas y sobre la cual podemos construir. La clase, etnia, género, raza, orientación sexual y otras tantas diferencias que continúan dividiendo y otorgando privilegios están siendo desafiadas en todas partes del mundo. La tarea urgente es encontrar las conexiones de dichas luchas y no tratar equívocamente de determinar cuál tiene mayor importancia. La agenda política de Otro mundo es posible intenta garantizar que las demandas de un mundo tan diverso estén adecuadamente reflejadas al elaborar el anteproyecto de este nuevo mundo.
En este mundo globalizado, donde muchas mujeres y hombres tiene fácil acceso a la información a través de las tecnologías de información y comunicación, es más rápido conectarse y saber sobre los desarrollos en otros lugares del mundo. La transparencia y las medidas de rendición de cuentas están establecidas en grados diversos, para permitirnos monitorear y dar seguimiento a las políticas y actividades de las multinacionales, las organizaciones multilaterales y los gobiernos. Para las mujeres que tradicionalmente han estado marginadas de la información pública, no ha habido mejor momento para conocer sobre el abuso de sus vecinas a manos de sus parejas, así como sobre las diferentes formas de marginación producidas por las políticas de la Organización Mundial de Comercio. Dicha información, que ha sido transformada por nuestro análisis, es otra fortaleza, que debe ser agudizada constantemente. En un mundo de rápidos cambios, tenemos que estar atentas para incorporar lo nuevo con lo que no ha cambiado, para encontrar sentido a nuestro mundo a niveles micro, medio y macro, para así continuar elaborando las estrategias apropiadas.
Las dos primeras fortalezas a las que he hecho referencia, la diversidad de movimientos y el acceso e intercambio de información, deben ser complementadas puliendo nuestra tercera fortaleza -evidenciada en Porto Alegre-, que es nuestra capacidad para establecer redes. Las redes de mujeres, en conexión con las redes de trabajadores/as, de poblaciones urbanas pobres, de campesinas/os, de comunidades indígenas, no sólo han fortalecido al movimiento por este Otro mundo; también han reforzado la idea de que otro mundo es posible sólo si somos capaces de trabajar juntas/os y construir alianzas.
Aunque existen conflictos entre estas redes, el desafío en los años venideros es el diálogo continuo y la claridad de perspectivas, a fin de permitirnos no sólo respetar las demandas de las diferentes comunidades, sino, y con mayor importancia, ser capaces de llegar a una perspectiva integrada. La perspectiva feminista sólo se puede fortalecer si es constantemente cuestionada por otras perspectivas. Dicho proceso no sólo debe ser bienvenido, sino que debe ser producido conscientemente. Creo que Porto Alegre es uno de estos espacios donde se deben realizar cuestionamientos.
Finalmente, para mi, la cuarta fortaleza sobre la cual podemos construir este Otro mundo es reconocer la importancia de las identidades al confrontar otras identidades. El siglo XXI es diferente a otros siglos en tanto las luchas por las diversas identidades están firmemente colocadas en el centro. Los siglos anteriores se han enfocado en luchas entre reyes y la burguesía, entre terratenientes y campesinos, y entre capitalistas y obreros. En el complejo mundo en el cual vivimos hoy en día, nos damos cuenta que la clase y las consecuentes relaciones con la producción son sólo uno de los aspectos que definen quienes somos. Existen relaciones de género, pertenencia a comunidades étnicas, la orientación sexual y una serie de otras diferencias que se entretejen para producir no sólo quienes somos, sino también cómo podemos actuar en este mundo. Hemos sido socializadas/os para temer al otro o tener miedo de lo diferente. Tal vez para que este Otro mundo sea una realidad tenemos que vencer dicho temor y, en su lugar, apreciar la riqueza que la diversidad produce.
Para ser realmente globales y transformadoras, las feministas a lo largo del mundo debemos aprovechar las oportunidades que nos brindan los foros como el de Porto Alegre, para continuar desarrollando nuestras fortalezas y contribuir a hacer realidad Otro mundo.
Notas:
* Especialista principal de investigaciones, miembro del Instituto de Educación de UNESCO, Oficina de Género y Educación (GEO) del Consejo Internacional de Educación para Adultos.