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La Conferencia contra el Racismo en el nuevo orden mundial después del 11 de septiembre*
Ana Elena Obando
Diciembre
10, 2001
La tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Intolerancias Conexas, concluyó en septiembre, pero los gobiernos siguen discutiendo la inclusión de tres párrafos orientados a la acción (97, 99 y 100) dentro de la Declaración de la Conferencia o dentro del Programa de Acción.
La presión por parte de los gobiernos de Europa y EEUU para volver a cuestionar las decisiones tomadas en Durban supone una molesta manifestación de su falta de voluntad en enmendar los legados del colonialismo y la esclavitud. Las diferencias globales, tanto económicas como políticas, que determinaron el debate en Durban probablemente se harán más patentes después de los acontecimientos del 11 de septiembre. Los EEUU y la UE ejercen nuevas presiones que tendrán que soportar los países que están luchando con la deuda exterior, los ajustes estructurales y contra sistemas de comercio injustos. Los temas que forman el núcleo central de la WCAR serán eliminados ahora que el foco global se centra en el terrorismo y en un nuevo militarismo en muchos países, a menos que la sociedad civil pueda hacer nuevas coaliciones y mantener los temas fundamentales de justicia social y económica, además de los temas de derechos humanos, como parte de los puntos de la agenda internacional.
Una revisión de los retrocesos y avances de la WCAR muestra que las ONG han sido capaces de tener su influencia en el resultado de la conferencia en algunos temas claves y generar debate en otros temas que no habían sido centro de la atención internacional con anterioridad. El proceso iniciado en la WCAR puede seguir siendo importante a nivel nacional si las ONG utilizan estos instrumentos y desarrollan debates dentro de una agenda común para el cambio.
Uno de los temas centrales de discusión durante la WCAR fue la cuestión de las indemnizaciones. Las diferencias geopolíticas se reflejaron a lo largo de todo el debate: EEUU y la UE bloquearon sistemáticamente cualquier progreso en esta cuestión. Presionaron económicamente al bloque africano al fomentar la cooperación a través de la Nueva Iniciativa para África (New African Initiative). Los documentos finales contienen las palabras defendidas por la UE: «reconocimiento» y «lamentación» aparecen en vez de una autoinculpación» , no se reconoce el colonialismo como un crimen contra la humanidad y las indemnizaciones sólo se mencionan en relación a las discriminaciones raciales del presente, no en relación a injusticias pasadas. Más aún, algunas medidas propuestas en el Programa de Acción para el desarrollo económico y social de los países afectados por los errores del pasado, no van más allá de un marco de desarrollo ni especifican cómo deben implementarse tales medidas.
Las ONG también centraron sus esfuerzos en la inclusión de grupos específicos dentro de la lista de víctimas y las bases de la discriminación. Los Gobiernos bloquearon de forma diferente estos temas: México apoyó una lista no exhaustiva; la UE, EEUU, Australia, Brasil y Canadá apoyaron una lista exhaustiva que incluía la «orientación sexual» y «minusvalías»; y los países asiáticos y africanos prefirieron utilizar el lenguaje de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial y la Declaración Universal de Derechos Humanos. Los documentos finales establecieron una definición genérica de las víctimas y combinaron las razones que defendían los bloques de Asia y África, dejando fuera de la agenda política la orientación sexual, las minusvalías y la casta.
Aunque los gobiernos entendían que «mujer» y «género» eran sinónimos, y tenían una comprensión limitada sobre la perspectiva intersectorial, hay muchas referencias en los documentos a las mujeres, la perspectiva de género y el concepto de múltiples formas de discriminación . Por ejemplo, se insta a los Estados a crear una visión con perspectiva de género en el diseño y desarrollo de medidas de prevención, educación y protección para la erradicación del racismo en todos los niveles, y a que incluyan medidas concretas y remedios efectivos para la erradicación de múltiples formas de discriminación. Esto supone un claro avance, producto de la presión del Caucus de Mujeres y muchas otras organizaciones de mujeres de todas las regiones del mundo.
En Durban el Caucus de Mujeres subrayó la necesidad de reconocer y responder a todas las formas de discriminación y la intersección de la discriminación basada en todos los aspectos de las identidades de grupo e individuales. Este acercamiento puede apoyar el desarrollo de objetivos comunes para la acción política al animar a la sociedad civil a que examine las conexiones entre los sistemas de opresión, en vez de retirarse hacia políticas de identidad. Tener objetivos de acción comunes nos equipará mejor para enfrentarnos a las nuevas formas en que la unidad de los gobiernos y el poder están resultando en el detrimento de todos nuestro derechos.
Notas:
* Extracto del artículo publicado en la Red por los Derechos Humanos de las Mujeres