Movimientos
sociales en la Red
Osvaldo León, Sally Burch, Eduardo Tamayo
ALAI, septiembre 2001
http://alainet.org/publica/msred/
II
PARTE
@mérica
Latina: movimientos.org
Capítulo
4.
Internet y organizaciones
sociales:>
Un estudio
exploratorio
(Sección Dos)
Es ampliamente reconocido que el desarrollo del conocimiento pasa, entre otros factores, por la posibilidad de encontrar y aplicar oportunamente información pertinente. La escasez de fuentes confiables e información actualizada, relevante y de fácil acceso sobre todo la relacionada con el ámbito internacional- ha sido una constante para las organizaciones sociales de la región. Es más, son pocas las que han logrado implementar un archivo documental, al punto que no pocas veces se ha extraviado la propia documentación interna, conllevando a la pérdida de su memoria histórica.
Con la computación y el acceso a Internet, esta situación cambia rápidamente, lo cual no significa que quede resuelta. Y es que las posibilidades de acceso a información, de almacenamiento y búsqueda se amplían enormemente, al punto que lo que pasa a prevalecer es la abundancia, colocando contra la pared a los criterios y hábitos moldeados en una realidad marcada por la carencia. Un cambio de parámetros que coloca nuevas exigencias para poder responder a los nuevos desafíos, que tienen que ver, entre otros, con los mecanismos y destrezas para buscar, seleccionar, ordenar y canalizar la información requerida, de manera que pueda llegar a manos de quienes lo necesiten, en el momento preciso y en una forma funcional.
Muchas organizaciones, reconociendo el potencial para su trabajo, buscan establecer procedimientos para responder a estos desafíos. Otras, al no dotarse de los mecanismos adecuados, quedan en una situación de desinformación poco o nada mejor que antes, o, incluso, las nuevas tecnologías les pueden traer más problemas que soluciones.
La información que circula a través de la Internet adopta dos formas principales de recepción: o bien llega (solicitada o no) a la casilla electrónica, donde puede ser procesada, o bien se la busca activamente respondiendo a una necesidad concreta (en la Web, en bases de datos, etc).
En el caso de la información recibida en la casilla electrónica, se tiene la opción de leerla, revisarla, guardarla, imprimirla, borrarla, o simplemente dejar que se acumule, pero para poder aprovecharla, es preciso definir criterios de selección y ordenamiento. Mientras mayor es el flujo y volumen de la información, más exigencias se plantean para distinguir entre lo que es útil y lo que no lo es, y así poder encaminarla a las personas o departamentos concernidos. Esto es fácil decirlo, pero para las organizaciones sociales son implicaciones de fondo: aprender a administrar una abundancia informativa, siendo que históricamente el asunto se había planteado en terminos de carencias.
En el caso de la búsqueda activa de información, el volumen en sí no es tanto el problema. Este más bien reside en que las herramientas de búsqueda sean las más adecuadas para encontrar la información requerida, y que se tenga los conocimientos, destrezas y ubicación de fuentes, necesarios para acceder rápidamente a la información deseada.
Al poco tiempo de abrir su casilla electrónica, las organizaciones comienzan a recibir, además de la correspondencia particular, mensajes de la lista de su respectiva coordinación o red regional, información distribuida mediante listas temáticas de intercambio o aliases (listados de direcciones creadas por quien envía), etc. La información abarca boletines, comunicados, convocatorias, noticias, documentos, denuncias, entre otros, provenientes de organizaciones hermanas, redes, coordinaciones, ONGs, agencias de cooperación, etc. Las organizaciones consultadas dicen estar afiliadas a entre 5 y 10 listas regulares, y algunas, a más de 20. A veces son ellas las que piden suscribirse a una lista determinada, pero la mayor parte les llega sin haberlo solicitado.
La información que circula por estas listas, por lo general, es valorada en forma positiva por las organizaciones consultadas, pues encuentran que es actualizada, se refiere a los procesos organizativos, permite integrarse a campañas nacionales e internacionales, y porque son fuentes que "no distorsionan los contenidos". Consideran que estas listas, entre otras cosas, les permiten seguir aspectos de las coyunturas nacionales e internacionales que no aparecen en la prensa nacional, acceder a información sobre los temas de su interés y ejercer la solidaridad con luchas y organizaciones afines nacionales, del continente y del mundo. Por lo tanto, las califican de "muy útiles", sobre todo para mantenerse informadas y actualizadas sobre la coyuntura; y también útiles para estar informadas sobre temas, eventos y campañas de solidaridad.
Gerenciar esta información requiere de un cierto sistema de organización y criterios claros para la selección y distribución a las personas interesadas. Para el ordenamiento, algunas organizaciones aprovechan las propias facilidades que ofrece la computación para clasificar y almacenar lo que se recibe, creando, por ejemplo, carpetas que corresponden, ora a las coordinaciones en las que participan, ora a los temas en los cuales trabajan. Así, aunque las versiones impresas sean repartidas, siempre queda un respaldo archivado.
Para la distribución, los responsables indican que cuando reciben información útil a través del correo electrónico o la bajan de los portales de la Web, generalmente la imprimen y la entregan a las distintas áreas de trabajo y a la dirigencia, utilizándola para actividades de formación y preparación de propuestas. La información se transmite hacia los y las dirigentes del interior por otras vías: lo más frecuente es que se les entreguen carpetas de información fotocopiada en las reuniones presenciales. En las organizaciones donde los departamentos, dirigentes y/o afiliadas tienen casilla electrónica propia, la difusión se hace más bien por esta vía.
Pero varias organizaciones reconocen que, aun cuando es evidente el interés por la información, no siempre se alcanza a procesarla adecuadamente. Para sortear este problema, algunas han recurrido a acuerdos con entidades amigas, a las cuales les transfieren la información que llega sobre un tema específico para que la revisen y procesen, y la devuelvan una vez procesada.
Desde el momento en que las organizaciones abren su casilla de correo electrónico y comienzan a participar en circuitos de intercambio de información, rápidamente los flujos y fuentes de información se multiplican, debido, entre otros factores, al hábito que tienen muchos usuarios de "tomar prestadas" las listas de direcciones de mensajes que reciben para conformar sus propias listas de distribución1.
Ligado a lo anterior está el problema de los mensajes que llegan repetidas veces a través de diferentes listas. Si bien una cierta duplicación puede ser inevitable, el problema empeora cuando los mensajes se multiplican sin mayor criterio de contenidos ni de destinatarios y con cero valor agregado.
Al abordar este punto, una representante del movimiento de mujeres fue contundente: "Estamos ante un gran problema porque con la Internet muchos compañeros y compañeras se han dedicado al panfletismo electrónico, acaso pensando que se colocan en una posición de vanguardia en la 'guerra digital', bombardeando a la dirección e-mail que caiga en sus manos con mensajes que rastrean en otros sitios, porque de su propia cosecha nunca aparece nada. Y lo peor es que estos panfletarios/as se atraen y cada cual reproduce lo de los/as otros/as, que para desgracia de quienes estamos en sus listas eso significa que recibamos el mismo mensaje 5, 10, y más veces. Seguramente ellos/as se sentirán realizados/as, pero creo que no se dan cuenta del daño que están haciendo a las organizaciones. No se si es la tara del vanguardismo, de gente despistada o de egos que quieren brillar con luz ajena pero como diciendo aquí estoy. Lo que sea, mi sensación es que son gente con mentalidad de aspiradoras, que recogen todo lo que les cae y luego lo echan a quien pase por el camino".
El sentir generalizado de las organizaciones es que sólo desearían estar en las listas de quienes producen, mas no de aquellos que solamente reproducen y se contentan con utilizar indiscriminadamente la función "forward". No obstante, la situación no es tan simple, como subraya una comunicadora de una organización rural, debido a que "muchas de esas personas que se dedican a reproducir mensajes son amigas de la organización, no podemos decirles que ya no nos envíen más, siendo que de 100 mensajes que mandan si utilizamos dos o tres es como mucho".
Pero también la velocidad de la comunicación electrónica impone ritmos y tiempos a los que no han estado acostumbradas las organizaciones. Entonces, estas se ven rebasadas en su capacidad para procesar y responder a las múltiples demandas y requerimientos que vienen ya no sólo de sus respectivos países sino de todo el mundo. Casi todas se quejan del problema de tiempo que ello ocasiona. Para unas, constituye prácticamente un estorbo. Otras señalan que es preciso contar con una persona a tiempo completo para poder administrar la información, pero pocas pueden permitírselo.
El responsable de comunicación de una organización indígena ecuatoriana explica que a veces recibe entre 400 ó 500 mensajes diarios, cuyo procesamiento toma mucho tiempo ya que "la información que se pasa a los dirigentes es la que es clave, muy sintética, elaborada, didáctica y sirve para explicar lo que pasa en el planeta". Por eso, "cuando vemos, en las primeras líneas, que son muy generales o temas muy repetitivos o ajenos a la realidad nuestra, inmediatamente los vamos eliminando", acota, precisando que, en cambio, "hay otros mensajes que requieren un nivel de solidaridad, de urgencia, en relación a la situación que están viviendo pueblos indígenas o algunas otras sociedades y entonces damos paso a eso".
El hecho es que para la mayoría de organizaciones sigue siendo una materia pendiente desarrollar los mecanismos que permitan diferenciar con agilidad la información útil de la que no lo es, discernir cuáles mensajes ameritan una respuesta inmediata y cuáles pueden esperar, en fin, cómo desenvolverse en este mundo de abundante información.
Un dirigente campesino mexicano comenta las dificultades que enfrenta su organización para procesar los temas. "La mayoría de las organizaciones son del interior, entonces no se pueden crear equipos más amplios que ayuden en la información, que por ahora nos satura, pues no hay capacidad humana para procesarla, en temas complejos como los transgénicos, o el uso de plaguicidas en América Latina".
Un elemento que empiezan a utilizar las organizaciones para responder a la sobreinformación es aprender a discriminar las fuentes; es decir identificar y utilizar las fuentes creíbles y de mayor utilidad para el trabajo organizativo y político, y desechar aquellas que aportan muy poco.
Procesar y ordenar la información que llega es sólo una parte de los nuevos desafíos. Con el acceso a la Web se abre un gran abanico de posibilidades para quienes desean investigar y buscar activamente fuentes específicas de información. Las organizaciones que se han metido a navegar en este mar de informaciones señalan hacerlo varias veces por semana y otras muy esporádicamente.
Los sitios Web más visitados son los de las coordinaciones continentales a las que pertenecen, las páginas referidas a su respectivo sector, además de los buscadores y portales más conocidos (Altavista, Yahoo, Lycos, Ole, Google), y los sitios Web de varios periódicos.
En cuanto al tipo de información que buscan, se menciona entre otros: noticias de actualidad; datos estadísticos de su sector o temas específicos de su red; proyectos productivos, asuntos ambientales y de turismo; temas de comercio y servicios públicos; derechos humanos; derecho a la vivienda y a la tierra; temas de capacitación; movimientos sociales y tendencias del neoliberalismo. Aparte de estos temas, indagan sobre el quehacer de otras organizaciones similares, de ONGs nacionales e internacionales y sobre las noticias de la misma organización divulgadas por otros sitios Web.
Si bien las organizaciones dicen que generalmente encuentran lo que buscan, tienen también expectativas de encontrar otro tipo de información que no hallan en los sitios Web consultados. Entre otros, la que se refiere a estadísticas actualizadas de su país; asuntos técnicos relacionados con estrategias de desarrollo del campo; información sobre procesos organizativos en el ámbito mundial; temas sociales y movimientos afines (como mujer, género, raza, racismo, movimiento afro); y manuales de elaboración de proyectos.
Los problemas encontrados tienen que ver con el limitado tiempo de uso, lentitud de las conexiones, páginas muy pesadas, costo de las conexiones, y el predominio del inglés.
Generación de información propia
La Internet, por su carácter interactivo, no sólo ofrece posibilidades de recibir información, sino, a la vez, de generar información propia, potencial que en general es muy poco aprovechado, por la fuerza con que se ha implantado la cultura del consumo. Algunas de las organizaciones participantes en esta iniciativa tienen, desde hace algún tiempo, prácticas de producir información e incluso canales propios de difusión. La información que generan se refiere principalmente a temas de actualidad nacional, coyuntura política, violaciones de derechos humanos, acciones urgentes, temas organizativos, campañas de solidaridad, entre otros. También difunden sus conquistas e informan sobre sus propuestas, congresos o encuentros y acciones.
Esta información se difunde a través de los periódicos, revistas o boletines que editan algunas organizaciones nacionales o redes regionales, dirigidos principalmente al interior y al entorno de la organización. Algunas también producen programas radiales o videos, u ocasionalmente editan libros. Muchas emiten, regular u ocasionalmente, comunicados dirigidos a la prensa nacional.
La mayoría estima, sin embargo, que es muy poca la información propia difundida con relación a los grandes volúmenes que reciben a través de Internet. Entre las múltiples razones citadas para explicar este hecho, figuran la carencia de recursos humanos capacitados, la precariedad de infraestructura o la insuficiente ponderación de la importancia de hacerlo. Pero más que nada, uno de los principales obstáculos es la carencia de políticas al respecto. Pues, justamente, cuando existe una decisión política, por lo general se busca la manera de superar estos desbalances.
Otra razón podría ser que ellas no valoran que sus propias experiencias de construcción de propuestas o de nuevas formas de organización puedan ser noticia y, por tanto, no las comunican. Algunas han comentado que a veces ni al interior de la propia organización se comparte esta información de un sector a otro. O bien, cuando se produce una información valiosa, a veces "muere en la máquina burocrática interna", como dice un dirigente brasileño; o sea, no se le da mayor repercusión.
¿En qué medida el hecho de estar conectado a Internet puede ser un soporte para la generación de información propia? De hecho, no es evidente que sea una fuente prioritaria para las producciones propias de las organizaciones nacionales, que generalmente están basadas en sus experiencias internas o en fuentes directas. Al menos así lo confirma un dirigente del MST-Brasil al señalar que: "El periódico, para su elaboración, podría prescindir de Internet -explica-; sólo hay aquella página de los luchadores que se tiende a buscar más en Internet. Para la radio, tenemos un programa que va para 1200 radios, pero ahí más bien hacemos entrevistas a personalidades nacionales que las radios no tienen posibilidad de hacerlas, aparte de temas muy específicos".
El caso puede ser distinto para una coordinación regional, que recibe la mayor parte de la información de sus integrantes o instancias fraternas a través de este canal.
Pero en otro sentido, la Internet sí abre potencialmente nuevas oportunidades de difusión a partir de las fuentes recibidas. Por ejemplo, al compilar información sobre temas internacionales que conciernen a su sector, con un mínimo de procesamiento y complementándolo con algún contenido nacional, la organización puede constituirse en fuente de consulta para la prensa nacional.
La Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI) de Chile reconoce que este medio le ha permitido tener una experiencia hasta entonces inédita: preparar un expediente sobre los efectos de los plaguicidas, a partir de información recibida por Internet, que entregó a diferentes medios: TV, radios, periódicos. Algunos medios utilizaron el material y el tema se difundió, si bien no siempre dieron crédito a la organización que hizo llegar la información.
Sin embargo, por lo general, es poco el uso que se da a las fuentes de Internet en este sentido. Y cuando se las utiliza para la difusión, generalmente se aporta poco valor agregado, o sea, se redifunde la información ya elaborada.
Pero la relación entre uso de la Internet y la capacidad de difusión de una organización es compleja y es a menudo difícil establecer una relación directa de causa efecto. Por ejemplo, la repercusión que logre una organización en el plano internacional, en el caso de una situación de emergencia, en la cual la difusión a través de Internet puede ser un ingrediente importante mas no el único, a su vez puede incidir indirectamente en la cobertura por parte de los medios nacionales.
En coyunturas de movilización, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) comenta que ha enviado pedidos de acción urgente, incluso con fotografías de las víctimas mortales de la represión, por correo electrónico, a una lista que incluye personas amigas, movimientos indígenas, organismos y redes de derechos humanos y ecologistas de América Latina, América del Norte y Europa. "Estos enviaron no sólo cartas de apoyo al movimiento indígena sino que hicieron llegar centenares de pedidos al Presidente de la República para que cese la represión y se siente a una mesa de diálogo". Los medios nacionales, informa el responsable de comunicación de la organización, viendo el impacto internacional de la noticia, se vieron obligados a dar una mayor cobertura a la problemática, no sólo de cara a su audiencia nacional, sino sobre todo para responder a la expectativa internacional sobre sus respectivas ediciones en Internet.
El correo electrónico para la difusión
La información que las organizaciones difunden a través del correo electrónico y listas de distribución es, al menos en un primer momento, la misma información que producen para la comunicación impresa (comunicados, documentos, revistas). Los temas, según indican, se refieren principalmente a denuncias y, en menor medida, a información sobre sus actividades, coyuntura, campañas de solidaridad, eventos o derechos. Frecuentemente, los pasos iniciales en este campo se dan como respuesta a alguna situación de emergencia, como la necesidad de denunciar y buscar solidaridad frente a un caso flagrante de violación de derechos básicos o una movilización importante.
En Nicaragua, durante la Marcha por la Vida (1999) se visualizó la importancia de la difusión por correo electrónico para la proyección internacional: primero, por los mensajes de solidaridad que llegaron, luego por la difusión hacia el exterior y, finalmente, porque permitió un seguimiento en el ámbito de la opinión pública.
Pero aunque se cuente con un mecanismo de distribución establecido, la producción de información tiende a fluctuar según las coyunturas: cuando los conflictos sociales se agudizan y las organizaciones se involucran en luchas y acciones colectivas, los flujos de información llegan a los picos más altos, sin embargo, tienden a decaer apenas las aguas retornan a su lugar.
Este hecho es digno de notar, pues se da sobre todo desde la introducción del correo electrónico (y en menor medida el fax). Anteriormente, cuando la difusión dependía del correo postal y los ritmos eran otros (o sea, hasta inicios de los años 90, por lo menos), la tendencia era inversa: en las situaciones de emergencia era cuando la información dejaba de fluir hacia el exterior -sea por bloqueo y represión, sea porque las urgencias del momento impedían priorizar las actividades de difusión. La facilidad e inmediatez de la difusión por correo electrónico parece haber incidido para ayudar a superar este bloqueo. El resultado ha demostrado la gran importancia de este cambio, pues permite que se manifiesten expresiones de solidaridad internacional, que en ciertas ocasiones logran incidir en la actitud de las autoridades, en tanto se sienten estar bajo la mira del mundo.
En efecto, las organizaciones consultadas perciben que el correo electrónico y las listas de distribución les permiten llegar a un entorno solidario, sea nacional o internacional, de organizaciones fraternas o afines, las cuales a su vez pueden utilizar la misma vía, complementada por el fax, cartas etc., para expresar su solidaridad. Las organizaciones valoran estas posibilidades de difusión, pues perciben que les permiten tener una comunicación más directa y multiplicadora hacia el exterior, con información actualizada sobre sus procesos sociales. Así mismo, reconocen que el uso que hacen del correo electrónico para difundir información es todavía limitado.
Algunas organizaciones están abriendo, incluso a través del correo electrónico, canales directos e inmediatos de información hacia los medios, lo que es especialmente útil en las coyunturas de mayor conflicto.
La difusión en la Web es percibida por las organizaciones sociales como un paso más elevado y complejo que la difusión por correo electrónico y listas. Y es que, de hecho, es una forma de comunicación cuyos formatos pueden ser tan o más variados que los impresos: desde un folleto de presentación hasta un libro, pasando por una revista o un banco de datos, e incluir hasta programas de radio y televisión.
Así, el sitio Web de una organización o coordinación social puede contener a la vez información de presentación básica (qué es la organización, su historia, sus componentes), sus documentos fundamentales (de congresos, declaraciones claves); también información más puntual y ágil sobre sus actividades, luchas, propuestas ante la coyuntura, pedidos de solidaridad; incluso puede incorporar elementos culturales, como archivos gráficos, música, etc.
Un sitio Web puede, además, combinar varios de estos formatos, con una flexibilidad que no ofrecen los impresos, en cuanto a frecuencia de actualización, posibilidad de vincular directamente los diferentes contenidos y niveles de información y la opción de destacar, según el momento o el espacio, aspectos distintos. Con la ventaja adicional de que la Web permite ordenar los diferentes tipos de contenido por categorías o temas, y diferenciar su presentación. Pero ello exige una cierta planificación.
Casi todas las organizaciones consultadas en el marco de este estudio, o tienen sitio web o están camino a crearlo. Muchas veces un factor de motivación es la demanda externa ("todo el mundo nos pregunta si tenemos página web"), lo cual hace que las organizaciones perciban que es una manera de tener presencia y responder a una expectativa ya existente. Y es que, al ser organizaciones que se han convertido en actores sociales reconocidos por su capacidad de movilización y la justeza de sus demandas, despiertan el interés público y son muchos los que quieren conocer sobre su historia, su trayectoria y sus planteamientos. En esas circunstancias, a las organizaciones les resulta más práctico remitir a quienes les piden información hacia sus páginas web, con la ventaja de que estas pueden ser consultadas en cualquier momento y desde cualquier lugar, y no requieren de respuestas individuales.
"Cuando una persona quiere conocer la organización o nos pide información sobre una u otra actividad, le indicamos que tenemos una página, que la puede consultar, y que puede entrar en contacto con nosotros para enviarle fotos o textos complementarios", señala al respecto una comunicadora del MST-Brasil.
A menudo la presencia inicial en la Web se limita a una página de presentación de la organización (su carácter, objetivos, estructura, directiva). Mientras la organización no haya definido un plan de desarrollo, esta página bien puede quedar sin modificar durante semanas o meses. Aquellas organizaciones que han comprendido que el potencial de visibilidad de la organización en la Web, pasa por la actualización regular de información, colocan sus boletines de prensa, documentos, proyectos, etc.
¿Qué ventajas perciben las organizaciones de tener un sitio web? Varias consideran que les ha permitido fortalecer su presencia pública y facilitar el trabajo de relaciones externas. Otras respuestas destacan que constituye una oportunidad para llegar a los públicos jóvenes que son los que más la usan; y se menciona la facilidad de enlazar con las coordinaciones internacionales y participar en mejores condiciones en los eventos internacionales de solidaridad.
Algunos retos de la presencia en la Web
Los mecanismos para crear y desarrollar un sitio Web son poco conocidos para la mayoría de organizaciones, y por lo tanto, el umbral resulta más difícil de cruzar que el uso de correo y listas. Mientras la comunicación por correo electrónico se caracteriza a menudo por una cierta informalidad e incluso espontaneidad, incursionar en la Web es percibido como un gesto más formal. Esta percepción tiene cierto fundamento, debido a la mayor permanencia de la información y su diseño más acabado, pero también al hecho de que potencialmente llega a una audiencia más amplia, cuya composición es desconocida. Es más, se lo considera más complejo técnicamente. Por lo tanto, a menudo se lo posterga, o se lo deja en manos de terceros, con la consecuente carencia de control sobre el proceso.
En la práctica, en varias organizaciones han sido voluntarios o estudiantes de universidades nacionales quienes, con anuencia de aquellas, han tomado la iniciativa de crear el sitio. Esto, sin dejar de ser un apoyo importante, a veces resulta una salida fácil y no necesariamente significa que la organización asuma las implicaciones o le dé seguimiento cuando los voluntarios se van. En otras casos, se confía el sitio a grupos de solidaridad en el exterior, que generalmente lo hacen en su tiempo libre. O bien se abre una página de presentación en algún organismo externo con reducidas posibilidades de actualización.
Esta dificultad de asumir la producción técnica se debe, en parte, a la forma en que hasta ahora se ha desarrollado el software, que prácticamente obliga a recurrir a personal técnico especializado sea para diseñar las páginas, sea para colocarlas en el sitio, aunque la tecnología permite crear soluciones más fáciles. Cuando se depende de la solidaridad externa, la organización no controla los tiempos y a menudo la información llega a destiempo, lo que, de hecho, restringe enormemente la posibilidad de responder oportunamente a las coyunturas. Además, aún cuando el trabajo de diseñar y subir manualmente la información al sitio se hace internamente, algunas organizaciones encuentran que es exigente en tiempo y recursos humanos. Así, en la práctica, de las organizaciones que participaron en el estudio y que tienen sitio Web, sólo una actualiza al menos semanalmente la información, las demás cada 15 días, esporádicamente o casi nunca.
La dificultad de producir y subir información con regularidad es susceptible de incidir en el impacto del sitio, pues cuando un visitante abre varias veces una página Web y no encuentra información nueva, generalmente no vuelve al sitio.
No obstante, las organizaciones reconocen que el problema de fondo reside más bien en la carencia de políticas, como también en la falta de mecanismos para convertir la propia experiencia y accionar de la organización en noticia. Son pocas, todavía, las organizaciones que han llegado a elaborar una política para su sitio web, integrada con una política general de comunicación y sus programas de acción.
A veces existe una visión de lo que se quisiera difundir, pero mientras no esté integrado como proyecto del conjunto de las instancias de la organización, no puede prosperar.
La CONAIE de Ecuador, cuyo sitio web está principalmente enfocado en la coyuntura (http://conaie.org), indica: "tenemos previsto desarrollar una página web que nos permita dar cuenta de lo que somos los pueblos y las nacionalidades indígenas, de lo que producen, las prácticas espirituales, medicinales, de los sistemas de comercialización, del desarrollo de la biotecnología, tenemos un archivo fotográfico y en video, pero para colocarla no hemos tenido el tiempo y los recursos para poder alimentar la página web". Para ello quieren también conectar a sus bases, para que "las organizaciones puedan alimentar la parte correspondiente a su pueblo, es decir, que los tsáchilas alimenten permanentemente la información correspondiente a la nacionalidad tsáchila, lo mismo los sionas secoyas, etc. Con ello descentralizamos la información".
Otro problema son los ritmos que impone Internet, muy rápidos en relación al ritmo con el cual se ha acostumbrado a funcionar la mayoría de organizaciones. La simultaneidad que caracteriza al medio presiona hacia respuestas inmediatas, a la información al día. Pero en muchas organizaciones la producción de información sigue los ritmos de la época del impreso. Los esquemas son los mismos que imperaban para producir los periódicos, boletines, revistas, comunicados de prensa, etc., a veces sin percatarse de las nuevas exigencias y requerimientos de los espacios virtuales. Estos problemas no son exclusivos de las organizaciones sociales sino más generalizados, y están relacionados con el poco conocimiento de las características particulares de la Internet.
Las organizaciones sociales perciben que la Web es un instrumento para el relacionamiento internacional. Sin embargo, por lo general la información que producen es concebida más bien para una audiencia local. Para que sea comprensible hacia fuera, muchas veces necesitaría de una mayor contextualización (antecedentes indispensables, ubicación precisa de lugares, tiempos, explicación de siglas, etc.). Algunas organizaciones adaptan su información en este sentido antes de subirla a la Web, pero no todas lo hacen por que no tienen los recursos humanos para ello2.
"No hemos medido el impacto de la web, pero tenemos correos electrónicos y llamadas telefónicas que nos dicen: 'por favor actualicen la web, necesitamos este tipo de información; en la web se plantea la plurinacionalidad, queremos que nos digan qué significa la plurinacionalidad, el Estado multiétnico'; esto nos va dando la medida de que la usan estudiantes, investigadores. Yo creo que en el extranjero hay mucha más atención de las páginas web y nos piden este tipo de información", comenta un comunicador de la CONAIE de Ecuador.
Una de las dificultades con la publicación en la Web es saber, justamente, a quién se dirige y quiénes lo visitan, pues la audiencia no es visible y no siempre es fácil de identificar. Incluso organizaciones que han elaborado una política para la Web no siempre tienen claro si se dirigen al público en general o a una audiencia más específica: por ejemplo a organizaciones fraternas, a la solidaridad internacional, a medios de comunicación, estudiantes y académicos, etc.
Entre los factores externos que influyen en la audiencia de un sitio Web está el idioma. Los sitios únicamente en español tendrán una audiencia principalmente en América Latina y España. Para las organizaciones sociales, la posibilidad de difundir en otros idiomas pasa, generalmente, por la colaboración voluntaria de grupos de solidaridad, en cuyo caso el ámbito de cobertura se amplía.
Es el caso del Movimiento Sin Tierra de Brasil que tiene su sitio en portugués (http://www.mst.org.br) dirigido principalmente a lo interno. El idioma limita una difusión más amplia, por eso ha creado un sitio en español (dentro de la CWMS: http://www.movimientos.org/cloc/mst-br) para América Latina, y sitios en inglés, italiano y alemán, manejados por grupos de solidaridad en Europa.
Asimismo, entre las organizaciones indígenas de América Latina, son pocas las que manejan su propio sitio Web o incluso no tienen acceso a la Web, sin embargo, cuentan con sitios en inglés creados por grupos de solidaridad en EE.UU., Canadá o Europa. Estos reciben la información por correo electrónico, la traducen y colocan en las páginas Web de las organizaciones.
Otro problema reconocido es el de la utilización de diseños que dificultan la navegación y la lectura. Con frecuencia esto se produce cuando se deja el diseño en manos externas que hacen un uso exagerado de gráficos pesados y animación, cuyo atractivo y encanto se evapora rápidamente ante la lentitud del acceso, que, para muchas organizaciones latinoamericanas que conectan a la Web con equipos lentos o líneas congestionadas, significa que nunca volverán. Un diseño de las páginas muy cargado de texto también puede dificultar la lectura o la posibilidad de bajar los textos para imprimirlos en papel3.
Un último, pero importante factor que limita la visibilidad, es la falta de promoción de los sitios, o de vínculos con otros espacios. Quedan, así, como gotas en el océano. Algunas organizaciones están contentas de haber recibido 200 visitas en seis meses, lo cual es poquísimo para este medio, y expresa un desconocimiento de las posibilidades de difusión que implica este sistema.
Una de las características de los actuales procesos de organización social es la importancia que se le asigna al funcionamiento democrático y participativo. Sin embargo, muchas veces tal disposición en la práctica termina diluyéndose por razones de costos financieros (pasajes para reuniones, llamadas telefónicas o faxes de larga distancia nacional, etc.). De ahí que muchas organizaciones han visto que la Internet puede ser un importante recurso no sólo en términos de ahorro de dinero y tiempo, sino también para efectivamente establecer una dinámica permanente de consultas y de intercambio de información. Disposición que, no obstante, choca con los problemas de infraestructura, pero sobre todo de formación y de crear el hábito del uso de Internet entre la dirigencia.
En ANAMURI, organización chilena de mujeres campesinas e indígenas, señala una dirigenta, "de partida no queríamos hacer una organización jerárquica, pero por el alto costo de reunir cada dos meses a la directiva, tuvimos que establecer un ejecutivo, que se reúne mensualmente, y la directiva en pleno se reúne con menos frecuencia, y eso deja al 50 por ciento del directorio fuera de la toma de decisiones generales. Recurrimos a consultas telefónicas sobre las decisiones a tomar, pero ello tampoco lo resuelve, pues se cae en el formalismo... Ya es un acuerdo que está ganado desde el primer momento". Es más, la cuenta mensual telefónica supera la del arriendo.
Apreciando que el correo electrónico podía contribuir a solventar esta situación, decidieron abrir casilleros electrónicos en un portal de carácter comercial para cada una de las coordinadoras regionales. Ellas, desde los cibercafés, las universidades, escuelas u ONGs amigas, "bajan" los mensajes que se les envían regularmente desde la coordinación nacional. Y así, acota la dirigenta, "por lo menos hemos logrado tener un equipo de dirección intermedio medianamente informado, con esto tratamos de que la toma de decisiones sea colectiva, y eso nos permite emitir una opinión y conocer lo que está diciendo la otra. Nuestra aspiración es tener un sistema de comunicación interna, es decir tener a la organización conectada en redes, ojalá en cada región pudiéramos tener el computador y la conexión"
Esta aspiración de ir hacia un funcionamiento interno en red aparece como una constante en el grueso de organizaciones, reconociendo que la forma tradicional de transmisión oral se ha tornado insuficiente. Como anota un dirigente agrario hondureño: "Mantenemos el esquema de que cada miembro de la junta directiva lleva a sus bases las decisiones de la junta, y esa misma persona informa del accionar y de las cosas que está haciendo su organización en la base. Definitivamente creemos que esto tiene que cambiar, que la comunicación es el más grave problema que tenemos, y se siente tanto en el ámbito nacional como regional".
En la CONAIE de Ecuador, señala un responsable de comunicación, "queremos desarrollar una serie de telecentros, espacios múltiples de comunicaciones en los cantones, en las parroquias y de ser posible en las comunidades. Nosotros estamos alentando a que los compañeros en los centros educativos y otros puedan contar con casilla electrónica porque estamos viendo que la comunicación electrónica puede servirnos para mejorar los niveles de comercialización, si necesitamos, por ejemplo, unos 500 quintales de arroz, yuca, plátano, etc. podemos comunicarnos con los compañeros de la Costa o de la Amazonia, es decir podemos comercializar, abaratar costos y eliminar a los intermediaros que se llevan una gran parte. Con esto le estamos viendo a la comunicación electrónica como un elemento de fortalecimiento organizativo que nos permita interactuar en todos los órdenes de la vida: la educación, la economía, producción de conocimientos, etc.".
Internet ha contribuido a descentralizar y desconcentrar los flujos de información, tanto a lo interno como hacia la sociedad, reconoce un dirigente del MST brasileño, precisando: "Antes, con el telex y fax, todo estaba centralizado en la secretaría nacional y de la nacional iba para los estados. Hoy no, los propios estados han adquirido la capacidad de ellos mismos hacer la irradiación directa a los otros estados. Con esta red, los sectores igualmente han organizado sus propias listas con destinatarios preferenciales, con lo específico de ellos. Han adquirido -se puede decir- vida propia para comunicarse. Se descentralizó más este asunto. Hoy en la nacional recibimos lo mismo que va para otros estados, somos un destinatario más".
En el curso de las consultas, se mencionó también uno que otro caso de reponsables que guardan la información, no la comparten o lo hacen parcialmente. Sin embargo, la tendencia es a internalizar que la información mientras más circula más se enriquece; por ejemplo, mientras más ampliamente se conozca dentro de la organización sobre las relaciones que ésta mantiene en el seno de una coordinación regional, mayor será el sentido de pertenencia a la coordinación y mejores sus posibilidades de propuesta y solidaridad en este marco.
En general, entre las organizaciones consultadas hay un reconocimiento de que la fluidez de la información facilita los procesos de consulta, formación de opiniones, construcción de consensos y toma de decisiones colectivas, es decir contribuye a democratizar la vida interna, a que las resoluciones que se toman en las direcciones nacionales o regionales puedan ser inmediatamente comunicadas a las organizaciones de base, por más lejos que se encuentren. Y, además, que facilita el mejor desenvolvimiento de los eventos internos: si previamente los dirigentes reciben, vía comunicación electrónica, la agenda y los documentos de la reunión estarán en mejores condiciones de participar y provechar de mejor manera el tiempo.
No obstante esta comprensión y más allá de la predisposición que la dirigencia pueda tener en esta materia, de por medio está una serie de barreras que dificultan el camino, que van desde las limitaciones económicas ("una buena parte de nuestras organizaciones de base ni siquiera pueden pagar una línea telefónica"), hasta las de orden cultural ("en nuestro país el índice de alfabetismo es muy alto", "hay una barrera cultural a las nuevas tecnologías"), pasando por los bloqueos de tipo institucional ("la idea de descentralización es buena, pero muy complicada").
Hoy por hoy, lo que se constata es que el funcionamiento en red aparece con mayor nitidez a nivel internacional que a lo interno de las organizaciones. Por lo general, anota una dirigente del movimiento urbano popular de México, "interactuamos mejor a nivel de redes continentales y sobre todo por sectores, como es el caso de las mujeres, que los diferentes grupos de mujeres en el mismo país, ni se diga entre sectores diferentes". Tal parecería que mientras más se abre el compás mejor funcionan las redes, como lo testifica una de las animadoras de una campaña internacional, "es más fácil y rápido sostener un debate, tomar decisiones y poner en marcha un plan de acción a nivel de las coordinaciones de los tres continentes, que hacerlo a nivel continental. Lograr que la información llegue, se multiplique y logre engancharse con los procesos sociales, crea un conflicto permanente, porque la demanda y las posibilidades de trabajo se mueven a ritmos distintos y tienen posibilidades diferenciadas de participación". Aunque los datos recogidos parecen indicar, al menos como hipótesis de trabajo, que estos desfases no se dan cuando se trata de organizaciones que han articulado a lo interno un funcionamiento en red.
El hecho de estar participando en dinámicas conjuntas en redes y coordinadoras sectoriales motiva a las organizaciones a compartir entre ellas su realidad, ideas, propuestas, experiencias. Ese compartir les deja visualizar con mayor claridad que su situación no es aislada, que los problemas que viven también se presentan de manera similar en otros países, que las respuestas que cada cual ha ideado pueden ser una fuente de inspiración para las demás, pero igualmente les ayuda a ubicar las problemáticas globales en torno a las cuales actuar conjuntamente.
Es, por ejemplo, lo que ha ocurrido entre las mujeres en el seno de la CLOC. El contacto e intercambio entre, por un lado, organizaciones de mujeres campesinas, y por otro, comités de mujeres dentro de las organizaciones mixtas, ha significado que cada cual descubra que los problemas y resistencias que enfrentan no les son únicos; como consecuencia, se sienten empoderadas para justificar y defender sus demandas en su respectivo contexto nacional.
Estos intercambios entre organizaciones muchas veces son primero presenciales. Pero una vez establecida la relación y la confianza, el mantenimiento de la relación vía Internet constituye un refuerzo y prolongación de los encuentros. Toda vez, para entender cuál es el aporte de Internet a estas dinámicas, no basta analizar qué pasa por ese canal. Sería algo así como tratar de entender la relación entre dos personas por sus conversaciones telefónicas. Más bien la comunicación electrónica se vuelve un componente de una relación mucho más compleja, que pasa por diversos canales; pero cuya frecuencia de contacto y calidad de intercambio se ven transformadas con la incorporación de Internet.
Uno de los aportes de utilizar las redes electrónicas para las actividades de coordinación, coinciden en señalar las organizaciones consultadas, es que permiten que la información fluya entre todas ellas -o al menos entre las "conectadas"- y que todas puedan participar en la toma de decisiones; aunque también concuerdan en que esta última posibilidad no necesariamente se da, de modo que las decisiones tienden a ser adoptadas por las organizaciones más dinámicas. Con todo, a diferencia de lo que pasaba antes, subraya un dirigente campesino de Centroamérica, "ahora ya no se puede decir: 'no sabíamos', 'tomaron las decisiones a nuestras espaldas' o cosas por el estilo; si teniendo la información, no nos pronunciamos, ya es nuestra responsabilidad".
Por el carácter incluyente que tienen, en estas coordinaciones existe una fuerte preocupación por aquellos miembros que se quedan fuera de las redes, y por tanto, al margen de la información y de la toma de decisiones. Sin embargo, no queda claro cómo tal preocupación se traduce en respuestas efectivas para evitar que la "lógica de los flujos" termine por subordinar el curso de dichos procesos organizativos. En un mundo marcado por la presión de ritmos acelerados, a la postre son los "conectados" quienes finalmente pueden dar su palabra cuando, por ejemplo, se trata de consensuar sobre la marcha acerca de un pronunciamiento público o situaciones similares.
Debemos reconocer, señala una integrante del movimiento de mujeres, que "los tiempos de los movimientos y de los procesos sociales no son los mismos que los tiempos de la Internet. En tiempos de Internet las cosas se aceleran mucho, y no todas las organizaciones están en medida de seguir ese ritmo. Incluso la tecnología puede llegar a ser un estorbo, si no se tiene una estrategia de comunicación. Las nuevas tecnologías de comunicación multiplican las potencialidades, pero también las brechas".
De manera general, se reconoce que las listas electrónicas de intercambio interno funcionan con altibajos y que la mayoría de mensajes que circulan corresponde a denuncias e información sobre hechos que suceden en los diversos países, particularmente cuando una organización miembro se encuentra involucrada. Aquellas también han permitido que se extienda al conjunto temas específicos abordados inicialmente por una u otra organización. Así por ejemplo, un dirigente campesino-indígena andino reconoce que su organización "tomó en serio" el tema de los transgénicos, gracias a las informaciones enviadas a la lista CLOC por "organizaciones fraternas de otros países".
En momentos críticos -como violaciones flagrantes a los derechos humanos-, se han implementado también acciones urgentes aprovechando que la Internet, al actuar en tiempo real, ofrece grandes posibilidades de sincronía. Es así como, en un lapso determinado de tiempo las organizaciones han respondido a llamados de solidaridad para incidir en un punto específico, transformando su debilidad (tamaño y dispersión) en una fortaleza, lo que deviene clave en el juego internacional de presiones.
Así mismo, este recurso tecnológico también ha permitido coordinar acciones y movilizaciones de manera sincronizada, salvando las barreras del tiempo y la distancia, y dar cuenta de las mismas sobre la marcha, reforzando la cohesión interna y aportando a un mayor impacto público tanto en el plano internacional como a nivel interno. Un reciente ejemplo de ello sucedió el 17 de abril de 2001, con ocasión del "Día Internacional de la Lucha Campesina", promovido por la organización mundial Vía Campesina, de la cual es integrante la CLOC.
Una buena parte de las organizaciones consultadas participa también de otras redes temáticas (uso de los plaguicidas, comercio justo, deuda externa, etc.), tanto para enriquecerse con información de primera mano como para establecer alianzas puntuales (por ejemplo con organizaciones de ecologistas, de consumidores, de derechos humanos, etc.), involucrarse en campañas y acciones urgentes y participar en eventos internacionales.
La experiencia alcanzada en el trabajo de red incluso es reproducida en otros ámbitos, como cuenta una dirigente de ANAMURI: "recogiendo la experiencia que teníamos de la CLOC la trasladamos a la Red de Acción contra los Plaguicidas en América Latina, RAPAL, que pese a ser un movimiento de ONGs e investigadores no tenía conexión en redes".
En la dinámica de las coordinaciones y redes sociales aquí contempladas, las campañas han jugado un rol altamente dinamizador, como una especie de "lubrificante" para ponerlas en acción, tanto a lo interno como en la interrelación entre ellas y otros procesos y sectores sociales. Pero hay una en especial que ha sido clave para los desarrollos particulares de aquellas como para el accionar en conjunto que se expresa en la CWMS: El Grito de los Excluidos/as, que de cierta manera viene a ser una continuidad de la Campaña de los 500 años.
El Grito de
los Excluidos/as
El
Grito de los Excluidos/as nace en Brasil en 1995 por iniciativa de la
Conferencia Nacional de Obispos y de los movimientos sociales del
Brasil, para llamar la atención sobre las situaciones de
exclusión que genera el modelo neoliberal. En el transcurso de
1999 se extiende a América Latina, teniendo al 12 de octubre
como la fecha simbólica para la protesta general que se lleva
a cabo bajo el lema: "Por Trabajo, Justicia y Vida".
En
el año 2000, el Grito da saltos cualitativos y cuantitativos,
pues pasa a convertirse en una movilización continental
permanente que arranca en los primeros días de septiembre y se
extiende hasta la tercera semana de octubre. Pero además,
porque se traza una estrategia de convergencia con otros procesos e
iniciativas que apuntan al mismo camino, esto es con la Marcha
Mundial de las Mujeres contra la violencia y la pobreza, el Jubileo
2000, el movimiento contra el racismo y la coalición que en
Estados Unidos lucha por la regularización de los inmigrantes
indocumentados y la reunificación inmediata con sus familias,
entre otros.
La
rapidez con la que se extiende sin duda se debe a la profundidad y
gravedad que ha alcanzado la exclusión social pero también
al hecho de que este espacio convergente no requiere crear una
estructura propia, pues se basa en un tejido que se ha ramificado a
partir de redes sociales interconectadas ya existentes, entre ellas
la CLOC y el FCOC, y se nutre del dinamismo de movimientos campesinos
e indígenas, sindicales, ecuménicos, de derechos
humanos, ONGs y otras entidades. Este proceso se complementa con los
criterios de descentralización, flexibilidad y libertad de
acción que operan, de modo tal que cada sector, cada país,
pueden hacer su propio Grito e incluir sus propios temas, definir las
modalidades y momentos más adecuados para sus actividades,
etc.
Es
decir, el Grito básicamente ha logrado interconectar a una
diversidad de organizaciones y entidades, por su tamaño y
alcance de acción, por sus motivaciones, áreas de
interés e intervención, por sus metodologías y
lineamientos estratégicos, etc., en términos tales que
cada cual, desde la más pequeña, puede manifestarse y
compartir sus puntos de vista. Y es así que la fuerza de las
acciones reside en la virtualidad de estar enlazadas: en el
imaginario de los protagonistas está presente la idea de la
pertenencia a un movimiento internacional amplio, con lo que las
acciones locales adquieren otro sentido.
Por
las características señaladas, el manejo informativo y
comunicacional basado en un enfoque multiplicador es clave. Los
soportes materiales son mínimos: un afiche y postales, que
sirven para marcar la imagen pública del Grito, el grueso de
esta actividad se realiza por medio de la Internet: junto al sitio
web en varios idiomas (http://www.movimientos.org/grito/) -en el que
se difunde información, se recogen documentos y artículos
y se establecen enlaces hacia sitios de otras entidades afines-,
existe una lista electrónica con las direcciones de los puntos
articuladores que hace las veces de un circuito central, el cual es
alimentado por un boletín electrónico regular y un
flujo permanente de información coyuntural y reflexiones
puntuales, correspondiendo a cada punto articulador multiplicarlos
hacia su entorno, y así sucesivamente. Mas no todo se queda en
la Internet, sino que en los diversos eslabones, indistintamente,
esos flujos informativos son trasladados al papel o utilizados para
programas radiales, etc. Es más, todo ello se complementa con
las iniciativas específicas, grandes y pequeñas,
impulsadas en cada organización, sector o país.
La comunicación es un componente básico de las relaciones humanas que se moldea con los cambios sociales, y que ha pasado a ocupar un lugar central en la vida moderna. Constituida como campo autónomo tan sólo a fines del siglo XIX, su importancia se ha proyectado al compás de la continua y cada vez más acelerada expansión de los medios de comunicación, innovaciones tecnológicas mediante. Lo cual, a su vez, ha conllevado a que éstos establezcan un predominio tal, que se ha tornado común reducir la comunicación a los medios.
Debido a este giro, es muy usual que se hable de "política de medios" como sinónimo de "políticas de comunicación". Pero más allá de ello, el hecho es que si esta preocupación ha cobrado pertinencia y se ha generalizado, se debe a que ahora la incidencia pública pasa por el campo de la comunicación -cuya función central, justamente, es dar visibilidad-, haciendo que el espacio de los medios se constituya en un espacio de disputa estratégica por parte de los diversos actores sociales.
Hasta hace unos tantos años, por ejemplo, con una buena disposición y cohesión interna, unos buenos abogados y una causa justa, una organización sindical tenía una alta posibilidad de salir airosa en un conflicto. Hoy, no necesariamente, si no toma además en cuenta a la opinión pública.
Las organizaciones sociales consultadas asumen que enfrentan un reto en este plano, pues tienen presente que una de sus funciones es afirmarse como actores sociales, portadores de propuestas de cara a la situación del sector que representan y hacia la sociedad, lo cual implica poder gravitar en las agendas públicas.
Un dirigente urbano-popular mexicano expresa elocuentemente esta situación: "Hay una dinámica de los movimientos, que es el resultado de la insatisfacción de las necesidades y de la inequidad; hay sectores de la población que buscan mejorar su situación. Esos movimientos pueden o no plantearse de modo consciente el impactar en la escena pública, concretamente en los sectores de poder. Sin embargo, uno de los elementos para medir la madurez y la profundidad de los movimientos es el que éstos tengan entre sus objetivos la misión de presionar, de movilizarse, de negociar, de incidir en las decisiones del conjunto de la sociedad. Hay una combinación que hay que tener en cuenta, aquella que se da entre tener una causa justa, tener una razón de fondo por la que se está movilizando, tener una propuesta de perfil claro y definido frente a la problemática social y saberla transmitir a la gente".
Pero si bien este señalamiento en términos generales es compartido por las organizaciones, cuando se aborda específicamente el tema de la comunicación se abre un abanico respecto a su valoración y tratamiento. Hay desde las que consideran que "es una tarea prioritaria", hasta aquellas que reconocen que es "una tarea pendiente" debido a otras urgencias, pasando por las que la ven como un asunto de "especialistas" para ayudar a que los dirigentes ganen imagen.
Como sea, todas señalan tenerla presente y tendencialmente empieza a ser considerada como eje transversal de las actividades de la organización, aunque bajo el peso de una tradición que ha identificado comunicación con instrumentos (un boletín de prensa, la producción de un video o un programa radial), o, en el mejor de los casos y en la versión moderna, con los medios de información (prensa escrita, radio, TV, sitio web).
Empero, hay organizaciones que se encuentran empeñadas en superar este enfoque instrumentalista para adoptar un planteamiento político y estratégico global de la comunicación, no restringido a los medios o únicamente a los flujos de información. Tal el caso de la ATC de Nicaragua, que reconoce que con el replanteamiento estratégico procesado por la organización hace unos años, cambió el enfoque de la comunicación que tenía, básicamente centrado en la agitación y propaganda, de modo tal que ella se ha tornado en un componente de las diversas actividades: educación, movilizaciones, campañas, presencia en los medios, relaciones internacionales, etc.
El MST del Brasil, por su parte, ve que de su capacidad de comunicar depende, en buena medida, el haber llegado a constituirse en un movimiento a nivel nacional y contar con el apoyo de la sociedad. "Desde que se tuvo claridad política de que la reforma agraria no es sólo una cuestión de los Sin Tierra, quedó claro que, o implicábamos a la sociedad como un todo o íbamos al fracaso. Es por eso que existe una comprensión de que todo lo que hacemos tiene que comunicarse, tanto a lo interno, para fortalecer la organización, como a lo externo, para mostrar a la sociedad cuáles son nuestras ideas y valores, los resultados de nuestra lucha, qué es la reforma agraria. Así, si se hace una ocupación de tierras se comunica a los municipios, al pueblo; si se vende un saco de frijol producido por nuestros compañeros se comunica a otras personas; una conquista del movimiento, un poema, una canción es comunicación", cuenta una dirigenta.
Los dos casos señalados no son los únicos, pero sí los que más claramente han procesado la necesidad de dotarse de estrategias comunicacionales que respondan a sus objetivos políticos y organizativos. De manera general, las organizaciones comparten el criterio de encarar la comunicación diferenciando dos niveles: uno hacia las bases y otro de cara a la opinión pública, tanto nacional como internacional.
Las organizaciones con mayor desarrollo organizativo cuentan con departamentos de comunicación (generalmente compuestos por comunicadores rentados) con conexión directa a Internet y al menos con algún vehículo de comunicación propio (periódicos, revistas, boletines, programas de radio, etc.). Estos departamentos, en general, disponen de pocos recursos y comunicadores (en el mejor de los casos, tres) que se encargan de múltiples tareas ligadas a la producción para sus vehículos de comunicación propios, las relaciones públicas, la generación de información para los medios, cursos de capacitación, monitoreo de la prensa escrita, etc. En otras, es el dirigente encargado del sector quien se ocupa de estos menesteres, pero por lo general en momentos críticos, como cuando hay que hacer una denuncia frente a un atropello de los poderes públicos o con ocasión de alguna actividad especial.
La utilización de sus medios o canales de comunicación se presenta, obviamente, supeditada a las definiciones establecidas por la organización en esta materia. El MST, por ejemplo, tiene el Jornal Sem Terra, periódico mensual que se publica regularmente desde hace 20 años, como un instrumento prioritariamente organizador; las radios para comunicarse con públicos más amplios; la Revista Sem Terra para llegar al público urbano formador de opinión; y las redes de computadoras para hacer fluir ágilmente información a diversos niveles y ofrecer una base de datos a través de su página Web. Además busca rescatar otros recursos: afiches, exposiciones, conferencias, casetes, videos, venta de productos, etc. para dirigirse al conjunto de la sociedad. Pero, igualmente, hay organizaciones que, al no haber definido un norte, se han quedado en la formalidad del instrumento, o incluso -crisis económica mediante- sin ninguno. Quien no sabe a dónde ir, no va a ningún lado, dice un adagio.
La otra cara de las definiciones en materia de comunicación tiene que ver con los medios masivos de difusión, por el rol que juegan en la formación de la opinión pública. Aquí vemos que prevalece una situación de ambigüedad que va de la condena a la fascinación, no necesariamente como posiciones fijas, sino más bien como una actitud fluctuante. Sin embargo, esta tendencia a enfocar el asunto desde una política comunicacional ha dado pie para que se introduzcan matices. Al menos en dos sentidos: el uno, relativo a las alianzas, y, el otro, respecto a la realidad misma de los medios masivos de difusión.
Los movimientos sociales y los medios identificados como comunicación popular, alternativa, democrática, ciudadana, etc. han caminado juntos durante décadas, pero no es sino últimamente que se están encontrando realmente. Sea porque la lógica instrumental conducía a los primeros a "aprovecharse" de los segundos, sea porque en éstos primaba un cierto "paternalismo" respecto de aquellos, o por muchos factores más, el hecho es que ese caminar juntos se dio en paralelo, con ciertas estaciones en el camino (los momentos mayores de la lucha social) que permitían momentos compartidos. Lo nuevo es que en esta relación se ha introducido el sentido de alianzas, que supone reconocimiento y respeto mutuo, sobre la base de agendas comunes. Y este es un dato que varias de las organizaciones consultadas lo han integrado.
Por otra parte, entre éstas también se está ampliando la percepción de que la crítica a los medios como instrumentos del poder dominante, no debe perder de vista los matices y las contradicciones que existen entre ellos. Hay atisbos de querer aprovechar los resquicios que dejan los medios tradicionales y avanzar en el conocimiento de sus políticas, organización interna, periodistas y escritores democráticos, formas de funcionamiento y los intereses a los que responden.
Veamos nuevamente el caso del MST: para contrarrestar la fuerte ofensiva orquestada por el gobierno federal y la gran prensa para descalificar moralmente y aislar políticamente al MST, éste vio que era preciso hacer una distinción entre medios y periodistas "cooptados por el régimen" y aquellos que tienen una posición ética. Entonces, desarrolla un trabajo de sensibilización de periodistas amigos y personalidades que escriben en la prensa, reporteros de radio y presentadores de televisión. El resultado es que en los grandes medios en ciertos momentos aparecen fotografías, reportajes y artículos con un tratamiento objetivo sobre los Sin Tierra.
En los grandes medios de difusión se puede apreciar que existe una ley no escrita: ignorar a los movimientos sociales, la cual, por lo general, se rompe cuando la lucha social alcanza niveles de conflicto que no pueden ser pasados por alto. "Somos una 'organización noticia' y los medios se ven obligados a abrirnos espacios, esto realmente no es porque los medios estén a favor de nuestras luchas, sino que se ven obligados porque somos una organización seria que hace noticia", dice un dirigente del Consejo Coordinador de Organizaciones Campesinas de Honduras (COCOCH).
Este criterio es corroborado por un dirigente de la CONIC de Guatemala, quien relata que para hacer difundir las posiciones de la organización: "siempre estamos dependiendo de la voluntad que haya en los medios de comunicación de darnos un espacio. En los días que no hay muchas noticias, entonces sí llegan los medios de comunicación a nuestros llamados. Nosotros de hecho somos noticia en Guatemala, pero únicamente cuando hay manifestaciones masivas, de lo contrario el espacio que se nos da es mínimo".
En Brasil, igualmente, para los medios la noticia es el conflicto, señala un dirigente del MST, precisando que se asiste a un "bloqueo sistemático a cualquier conquista que venga del movimiento. Hicimos el lanzamiento de una semilla agroecológica, con una gran cantidad de actividades, pero en la prensa no salió una sola línea". Ante los grandes medios, acota, "siempre estamos con un pie atrás, porque les tenemos mucha desconfianza. Hasta en el momento de mayor énfasis, cuando la prensa estaba siempre encima y todo era noticia4, cualquier cosa, nosotros teníamos la sensación de estar siendo sofocados con la actuación de ellos. Entonces, analizamos: no da para que sigamos por ese camino, ellos nos pueden colocar en escena pero el control es de ellos, después ellos te tiran. Internamente siempre discutimos, no podemos hacer acciones para simplemente tener una repercusión en los medios. Esa es una trampa, porque crea la ilusión de que la cosa está ahí, pero no es. No podemos dejar que la prensa determine nuestro comportamiento, tenemos mucho cuidado con eso. En determinados momentos, incluso consideramos que hasta es mejor no ocupar ese espacio. Consideramos que dentro del movimiento hay cierto marco, en el sentido de que no nos interesa ocupar ciertos espacios, ciertos programas. Y esto ha sido importante inclusive para nuestra base interna, en tanto permite señalar que no cabe ilusionarse con eso".
La responsable de comunicación de una organización campesina-indígena ecuatoriana, por su parte, relata: "Después del levantamiento los medios nos andan dando vueltas, pero todo el tiempo tratan de meternos la mano, incluso de imponernos quiénes deben ser los voceros del movimiento, aprovechando a veces las vanidades o el despiste de los compañeros; pero eso se da porque internamente este punto dejamos suelto. Entendemos que los medios lo que buscan son vedettes, lo cual es radicalmente opuesto a nuestra cosmovisión comunitaria, sin embargo hay compañeros que caen en la trampa por disputas de liderazgos, de falsos liderazgos, que los medios inflan para crearnos problemas internos".
De los testimonios recogidos, queda claro que cuando se producen hechos que los medios de comunicación no pueden silenciar, si la organización no ha creado sus propios mecanismos de comunicación hacia la sociedad que le permita dar a conocer su versión sobre los hechos, lo único que circula es la versión elaborada por la gran prensa, que muchas veces, más que dar expresión a las organizaciones sociales, se orienta a deslegitimar sus acciones. Es más, cuando se llega a niveles de polarización, como ha sucedido en Brasil, Ecuador y México, países que cuentan con fuertes movimientos sociales que cuestionan el modelo económico excluyente (postura que ha logrado legitimarse en la opinión pública), los sectores en el poder, con colaboración desde los medios, han desplegado una estrategia que combina represión, descalificación y hasta criminalización de la lucha social, en un intento de aislarlos y restarles apoyo social y político.
La situación cambia en algo cuando se trata de los medios locales fuera de las grandes ciudades, frente a los cuales las organizaciones -particularmente las campesinas- tienen mayor capacidad de incidencia. Estos medios -sobre todo la radio- son importantes para llegar a las propias bases de la organización y a un entorno local; pero cuando se quedan en ese nivel, se hace difícil tener impacto en la opinión pública nacional.
En términos generales, se puede decir que en las organizaciones se está estableciendo el criterio de que ante los medios la sola crítica no basta, sino que hay que desarrollar acciones para ocupar espacios, sin que ello signifique perder de vista la enorme desventaja que tienen en un contexto en el que grandes corporaciones, tras dos décadas de ajuste neoliberal, se han fusionado y reconcentrado en oligopolios que son propietarios de los periódicos y revistas de mayor tiraje, de los canales de televisión, estaciones de radio, productoras de programas.
Como relata un dirigente campesino colombiano: "los grandes medios de comunicación están tomados por las empresas transnacionales y por los grupos económicos del país: por ejemplo, el grupo Santo Domingo, que es el propietario de las cervezas y de la aviación, tiene la Cadena Caracol y una empresa de televisión, lo mismo pasa con otro grupo que monopoliza las gaseosas y el azúcar en Colombia y es dueño de la otra cadena nacional de radio y televisión". Situación que se replica en los demás países de la región.
La tendencia general es hacia el predominio de los intereses privados sobre los procesos de comunicación y hacia la reducción a su mínima expresión, o, donde sea posible, hacia la eliminación de los medios públicos y comunitarios. Un claro ejemplo de ello es la ofensiva contra las radios comunitarias y populares de América Latina y las fuertes presiones de los medios comerciales para cerrarlas, acusándolas de "piratas" y "clandestinas".
En este contexto es que las organizaciones sociales están dando particular importancia a la Internet. Si hasta hace poco la posibilidad de comunicar hacia la sociedad pasaba casi exclusivamente por los medios masivos de comunicación, cuyo control escapa a las organizaciones, con las nuevas tecnologías se les abren nuevos canales de comunicación, que sin suplantar la necesidad de llegar a los medios masivos, la complementan, con la posibilidad de alcanzar además una audiencia internacional. "Nos permiten, hasta cierto punto, romper los cercos informativos de los medios de información a escala nacional e internacional", afirma un comunicador de una organización indígena.
Es así que en algunas organizaciones este recurso está siendo capitalizado políticamente para "sacar la información hacia el exterior a fin de presionar hacia adentro". Cuando hay un conflicto y la información fluye hacia el exterior -aprovechando la ventaja de la inmediatez que ofrecen las redes electrónicas- hacia puntos receptivos que reaccionan y presionan, se pueden lograr resultados al interior del país. Esto sucedió, por ejemplo, con el caso de la esterilización de las mujeres llevada a cabo en el contexto de los programas sociales del gobierno peruano: "sólo cuando hubo una fuerte presión internacional, el régimen de Alberto Fujimori reaccionó y tomó cartas en el asunto", dice una integrante de la Red de Mujeres Transformando la Economía.
En Brasil, el MST ha dado una gran importancia al trabajo de relacionamiento internacional tanto con las redes, organizaciones y personalidades que los apoyan, como con la prensa internacional, que muchas veces "se muestra más positiva que la prensa nacional". Este trabajo incluye un flujo de información hacia los corresponsales extranjeros, las redes de medios globales y las organizaciones solidarias, principalmente de Europa. Numerosos reportajes han hecho cadenas de TV globales (como la CNN), periódicos de alta circulación como el New York Times de Estados Unidos y medios de España, Irlanda, Inglaterra y otros países europeos. La consecuencia de esta política es que las élites dominantes comenzaron a admitir al MST como interlocutor legítimo, una vez que el Movimiento logró ejercer presión a escala internacional y la causa de la reforma agraria alcanzó altos niveles de aceptación ciudadana en el país.
Algunas organizaciones están combinando las nuevas tecnologías de información y comunicación con otras actividades comunicacionales. El boletín impreso Cimarronas de la Red de Mujeres Afro Latinoamericanas y Afrocaribeñas básicamente se elabora con los materiales que llegan por correo electrónico. En Ecuador, una organización indígena ha utilizado este recurso para enviar sus informaciones a las radios indígenas y a las redes de radios populares y alternativas.
En otras organizaciones como el MST, la comunicación electrónica ha permitido que el periódico circule con noticias y fotografías de actualidad, que son enviadas el mismo día del cierre por los reporteros y colaboradores del periódico. "Hoy es imposible producir el Journal Sem Terra sin la Internet. Antes, cuando queríamos cerrar la edición teníamos que enviar las noticias con tres o cuatro días de anticipación, hoy, si el día del cierre de edición acontece algo, constará en el periódico. En cuanto a las fotos, en el pasado, teníamos que hacer copias y enviarlas por correo, hoy las mandamos por la Internet; desde algunos estados todavía no es posible porque no tienen el escáner. Con las radios ha sido más difícil combinar el uso de Internet, porque las radios están ubicadas en lugares en donde es muy difícil la comunicación y muchas veces no tienen ni un teléfono. En otros casos, el servicio de teléfono rural no es compatible con Internet", dice una comunicadora de esa organización.
Sin embargo, las organizaciones están conscientes de que todavía falta mucho por hacer para aprovechar de mejor manera las ventajas que aporta Internet, como el acceso a bancos de datos y la consulta de fuentes, el archivo de información, la velocidad de la transmisión de la información y de las fotos, el pedido de artículos a colaboradores del país o de cualquier parte del mundo, etc. Pero, además, para capitalizar su uso en la difusión de sus propios materiales y producciones.
Notas
1 Al respecto, una de las quejas que expresan numerosas organizaciones se refiere al tipo de mensajes que reciben, cuyo encabezamiento es un "chorizo" de direcciones que ocupa varias pantallas de la computadora, antes de llegar al (a menudo escueto) contenido. Esta forma de enviar los mensajes (sin aprovechar las técnicas que permiten esconder la lista de direcciones) es lo que se presta, a la vez, a la reproducción ad infinitum de listas de distribución, y, por ende, a un sin fin de mensajes no solicitados (aún cuando algunos de ellos pueden ser de interés).
2 La frecuente ausencia de fecha en los materiales en la Web es otro obstáculo para el lector externo.
3 Es conocido que el usuario tiene mayores dificultades para leer un texto en la pantalla que un texto impreso (las últimas investigaciones indican que en Internet se lee un 25% más lento que un periódico). Se sugiere que los textos diseñados para leer en la Internet tengan diseño sencillo, sin imágenes sofisticadas, y un estilo de redacción sucinto, con párrafos cortos (una idea, un párrafo), uso de intertítulos, letra fácil de leer, y un ancho de columna que no rebase las 10 palabras. En cuanto a la impresión, ella se complica, por ejemplo, con letras en blanco sobre fondos negros o de colores y con las páginas con muchos recuadros.
4 En 1997, incluso la poderosísima Red O Globo del Brasil difundió en horario estelar la telenovela "O rei do gado" -reprisada luego en los demás países del continente, igualmente en horario estelar- que tenía como tema de trasfondo al MST.