Movimientos
sociales en la Red
Osvaldo León, Sally Burch, Eduardo Tamayo
ALAI, septiembre 2001
http://alainet.org/publica/msred/
II
PARTE
@mérica
Latina: movimientos.org
Capítulo
3.
Exclusión y resistencia en
América Latina
Con el estallido de la "crisis de la deuda externa" en 1982, en Latinoamérica se eclipsa bruscamente el modelo de sustitución de importaciones que había primado desde la posguerra, para dar paso a las políticas neoliberales de ajuste estructural e impulso de exportaciones, alentadas por los organismos financieros internacionales y los centros del poder mundial.
La privatización, la desregulación y la liberalización de las economías se tornan así en los ejes claves de las políticas económicas aplicadas en la región, que se han traducido en la transferencia del patrimonio nacional a la empresa privada, la reducción del tamaño del Estado, de su rol en la economía y de sus responsabilidades sociales, la flexibilización de los mercados y el comercio, la total apertura al capital extranjero, el desmantelamiento de las legislaciones laborales, la promoción de la producción exportable, la internacionalización del mercado interno, la aplicación de severas políticas monetaristas, el represamiento de los salarios y la reducción de los subsidios públicos, entre otros aspectos.
Estas políticas, según la visión neoliberal, debían conducir a un reestablecimiento de los desequilibrios interno y externo y a un rápido crecimiento económico, creando, a la vez, las condiciones -con el cambio de las reglas del juego económicas- para la inserción de la región en la economía globalizada. Sin embargo, dos décadas después, la realidad indica que tales medidas no sólo que han agravado los problemas que aspiraban corregir, sino que han dado lugar a otros, como lo muestran las nuevas formas de vulnerabilidad y el carácter crecientemente excluyente de la base económica, la expansión e intensificación del deterioro ecológico, el incremento de la brecha entre pobres y ricos, el acelerado crecimiento de la pobreza y el deterioro generalizado de las condiciones sociales. Panorama que, por otra parte, se ha tornado en acicate tanto de los flujos migratorios, como de los que van en dirección del crimen organizado.
Tal es el impacto social de estas políticas, que los gobiernos se han visto forzados a morigerar el recetario e implementar medidas "compensatorias" asistencialistas, para evitar eventuales convulsiones sociales. Pero como de todas maneras dichas "compensaciones" no consiguen impedir que se exprese la reacción legítima de las víctimas del modelo, es la represión la que realmente ha pasado a cumplir el rol de "política social".
El hecho de que en las prioridades de las agendas gubernamentales se haya evaporado la perspectiva social, ha conllevado a que también se produzca una degradación de la maltrecha democracia que se restituyó en la región en el curso de los ochenta, tras un largo período dictatorial. Resulta que con las políticas de ajuste cada vez quedan menos personas en condición de hacer valer sus derechos ciudadanos, pues el incremento de la pobreza intrínsicamente conlleva a tener como único horizonte la sobrevivencia. Y es así que también se ahonda la brecha entre el país real y el país político, donde lo que resalta son las componendas, la corrupción asociada con las privatizaciones, la impunidad, el doble discurso, presencia del narcotráfico, por decir algo. En suma, un panorama donde la crisis económica, social y ambiental, se conjuga con la crisis de legitimidad del sistema político.
Recomposición de la organización social
En un esfuerzo desesperado por no dejarse atrapar por el rodillo de las políticas de ajuste, los sectores populares se vieron forzados a concentrar sus esfuerzos para atender sus necesidades inmediatas de subsistencia a cualquier costo. En esta pugna por sobrevivir fue calando muy hondo el individualismo (el "sálvese quien pueda") alentado por la ideología neoliberal, según la cual no tiene sentido buscar una salida con los otros, sino contra los otros, generalizándose así una suerte de "marginalidad asumida" que conduce al distanciamiento tanto de la política como de cualquier forma de expresión reivindicativa organizada.
Bajo estas nuevas condiciones, los procesos de organización social resultaron seriamente afectados. Y no sólo por los factores estructurales adversos (desempleo, migración, empobrecimiento, fragmentación social, etc.), sino también por una clara orientación en el manejo político que, para allanar el camino a la implementación de las medidas de ajuste, ha buscado desarticular el tejido popular organizado a través de todos los medios a su alcance: la represión directa, la cooptación, la descalificación programada de sus dirigentes, el descrédito de sus demandas, el desgaste de sus formas de lucha, la negativa a reconocer su condición de interlocutores sociales, etc.
Sin embargo, como anota Héctor de la Cueva, coordinador de la Alianza Social Continental (2000:3-4), "luego del aturdimiento de los primeros años de ofensiva neoliberal, ha comenzado a ser notoria una reactivación social y una intensiva búsqueda de respuestas que incluso está permitiendo superar el retroceso ideológico y político".
En este proceso, lo que destaca en la región es el papel protagónico que adquieren organizaciones del campo. Tan es así que 1994 se presenta como un año emblemático de la resistencia popular, por la fuerza con que se manifestaron las demandas indígenas y campesinas -en términos de discurso y acciones- en la arena de los conflictos socio-políticos. Año que se inició con el levantamiento armado de los indígenas chiapanecos en México, liderado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), para luego registrar desde un nuevo levantamiento indígena-campesino en Ecuador, hasta las movilizaciones de los sin tierra en Brasil y Paraguay, pasando por las marchas de los cocaleros en Bolivia.
Desde entonces, la protesta social no sólo que ha cobrado mayor brío, sino que se ha visto alimentada por la presencia de nuevas expresiones organizadas de base para encarar la pauperización creciente o reivindicar demandas específicas (mujeres, indígenas, jóvenes, derechos humanos, ecología, desempleados, etc.). Es más, el propio movimiento sindical ha comenzado a dar signos de reactivación, demostrando su capacidad para "regenerarse y transformarse, adaptándose a nuevas situaciones, cambiando formas y estrategias, para sobrevivir y luchar al otro día", como señala Ronaldo Munk (1999: 11-12).
De modo que, en Latinoamérica, asistimos a una reconstitución del tejido organizativo, que se perfila con nuevos rostros y planteamientos, en cuyo proceso han jugado un rol destacado iniciativas orientadas a contrarrestar la dispersión y el aislamiento. Entre ellas sobresale la Campaña Continental 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular, tanto por las circunstancias y el momento en que se dio, como por las pistas y dinámicas que desencadenó.
La Campaña por los 500 Años, desarrollada entre octubre de 1989 y octubre de 1992, con motivo del V Centenario de la llegada española a suelo americano, constituyó el punto de partida de un proceso de acercamiento e interacción de fuerzas sociales que si bien tenían un fuerte arraigo nacional, carecían de filiación internacional. El protagonista de esta Campaña no fue el movimiento obrero, como en el pasado, sino un conjunto de sectores fuertemente golpeados por las políticas neoliberales: los campesinos, los indígenas, las comunidades negras, las mujeres, los pobladores de los barrios populares.
La consigna "unidad en la diversidad" que adoptó la Campaña, a sugerencia de las organizaciones indígenas, es un indicativo del sentido renovado que antepuso esta iniciativa con miras a contrarrestar la tendencia hacia la fragmentación y la dispersión de los sectores populares, tomando distancias de las concepciones piramidales y centralizadas de organización. No se trataba de crear una federación o una confederación ni de nombrar una directiva que "diera línea política a las bases" sino de principalizar la discusión sobre agendas políticas comunes. En esta óptica cada uno de los actores preservaba su autonomía pero se comprometía a actuar en función de ejes comunes para que la Campaña tenga mayor contundencia.
El esquema organizativo de la Campaña se construyó de abajo hacia arriba y en forma horizontal: fueron los comités nacionales amplios los que se articularon regionalmente y nominaron sus delegados a una coordinación continental, la que, a su vez, tenía una secretaría operativa como punto de enlace y facilitadora del intercambio de información. Es a partir de iniciativas locales que se comenzó a actuar globalmente y no al revés, y en esta lógica el intercambio informativo y la creación de tejidos comunicacionales, redes, espacios de interacción resultaron fundamentales para el trabajo de la coordinación.
Más allá de los resultados inmediatos de esta Campaña, que logró neutralizar el carácter festivo que el gobierno español y las élites de la región querían darle al V Centenario, los procesos de acercamiento e interacción colectiva que desató fueron tan intensos, que se proyectaron en el tiempo y dieron como resultado, en forma posterior, la conformación de nucleamientos sectoriales que, por lo general, han adoptado los parámetros organizativos implementados por tal campaña. Esto es, modalidades de coordinación que funcionan por consenso, respetando la autonomía y ritmo de cada organización integrante, y que no tienen una estructura centralizada, sino más bien una instancia de coordinación operativa y que por lo general funciona de manera rotativa.
Este es, específicamente, el marco donde se procesa la formación de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas (RMAA) y de la Asamblea del Pueblo de Dios (APD); la creación de espacios de coordinación de los pueblos y mujeres indígenas, y de organizaciones afrodescendientes; la reactivación del Frente Continental de Organizaciones Comunales (FCOC); la conexión entre organizaciones de mujeres, de jóvenes y de derechos humanos.
En la medida que las nuevas modalidades de articulación entre organizaciones sociales ponen más énfasis en los consensos, los intercambios y flujos de información, que en las relaciones y esquemas formales jerárquicos, prácticamente se torna ineludible el tema de la comunicación. También en este sentido, la Campaña por los 500 años fue innovadora.
En efecto, el formato descentralizado de la Campaña, expresa uno de sus animadores, "terminó por colocar el asunto de la comunicación como una necesidad apremiante. Al principio esto no estuvo tan claro, sino que a medida que la campaña fue ampliándose también se fue creando una mayor necesidad de mantener un intercambio regular al menos entre la secretaría operativa y las regionales. Y esto hizo que se mire por el lado del correo electrónico, sobre todo porque resultaba más barato que el teléfono y el fax". En el Primer Encuentro (Bogotá, octubre 1989), acota, "se habló del correo electrónico, y aunque de ahí no pasó, el asunto quedó flotando en el ambiente y como un año y tanto después la coordinación vio que todos sus miembros debían tener acceso a un e-mail. Como para las propias organizaciones esto les resultaba difícil, en muchos casos la solución fue pedir prestado a alguna ONG amiga, pero para fines prácticos la coordinación ya podía intercomunicarse por este medio y, a la vez, también difundir de manera más amplia los comunicados, pronunciamientos, informes, etc. Esta parte más bien tomó impulso luego del Segundo Encuentro (Guatemala, octubre 1991), ya que ahí se decidió impulsar la candidatura de la compañera maya Rigoberta Menchú Tum al Premio Nobel de la Paz (1992), lo cual hizo que las actividades de difusión se vuelvan más intensas".
Si bien para entonces era mínimo el número de organizaciones con acceso a la comunicación por computadoras, no por ello fueron ajenas al desarrollo que sobre la base de esta tecnología adquirió la Campaña. En este sentido, bien se podría hablar de un "efecto demostrativo" que se proyectó a los procesos organizativos que se articularon a partir de ella.
Es así que, tanto la CLOC como la RMAA reconocen que dicha Campaña les permitió valorar la importancia de incorporar herramientas de comunicación a fin de garantizar un intercambio permanente entre las organizaciones miembros, como también para ganar presencia pública y posicionarse políticamente en la arena internacional.
Por eso, la CLOC, desde su primer congreso constitutivo (Lima 1994), define el tema de la comunicación como uno de sus ejes centrales. Aún antes de constituirse formalmente, las organizaciones promotoras de esta coordinación habían decidido aunar esfuerzos para poder producir una publicación conjunta, el Boletín Campesino-Indígena de Intercambio Informativo, cuya primera entrega entró en circulación en junio de 1990 y que desde el primer Congreso pasó a constituirse en órgano oficial de la CLOC. Esta publicación ha servido no sólo como medio para la denuncia y la solidaridad sino como elemento de cohesión interna y presencia pública de la Coordinadora.
La utilización del correo electrónico en la CLOC deviene de la necesidad de intercomunicar tanto entre organizaciones como con la secretaría operativa. Hacia 1997, de las 46 organizaciones que participaron en el II Congreso de Brasilia, 26 disponían de correo electrónico: ésta es la base para la constitución de una lista electrónica de intercambio que se activa sobre todo en coyunturas de mayor conflicto y represión.
El trabajo en red viene a reforzar en las organizaciones la pertenencia a una entidad mayor, supranacional, a un movimiento de resistencia, que elabora políticas y construye agendas a escala internacional. Las organizaciones ya no se sienten débiles, aisladas, sino que descubren el valor de la actuación colectiva y de la solidaridad internacional.
La preocupación por el tema de la comunicación también ha estado presente en el proceso de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas, pero es sobre todo en su II Encuentro (San José -Costa Rica- 1997) que se lo asume como prioritario en la agenda de trabajo, con miras al "fortalecimiento interno y para dar visibilidad a las propuestas de las mujeres afrodescendientes a escala internacional y de los países". Entre las medidas prácticas se acuerda iniciar la publicación del boletín Cimarronas -centrado en la lucha contra el racismo y la discriminación de género- y activar una lista electrónica de intercambio.
En el caso del Frente Continental de Organizaciones Comunales tampoco han faltado las definiciones en torno a la comunicación, mas su implementación ha sido limitada. La razón: "el FCOC no es una organización ni es una red, no tiene el flujo de información y comunicación permanente, ni tiene estructuras que se hagan cargo de las cosas. Se llama Frente por su diversidad política, pero es más bien un espacio de encuentro, de intercambio de información, de comunicación para tomar ciertos acuerdos de unidad de acción. Pero, obviamente, entre sus deficiencias está el no mantener un contacto permanente entre sus organizaciones", explica uno de sus coordinadores.
El hecho es que estas dinámicas organizativas, al colocar sobre el tapete el tema comunicación, con mayor o menor intensidad, terminan coincidiendo en la necesidad de ver como sacarle mejor provecho a la comunicación por computadoras. Y es que, justamente debido al carácter descentralizado de estas coordinaciones, el flujo de información se vuelve un requisito indispensable para mantenerlas en modo activo. Cuando no fluye información, una red pasa a un estado de inanición. Esta necesidad de flujos de información es lo que ha dado un sentido muy práctico a la utilización de computadoras y correo electrónico, motivando la decisión de invertir en esta tecnología, que de otra forma, posiblemente no sería considerada una prioridad para organizaciones cuyo trabajo se centra a nivel de bases.
Una vez que el correo electrónico comenzó a ser parte de la vida cotidiana de las coordinaciones (varias de las cuales manejan un espacio de intercambio interno mediante lista electrónica), ellas volvieron la mirada hacia la posibilidad de tener también presencia en la Web. Y entonces, bajo el criterio de que a los problemas comunes hay que encontrarles respuestas en conjunto, comienza a madurar la idea de la Comunidad Web de Movimientos Sociales (CWMS).
www.movimientos.org
La cara
pública de la CWMS es un portal colectivo en la Web, con su
propio dominio <www.movimientos.org> donde, bajo el lema
"Unidad en la Diversidad", las coordinaciones y redes
sociales participantes alojan su propio sitio, de manera autónoma.
Al estar juntos bajo un mismo "techo", cada uno de los
componentes logra una mayor visibilidad, evitando el aislamiento y la
dispersión de los sitios individuales; a la vez, quienes
navegan en Internet encuentran en un solo espacio diversos aspectos y
enfoques de la problemática social de la región.
En un
primer momento, se integran a la CWMS la Coordinadora Latinoamericana
de Organizaciones del Campo (CLOC), el Frente Continental de
Organizaciones Comunales (FCOC) y la Red de Mujeres
Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas (RMAA). Posteriormente se
incorpora otra red regional: la Red de Mujeres Transformando la
Economía -REMTE- (*) y algunos espacios intersectoriales como
el Grito de los Excluidos/as, que desde 1999 constituye una campaña
continental anual, el Foro Comunicación y Ciudadanía y
el Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad
(espacio conformado en el marco de la Conferencia Mundial contra el
Racismo). Pero además, varias de las actividades han contado
con la participación de otras organizaciones (indígenas,
de derechos humanos, de mujeres) cuyo ingreso a la CWMS está
en camino.
El
portal fue lanzado públicamente a inicios de 2000. Todas las
instancias nombradas ya han establecido su sitio en la CWMS, y
algunas albergan a su vez sitios de sus afiliados. También hay
otros sitios anexos, con dominio propio, como América Latina
en Movimiento (www.alainet.org), sitio de ALAI; y Mujeres Acción
(www.mujeresaccion.org), creada como contraparte regional de la
iniciativa global Women Action.
El
diseño de la iniciativa se ha ido adaptando para optimizar
ventajas y solventar problemas que caracterizan a este medio. Así,
a partir de agosto del 2000, se complementaron los sitios
particulares con una cartelera común de noticias, alertas y
boletines informativos: PasaLaVoz. Actualizada regularmente con
información de una u otra coordinación, le da un mayor
dinamismo y visibilidad al portal en conjunto y a cada uno de los
sitios que lo integran. Ello repercutió en un aumento
progresivo de las visitas, de modo que para marzo del 2001, el sitio
supera las 100.000 visitas al mes. Además, aprovechando las
posibilidades que ofrece la Internet de conjugar diferentes
instrumentos de comunicación, PasaLaVoz tiene también
su lista de distribución, que complementa el servicio en la
Web.
Asimismo,
como respuesta al carácter internacional de la Web, varios de
estos espacios tienen el home-page y las páginas básicas
en español, portugués e inglés, y son
configurados para que el o la internauta ingrese según el
idioma de su navegador. Es más, para facilitar el rastreo y la
ubicación de información precisa, se han creado bases
de datos y sistemas de búsqueda comunes.
(*) Red de
Mujeres Transformando la Economía (REMTE): espacio de análisis
y acción que busca el reconocimiento de las mujeres como
actoras económicas, su apropiación de la economía,
la promoción de sus derechos y la construcción de
políticas alternativas.
En el trajín va quedando claro que, más allá de las ventajas que ofrece la Internet para acceder a información y comunicar rápidamente, su desarrollo como sistema de redes autónomas y descentralizadas, con su capacidad de comunicación multidireccional e interactiva, ha conllevado a que desborde su carácter de instrumento y se torne un espacio de la lucha social. Por tanto, que no cuenta solamente su uso y la pericia de su manejo, sino también la formulación de estrategias para gravitar en ese espacio.
Es por eso que, cuando la CWMS cobra forma -con el apoyo operativo de ALAI-, si bien está referida al mundo Internet, contempla a la vez impulsar un proceso de intercambios y reflexiones conjuntas para avanzar en la formulación de políticas que den sostenibilidad a esta acción y a las actividades de comunicación en general. De ahí que su programación no se limita al portal en la Web, sino que igualmente incluye un componente de capacitación/formación para socializar información, potenciar las actividades de cada cual y multiplicar el impacto de la actividad en conjunto, tomando en cuenta los desafíos que plantea el mundo de la comunicación en la actualidad. Como se trata de una problemática nueva y compleja, este componente se basa en el criterio de que el asunto es "aprender a aprender", sea en los encuentros y talleres presenciales o a través de los intercambios "en línea". Pero además, se vio necesario indagar hacia lo interno de las organizaciones su relación a la Internet. Es, precisamente, de lo que se ocupa el estudio que relatamos a continuación.