La Riqueza de la
Diversidad
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En resumen...
Luego del viaje que hemos realizado a los movimientos sociales del Ecuador, señalamos, por último, algunas características, conclusiones y desafíos de los mismos.
Caracterización
De una lectura horizontal de los movimientos sociales, se puede establecer la siguiente caracterización:
1. Valoran la comunicación
Para los movimientos sociales como para los partidos políticos, gremios empresariales, las Fuerzas Armadas y las instituciones estatales, la comunicación ha adquirido una importancia estratégica.
Ante la pérdida de credibilidad de las instituciones del Estado (Congreso, Ejecutivo, Función Judicial) y de los partidos políticos, la acción política se desenvuelve cada vez más en el terreno de la opinión pública.
Los medios masivos juegan un papel fundamental en la conformación de la opinión social: legitiman o deslegitiman autoridades, líderes sociales o diputados; hacen que ciertos hechos y personajes existan en desmedro de muchos otros; posibilitan la circulación de la cosmovisión y el discurso en un contexto dado.
En los movimientos sociales, en forma incipiente, aparece la preocupación por la comunicación, campo que antes no era valorado, pues intuyen que para ganar una lucha ya no basta contar con una buena organización, un buena dirección, una causa justa y una correlación de fuerzas favorable. Es indispensable incidir en la opinión pública.
2. Dimensión internacional
La tendencia de los movimientos sociales es a actuar en los ámbitos latinoamericano y mundial, tratando de influir en los centros mundiales de decisión.
Los procesos de globalización y los avances tecnológicos en la comunicación ha permitido el surgimiento de una sociedad civil a escala planetaria. Esto se puede percibir en el caso del movimiento mundial de mujeres, ecologistas y defensores de los derechos humanos.
Esperanza Martínez, de la organización ambientalista Acción Ecológica, respecto a la actuación internacional del ecologismo señala: "Los problemas medioambientales afectan a todo el mundo. A nosotros nos afecta y nos importa lo que pasa en Estados Unidos, o en Alemania, porque los procesos de degradación del medio ambiente que ahí existen nos involucra directa e indirectamente; directamente porque supone presión sobre nuestros recursos, presión sobre nuestra misma atmósfera; e indirectamente, porque ellos tienen más capacidad de restablecerse y nosotros no".
"Para nosotros -continúa- ha sido importante convertir a los diferentes conflictos que encontramos en el Ecuador en problemas internacionales y no es difícil, porque normalmente los actores, los responsables, son de los países del Norte. Para nosotros, la extracción de recursos es el principal problema que desata otros problemas, los responsables son las transnacionales; entonces la manera de enfrentar el problema no es solo aquí sino con las empresas transnacionales, en sus países de origen o donde se consumen sus productos".
"También hay un ingrediente filosófico. Lo ecológico supone tratarle al planeta como la casa, como una sola cosa, y eso significa que todos somos responsables. Esto significa tratarlo como un problema global, lo que no significa que haya problemas particulares y que no defendamos el derecho a la diferencia, dice Martínez.
Los campesinos e indígenas del Ecuador también han avanzado en articular un discurso y formas de actuación a nivel continental.
3. Se articulan a través de redes
Para los movimientos sociales se ha abierto la posibilidad de conectarse a través redes, proceso que se facilitan gracias a la existencia de tecnologías descentralizados como el fax y el correo electrónico.
"Las redes funcionan en la medida en que fluye información y esas redes pueden topar puntos claves en términos de acción. Es decir ya no son las movilizaciones necesariamente masivas en las calles, sino un tipo de acción que si tiene posibilidad de actuar sobre los puntos de decisión. Por ejemplo, en el caso ecologista, la capacidad internacional del movimiento ecologista, no es por ser masivo, por tener una estructura sólida, sino por la capacidad de estar conectado. Esto permite que se pueda mover campañas a nivel mundial, por ejemplo en el caso de la demanda de los cofanes a la TEXACO", señala Osvaldo León.
4. Movimientos ciudadanos
La fuerza de los nuevos movimientos sociales reside en que rebasan la visión gremialista y tienden a constituirse como movimientos ciudadanos que exigen pleno derecho a participar en las decisiones económicas, políticas, sociales y culturales del Estado, y ponen en primer plano la necesidad de transitar de una democracia formal a una democracia participativa.
5. El interlocutor es la sociedad
El interlocutor de los movimientos sociales ya no es solamente el Estado que ha reducido sus actividades y competencias, sino las demás organizaciones de la sociedad civil.
Por ejemplo, para lograr la superación de las concepciones y actitudes discriminatorias y racistas, los movimientos sociales deben dirigir sus mensajes no solo hacia el Estado sino hacia los individuos y organizaciones de la sociedad civil.
6. Democracia casa adentro
Al no depender de ciertos partidos que imponían la línea política y formas verticalistas y centralizadas en la toma de decisiones, ahora los movimientos sociales tienden a adquirir formas de funcionamiento democráticas, descentralizadas y horizontales; las decisiones se toman por consenso y se controlan a los dirigentes. Precisamente la riqueza de los movimientos sociales no está en su uniformidad sino en la diversidad, la pluralidad y el respeto al criterio ajeno.
Sin embargo, reivindicar el derecho a la diversidad y a la diferencia, por si solo, no implica asumir posiciones de
transformación social. Para ello hace falta que los movimientos sociales imaginen y construyan alternativas de cambio globales.
7. Formas simbólicas de acción
En los movimientos sociales existe la tendencia a introducir novedosas formas de acción que superan la huelga general, que por mucho tiempo fue considerada como la única y la más alta forma de acción del movimiento popular. Ya no solo importa el qué hacer sino el cómo hacer, si se quiere tener un impacto en la opinión pública.
Los indígenas, por ejemplo, han combinado varias formas de intervención social y política que van desde movilizaciones masivas, marchas y tomas de entidades públicas, pasando por el diálogo, la rueda de prensa, la participación electoral y la apertura de juicios a las empresas transnacionales en sus países de origen.
Los movimientos sociales incorporan elementos simbólicos en sus luchas, que tienen mayor impacto y perduran en la memoria colectiva.
8. Pasar de la protesta a la propuesta
Para los movimientos sociales es ineludible superar las acciones contestarias y facilistas, y entrar a formular propuestas. Ello implica, a su vez, asumir la autogestión, y la investigación y la planificación de carácter participativas y democráticas.
En esta línea, la Coordinadora Agraria Nacional elaboró una propuesta de Ley Agraria, mientras el movimiento de mujeres presentó su agenda política a los candidatos a la Presidencia de la República, para mencionar solo dos casos.
Para que los proyectos de transformación social adquieran credibilidad se requiere formular propuestas sólidas en los ábitos de la producción, la política, lo social y lo cultural.
Conclusiones
1. Las clases en el poder han puesto en marcha una estrategia de fragmentación y anulación de la capacidad de respuesta de los grupos populares para viabilizar su proyecto concentrador, privatizador y excluyente. Sin embargo, no han logrado sus propósitos de desarticular a las expresiones sociales y populares, las cuales, a diferencia de otros países de América Latina, siguen vigentes.
2. Los movimientos sociales han cuestionado la modernización reaccionaria que privilegia la privatización, el recorte de los gastos sociales, el pago de la deuda externa, la apertura de los mercados y el empobrecimiento de la población. No obstante este cuestionamiento se ha llevado a cabo desde ópticas y prácticas segmentadas, lo que no ha permitido una acción más efectiva.
3. Tras una década de ajuste y aplicación de políticas neoliberales, el panorama de la organización social y popular ha cambiado por completo.
Lo más notorio es el quiebre de la centralidad del movimiento sindical (mayoritariamente aglutinado en el FUT) que actuaba como articulador y dirigente de los demás organizaciones populares. El movimiento sindical ha tratado de preservar sus espacios y de sobreponerse a la arremetida neoliberal renovando sus prácticas y concepciones.
La acción sindical se ha desplazado del sector privado al sector estatal, en donde ciertos sindicatos han encabezado la lucha contra las políticas neoliberales (especialmente en el área energética, la salud, y la Seguridad Social), abandonando sus planteamientos meramente gremialistas y tratando de bucar aliados.
4. Paralelamente han ido surgiendo nuevos actores (indígenas, mujeres, negros, ambientalistas, jóvenes y defensores de los derechos humanos) que actúan con otros métodos, lógicas y propuestas. Las dinámicas y ritmos que viven los movimientos sociales son diferentes. Mientras los movimientos indígena y de mujeres han desarrollado un discurso y han avanzado en propuestas y formas autónomas de organización, los demás movimientos se encuentran en una etapa de búsqueda de identidades y de articulación interna. Aunque no descartan la posibilidad de interlocutar y coordinar con otros actores, en este momento priorizan su constitución como movimientos.
5. Uno de los sectores más activos en la resistencia al modelo neoliberal ha sido el movimiento indígena en alianza con los sindicatos públicos y otras organizaciones rurales y urbanas. Son estos sectores los que han dado los primeros pasos para superar la dispersión, a través de la conformación de la
Coordinadora de Movimientos Sociales, que jugó un papel importante en la consulta popular del 26 de noviembre de 1995 e interviene en el proceso electoral de 1996 sin la mediación de los partidos políticos. Sin embargo, la Coordinadora solo agrupa a una parte de los movimientos sociales. Todavía no se ha creado un gran de confluencia de las representaciones sociales.
Desafíos
Un primer desafío para los movimientos sociales -los tradicionales y los nuevos- es el de establecer una amplia política de alianzas que permita unir fuerzas y voluntades para replantear el modelo de desarrollo basado solo en el crecimiento económico, la exclusión social y la concentración de la riqueza en poquísimas manos.
Para los movimientos sociales, así mismo, es indispensable plantear la reforma democrática del Estado, desarrollar y poner en práctica la tesis de la plurinacionalidad y avanzar en la implementación de un modelo de desarrollo alternativo, basado en la producción para el mercado interno, la equidad, la sustentabilidad y el respeto a la naturaleza. Para ello es indispensable impulsar políticas de capacitación, información, promoción y formación de cuadros.
Es impostergable, así mismo, que se profundice el diálogo del movimiento indígena con las demás organizaciones sociales y populares con miras a establecer una alianza estratégica, mas allá de los acuerdos coyunturales.
Finalmente es urgente crear o ampliar los espacios de encuentro e interlocución en donde todas las representaciones sociales puedan dialogar, expresarse, concertar, redescubrir los intereses comunes y actuar conjuntamente.