La Riqueza de la Diversidad
http://alainet.org/publica/diversidad/

Movimiento afroecuatoriano

En las últimas dos décadas las organizaciones negras se han multiplicado -se puede contabilizar más de 100- para hacer frente a los problemas de discriminación, pobreza y destrucción del medio ambiente, pero también para revalorizar su cultura y rescatar su identidad. El proceso organizativo tiene su propia dinámica y sus propios ritmos. Las organizaciones negras aún no han encontrado ejes comunes que les permita coordinar, sumar fuerzas y construir un movimiento social autónomo.


1. Historia y resistencia

La presencia de los negros en el Ecuador data desde hace más de cuatrocientos años. Sus antepasados son oriundos de Angola, Nigeria, El Congo y Nueva Guinea.

Desde 1553, la actual provincia de Esmeraldas fue poblándose de grupos negros que lograban escapar de los barcos que se detenían en las costas de Esmeraldas para aprovisionarse de agua y comestibles.

"En octubre de ese año partió de Panamá un barco con mercaderías y negros, rumbo al sur, al mando del negrero Alonso de Ilescas . Después de 30 días de navegación anclaron frente a lo que hoy es Portete y bajaron a tierra buscando alimentos. Junto a los marineros iban 17 negros y 6 negras. Se dice que mientras estaban en tierra, sopló un viento huracanado que estrelló al barco contra las rocas y lo destruyó. Aprovechándose esa confusión los esclavos dirigidos por el negro Antón huyeron monte adentro, con algunas armas y provisiones. Luego de cansadas jornadas llegaron al punto llamado Pidi", se escribe en la publicación "El Negro en el Ecuador". (48)

Los negros y negras que se internaron en la extensa selva mantuvieron enfrentamientos armados con los indígenas que habitaban la región, aunque al final lograron convivir pacíficamente. A la muerte de Antón, se produjeron disputas internas por el mando del grupo, asumiendo la jefatura Alonso Ilescas, un negro que había sido traído a la edad de 8 años de Cabo Verde, Africa, a la ciudad de Sevilla, España, habiéndose criado en la casa de don Alonso Ilescas, del cual tomó su nombre. (49)

Los españoles, interesados en las esmeraldas y en un camino corto hacia Panamá, organizaron más de cincuenta expediciones que partieron de Quito para tratar de someter a la llamada "república de los zambos". Todas ellas fracasaron por la resistencia férrea de los negros, quienes dirigidos por Alonso de Ilescas, presentaron una tenaz resistencia a menudo unidos con los indios.

A partir de siglo XVI llegaron al Ecuador otros flujos de esclavos. El 6 de enero de 1600 se produjo el naufragio de un barco negrero que iba con rumbo a Lima, huyendo los esclavos monte adentro.

A la misma provincia de Esmeraldas, los españoles trajeron esclavos de Colombia para explotar las minas de oro de San José de Cachaví, Playa de Oro y Wimbí.

Los jesuitas introdujeron igualmente de Colombia, en 1536, más de 500 negros que fueron repartidos en sus haciendas ubicadas en el Valle del Chota y Salinas. Los negros reemplazaron a los indígenas que años atrás habían huído a la selva oriental y a la costa. Los negros trabajaban en las plantaciones de caña, vid y tabaco.

Para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar, yuca, cacao, etc., otro grupo de negros fue traído por el Puerto de Guayaquil.

En la época republicana y con el fin de construir el ferrocarril Guayaquil-Quito, otro contingente vino desde la colonia inglesa de Jamaica.

Como en toda América, el negro durante la colonia fue sometido a la explotación más atroz, a los castigos más crueles y a las condiciones de vida más inhumanas. Los colonialistas prohibieron su idioma y sus manifestaciones religiosas, artísticas y culturales fueron severamente reprimidas. Esta época ha sido calificada, 500 años después por la propia Iglesia Católica, como el "gran holocausto y el gran crimen en contra de la humanidad".

El trabajo del negro enriqueció a curas, chapetones y criollos. "Para hacer esto, se debía inventar alguna justificación ideológica, entonces se decía que el negro no tenía alma, que era un animal, que era una pieza... y por eso se ha ido creando una actitud de discriminación de la sociedad y de los diferentes grupos hacia el grupo negro", dice el padre comboniano Rafael Savoia, quien trabaja desde hace 27 años por la causa de los negros en el Ecuador.

Savoia manifiesta también que en esa época existía el "código de tachas", mediante el cual los dueños de esclavos estaban obligados a dar, en el momento de la venta, una especie de nota en la que informaban sobre las características del esclavo: así decían que era ladrón, que había huído, o que sabía leer y escribir. Pero el que compraba, como se hace con cualquier mercancía para bajarle el precio, decía que no vale mucho. Este fenómeno y esta forma de pensar duró varios siglos, contribuyendo a reforzar la situación de discriminación hacia el negro.

Las condiciones de la mujer negra eran espantosas. "Vivía en una situación de opresión y asedio, pertenecía en cuerpo y alma a su amo, no tuvo siquiera posibilidad de elegir a su pareja, era unida a cualquier negro para procrear y asegurar un número mayor de esclavos en la hacienda". (50)

Pero los negros y negras jamás se sometieron sumisamente a las condiciones de esclavitud. Siempre buscaron la libertad mediante distintas formas de resistencia que iban desde la fuga, la revuelta y la insurrección armada hasta el suicidio. Los negros que huían hacia la libertad o hacia la muerte eran llamados cimarrones y el pueblo fortificado en donde se refugiaban los cimarrones era conocido como palenque.

En varios países de América Latina hay varias localidades que llevan el nombre de Palenque; en el Ecuador, y concretamente en la provincia de Los Ríos también hay un pueblo llamado Palenque que se supone fue fundado por negros que huían de la esclavitud y las cadenas. Pero el Palenque más renombrado fue Esmeraldas, el cual acogió, por mucho tiempo, a los negros que huían de Colombia o el Valle del Chota.

Una de las sublevaciones de negros más importantes de la Colonia ocurrió en 1789 en las haciendas San José y Puchinbuela, situadas en el Valle del Chota. La rebelión, dirigida por Ambrosio Mondongo, se extendió a la Concepción, Cuajara, San Buenaventura y San Antonio. "No obstante el número de alzados, algo más de dos mil en el Chota, no fue posible que estos movimientos antiesclavistas tuvieran mayores repercusiones. Aquello de la propiedad de la persona, por mandato de la ley escrita sobre el esclavo, contribuyó a que se le desintegrara, mediante la venta de piezas, debilitando así la que pudo ser una grande sacudida social", escriben Piedad y Alfredo Costales. (51)

"En las fugas y sublevaciones de los esclavos durante aquella etapa histórica, las mujeres jugamos un papel muy importante, como espías, como las guardadoras de las armas, divulgaban todos los comentarios de los amos sobre los acontecimientos que se referían a la esclavitud y sus dificultades y que rezaban constantemente a sus dioses para que se decretara la libertad de todos los esclavos del mundo. Muchas esclavas sufrieron azotes y hasta asesinatos por haber sido encontradas preparando fugas, aunque en el Ecuador, en los lugares en donde hubo esclavos, había mucha facilidad para la fuga a las montañas y lugares desolados", anota la dirigente negra Norma Rodríguez. (52)

Los negros participaron en las guerras de la independencia y estuvieron al mando de los ejércitos de los presidentes Flores, Urvina y Veitemilla, pero no lucharon por sus propios intereses sino que fueron utilizados por caudillos que les dieron la espalda una vez conseguidos sus propósitos.

La situación de esclavitud del negro continuó hasta varias décadas después de inaugurada la nueva República. Recién en 1852, el gobierno de José María Urvina decretó la manumisión de los esclavos, destinando gran parte del presupuesto nacional a indemnizar a los propietarios. En 1854, habían 2.366 esclavos. Con esta medida se liberó la mano de obra esclava de la sierra, que fue a engrosar las filas de asalariados de las plantaciones de la Costa.

Los negros esmeraldeños participaron en la revolución liberal de 1895 y cuando Eloy Alfaro fue asesinado en 1912, lucharon en la guerrilla de Carlos Concha en Esmeraldas.


2. "Ser negro y ser pobre es peor"

No existe un criterio único sobre el número de negros y negras que existen actualmente en el Ecuador: unos señalan que sería un 5 % y otros un 7% de la población de 11 millones de ecuatorianos. En el primer caso, sería 550.000, y en el segundo, 770.000 los afroecuatorianos.

Las provincias de mayor población negra son: Esmeraldas, Guayas, Pichincha, Imbabura, Carchi, El Oro aunque también se la encuentra en las 21 provincias del país.

Quizá uno de los más graves problemas que afrontan los negros es el racismo. Pese a que la Constitución Política prohibe, en su artículo 19, literal 5, toda discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, filiación política, o de cualquier otra índole, origen social, posición económica o nacimiento, esto no se cumple en la vida cotidiana.

La discriminación racial se reproduce en los medios de información, en la escuela, en el trabajo, en las calles, en los buses. Todos los días, a todas horas, en todas partes. Es que los prejuicios racistas están tan arraigados que muchos líderes negros e indígenas hablan de que el Ecuador también tiene su propio apartehid.

"En la prensa se escribe 'viernes negro', 'día negro' y todo lo malo se lo asemeja a lo negro. Incluso nosotros hemos tenido que sufrir con gran pena que en los colegios, por el color de la piel, no se quiere aceptar a nuestros hijos", denuncia Renán Tadeo, quien pertenece al Centro Cultural Afroecuatoriano.

El racismo se manifiesta en el campo del trabajo. Los empleadores exigen "buena presencia" como uno de los requisitos para contratar a nuevos empleados. De la "buena presencia", por supuesto, están excluidos los negros y las negras.

"En ciertas instituciones no se permite trabajar a nuestros profesionales administradores o contadores. Ud. en los bancos no verá jamás a una cajera negra; Ud. no verá en las Fuerzas Armadas a un negro oficial, la mayoría de negros que están ahí son de tropa", expresa Tadeo.

En la ciudad de Esmeraldas sucedió un hecho insólito que ilustra el grado de racismo que se da en el Ecuador a las puertas del siglo XXI: los banqueros enviaron un comunicado a los colegios de Administración indicando que las estudiantes negras debían abstenerse de estudiar esta rama, ya que al practicar en sus entidades "su presencia es nociva para la clientela porque son negras y feas". (53)

"Hace algún tiempo atrás no se hablaba de racismo, porque los negros estaban en el Chota, estaban en sus ríos, cada cual en su lugar. Pero cuando el grupo negro ha comenzado a migrar sobre todo a la ciudad de Guayaquil, en la época del banano, y a Quito y Guayaquil, en la época del petróleo, ahí si que empieza a salir a flote los pensamientos racistas. Esto lo dicen todos los líderes y grupos negros desde el año 1981", señala el padre Savoia.

"Al comienzo había mucho recelo de hablar de esto, pero ahora se habla directamente, porque esta actitud de discriminación y de prejuicios abiertos se da, y con declaraciones oficiales, como la del coronel Edmundo Egas que dice que en el Ecuador existe una raza proclive a actos atroces, una raza como tal, y esta es la raza morena. O como la de otro oficial de la Oficina para la Investigación del Delito, OID, que dice que aumenta el crimen porque aumentan los negros en todas las ciudades del país. Y eso no es verdad, el grupo negro es un 5 % de la población y no está en todas las ciudades", expresa Rafael Savoia.

Por su lado, Renán Tadeo advierte actitudes racistas por parte del Estado pues las comunidades negras son las más pobres y no se benefician de los recursos que asigna el Estado. "El gobierno trata de minimizarnos y con ello minimiza las obras que hay que hacer en las comunidades. Hay comunidades en donde ni siquiera podemos contar con un profesor para que eduque a nuestros hijos, no contamos con escuelas y colegios, tampoco existen obras de infraestructura, y en el caso de Quito, los negros estamos en los barrios urbano-marginales en donde se carece de lo más elemental: agua, luz, vivienda".

El antrópologo negro Oscar Chalá dice que el Estado no da respuestas coherentes. Se ha creado, por ejemplo, la Secretaría de Asuntos Indígenas y Minorías Etnicas, pero sin políticas de población claras. "Esa Secretaría se pasa en auspicios mínimos, en dar migajas de un gran pastel, y allí se anulan algunas respuestas que la gente puede dar desde lo organizativo", afirma.

El negro, como pobre, comparte los mismos problemas que los demás pobres, sean estos indígenas, blancos o mestizos. Pero, en nuestra sociedad prejuiciada, ser pobre y negro es peor. El negro es rechazado en el trabajo y en la vida diaria. Por eso es que el racismo para el negro se vuelve importante, porque al rechazar el color de su piel se rechaza a su persona, a su forma de vivir y por último a su propio sector social.

En el caso de la mujeres negras, la discriminación es triple: por ser mujeres, por ser pobres y por ser negras. En este caso, se mezclan factores de clase, de género y de etnia. "Se piensa que la mujer negra tiene que estar inmersa en todo lo que es prostitución, hay todavía ese prejuicio, la gente en la calle tiende a ofenderte en esa dirección", afirma Alexandra Oque, dirigente del Movimiento Afroecuatoriano Conciencia, MAEC.

La incursión de empresas madereras y camaroneras en la provincia de Esmeraldas, en donde se ubica el 50% de la población negra, ha provocado graves problemas de deforestación, división y migración de las comunidades negras.

"Nosotros hemos manejado de manera racional el bosque, pero las madereras lo que hacen es ahuyentar a las especies y a los animales, destruyen la flora y la fauna, y esto hace que vayan convirtiéndose en desiertos, terminando también con la vida del hombre negro", que se ve obligado a emigrar, manifiesta Renán Tadeo.


3. Procesos organizativos

En el Chota y Esmeraldas, los negros tradicionalmente han estado organizados alrededor de cabildos, comunas, asociaciones y cooperativas agrícolas, clubes deportivos y culturales que los han identificado como grupo étnico.

En la década del 70 en el Valle del Chota, los negros se movilizaron alrededor de la lucha por la tierra y la reforma agraria. Bajo estos ejes, surgió la Federación de Trabajadores Agrícolas del Valle del Chota, FETRAVACH.

"El 27 de marzo de 1976, las organizaciones de Mascarilla, Tumbatú, Carpuela, Juncal, Pusir, Chalguayacu y Chota, formamos la FETRAVACH para luchar conjuntamente para conseguir tierra para trabajar, contra el Banco Nacional del Fomento, el INERHI que no cumple con el plan de riego del para el valle, y contra las instituciones religiosas que quieren servirse de los campesinos para enriquecerse", señala en la publicación "La Vida en el Valle del Chota y la Concepción". (54)

Uno de los momentos más altos de esta lucha, fue la toma, en abril de 1976, del predio Palacara Cuambo, de propiedad de Eduardo Garzón, por parte de la Asociación Agrícola Jesús del Gran Poder conformada por habitantes de Carpuela. Como respuesta a esta lucha, la Gobernación de Imbabura, a petición del terrateniente Garzón, ordenó el inmediato desalojo. La violenta acción policial dejó como resultado la muerte del joven líder negro Mardoqueo León y la quema de las precarias viviendas que habían levantado los trabajadores de Carpuela. No obstante la represión, la Asociación Jesús del Gran Poder logró posesionarse definitivamente del predio. (55)

La FETRAVACH también participó en la concentración campesina efectuada en Cayambe el 25 de abril 1976 para exigir solución a los conflictos agrarios paralizados en el IERAC por la presión de los terratenientes. La FETRAVACH ha estado presente en las huelgas nacionales convocados por el FUT y en las celebraciones del primero de mayo.

La crisis agraria y la búsqueda de nuevas oportunidades provocó , en las décadas del 70 y del 80, la migración de los negros hacia Quito, Guayaquil, Esmeraldas, Santo Domingo de los Colorados, Ibarra, Machala y Puerto Bolívar. En las ciudades, los negros han enfrentado problemas de pobreza y discriminación, desarraigo y pérdida de identidad. En respuesta a esta situación, han surgido las primeras organizaciones negras en las ciudades. Así por ejemplo, hace 16 años nació la Asociación de Esmeraldeños Residentes de Santo Domingo de los Colorados para defenderse de la represión y la persecución de que eran objeto.

Las experiencias del movimiento negro del Brasil que arrancan de comienzos de siglo, las luchas anti-colonialistas y antiracistas en Africa y los movimientos por los derechos civiles dirigidos por Martín Luther King y Malcom X en Estados Unidos favorecieron la toma de conciencia de los grupos de América Latina y el crecimiento de la conciencia negra en el Ecuador. Y también influyeron los tres "congresos de la cultura negra de las Américas", que se llevaron a cabo entre 1977 y 1982 en Cali, Panamá y Brasil.

En estos eventos, intelectuales y representantes de organizaciones negras realizaron, por primera vez, un "examen multidisciplinario de la problemática continental de la realidad social y de la cultura de los africanos y sus descendientes en América".

Los congresos sirvieron como una palanca que impulsó, en distintos países, la formación de centros de estudios y movimientos negros interesados en descubrir sus raíces y reafirmar su identidad.

A fines de la década del 70, un grupo de estudiantes del Chota y Esmeraldas fundó en Quito el Centro de Estudios Afroecuatorianos dirigido al rescate cultural, la memoria colectiva y la tradición oral del pueblo negro. "Este Centro fue la presencia más sólida del movimiento social aquí: intentábamos aglutinar a nivel nacional a la población negra", manifiesta Oscar Chalá, uno de sus fundadores.

En las décadas del 80 y del 90, han surgido más de un centenar de organizaciones negras del más variado tipo: culturales, artísticas, de mujeres, religiosas, juveniles y de derechos humanos.

Sectores de la Iglesia progresista han jugado un papel importante en la organización y la promoción del pueblo negro. De esta labor solamente mencionamos dos hechos: la fundación, en 1981, del Movimiento Afroecuatoriano Conciencia, MAEC, que funciona en Guayaquil, Quito y Esmeraldas y la creación, en 1985, del Centro Cultural Afroecuatoriano que se dedica al rescate cultural, a la investigación y a la difusión de la problemática de los negros y a la producción de videos.

Otro sector que ha actuado como dinamizador de las organizaciones negras ha sido el movimiento de mujeres negras. (Ver movimiento de mujeres).


4. Un movimiento con su ritmo propio

En la década de los ochenta hubo un intento de las organizaciones afroecuatorianas de formar una coordinadora "que duró poco por su poca organicidad, falta de objetivos y metas concretas", según explica Oscar Chalá.

Chalá se refiere a la Coordinadora Nacional de Grupos Negros Ecuatorianos que se formó en el Chota, en diciembre de 1989, y luego fue ratificada en San Lorenzo, en marzo de 1990.

Los negros no han logrado construir un movimiento unificado que les permita enfrentar con fuerza y mejores posibilidades los problemas comunes que les afectan.

Varios líderes negros consultados coinciden en que el proceso organizativo de los negros tiene su propio ritmo y no puede ser comparado con otros procesos como el de la CONAIE.

"El grupo negro ha hecho demasiado en llegar a donde ha llegado, solo que necesita más tiempo, porque es relativamente poco tiempo que el negro ha salido a las ciudades y ha empezado a sentir la necesidad de organizarse", dice el padre Rafael Savoia.

En efecto, la presencia masiva de los negros en las ciudades no tiene más allá tres décadas, y ese lapso es relativamente pequeño para que se estructure como movimiento social. Sin embargo, Oscar Chalá ofrece otra explicación para la dispersión de las organizaciones negras: "hay un elemento de identidad básico que es el color. Esto nos atrae a ser gregarios, a organizarnos. Pero cuando buscamos otros elementos de identidad, dentro de las múltiples identidades negras que existen, entonces ahí tenemos problemas".

Para Chalá existen diferencias históricas y culturales entre la población negra de Esmeraldas, del Chota y de Guayaquil. "Mientras nosotros (los del Chota) somos negros andinos, los otros son de la costa pacífica. Por los estereotipos manejados se piensa que los negros de Esmeraldas están sobre los otros. Y así no hemos formado una organización nacional. Pero esas mismas diferencias, esa diversidad es positiva, en tanto el movimiento social debe organizarse regionalmente, en la Costa, en la Sierra, en las ciudades, y después, con un marco filosófico que nos guíe, unos objetivos y metas claras, pensar en hacer una organización o federación" de carácter nacional.

Renán Tadeo, sin embargo, no comparte la visión de Chalá. "Culturalmente, señala, hay ciertas diferencias que caracterizan a uno u otro grupo, pero el mismo hecho de organizarnos hace ver que somos iguales, que somos hermanos y que no puede haber diferencias porque existan negros que están en la Costa y negros que están en la Sierra".

Rafael Savoia anota otra característica del pueblo negro: su solidaridad con los demás sectores explotados y oprimidos. "En los últimos años el grupo negro siempre ha luchado y buscado alianzas con otros grupos, porque ha estado consciente de su debilidad y también de su número relativamente bajo en el Ecuador. Es difícil salir de una reunión en la que al final no se diga: en unión con los indígenas, con los más explotados y oprimidos. Porque saben que solos no van a poder conseguirlo".

La causa del pueblo negro ecuatoriano adquiere una dimensión continental pues comparte con los otros pueblos negros de América el mismo pasado de esclavitud, los mismos afanes de libertad y los mismos problemas de discriminación, exclusión y pobreza. Pero los pueblos negros se identifican y buscan sus raíces en Africa, la tierra originaria, el hogar natal de donde fueron arrancados por la fuerza y traídos contra su voluntad. Por ello, las grandes causas de los pueblos africanos y sus líderes más connotados han tenido una gran influencia en América y en nuestro país. Varios organizaciones, por ejemplo, llevan el nombre del líder sudafricano Nelson Mandela.

Los negros, al igual que los indígenas, se han convertido en ejemplos de cuidado y preservación de la naturaleza. Durante siglos los negros han estado asentados en los bosques del norte de Esmeraldas y solo han tomado de la naturaleza lo que han necesitado, sin causar el daño que ocasionan actualmente los colonos o las empresas madereras o camaroneras.

El desafío del movimiento negro radica en la superación de la actual situación de dispersión y atomización. Para conseguir los objetivos que se propone hay que incidir en el espacio nacional. Y ello solo es posible con la unificación, con la construcción de un movimiento fuerte, que no borre la diversidad y que, al contrario, incorpore la personalidad, la identidad y los elementos propios de cada organización afroecuatoriana.


Tema Anterior

Indice

Tema Siguiente