Por un Milenio Plural y Diverso
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Los Múltiples Tentáculos del Racismo Contemporáneo

Eduardo Tamayo G.

Los "incidentes de racismo, xenofobia y discriminación" están creciendo de tal manera que es válido preguntar si acaso, al comenzar el nuevo milenio, no estamos ante un fenómeno generalizado que atraviesa casi todas las dimensiones de la interacción humana contemporánea, abarcando lo social, lo económico, lo cultural y lo político.

Cuando está en marcha el proceso de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las formas conexas de Intolerancia, (septiembre 2001 en Sudáfrica), bien vale abordar algunas de las facetas que adopta la discriminación racial en el contexto de la mundialización y que están relacionadas con las corrientes migratorias, el medio ambiente y el uso de la Internet por grupos racistas.


Migración, Refugiados y Racismo

Uno de los rasgos característicos de la mundialización en curso es el crecimiento acelerado de los movimientos migratorios intra e interregionales y de los desplazamientos forzados. “En un mundo de ganadores y perdedores, los perdedores no desaparecen, simplemente buscan donde ir”, sostiene el investigar Peter Stalker.

La crisis económica, la pobreza, las desigualdades sociales, el deterioro del medio ambiente, la violencia, las guerras civiles e inter-étnicas, son algunos de los factores que empujan a millones de personas a buscar trabajo y mejores oportunidades en los países desarrollados de Europa, Estados Unidos y Japón. En menor medida, también se producen migraciones laborales entre países y regiones del Norte y del Sur – en América Latina, por ejemplo, son notables las migraciones laborales de bolivianos, peruanos o ecuatorianos hacia Argentina y Chile.

El número de personas viviendo fuera de sus países aumentó de 75 millones a 120 millones entre 1965 y 1990, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Población. El número de migrantes latinoamericanos/as hacia América del Norte y en la misma región, pasó de 1.5 millones en 1960 a 11 millones en 1990. Es previsible que en la década del 90 los flujos migratorios se hayan incrementado. De otro lado, el número de refugiados en el mundo creció de 17 millones en 1991 a 27 millones a principios de 1995, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR. Aquí conviene hacer una distinción entre migrantes y refugiados. “Migrante” se considera a la persona que busca empleo en otro país por una necesidad principalmente económica, en tanto que el “refugiado” es la persona que no puede o no desea volver a su país por temor a la persecución por motivos de raza, religión, características étnicas, pertenencia a determinado grupo social u opinión política. En el primer caso, nos encontramos ante la decisión voluntaria del individuo, y en el segundo, ante la decisión involuntaria de la persona para proteger su vida.

Las imágenes de prosperidad y consumo que proyectan los medios sobre el opulento Norte influyen en la decisión de emigrar, pero son sobre todo los altos salarios que se pagan en éste último el factor de mayor atracción. Un estudio, realizado por la Organización Internacional del Trabajo –OIT- en 1996 sobre cerca de 500 mexicanos indocumentados que vivían en Estados Unidos, reveló que estos, en su empleo en México, ganaban 31 dólares por semana, frente a los 278 dólares que percibían en Estados Unidos, es decir, 9 veces menos.

Mientras los países más ricos del planeta pregonan la libertad del comercio, y los capitales y las mercancías circulan sin restricciones, imponen crecientes obstáculos a la movilización de las personas. Así, no sólo redoblan el control de las fronteras para evitar la llegada de los emigrantes y refugiados, sino que aplican políticas de control de los residentes (regularización) y políticas de expulsión de los indocumentados. Así mismo, la Unión Europea y los Estados Unidos han levantado costosos y sofisticados muros en Ceuta y Melilla (España) y en la frontera mexicana para impedir el paso de los excluidos a los supuestos beneficios de la globalización.

Muchos migrantes mueren en el intento de alcanzar al opulento Norte: ahogados en el Río Bravo o en las costas del Mediterráneo, calcinados o muertos de hambre en los desiertos de Arizona y California, congelados en las bodegas de los barcos bananeros o pesqueros.

Los latinoamericanos indocumentados que tratan de llegar a Estados Unidos son objeto de políticas discriminatorias que atentan contra su vida y sus derechos humanos, siendo además víctimas de la acciones violentas de grupos privados dedicados a la “caza de indocumentados”. Las frecuentes operaciones contra las migrantes que lleva a cabo la guardia fronteriza de Estados Unidos ha llevado a los migrantes a cruzar la línea fronteriza por áreas menos vigiladas, pero más peligrosas, como el desierto y los canales fluviales. En el año 2000, “según diversas fuentes, más de 400 trabajadores migratorios perdieron la vida al ahogarse en los canales y en los afluentes de los ríos Colorado y Bravo, o por la insolación debido a las altas temperaturas en el desierto, que alcanzan hasta los 50 grados centígrados, así como por los accidentes automovilísticos y persecuciones y por la hipotermia”, sostiene la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México.

El trabajo forzoso, la esclavitud y el tráfico criminal de seres humanos – especialmente de mujeres y niños - están creciendo con la mundialización, adoptando nuevos e insidiosos, señala un estudio de la OIT, en el estudio Alto al Trabajo Forzado (2001). Por diversos motivos, muchas mujeres se ven obligadas a recurrir a la prostitución como medios de supervivencia o fuente de obtención de ingresos. Algunas lo hacen voluntariamente, pero otras caen en las redes criminales que reclutan, transportan y venden mujeres y niños/as fuera de las fronteras nacionales. Los puntos de partida suelen ser los países pobres y especialmente las zonas rurales de los mismos; y, los lugares de destino, por lo general, los centros urbanos de los países ricos: Amsterdam, Bruselas, Madrid, Londres, Nueva York, Roma, Sydney, Tokio. Desde el hundimiento del bloque socialista de Europa Oriental y el agudizamiento de los conflictos inter-étnicos de los Balcanes, se ha registrado un vertiginoso tráfico de personas hacia Europa Occidental. La Organización Mundial de las Migraciones -OIM- estima que entre 200.000 y 500.000 mujeres se encuentran involucradas en la prostitución en las ciudades europeas.

Según un seminario de expertos de Asia y Pacífico en preparación a la Conferencia contra el Racismo, llevado a cabo en Tailandia del 5 al 7 de setiembre, tres factores han contribuido a los problemas de la migración y la trata de personas:

Los/las migrantes casi siempre son tratados con un doble rasero: por un lado, se requiere de sus brazos para hacer el trabajo duro y mal pagado que los nacionales no quieren hacer; y, por otro, se desprecia y se discrimina a los dueños de aquellos brazos. La creciente hostilidad racista y xenófoba contra migrantes, refugiados, solicitantes de asilo y personas desplazadas se expresa en: actos de hostilidad y violencia; discriminación en el empleo, alojamiento, cuidado de la salud y otros aspectos de interacción de la sociedad civil; asociación de estas personas con el crimen y la criminalidad; restricción de la protección de los derechos humanos básicos y legales.

En Europa Occidental, la intolerancia se manifiesta en la mentalidad de la “Europa fortaleza” y también se refleja en leyes y políticas como el Acuerdo de Shengen, sostuvo el Sr. Peter Nobel durante un seminario de expertos sobre “racismo, refugiados y Estados multiétnicos”, llevado a cabo en diciembre de 1999 en Ginebra. Para el experto, ocho elementos caracterizan a la “Europa fortaleza”:

En países como España, en donde predomina una población envejecida, el trabajo de los inmigrantes es uno de los factores que permite su prosperidad económica. En enero de 2000, la prensa española, con motivos de los actos racistas contra los marroquíes en El Ejido, Almería, dio cuenta que esta zona se ha transformado de un desierto en un vergel, gracias a la mano de obra barata y abundante de los inmigrantes marroquíes que laboran en los invernaderos. Los trabajadores inmigrantes, en compensación, reciben un trato discriminatorio y son superexplotados por patrones que, en poco tiempo, se han enriquecido a costa de los bajos salarios, el trabajo clandestino, y las miserables condiciones de vida que se traducen no sólo en hacinamiento sino en carencia de los mínimos derechos laborales y sociales.

Las falsas imágenes que tienden a identificar al latinoamericano ("sudaca") con mafioso, a la mujer negra con prostituta, al africano con pobre, al musulmán con terrorista; por desgracia, están muy extendidas. Por ello, no resulta raro que policías, comerciantes y dueños de viviendas den un trato discriminatorio a los inmigrantes, basándose en criterios racistas como el aspecto físico y el color de la piel. Las fuerzas policiales de Austria y Alemania han sido acusadas de cometer abusos durante las repatriaciones de los y las inmigrantes. En 1999, dos personas murieron mientras eran expulsadas a sus países de origen, lo que obligó a revisar los protocolos de la actuación policial en estos dos países. En el caso de Austria, los policías que custodiaban en un avión a un nigeriano que se resistía a ser expulsado, lo redujeron tapándole la boca con cinta adhesiva, lo que le provocó la muerte. Igual suerte corrió un sudanés, al que los policías alemanes le colocaron un casco de motocicleta durante el despegue del avión, ejerciendo, además, presión para inmovilizarlo.

Recientemente, la prensa de Suiza denunció que este país había deportado un total de 3000 africanos de su territorio hacia Costa de Marfil. Al adoptar esta medida no se tomó en cuenta su nación de origen, pues todos fueron expulsados a Costa de Marfil (incluyendo un jamaiquino), país con el que Suiza mantenía un convenio que estipula el pago de 500 francos suizos (unos US$ 312) por cada deportado. A estos gastos (cerca de 1 millón de dólares) deben sumarse otros costos, como la contratación de aviones privados para la repatriación de las "personas más problemáticas", por un monto de 100.000 francos suizos por vuelo (unos US$ 62.500), según revelaciones del semanario L'Hebdo del 20 de enero de 2000. Cifras considerables para mantener alejados de sus fronteras a los africanos y africanas.

Los Neonazis Alzan Cabeza

Muchos migrantes son víctimas del odio racial y de la xenofobia, que ahora ya no son monopolio de los grupos de extrema derecha, que se reclaman ciento por ciento blancos, y que apalean a migrantes latinoamericanos, africanos, árabes o asiáticos y queman sus comercios, viviendas y lugares de reunión. Ahora, la extrema derecha, agigantando la amenaza de la migración externa, ensancha su base social, accede al poder en Austria e Italia y logra avances electorales en otros países europeos.

En el caso de Austria, vale recordar los argumentos que le permitieron al populista Haider ganar a una parte importante del electorado y alcanzar el poder.

El político, que había manifestado abiertamente sus simpatías por el III Reich, culpabilizó a los extranjeros de ser los causantes del desempleo de los austríacos. Durante la campaña electoral, Haider se refirió a los africanos como "camellos" de droga que corrompen a la juventud, a los polacos como ladrones de carros, a los ex yugoslavos como especialistas en el robo con violencia, a los turcos como organizadores del mercado de la heroína y a los rusos como especialistas del mercado negro y la agresión.

Informes de Naciones Unidas dan cuenta que en Alemania, el racismo y la xenofobia continúan manifestándose en forma violenta. Las acciones de los extremistas de derecha y neonazis se incrementaron en 1998 en un 11%, y organizaciones de este signo político, como Deutsche Volksunion y NPD, aumentaron el número de sus partidarios en 1.700 y 3.000 personas, respectivamente. Aunque en Alemania se ha creado una policía especializada para controlar a estos grupos, compuestos principalmente por jóvenes de regiones con problemas de desempleo de la ex República Democrática Alemana, el fenómeno está lejos de ser erradicado. En el Reino Unido, igualmente, los grupos de extrema derecha está en pleno apogeo, registrándose numerosos ataques y enfrentamientos con grupos humanos de origen asiático.

En América Latina, la internacional del racismo alza cabeza en Argentina, Chile y Uruguay, en donde han aumentado sus actividades públicas y encubiertas. Aparentemente apoyados por criminales nazis refugiados luego de la segunda guerra mundial, los neonazis tuvieron una primera reunión en el Colegio La Salle en Buenos Aires en 1998, en donde llamaron a conformar la internacional nacional-socialista. En ese mismo año, en Montevideo, se produjeron explosiones atribuidas a neonazis, seguidas de ataques a empresas y residencias de judíos y profanación de sus cementerios, hechos todavía no aclarados.

En Argentina se han identificado dos partidos de inspiración neonazi: el Partido del Orden Social dirigido por Iván Franze, que afirmaba tener 7,000 seguidores en Buenos Aires y sus alrededores; y el Partido Nacional de los Trabajadores, comandado por Alejandro Biondini, que señala que su objetivo es restablecer el poder militar en la Argentina y reactivar el complejo militar e industrial.

Racismo Cibernético

En estos tiempos de globalización, el instrumento preferido por los partidarios de la supremacía racial es la Internet. A través de la red de redes, difunden información y propaganda, ganan adeptos, planifican y alientan acciones racistas, sorteando cualquier tipo de regulación o control. Los grupos fascistas alemanes han llegado incluso a ofrecer recompensas en Internet a quienes eliminen a los enemigos de su causa.

Aunque no se conoce el número exacto de páginas Web de tipo racista, varios estudios indican que éstas han crecido de manera acelerada en los últimos años. En 1995, apenas había un sitio en Internet, en marzo de 1999 se identificaron 1426 sitio y hasta el 15 de julio de 1999; es decir, sólo tres meses después, se habían registrado 2100 sitios racistas. Hasta hace unos 15 años, los racistas estaban recluidos en sus casas y conocían los riesgos a que se exponían si se manifestaban en lugares públicos para hacer sus actos de proselitismo. Hoy siguen en sus casas, pero Internet les ha permitido reactivarse, ganar nuevos adeptos, recaudar fondos, organizar reuniones y convenciones en Europa, Estados Unidos y América Latina. Gracias a este medio, la extrema derecha de Estados Unidos ha entrado en contacto con su similar de Europa, y el movimiento ha adquirido dimensiones internacionales, sueño que tal vez ni se imaginó el propio Hitler.

En varios países europeos, la difusión de discursos racistas es prohibida y sancionada por las leyes penales, pero los grupos neonazis y racistas han encontrado la manera de sortear estos obstáculos legales recurriendo a los proveedores de Internet ubicados en Estados Unidos, en donde este tipo páginas web es legal y se encuentra protegido por la Primera Enmienda de la Constitución que garantiza la libertad de expresión.

Mundialización y Racismo

El caldo de cultivo, en última instancia, en que se incuban el racismo - como doctrina de la supremacía étnica- y la discriminación racial, es la propia mundialización con sus tendencias injustas y excluyentes que generan, por un lado, enorme concentración de poder económico, político y militar en los países industrializados del Norte; y, por otro, pobreza, hambre y grandes conflictos sociales (como la emigración) en el Sur del planeta. "Los artífices y beneficiarios de estos sistemas económicos son blancos en su mayoría. Los que los padecen, recibiendo escasos beneficios, son sobre todo personas de razas y orígenes diversos. El racismo mundial y las estructuras económicas injustas del mundo se compenetran. Sin embargo, rara vez se reconoce la dimensión racista del orden mundial", señala el Consejo Mundial de Iglesias en el documento "Una comprensión del racismo en nuestros días" (1998).

Las apreciaciones de la organización ecuménica coinciden con un informe presentado, a mediados de 1999, a la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de las Naciones Unidas por el experto Oloka-Onyango. En él se señala: "En último término, la mundialización está beneficiando fundamentalmente a una pequeña minoría de privilegiados, pero está marginando a un número elevado de personas, a menudo, calificadas erróneamente de miembros de "clases inferiores". Esa marginación, que afecta desproporcionadamente a la gente de color, emigrantes y mujeres, explica por qué, incluso en el seno de procesos de mundialización que han incrementado enormemente los niveles de riqueza global (mundial), se da también una depauperación creciente. Las fuerzas diferenciales que impulsan el fenómeno pueden explicar parcialmente, asimismo, el número cada vez mayor de incidentes de racismo, discriminación racial y xenofobia" ("Mundialización en el contexto del aumento de los casos de racismo, discriminación racial y xenofobia", 1999).

En este contexto, ya no estamos hablando de una discriminación racial que se reproduce cotidianamente en el ámbito individual, familiar o grupal sino de un racismo institucionalizado que, aunque se manifiesta de un modo sutil o encubierto, está presente tanto en el interior de muchos Estados como en las relaciones internacionales. "El proceso de mundialización puede llevar implícitos conceptos de superioridad racial y de discriminación basados en una visión del mundo que busca uniformar, dominar o suprimir. Un ejemplo de ello, es el caso de los derechos de propiedad intelectual que, bajo los auspicios de la Organización Mundial de Comercio -OMC, se tratan en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC)", sostiene Oloka-Onyango.

Racismo Ambiental

Varios gobiernos y empresas privadas adoptan u omiten medidas que tienen efectos negativos en el medio ambiente y perjudican - en forma intencional o no - a individuos, grupos y comunidades sobre la base de su raza o color de piel. A eso se denomina "racismo ambiental", que también es una forma moderna de discriminación.

El racismo ambiental impone costos tanto materiales como humanos: menor duración de la vida, mayores tasas de mortalidad infantil, mayores gastos de salud, vivienda inadecuada, y una disminución general de la calidad de la vida. Se manifiesta en el momento en que los países del Norte efectúan sus experimentos nucleares en el Sur del planeta o trasladan la basura tóxica de sus industrias a los países pobres, coincidiendo, muchas veces, con lugares donde viven pueblos negros, indígenas y de otros orígenes étnicos. Otras formas de racismo ambiental se producen cuando las transnacionales, que extraen petróleo, madera y minerales, contaminan y destruyen el hábitat natural y la cultura de los pueblos indígenas y comunidades negras.

Varias denuncias se han formulado en Naciones Unidas sobre la ubicación de depósitos y vertederos de basura y materiales tóxicos y peligrosos en Estados Unidos, en zonas en donde residen minorías étnicas.

El Grupo Jurídico Internacional de Derechos Humanos sostiene que, en Estados Unidos alrededor del 28% de la población está formado por minorías raciales no blancas y que la raza constituye el factor más decisivo en la ubicación de los depósitos comerciales de desechos peligrosos. La organización aporta, además, los siguientes datos reveladores:

Racismo en América Latina

Los países latinoamericanos y caribeños tampoco están ajenos al azote del racismo, la discriminación racial y la xenofobia, siendo los principales afectados los pueblos indígenas y negros.

“El racismo es a menudo el motivo por el cual los territorios indígenas son invadidos por otros grupos; el racismo es asimismo el motivo por el cual se deniega a los pueblos indígenas el acceso a recursos jurídicos eficaces. De ese modo, el racismo crea un círculo vicioso de desposeimiento, de inacción por parte de las autoridades públicas y de nuevo desposeimiento. El desposeimiento provoca una situación de pobreza extrema entre los pueblos indígenas que, a su vez, intensifica el racismo dirigido contra ellos”, señala la Sra. Erica-Irene Daes, que preside el Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas.

Despojados de sus tierras a través de mecanismos y métodos discriminatorios, como la transferencias de población indígena fuera de sus territorios ancestrales y la posterior ocupación por colonos; la militarización; los proyectos de desarrollo (incluyendo las represas) y los parques naturales, los pueblos indígenas se encuentran entre los más pobres de los pobres, con los niveles más bajos de ingresos, escolaridad y salud.

La señora Daes también advierte que, en “los últimos 10 años de liberalización global del comercio y de crecimiento rápido de las inversiones en los países en desarrollo han agravado el círculo vicioso del racismo y el desposeimiento”.

Para atraer las inversiones extranjeras y promover el comercio exterior, muchos países en desarrollo han permitido el ingreso de empresas mineras, forestales y otras, a territorios que constituyen el último refugio de los pueblos indígenas y de su diversidad cultural. De este modo, los pueblos indígenas son sacrificados colectivamente a fin de aumentar los ingresos de otros ciudadanos. El racismo contra los pueblos indígenas hace que sea relativamente fácil para los dirigentes políticos y empresariales nacionales concebir esas medidas y movilizar un amplio apoyo público a favor de ellas. Si las comunidades indígenas se resisten al desposeimiento, el racismo hace más fácil que los políticos justifiquen la utilización de la violencia para aplastar las protestas.

"Hasta hace algunos años, se sostenía en América Latina que no había discriminación racial, porque únicamente se miraban las Constituciones o las leyes que dicen que todos los ciudadanos son iguales y que, por tanto, no existe discriminación racial; pero una cosa es lo que dicen las leyes o la Constitución y otra cosa muy distinta la realidad que se ha vivido en América Latina", manifestó el Dr. Luis Valencia Rodríguez durante un seminario sobre los recursos que pueden presentar las víctimas de racismo y discriminación racial, llevado a cabo en febrero de 2000 en Ginebra. El Dr. Valencia es miembro del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas, y en este evento presentó una ponencia sobre la discriminación racial en las esferas económicas, sociales y culturales, de la cual presentamos un resumen.

Discriminación en la Vivienda

La vivienda es un derecho humano básico y ha sido objeto de muchas resoluciones de las Naciones Unidas estando, además, consagrado en las Constituciones de varios Estados; sin embargo, la realización de este derecho sigue siendo, en muchos casos, una utopía. Más de mil millones de personas en todo el mundo ocupan pocilgas inhumanas y esta situación se produce tanto en el Norte pero, principalmente, en el Sur del planeta. Los afectados de esta exclusión son las minorías étnicas, los trabajadores migratorios, refugiados, minorías de índole sexual, personas sin tierra, comunidades indígenas, desempleados/as, ancianos/as, antiguos delincuentes. En muchas ciudades, la segregación racial se manifiesta en la conformación de las ciudades y zonas residenciales, fenómeno que está relacionado con las diferencias de ingresos de los grupos humanos, pero también con las diferencias de raza, color, ascendencia, origen nacional o étnico. Es frecuente que los propietarios de inmuebles se nieguen a venderlas o arrendarlas a personas de otra raza u origen étnico, argumentando, por ejemplo, que su barrio se destruye, o que su propiedad tendrá menor valor comercial. Esto no solo se observa con propietarios o arrendadores privados, sino inclusive en viviendas administradas por autoridades locales o municipales.

En la Salud

Al igual que en el caso de la vivienda, la salud es considerada como uno de los derechos humanos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica y social". La discriminación en cuanto a la salud se manifiesta en la exclusión de los servicios básicos como agua potable y desagüe, y en las carencias de alimentación sana, suficiente y adecuada, y de un ambiente sano. Varios centros médicos se resisten a prestar la debida atención a grupos humanos pertenecientes a otra raza o etnia porque dicen que sus pacientes habituales no tienen relación alguna con gente de esas razas o etnias.

En el Empleo

A raíz del proceso de globalización, se ha puesto en cuestión el cumplimiento de los Estados en materia del derecho al trabajo y, especialmente, en lo relacionado con el Artículo 5 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, vigente desde 1969, el que garantiza el "derecho de toda persona al trabajo, a la libre elección del trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo, a la protección contra el desempleo, a igual salario por trabajo igual y a una remuneración equitativa y satisfactoria".

Uno de los fenómenos que se observa actualmente es la competencia entre la mano de obra local, que desea mantener sus prerrogativas, y la de trabajadores inmigrantes dispuestos a ser contratados en condiciones de inferioridad. Las prácticas discriminatorias más frecuentes en este campo tienen que ver con las preferencias de los empleadores en contratar trabajadores de un cierto tipo racial. Por lo general, los/las trabajadores/as inmigrantes (legales e ilegales) reciben salarios más bajos que los nacionales o se desenvuelven en condiciones laborales inferiores.

En la Educación

La segregación en la vivienda también conduce a la discriminación en los centros educativos, pues reduce los contactos entre los/las estudiantes de los diferentes grupos raciales o étnicos. Los padres, a menudo, se ven obligados a acudir a las escuelas existentes en las circunscripciones territoriales en que habitan, generalmente de más bajo nivel académico. También existe la tendencia de ciertos padres de evitar enviar a sus niños/as a escuelas que tienen un alto número de educandos de grupos étnicos minoritarios porque no desean que sus hijos/as entren en contacto con niños/as de esas minorías. Contenidos racistas también existen en algunos programas de estudios, en textos escolares, y en los medios de información que constituyen instrumentos modernos muy influyentes en la educación de la niñez y la juventud.

En el Campo Cultural

Al comenzar el nuevo milenio, todavía existen clubes u otros establecimientos, públicos y privados, que no permiten el ingreso de personas pertenecientes a grupos minoritarios raciales o étnicos diferentes de la mayoría. Estas prohibiciones, a menudo, se hacen sobre la base de consideraciones como el vestido, la presencia personal, el idioma u otros aspectos, lo que constituye una forma disfrazada de discriminación racial.

Finalmente, en el campo cultural aún queda mucho por hacer para que los gobiernos respeten las manifestaciones culturales y proporcionen los medios adecuados para hacer efectiva la participación en la vida cultural de todas las personas sin distinción de ninguna clase. El derecho a la cultura es más patente para los grupos étnicos para quienes el ejercicio de sus propias manifestaciones culturales es esencial para conservar su personalidad e idiosincrasia.

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