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La "Orientación Sexual": Un Tema a ser Reconocido por la Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia e Intolerancia Relacionada
Phumi Mtetwa
El propio título de la Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia e Intolerancia Relacionada (CMRX) reconoce que los temas a ser abordados por la reunión están inter- conectados. El racismo, la xenofobia y la intolerancia (o discriminación); el racismo y la xenofobia; el racismo y la intolerancia; la intolerancia y la xenofobia, están interrelacionados.
Las condiciones que agravan la discriminación sobre la base de origen racial, nacional y étnico - género, edad, discapacidad, cultura, idioma, religión, orientación sexual, VIH/SIDA, condición económica o social u origen social y propiedad - inicialmente enumeradas en los documentos oficiales de la CMRX, están conectadas. Omitir cualquiera de estas bases colocaría a cada una de las condiciones restantes en situación de vulnerabilidad frente al prejuicio o el capricho político. Las bases que agravan el racismo, la discriminación racial y la xenofobia representan formas tradicionales de discriminación. Cada una se ha manifestado en nuestro pasado. Cada una tiene su propio legado de exclusión, prejuicio e injusticia, con la raza y la discriminación de género como epicentros. La orientación sexual comparte ese pasado opresivo.
Las víctimas del racismo comparten una historia única de prejuicio, exclusión y discriminación (legisladas). La discriminación degrada a los individuos sobre la base de características intrínsecas a sus identidades. La orientación sexual (sea heterosexual, homosexual o bisexual) es una parte no-erradicable de la identidad humana.
A través de la historia, tomamos conocimiento de asesinatos de homosexuales durante el régimen de Hitler; en Sudáfrica durante el apartheid, la mayoría de hombres arrestados por "crímenes" relacionados a la orientación sexual eran africanos negros. Hay numerosos ejemplos de este tipo. En formas contemporáneas, la discriminación y el prejuicio relacionados a la orientación sexual incluyen ataques y asesinatos por motivos relacionados al odio, imágenes negativas en los medios de comunicación que dicen asemejarse a las identidades homosexuales; negación de la ciudadanía y de derechos ciudadanos y libertades fundamentales. Incluye ser degradadas/os y tildadas/os como inferiores a "los cerdos y perros". Más aún, significa que una persona puede ser sometida a interrogación al buscar trabajo, vivienda y alimento. La lista podría continuar indefinidamente.
En muchos países, el tratamiento que se da a las personas involucradas en relaciones con personas del mismo sexo, ha provocado que muchas huyan de sus hogares en búsqueda de refugio en otros países. A menudo esto agrava la situación, dado que la homofobia desenfrenada que observamos también ha retardado el reconocimiento de, por ejemplo, el otorgamiento de asilo basado en la orientación sexual. Todas/os tenemos una orientación sexual, sin importar la raza, color, credo, nacionalidad, etc. Aquellas personas cuya orientación sexual es la atracción hacia personas del mismo sexo, por ejemplo, pueden compartir múltiples formas y condiciones por las que son excluidas, discriminadas y no toleradas.
Al empezar un nuevo milenio, una nueva era, y en el marco de la CMRX, el levantar el tema de la orientación sexual y del reconocimiento de que es una forma de intolerancia relacionada al racismo, la discriminación racial y la xenofobia, reafirma nuestra necesidad de garantizar que todas las formas de exclusión y discriminación sean, en efecto, eliminadas de la sociedad.
Los tres primeros principios para el éxito de esta conferencia son el reconocimiento de exclusiones, prejuicios y discriminaciones pasadas; el segundo es el pedir disculpas por ello y, finalmente, tomar medidas compensatorias y garantizar que no vuelva a suceder. Estos tres principios rigen para TODAS las formas de exclusión, especialmente los basados en la raza, origen nacional y otras bases para la intolerancia relacionada. Aplicarlos sólo a los dos primeros ciertamente debilitarán el compromiso requerido para las sociedades que reconocen y respetan la diversidad y están a favor de la inclusividad. La orientación sexual es una intolerancia relacionada.
Ninguna de las otras bases para la intolerancia relacionada, que agravan el racismo, la discriminación racial y la xenofobia, condujo a cuestionamientos sobre su "relevancia para la conferencia", con la excepción de la orientación sexual. Sin duda, esto es indicativo, en las primeras instancias, de que se continúa negando la existencia, los derechos fundamentales y las libertades de las personas que no son heterosexuales; y, en segundo lugar, el no reconocimiento de que la orientación sexual hacia el mismo sexo atraviesa la raza, color, idioma y otras bases.
Estos dos aspectos no sólo se asemejan a la homofobia, también plantean retos claves para los movimientos en el ámbito internacional y, particularmente, para el trabajo en la conferencia mundial y más allá. Los retos también deben ser vistos desde las posiciones unificadoras adoptadas por la sociedad civil en todas las regiones. Todas las reuniones regionales de las ONG, en sus documentos de resultados unificados, desde África al Asia-Pacífico, en Europa y las Américas -con la producción de una Declaración en Chile y un Plan de Acción y una Reunión Satélite que abordó el tema específicamente en Quito- han reconocido que la discriminación por orientación sexual tiene un espacio en la CMRX.
Este es un avance importante demostrado por la sociedad civil sobre orientación sexual en todas las regiones, y simboliza la necesidad de que esta conferencia vaya más allá que todas las otras reuniones internacionales de las Naciones Unidas (ONU), reconociendo la magnitud de los temas de la reunión y reconozcan abiertamente las intersecciones entre las diversas formas de discriminación.
Para tener éxito, debemos asumir un mayor compromiso con el rechazo al odio y los prejuicios pasados como base para el comportamiento público y la toma de decisiones. Sancionar o permitir que se sancione la discriminación basada en la orientación sexual en el futuro sería un retroceso a las formas de intolerancia, odio y exclusión que reforzaron al apartheid y el colonialismo.
Esto nos conduce a la importancia de trabajar hacia el logro del reconocimiento de la "orientación sexual" colocando propuestas dentro de los temas más amplios, abordando e identificando múltiples formas de discriminación y también asumiendo una postura sobre todos/la mayoría de los temas de la conferencia. Por ejemplo, una lesbiana africana de un país donde existió el apartheid, no puede tomar distancia de temas planteados por las/los africanas/os a los colonizadores, aunque apoyen la orientación sexual. Una no puede distanciarse tampoco de las dinámicas Norte-Sur, tan evidentes en el proceso hacia la conferencia mundial, que continúan debilitando las razones por las que existen conflictos, guerras, subdesarrollo en los países del Sur, etc. Además, una no puede ignorar la mayoría de las posiciones de los países del Sur sobre los derechos a la igualdad, libertad, respeto y dignidad sin considerar la orientación sexual. ¿Cómo equilibrar esto con los desafíos en este proceso?
Trabajando en este marco, y considerando las interrogantes, es claro que no hay lugar para la hipocresía en este proceso. El Norte/Occidente debe ser confrontado por su falta de reconocimiento, disculpas y reparaciones por sus acciones de colonialismo. El Sur debe ser confrontado por esconderse tras una cultura, tradición y religión como justificación para negar e inhibir los derechos y libertades fundamentales de las personas. Ni el Norte, por su reconocimiento progresista y correcto de los derechos de orientación sexual, ni el Sur, por su compromiso con el desarrollo y el avance más allá del colonialismo, pueden sentirse cómodos y orgullosos en sus posiciones. Para la sociedad civil, como algunas colegas han sugerido, la unidad para la diversidad todavía es un principio y una ideología en torno al cual debemos movilizarnos y hacer campañas más allá de esta conferencia mundial.
Uno de los objetivos principales de la Declaración y el Programa de Acción de la CMRX debe ser un nuevo orden donde las personas y los pueblos pueden disfrutar y ejercer sus derechos y libertades fundamentales. Estos principios deben ser expresados en los documentos finales. Debemos asumir una promesa y compromiso solemnes, conducidos por nuestros Gobiernos, de que l@s jóvenes y personas mayores, hombres y mujeres, saludables, discapacitad@s y enferm@s, negr@s y blanc@s, lesbianas, heterosexuales y homosexuales, ric@s y pobres dejaremos atrás el "pasado de sociedades profundamente divididas, caracterizadas por la lucha, el conflicto, sufrimientos e injusticias inenarrables" para construir "un futuro fundado en el reconocimiento de los derechos humanos, la democracia y la coexistencia pacífica".
Como movimientos, representando diversas historias y convicciones, sobreponer los retos también implica las demostraciones abiertas de todas nuestras preocupaciones respecto a todas las formas de exclusión. El respeto a las culturas donde la diversidad es el epicentro y brindar un marco para un milenio que sea inclusivo, debe acompañar a todas nuestras propuestas para la CMRX.
La intención expresa de los borradores de los documentos de la CMRX es, por tanto, brindar un puesto histórico desde ese pasado. La CMRX necesita formular con claridad qué puntos del pasado conecta con qué puntos del futuro. Nuestras historias compartidas hacen imperativo que una futura Convención brinde un mecanismo para abordar la discriminación en todas sus manifestaciones. Una de las convenciones tiene que ser aquella que aborde las exclusiones, intolerancia, discriminación y prejuicios por "orientación sexual", incluyendo su interconexión con otras identidades. Sus objetivos debe incluir el reconocimiento de la existencia de orientaciones sexuales diferentes; el reconocimiento, la extensión y el monitoreo de los derechos y libertades fundamentales; y la plena integración de las personas que experimentan discriminación relacionada a la orientación sexual en todos los niveles de la sociedad. Su aplicación y monitoreo debe llevarse a cabo en consulta y cooperación con movimientos especializados y organizaciones no gubernamentales (ONG). Esta Convención, apoyada por diversas agencias de la ONU, todo el sistema de derechos humanos de la ONU, otros organismos intergubernamentales internacionales, etc. debe reconocer las otras identidades de la persona que experimenta discriminación por orientación sexual y garantizar la vigencia de medidas aplicables para eliminar la discriminación.
En nuestro compromiso de crear un futuro común para nosotr@s, tenemos por lo menos una oportunidad para asumir nuevos principios de trato mutuo. En el pasado, nos comunicábamos a través de nuestras diferencias - las distinciones de raza, color, credo y religión que nos separaban. El debate en torno a la no discriminación sobre la base de orientación sexual nos brinda una invitación para realizar transacciones, no en esta misma moneda, sino en algo diferente.
Mientras que nos unimos como movimientos de derechos humanos debido a nuestras experiencias compartidas al ser excluidas, discriminadas y limitadas, también provenimos de medios que han oprimido, excluido y discriminado a africanos, descendientes africanos, pueblos indígenas y otr@s. Es crucial que en el trabajo que hagamos ahora y más allá de la CMRX, nunca perdamos esto de vista. La orientación sexual no sólo debe ser un tema de preocupación de las personas en relaciones con personas del mismo sexo, sino que debe ser una preocupación de todas y todos.